Vía libre para el campeón


Un sorteo de la liguilla de la Champions con 13 campeones en liza dejó vía libre al Real Madrid, defensor de un trono en el que se ha perpetuado las tres últimas temporadas. La Roma, semifinalista en la pasada edición, se perfila como el único rival con hueso para los blancos. En principio, al CSKA de Moscú y al conjunto checo Viktoria Pilsen les corresponderá un papel de teloneros. Nada que ver con otros grupos más achuchados, como el del Barça (Tottenham, Inter y PSV) y el del Valencia (Juve, United y el suizo Young Boys). El Atlético, casero de la final del Wanda del 1 de junio, tendrá un recorrido algo minado: Dortmund, Mónaco —dos habituales del torneo— y Brujas.

Nada hace pensar que el Madrid tenga grandes distracciones europeas hasta los octavos. La Copa de Europa no debiera suponerle una coartada para despistarse en la Liga, trofeo que esta campaña quiere priorizar al menos tanto como la Champions. De entrada, solo dos envites exigentes, ambos con la Roma. El equipo que entrena Eusebio di Francesco, azote sonoro del Barça la pasada temporada, ha sido uno de los grandes agitadores del mercado veraniego. Con Monchi al frente de la dirección deportiva, los romanos han invertido 136 millones de euros. La salida del portero brasileño Alisson, reclutado por 62,5 millones por el Liverpool para remendar la portería que defendía Karius, y de los volantes titulares Strootman (Marsella) y Nainggolan (Inter) le ha obligado a reforzarse. Como guardameta ha llegado el internacional sueco Robin Olsen, mientras que para el medio campo ha alistado al exsevillista N’Zonzi —campeón del mundo en Rusia 2018— y al argentino Pastore, un jugador de buen manejo con la pelota procedente del PSG, donde nunca llegó a cuajar del todo. Monchi también ha fortalecido la defensa con el cántabro Iván Marcano, llegado desde Oporto. En el eje central de la zaga se mantienen como pilares otro ex jugador del Sevilla, el internacional argentino Fazio, y el griego Manolas. Por los laterales, Florenzi y Kolarov —un especialista en el juego a balón parado— son los principales pretorianos. Una de las mayores promesas holandesas, Justin Kluivert, el hijo de Patrick, de solo 19 años, se ha alistado en una delantera con picante en la que brillan Dzeko, Perotti y El Shaarawy. Y en la que no estará Malcom, que dio un volantazo hacia Barcelona cuando estaba a un paso de la capital italiana.

El CSKA de Moscú, creado por un grupo de esquiadores hasta que cayó en la red del Ejército Rojo, fue segundo en la última liga rusa, gobernada por el Lokomotiv. Suele disputar sus partidos europeos en el estadio Luzhniki, sede de la última final mundialista. Los internacionales Akinfeev —que detuvo los penaltis a Koke y Aspas que eliminaron a España— y el mediocentro Dzagoev son las principales señas de identidad de un club que alcanzó la cima en la temporada 2004-2005, cuando ganó la Copa de la UEFA.

El Viktoria Pilsen, consolidado en el fútbol checo desde que a mediados de los años sesenta fuera tutelado por el conglomerado de la firma automovilística Skoda, apenas ha ganado cinco ligas y una Copa. Y todos sus brindis fueron en la última década. Hasta que en 2012 adaptó su estadio a las normas de la UEFA no pudo jugar sus partidos europeos como local en Pilsen, de 170.000 habitantes, la cuarta ciudad checa. En un momento de bajón del fútbol checo, en su plantilla solo hay jugadores locales salvo el nigeriano Ekpai, un extremo.

En definitiva, un grupo con poca chicha aparente para medirse a un Madrid que en los fastos del sorteo en Mónaco se hizo con cinco distinciones: Keylor, Ramos, Modric y CR fueron elegidos los mejores de la pasada temporada en su puesto. Y el croata como el mejor de todos, por encima de un CR ausente en la gala.

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