Márquez pasa de la repesca en la Q1 a la ‘pole’ en Buriram


La celebró con un largo caballito. Cruzó la línea de meta con la rueda delantera bien arriba. Le había costado mucho llegar hasta allí, hasta la primera posición de la tabla. No está hecha su moto este curso para sumar tantas pole position como solía, pues prefiere la consistencia en carrera. Aunque, de vez en cuando, a Marc Márquez le gusta dar un golpe sobre la mesa. Decir, sin necesidad de hablar, un “aquí estoy yo”. Como hizo este sábado en Buriram. Donde volvió a llevarse la primera posición –no lo hacía desde el GP de Austria– en un sábado en el que no participó de la prueba (por lesión) Lorenzo, autor de las últimas tres poles que se pusieron en juego.

En ausencia del mallorquín, que había recuperado la explosividad con la Desmosedici y que hoy ve la competición por televisión al menos hasta Japón, se lució el de Honda. Y lo hizo en un fin de semana que no estaba resultando demasiado fácil para él, el líder del Mundial, tan amplia su ventaja al frente de la clasificación como grande es, aunque paradójico, el salto de calidad que han dado las Ducati. A su llegada a este GP de Tailandia, en que se estimaba que la Honda marcara el paso al resto de marcas después de unos tests invernales muy sólidos para la casa japonesa, Márquez sufrió más de lo esperado. Tanto que, en su esmero por perfeccionar la puesta a punto de su moto para la carrera de este domingo, en la que puede dejar visto para sentencia el Mundial, hizo peligrar su clasificación. Se vio obligado a pasar por la Q1 antes de alzarse con la pole, algo que, por otro lado, es el primer piloto que lo consigue.

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La Q1 es esa sesión de clasificación que precede a la Q2, esa otra sesión en la que se deciden la pole position y el orden de salida de las cuatro primeras filas. Ocurre que para librarse de esa repesca uno tiene que haber sido rápido y constante durante el fin de semana, de modo que los tiempos combinados de los tres entrenamientos libres con los que arranca cada gran premio le sitúen entre los diez más rápidos. Aunque parezca difícil, Marc Márquez no acabó la jornada matinal del sábado entre los pilotos más rápidos del fin de semana, es más se cayó cuando intentaba ponerle remedio en los últimos segundos del tercer libre; tampoco le valieron los tiempos del viernes para salvarse. Y tuvo que pasar por esa Q1, algo que solo le había pasado este año durante el gran premio de Montmeló, una de esas pistas que a menudo se le complican.

Aquel sábado, en Cataluña, terminó la Q2 en segundo lugar, por detrás Lorenzo, después de ser el más rápido de entre los más lentos. Esta vez, Márquez volvió a llegar a la Q2 como el más veloz en la Q1. Pero mejoró. Se llevó la pole (1m 30,088s), la quinta de la temporada (si se cuenta aquella en Austin, donde luego fue sancionado). Y saldrá desde el primer puesto para defender todas sus opciones de título. Si la carrera de este domingo la termina por delante de Dovizioso tendrá en Japón, dentro de dos semanas, su primera opción de llevarse el título, el que sería el séptimo de su carrera.

Fue precisamente el de Ducati uno de los pocos rivales que amenazó con birlarle el mejor tiempo en el último suspiro, en unos últimos segundos en los que Márquez tuvo que abortar una vuelta después de verse prácticamente en el suelo. También amenazó con adelantar al español Valentino Rossi, que acabaría segundo, una décima más rápido que su compatriota. Con algunas modificaciones las Yamaha han tenido en este gran premio su mejor fin de semana desde hace mucho tiempo. Es solo la cuarta ocasión en la que Rossi sale desde la primera fila este año. Y, además, dice tener buenas sensaciones con una Yamaha que le permite ir al límite. Las mismas buenas sensaciones tiene Viñales, finalmente cuarto.

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