Los primeros pasos por la Luna contados por la AFP


Son las 22H56 en el centro espacial de Houston en este domingo 20 de julio de 1969 cuando Neil Armstrong pisa la Luna por primera vez. Para cubrir el acontecimiento, la AFP recurri a varios enviados especiales, que redactaron la siguiente nota de madrugada:

MAR DE LA TRANQUILIDAD (AFP) – Domingo, a las 22H56, hora estadounidense (es decir, lunes a las 02H56 GMT), Armstrong, tras un interminable suspense, posa un pie en la Luna.

Todo empez horas antes cuando Armstrong, el nico jefe a bordo, anunci repentinamente al mundo que saldra del LEM [mdulo lunar] cinco horas antes de lo previsto. En ese momento, empieza el relato histrico del descenso y de los primeros pasos en la Luna.

– 19H42 (23H42 GMT). Los astronautas inician sus preparativos de salida. Se ponen su casco de doble visera, se calzan las botas, se ponen unos guantes especiales reforzados, su arns de supervivencia y comprueban si los sistemas de presurizacin funcionan correctamente, as como la comunicacin radiada y la alimentacin de oxgeno.

– 19H50 (23H50 GMT). La Nasa anuncia que esos preparativos durarn dos horas. Armstrong no saldr, pues, antes de las 22H00 (02H00 GMT).

– 21H55 (01H55 GMT). Despresurizan su habitcullo y presurizan, al tiempo, su mono lunar.

– 22H00 (02H00 GMT). Se hace el vaco dentro del LEM.

– 22H15 (02H15 GMT). Terminan de presurizar su escafandra.

– 22H28 (02H28 GMT). Todo marcha bien. El LEM contina despresurizado completamente. A partir de ese momento, dependen totalmente de su arns de supervivencia.

– “Gran paso” –

– 22H56 (02H56 GMT). Armstrong posa su pie izquierdo en la Luna y declara: “es un pequeo paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”.

Son las primeras palabras del hombre en la superficie de la Luna. Antes de posar firmemente el pie en suelo lunar, el comandante tante prudentemente la superficie para comprobar su resistencia.

“Mi pie no se hunde ms que un octavo de pulgada… No parece que haya complicaciones para caminar. No, absolutamente ninguna dificultad para desplazarse”, exclama Armstrong, sorprendido, dando sus primeros pasos.

“Me parece que es ms fcil que durante la simulacin de la gravedad lunar. Es muy interesante. La superficie es muy blanda, en general, pero hay lugares ms duros, el suelo tiene una gran cohesin”.

Las evoluciones de Armstrong, que parece desplazarse con comodidad en la Luna, y su monlogo, son retransmitidos en directo en todas las pantallas del mundo. Los telespectadores, estn donde estn, pueden ver al conquistador de la Luna descendiendo los nueve peldaos de la escalera, posar su pie, tantear la superficie, soltar la ltima barra a la que se agarraba, dar sus primeros pasos y recoger la primera muestra de suelo lunar.

Esta muestra, un poco de polvo de Luna, la recoge al pie de la escalera del mdulo, con una especie de pala con un mango que saca de su bolsillo.

A continuacin, levanta su carga, cierra la sacadera hermticamente y tira el mango, que se convertir en la primera basura terrestre que yacer en el suelo de la Luna despus de que los astronautas se hayan ido. Se mete el polvo en su bolsillo, a tientas, guiado por Aldrin quien, desde lo alto de la plataforma de salida del LEM observa todos sus gestos.

Son las 23H15 (03H15 GMT). Armstrong ya ha pasado 19 minutos en suelo lunar, 19 minutos durante los cuales, en la indefinible soledad del planeta muerto, ha hecho gala de un perfecto dominio de s mismo.

En ese momento, su compaero, Edwin Aldrin, hace su aparicin en la superficie de la Luna, de un salto.

Seguro ya de que la Luna no le depara traicin alguna, tras la experiencia de Armstrong, el piloto del mdulo lunar salta de la escalera y aterriza, l tambin, con su pie izquierdo.

– El abismo negro del universo –

Entonces, los dos hombres, unidos en un mismo gesto patritico, plantan la bandera estadounidense en la Luna y luego leen en voz alta la inscripcin grabada en la placa fijada a la fase de descenso del LEM, que se quedar en la Luna, smbolo de su conquista por el hombre: “Aqu, unos hombres del planeta Tierra dieron sus primeros pasos sobre la Luna. Julio de 1969. Vinimos en son de paz por toda la humanidad”.

Habiendo cumplido con su gesto simblico, los astronautas mueven la cmara, fijada al mdulo, que no ha dejado de captar imgenes de una Luna blanca, cuyo horizonte se dibuja, inclinado, sobre un fondo muy oscuro. Armstrong la toma y se la cuelga del cuello.

La imagen empieza a bailar en las pequeas pantallas. El comandante de la misin Apolo se pone en marcha e instala la cmara en un trpode.

Esto ofrece una vista panormica: el mdulo en el fondo, una infinidad de agujeros minsculos que proyectan sombras desmesuradas en primer plano, y el horizonte, a lo lejos, cuya redondez aparece de forma clara, una verdadera lnea de demarcacin entre superficie resplandeciente de la luna bajo la luz solar y abismo negro del universo.

La imagen va ganando claridad. Se distinguen las huellas de los pasos de los astronautas en el suelo gris blanquecino de la Luna. Se percibe la bandera estrellada, firmemente plantada.

Los dos hombres continan avanzando. Lo hacen con facilidad, unos verdaderos pasos de baile. Un ballet extrao tiene lugar sobre la Luna. Su pesada escafandra, una verdadera coraza ignfuga, reforzada en las articulaciones, todava ms pesada a causa del arns que llevan atado a la espalda, no parece molestarles. Van avanzando con una agilidad y una movilidad sorprendentes.

– Nixon al telfono –

23H49 (03H49 GMT): “tierra” anuncia que el presidente Nixon est al telfono. Tal y como estaba previsto, hablar con los astronautas.

Inmediatamente, la pequea pantalla se divide en dos partes iguales: a la izquierda, vemos al presidente de Estados Unidos leyendo, desde la Casa Blanca, un mensaje al telfono. A la derecha, los astronautas, inmviles, escuchan la voz que llega desde la Tierra, a 380.000 kilmetros de all. “Este da es el ms feliz de nuestras vidas”, afirma el presidente. “Gracias a ustedes, los cielos se han convertido en parte de nuestro mundo”.

“Gracias, seor presidente”, responde Armstrong. “Es un gran honor y un gran privilegio para nosotros estar aqu”.

Edwin Aldrin despliega a continuacin un “colector de viento solar”. Se trata de un delgado rollo de papel de aluminio, diseado en la Universidad de Berna, en Suiza, por el doctor Johannes Geiss. Se desenrolla como un estor. Una vez instalado, recoge en sus pliegues las partculas gaseosas -helio, argn, nen, criptn, xenn- que constituyen el viento solar.

“Dando brincos” en todas direcciones, los astronautas, que ya llevan ms de una hora en la Luna -y que el doctor Berry, su mdico particular que sigue desde Houston todos sus movimientos, declara en “perfecta forma”- no descansan.

Recogen muestras que van metiendo en bolsas de plstico. Esas bolsas se colocarn, despus, en unos contenedores metlicos perfectamente estancos.

Para llevar a cabo con xito su tarea de “jardineros de la Luna”, los cosmonautas utilizan toda una serie de herramientas que retiraron previamente del “maletero” del mdulo, el “Mesa” (Modularized Equipment Stowage Assembly), como se llama realmente. Utilizan pinzas, tenazas, palas, picos, un martillo, tubos de muestra, balanzas… el equipo del perfecto gelogo. Los instrumentos, sin embargo, son ms voluminosos que los que se utilizaran en la Tierra, pues los astronautas llevan unos guantes especiales reforzados que les impiden agarrar objetos pequeos.

Puesto que sus escafandras les impiden agacharse, las herramientas llevan un mango largo que les facilita la tarea. Si, por desgracia, una herramienta se les hubiera cado de las manos, los astronautas hubieran podido recogerla pues, aunque no podn inclinarse hacia adelante, s que podan ponerse de rodillas.

-Astro muerto? –

A las 00H15 (04H15 GMT), la recogida de “piedras de la Luna” ha terminado. Han recogido, al menos, de 27 a 28 kg.

Con esta primera misin cumplida, solo les queda ocuparse de la instalacin de dos aparatos que dejarn en la Luna: el sismgrafo y el reflector-lser.

El sismgrafo lunar, el ms sensible y ms perfeccionado jams construido, est destinado a registrar todas las sacudidas que tengan lugar en la Luna, distinguir si son de origen volcnico y si constituyen verdaderos temblores lunares o si bien se trata de ondas expansivas provocadas por el impacto de los meteoritos que bombardean la Luna constantemente.

La instalacin del sismgrafo, que debe funcionar durante un ao, es lo ms importante que los astronautas deben hacer pues, gracias a los datos que proporcionar, el hombre sabr por fin si la Luna es un astro muerto o no.

En cuanto al reflector-lser, se trata de un conjunto de cien espejos prismticos ensamblados y formados por cristales de cuarzo, que deber reflejar los haces de rayos lser enviados hacia la Luna desde diversos puntos del globo terrestre. Instalado en cuatro minutos, diseado para funcionar diez aos, el reflector-lser permitir calcular la distancia entre la Tierra y la Luna con un margen de error de unos cuantos centmetros (entonces se conoce con un margen de error de varios metros), determinar la forma exacta de la Luna, sus dimensiones, sus oscilaciones en torno a su eje, calcular a qu velocidad se aleja de la Tierra y obtener informaciones sobre la propia Tierra, sobre todo para determinar la distancia exacta entre continentes, comprobar si se desvan lentamente, estudiar los movimientos del polo Norte geogrfico, calcular la velocidad de rotacin de la Tierra y medir sus oscilaciones en torno a su eje.

El sismgrafo est instalado. El reflector-lser tambin. Los astronautas, trabajando sin descanso, siguen transmitiendo al centro de Houston sus impresiones y todas las informaciones que van recabando.

Armstrong indica haber visto en torno al mdulo infinidad de pequeos crteres, que compara con los “agujeros causados por los perdigones de plomo de las escopetas de aire comprimido”.

– Maldicin lunar –

La exploracin lunar toca a su fin. Los astronautas empiezan a hacer las maletas, dejando en la Luna la cmara, de 11.000 dlares, que tan fielmente ha seguido sus pasos y retransmitido la mayor parte de sus actividades en la Luna, as como las herramientas de que se sirvieron para recoger las muestras selenolgicas que suben mediante un cable accionado por una polea al piso superior del mdulo. Enrollan el colector de viento solar y lo suben tambin mediante el cable, su “cuerda de tender”, como lo llaman.

Para cumplir correctamente con la “operacin carga”, Aldrin sube los nueve peldaos de la escalera y, de pie en la plataforma, va agarrando los objetos que Armstrong le pasa y los guarda cuidadosamente en el interior.

Hace ya ms de dos horas y diez minutos que Armstrong sali, unos veinte minutos menos en el caso de Aldrin.

La operacin se desarrolla sin incidentes, salvo en un momento, cuando a Aldrin se le cae un carrete, que termina sobre la Luna. Armstrong lo recoge al momento, fcilmente, casi descuidadamente, demostrando de nuevo que los temores que tenan en la Nasa de que los astronautas no pudieran moverse con facilidad eran infundados.

El incidente tambin permiti a los terrestres escuchar la primera “maldicin lunar”. Aldrin, enfadado por su torpeza, lanz un “Maldicin!” cuando se le cay el carrete.

Aldrin entra en el mdulo. Armstrong echa un ltimo vistazo a su alrededor, se agarra a los barrotes de la escalera, entra, cierra la escotilla. Es la 01H11 (05H11 GMT). La exploracin de la Luna ha terminado. Misin cumplida. xito total.

Cinco minutos antes de que los astronautas lleguen a su habitculo, la Nasa ya informaba de que el reflector-lser que acababan de instalar funcionaba perfectamente. El observatorio Lick de California envo un haz de esta luz compacta, monocromtica y concentrada hacia el aparato, que lo reenvi inmediatamente hacia su fuente de origen, demostrando as que el reflector funcionaba.

– “Aleluya” –

A los dos valientes exploradores solo les queda ordenar su cabina, arrastrar hacia la puerta la cmara de fotos -vaca- que utilizaron para fotografiar desde todos los ngulos las piedras lunares que recogieron, sus botas, sus guantes, sus arneses de supervivencia y otra basura y desechos varios como bolsas de comida vacas y bolsas de orina; despresurizar de nuevo el LEM, abrir la puerta, tirar a la Luna sus “basuras”, cerrar de nuevo la escotilla, represurizar por ltima vez el mdulo, comer y dormir.

A las 13H55 (17h55 GMT), deben despegar de la Luna para alcanzar la cabina de mando donde sigue gravitando a bordo, solo, su compaero Michael Collins, una de las nicas personas que no pudo seguir lo que hicieron por televisin. Collins, sin embargo, fue informado de todo lo que hacan sus camaradas por radio. Desde lo alto, cuidaba de ellos y cuando le dijeron que su expedicin se haba saldado con xito y que estaban sanos y salvos a bordo del LEM, manifest su alegra y su alivio con una nica palabra: “Aleluya!”.

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