Falta una Liga más fuerte


Estamos cerca. Muy, muy cerca. Cierto que Alemania es menos fuerte que en el pasado y ya no es lo mismo sin las Celia Sasic, Simone Lauder, Nadine Kessler y compañía; pero es que España tampoco es la misma. La distancia con las grandes potencias se acorta cada vez más y este Mundial es una prueba de ello. Las selecciones medianas han subido su nivel y cada vez es más complicado ganarles fácil. Hace cuatro años no podíamos hacerles frente, ahora les jugamos de tú a tú. Los próximos cuatro años marcarán el futuro de nuestra selección, y ese futuro no es otro que luchar por títulos.

España estuvo bien con balón, que era lo esperado, pero también estuvo muy bien sin él, que era lo complicado. Le faltó gol, le faltó llegada, y algo más de creación en tres cuartos de campo, pero su presión tras pérdida fue fantástica y en eso ayudó mucho la entrada en el once de Silvia Meseguer, tanto dando equilibrio al equipo como ofreciendo buena salida de balón. Otra que firmó una actuación sobresaliente fue Virginia Torrecilla, que no solo generó superioridades en medio campo y en la fase de creación, sino que entendió muy bien el juego e hizo algunas faltas tácticas que permitieron al equipo evitar al máximo posible esos balones a la espalda que tanto daño le hacen.

Y todo pudo ser diferente si Nahikari hubiera acertado a meter ese uno contra uno en la primera parte, una Nahikari que aporta profundidad y presión a la línea defensiva, y que activa y mejora a una Jenni Hermoso que como mediapunta luce mucho más. Pero del posible gol se pasó al de Alemania, que le recordó a las españolas que los errores, tanto ofensivos como defensivos, en estos campeonatos se pagan muy caro.

Ya en la segunda parte a España le fue difícil mantener el nivel físico, y el bajar la intensidad complica mucho el poder competir e ir a por el partido. Se perdió un poco el control y Alemania se ordenó mejor, además de parar el ritmo de partido con numerosas faltas, sabían que eso les acercaba cada vez más a la victoria.

En conclusión, creo que nos quedamos con ganas de más, un poco más de tirón, un poco más de desborde, un poco más de ambición. Pero esta derrota deja buenas sensaciones y bastantes aprendizajes. España ha de poder mantener la intensidad y el nivel competitivo durante 90 minutos (para esto, una Liga española más fuerte y competitiva será fundamental) si quiere ganar a las mejores.

En el tercer partido de esta fase de grupos el rival será China y con las asiáticas habrá que pelear para ser segundas de grupo, una plaza que curiosamente no es nada apetecible, ya que el rival en octavos sería, casi con seguridad, la actual campeona del mundo, Estados Unidos. Pasar como una de las mejores terceras parece mejor opción para poder tener un Mundial más largo y también la oportunidad de meterse en los próximos Juegos Olímpicos (solo los tres mejores europeos consiguen el premio). Pero en esto del fútbol las cábalas casi nunca son buenas y no hay nada mejor que ganar. Así que ganemos, igual que estamos ganando seguidores y aficionados en todos los países, porque este es el Mundial más mediático. Y el último empujón para el despegue final.

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