“Es difícil ver jugar a una selección como España”


Solo dos jugadores en la historia del balonmano español, David Barrufet y Jota Hombrados, tienen más internacionalidades (246) que Raúl Entrerríos (Gijón, 1981), pero ninguno de los 17 integrantes de la selección que arranca este viernes el Campeonato del Mundo ante Bahréin (20.30, Teledeporte) le supera en palmarés. Un oro y un bronce mundial; oro, plata y bronce europeas; y un bronce olímpico. Al capitán no le gusta levantar la voz, pero eso no le impide tener las cosas claras. También su futuro.

Pregunta. Han ganado dos veces el Mundial y son vigentes campeones de Europa. ¿Reciben el reconocimiento que merecen?

Respuesta. Luchamos por tener más atención mediática porque en España está todo centrado en el único deporte, que ya sabemos cuál es. Nosotros solo podemos hacer una cosa: competir bien. No creo que haya quejas de nuestro compromiso. Cuando jugamos un campeonato y tenemos éxitos, obtenemos un reconocimiento inmediato, pero se apaga enseguida. La gente olvida que hace menos de un año fuimos campeones de Europa. Es triste.

“Es uno de los Mundiales más abiertos. Jugamos en dos países que son claros aspirantes y eso lo complica aún más”

P. ¿El balonmano puede hacer más para captar la atención de la gente?

R. Sí, debemos construir un deporte más profesional, sobre todo, en la competición doméstica. Antes nuestra liga era la mejor del mundo, con varios equipos campeones en Europa, pero después vino la crisis. Tenemos que volcarnos en modelos de evento que atraigan a más público.

P. El campeón del Mundial se clasifica para los Juegos, de los que se quedaron fuera en 2016 por primera vez en 40 años. ¿Les obsesiona el pase para Tokio?

R. Siempre ha sido una obsesión, son la mayor competición. Tras no ir a Río, la fuerza por clasificarse es mayor, pero tenemos que ir campeonato a campeonato.

P. El sorteo les colocó en este Mundial en la parte complicada del cuadro.

“La gente olvida que hace menos de un año fuimos campeones de Europa”

R. Va a ser duro porque es uno de los más abiertos de los últimos años. Jugamos en dos países [Alemania y Dinamarca] que son claros aspirantes al título, algo que lo complica todavía más. El camino a nivel de grupo, con Croacia, Macedonia e Islandia, y la posible segunda fase es exigente.

P. Sobre el papel, se enfrentarán a Francia en la segunda ronda. ¿Alivia que no esté Karabatic?

R. Es extraño verla sin él. Pero cuando te fijas en su plantilla, hay que respetarla. Está haciendo una transición del bloque que ha conseguido varios campeonatos, algo que no es sencillo.

P. Usted es el único superviviente del oro mundial de 2005. ¿Se parece algo aquel equipo a este?

R. Hay muchas similitudes en la forma de ver el balonmano. Siempre hemos destacado por un gran juego colectivo, y tanto entonces como ahora es nuestro punto fuerte. Hay muy buenos jugadores, pero el estilo es difícil verlo en otras selecciones.

P. ¿Es muy diferente un vestuario de 2005 a uno actual?

“Soy una persona muy tranquila, no me gusta que se levante la voz. Mi labor como capitán es hacer ver que todos tenemos que cumplir”

R. Las épocas han cambiado. Cuando nosotros empezábamos en nuestros clubes y en la selección, tenías esos veteranos que venían de una época mucho más dura a nivel interno, los viejos tiempos digamos así (sonríe). Ahora los jóvenes llegan con mucho desparpajo, adquieren rápidamente peso en la Liga y eso se traslada a la selección. Es cierto también que se mantiene una forma de funcionar del colectivo y de ejercer la capitanía.

P. ¿Qué normas se han ido heredando?

R. Para que un equipo rinda en la pista tiene que hacerlo fuera. Debe haber respeto entre los compañeros y aceptar que el grupo está por encima de todo. Que haya buen rollo y que seamos como una familia.

P. ¿Se considera un líder más de gestos que de palabras?

R. Hay tiempo para todo. Pero creo que el líder debe funcionar en todas las facetas. Lo principal es ser un ejemplo para los demás. Tener la capacidad para animar al grupo, que todo fluya para que los resultados sean mejores. Yo soy una persona muy tranquila, no me gusta que se levante la voz. Mi labor es hacer ver que todos tenemos que cumplir. Un veterano no puede pensar que las cosas están hechas.

P. ¿Se considera un buen líder?

R. No soy yo el que lo tiene que decir. Intento hacer mi trabajo lo mejor posible.

P. ¿Ve diferencias entre los jugadores de la selección que están en el extranjero y los que se han quedado en España?

“Cuando empecé, los veteranos venían de una época más dura a nivel interno”

R. Lógicamente, ellos tienen un cambio significativo. Se van a países que eran impensables hace unos años porque la Liga española era muy potente. Pero por suerte no se nota demasiado porque muchos están en equipos con entrenadores españoles, lo que favorece luego la adaptación a la selección, y por otro lado llevamos muy metida la forma de jugar. Es difícil irse a un club fuera y perder esa esencia que nos caracteriza.

P. La mayoría de sus compañeros se han marchado, pero usted ha hecho toda la carrera en España. ¿Ha sido una decisión deportiva o también personal?

R. Principalmente deportiva, pero el aspecto personal también ha pesado. No he tenido la necesidad de irme porque estoy en un club como el Barcelona, y eso es difícil de mejorar. Si no, es probable que me hubiera marchado al extranjero porque he tenido posibilidades.

P. ¿Descarta ya irse?

R. Ahora es más difícil por la edad que tengo. Mi carrera va llegando a su fin y mis planes son otros.

P. ¿Cuáles son?

“El VAR es fundamental, en el balonmano tenemos que evolucionar”

R. Mi contrato con el Barcelona termina la temporada que viene, en 2020, y la idea es continuar vinculado al club como técnico. Llevo tiempo pensando en esta posibilidad. Ya veremos si es esa temporada o la siguiente.

P. ¿Le gustaría ser primer entrenador?

R. Tengo el título desde 2007. Tácticamente soy muy disciplinado y creo que puedo aportar muchas cosas. Desde hace unos años tengo un campus de verano para niños.

P. Su hermano Alberto ya está en la parte técnica. ¿Le anima?

R. No me anima porque ha visto desde siempre que tenía vocación para ello. Pero sí me anima que él, que tenía una forma de ver el balonmano similar a mí, está siendo capaz de transmitirla a los jugadores. Eso me hace pensar que tengo aptitudes.

P. ¿El VAR mejoraría el balonmano?

R. Es fundamental en muchas acciones. Hay tantas y tan rápidas, que son muy complicadas de ver. Es algo en lo que tiene que evolucionar. Debemos mirarnos en otros espejos, como el baloncesto y la NBA. Nos ha tocado vivir situaciones en las que nos hemos visto perjudicados, y no puedes hacer nada. Recuerdo la eliminatoria de los Juegos de Londres, cuando nos metieron un gol al final y nos quedamos fuera por nada. Luego en los vídeos ves que el jugador pisa en el lanzamiento.

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