El impacto gigante de Tavares


Descubrió el baloncesto a los 17 años, llegó a la ACB a los 19 y a la NBA a los 23. Walter Edy Tavares, de 26 años y 2,21m, sacude su currículo con la imponente zancada de su 54 de pie y la inabarcable presencia de su 2,40m de envergadura. Un año en el Real Madrid le ha bastado para colgarse el cartel de jugador más determinante de Europa.

En las ocho jornadas de Liga Endesa disputadas hasta la fecha, Tavares lidera los porcentajes de dos y los tiros libres con una hoja de servicios casi impecable. Solo ha fallado tres de sus 25 lanzamientos a canasta (88% de acierto) y ha anotado los 18 tiros libres intentados. En la Euroliga, sus números tampoco desmerecen: 21 de 29 de dos, 9 de 13 desde el 4,60, +58 con él en pista, MVP del mes de octubre y líder en rebotes (7,8 de media) y tapones (2,2). Entre sus hitos, haber superado los 15 de valoración en 10 de los 13 partidos disputados. En la jornada 4 de Liga ante el Joventut, logró 21 créditos con un solo lanzamiento a canasta. Las faltas recibidas, los rebotes y los tapones, le encumbran en la estadística casi por inercia.

“Es una evidencia, pero es que es muy grande”, reflexiona Laso. “Es un jugador que cambia partidos solo con su presencia. Genera muchos espacios, tapona, intimida… Cambia muchos tiros del rival. Es determinante y no hay otro como él en Europa”, desarrolla el técnico madridista. “A los rivales nos hace dudar y rectificar constantemente”, afirma Pedro Martínez, que le entrenó en el Gran Canaria. Ni Tomic, ni Begic, ni Hettsheimeir, ni Bourousis, ni Mejri, ni Willy Hernangómez, ni Lima, asentaron en estos siete años sus contundentes carrocerías en el vertiginoso estilo de este Madrid. Tavares acabó a lo grande con el mito de las torres inadaptadas.

La rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda del serbio Ognjen Kuzmic, la noche del jueves 19 de octubre de 2017, y la posterior lesión en el hombro izquierdo de Gustavo Ayón, 16 días más tarde, desencadenaron un efecto mariposa que llegó hasta Ontario (Canadá). Allí estaba languideciendo el gigante caboverdiano después de dos temporadas dando tumbos en la NBA.

“Tenía claro que en la Liga de Desarrollo no iba a estar más de un año. Cuando me cortaron los Cavaliers me di otra oportunidad en los Raptors. Fui allí a trabajar para ganarme la oportunidad de volver a la NBA, pero las condiciones de la liga son muy malas”, explicó a EL PAÍS a su llegada, relatando la intrahistoria de su fichaje. “Cuando surgió el interés del Madrid decidí acabar con ese sacrificio. Desde que Pablo [Laso] me llamó todo fue muy fácil. La manera en la que me habló y me explicó todo me convenció. Me cayó muy bien. Tenía otra visión de él desde fuera. En los partidos se le ve muy intenso y serio, pero me encantó su normalidad”, contó entonces.

Tavares estaba destinado a ser el fichaje estrella del Barça este verano, cuando los azulgrana liberaran masa salarial de su plantilla cortando a Ante Tomic. Pero las urgencias madridistas para paliar su plaga de bajas aceleraron la operación y el pívot se decidió a vestir de blanco tras una conversación telefónica con Laso, más persuasivo que los directivos azulgrana, que presionaron hasta el último minuto para no perder al jugador que tenían apalabrado. Con un solo entrenamiento con sus compañeros, el pívot debutó precisamente ante el Barça el 12 de noviembre de 2017. Un año y dos días después es el pilar del campeón de Europa. Suma 83 partidos, 150 tapones y tres títulos (Euroliga, Liga y Supercopa). La clave de bóveda del Madrid se sitúa a 2,21 metros de altura.

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