Villarreal, aprender de los errores


El Villarreal inicia este sábado su vigésima temporada en Primera con el susto aún presente por lo acontecido en el curso pasado, librado del descenso en la penúltima jornada tras una campaña para olvidar, con la única y gran noticia para los groguets del regreso al fútbol, a La Cerámica y LaLiga de Santi Cazorla, icono espiritual y futbolístico del Villarreal que se salvó del desastre en gran medida gracias a la magia del asturiano.

Aprender de los errores para volver a ser el de siempre es el objetivo del club de Roig que, después de cinco años consecutivos presente en la Europa League, prestará toda su atención a LaLiga sin descuidar la Copa. La tesorería del club castellonense estima una reducción de ingresos de unos 20 millones de euros por su ausentarse en Europa y la mala clasificación (14ª) en la pasada temporada.

La venta de jugadores ha paliado de sobra la merma de efectivo en el haber: 70 millones de euros ha recaudado el Villarreal este verano. Solo Pablo Fornals, cuya marcha al West Ham ha dejado 27 millones de euros, tenía cabida en el nuevo Villarreal de un Calleja distinto.

Expansivo en las ventas y contenido en las compras. El Villarreal apenas ha invertido 13 millones de euros en las incorporaciones de Albiol (4), Peña (8), más el regreso de Moi Gómez (1) y a la espera de Ontiveros por el cual se tienen reservados siete millones si el jeque y propietario del Málaga, Al-Thani, accede a su partida. “Si no llega Ontiveros, con lo que tenemos estamos bien”, zanja Roig sobre la plantilla. Alberto Moreno, tras cinco años en el Liverpool, refuerza a coste cero el carril izquierdo. El canterano y vilarrealense, Pau Torres, vuelve de su cesión al Málaga para ser protagonista en el eje de la zaga junto al experimentado Albiol que ejercerá la jefatura en la defensa. Zambo Anguissa, a préstamo por el Fulham, que el verano pasado pagó 30 millones de euros al OL Marsella por el camerunés, dotará de músculo a la medular amarilla a la espera deseada de Bruno Soriano, fuera de servicio el capitán las dos últimas temporadas por una incierta lesión.

Javi Calleja, tras su paréntesis de 49 días fuera del banquillo de La Cerámica, requerido de nuevo por Roig para salvar al equipo del descenso, rectificó su ideario para ser más pragmático, dejando atrás su dogmático 4-4-2 en rombo, con la idea de convertir al Villarreal en un equipo ecléctico y competitivo. Calleja tiene el reto de sacar a relucir la mejor versión del talento de que dispone.

Las sensaciones dejadas en los encuentros de pretemporada, con seis victorias y una sola derrota, dan pábulo al optimismo de los castellonenses. En el periodo de preparación se ha vuelto a ver al Cazorla de siempre, autor el asturiano de tres goles y cinco asistencias. Un recurso largamente olvidado en el Villarreal, las jugadas a balón parado, pueden resultar determinantes para el conjunto de Calleja que cuenta con jugadores de gran envergadura como Albiol, Pau Torres, Funes Mori e Iborra –por encima del 1,90 de altura-, más la capacidad rematadora de Bacca, Ekambi, Gerard Moreno o Zambo Anguissa. La habilidad, velocidad y desborde de Samu Chukwueze le postulan a ser personaje principal en el cuadro amarillo y en LaLiga. Con Cazorla liderando a un Villarreal distinto que quiere olvidar el pasado reciente para volver a ser el de siempre.

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