Reguilón, el lateral al que nadie esperaba


Los informes en la cantera de un equipo como Real Madrid se actualizan a una velocidad vertiginosa. Cada semana, los técnicos y empleados de Valdebebas ponderan la progresión del más de centenar de jóvenes que forman parte de la academia madridista. Los análisis son más concretos y determinantes para el futuro profesional de los chicos según avanzan de categoría. En los últimos años, los dosieres apuntaban que la posición de lateral izquierdo no contaba con ningún alumno con condiciones evidentes para alcanzar el primer equipo. Este mes, Sergio Reguilón (Madrid, 21 años) ha desmontado los pronósticos. El zurdo, promocionado este verano, ha evidenciado en cuatro partidos que puede ser una alternativa válida para Marcelo.

El camino de Reguilón hasta alcanzar el primer equipo no ha sido precisamente sencillo. Se puede afirmar, incluso, que su inclusión en el Madrid se debe a una serie de acontecimientos inesperados en el club blanco. El primero, la fallida progresión a causa de las continuas lesiones de rodilla del brasileño Abner, el lateral contratado por Juni Calafat, jefe de fútbol internacional y uno de los consejeros de la máxima confianza de Florentino Pérez, en julio de 2014. El segundo, el pobre rendimiento ofrecido el curso pasado por Theo Hernández, incorporado hace un año por unos 30 millones de euros como el relevo de futuro para Marcelo y la etiqueta de ser uno de los jóvenes con mayor proyección en su puesto.

Por último, llegó la negativa de los dirigentes a la petición de Julen Lopetegui de contratar a un jugador capaz de desenvolverse como central o lateral zurdo, una de las figuras que solicitó el técnico después de concretarse el préstamo de Theo a la Real Sociedad. El entrenador, ante el inmovilismo del club en el mercado, se vio obligado a recurrir a Reguilón. Julen le dio un dorsal, pero apenas contó con él pese a los repetidos problemas musculares de Marcelo en los primeros meses de competición. El vasco priorizó a Nacho para suplir al brasileño y tan solo brindó una oportunidad al canterano, en la derrota en Moscú ante el CSKA.

La situación de Reguilón mejoró con la llegada al banquillo de Santiago Solari. El técnico provisional, con quien coincidió la temporada pasada en el filial, ha recurrido al joven lateral en sus tres partidos como entrenador del Madrid. Con Marcelo todavía en la enfermería, el argentino colocó al chico como titular ante Melilla, Valladolid y Viktoria Pilsen. Cuidadoso en defensa, atento a las coberturas e incisivo y certero en el ataque, ha sido uno de los jugadores más destacados en las últimas semanas.

El expediente de Reguilón nunca fue el de un joven prometedor y su caso es comparado en Valdebebas con el de Lucas Vázquez. En la cantera del Madrid desde categoría Benjamín, pasó por todos los equipos sin saltarse ningún paso. Del Benjamín A en 2005 al Juvenil División de Honor nueve años después. Ahí llegaron las primeras turbulencias. Lateral veloz pero enclenque, otros zagueros como Mario Hermoso, actualmente en el Espanyol y hoy convocado por Luis Enrique para la absoluta, y Álvaro Tejero, a préstamo en el Albacete, se encontraban por delante de él en los informes. Zinedine Zidane y los empleados de la cantera estimaron en el verano de 2015 que no tenía sitio en el Castilla y le propusieron una cesión a un Segunda B para continuar su progresión.

El préstamo en el Logroñés solo duró hasta el mercado invernal, cuando Luis Miguel Ramis, su técnico en el Juvenil A, le trajo de vuelta para ejercer tanto de lateral como de central. Pero seis meses después, ya con Solari en el banquillo del Castilla, se vio obligado a poner otra vez rumbo a La Rioja. El zurdo completó el año en Logroño a un nivel notable, desempeñándose más como extremo que como lateral, su posición predilecta. Reguilón regresó el verano pasado para ser una de las piezas más importantes del Castilla de Solari. Disputó 30 partidos, 24 como titular, y su rendimiento no pasó desapercibido en los despachos del Bernabéu.

En mayo, el lateral amplió su vinculación con el club en un contrato en el que ya se planteaba una posible promoción al primer equipo en un futuro. Las circunstancias obligaron a precipitar el salto y, seis meses después, Reguilón se empeña en confirmar que los informes y las previsiones no siempre se cumplen.

 

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