Nadal devora al ‘caramelo’ francés


Le costó a Roma echar a andar, ni más ni menos que 24 horas, después de una jornada completa de suspensión por la interferencia de la lluvia y un caos programático que deparó doble ración para este jueves italiano. Arrancó por fin el tenis en el Foro Itálico, con el cielo nublado pero sin rastro del agua, y lo hizo con un cartel tan atractivo como disyuntivo. ¿Qué hacer? ¿A quién ver? ¿Ir a una pista o a la otra? Se preguntaba el aficionado romano. Rafael Nadal y Roger Federer interviniendo a la vez, resolviendo los dos sus primeros compromisos del día –6-0 y 6-1 a Jeremy Chardy para el español, 6-4 y 6-3 a favor del suizo contra João Sousa– y ofreciendo este anómalo arranque una noticia en toda regla con la caída de Dominic Thiem ante Fernando Verdasco: 4-6, 6-4 y 7-5.

El austriaco, uno de los hombres llamados a discutir con más fuerza la hegemonía de Nadal sobre la tierra, cedió a la primera y aterrizará en Roland Garros con la sensación de los deberes inacabados. Triunfó en Barcelona y alcanzó la penúltima ronda en Madrid, la semana pasada en la Caja Mágica, pero en su desfile previo por Buenos Aires, Río y Montecarlo sufrió tres tropiezos sorprendentes –frente a Schwartzman, Djere y Lajovic– al que se añade este último de Roma, en un momento inoportuno porque los cuerpos demandan a estas alturas rodaje para desembarcar en París con la mayor inercia posible.

Se despidió Thiem, mientras Nadal y Federer pisaban el acelerador a fondo, conscientes ambos de que por la tarde deben pisar otra vez la arena y cualquier ahorro valía mucho. Se aplicó el balear desde el principio, endosando un parcial en blanco a Chardy en 26 minutos y estrujándole otra vez en la continuación, aunque el francés salvó la honrilla rascando al menos un juego en los 67 minutos de partido. Lo devoró Nadal, que tuvo el despegue ideal, en modo exprés y con un marcador muy abultado, aunque la fragilidad del adversario permite extraer más conclusiones al propio Nadal que al analista: el galo, en horas bajas, fue un verdadero caramelo.

Solo dispuso de una bola de break, que fue sencillamente un espejismo. Ni el más mínimo apuro tuvo el mallorquín, de bocado en bocado y de rotura en rotura (5); citado esta tarde (no antes de las 19.30) con Nikoloz Basilashvili, 18 del mundo, y dirigido en su banquillo esta semana por el catalán Francis Roig y apoyado por su fisio Rafa Maymó. Aunque en la antesala del torneo se le vio a su tío Toni a su espalda durante una sesión, fue tan solo un fotograma pasajero. El técnico ha acudido a Roma por un compromiso con la Federación (RFET) y para supervisar a uno de sus pupilos de la academia, pero nada más; de vuelta al ruedo, de regreso del gran binomio con su sobrino… nada de nada. Solo fantasía.

Al margen del triunfo de Nadal, la mañana dejó además la derrota de Albert Ramos (7-6 y 6-1 con Diego Schwartzman) y la de Marin Cilic (6-2 y 6-3 ante Jan Lennard-Struff). Y en clave femenina, Garbiñe Muguruza se deshizo de la estadounidense Danielle Collins pese a entregar un set (6-4, 4-6 y 6-2) y Carla Suárez de Alize Cornet, retirada por lesión (6-3 y 3-0). Avanzó la número uno, Naomi Osaka (doble 6-3 a Dominika Cibulkova), y también progresó la reciente ganadora en el Masters de Madrid, la holandesa Kiki Bertens (6-2, 4-6 y 7-5 a Amanda Anisimova). Cayó eliminada Sloane Stephens: 6-7, 6-4 y 6-1 para Johanna Konta.

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