Llull pone al Madrid en modo avión


En uno de sus escenarios fetiche, la Fonteta, allí donde logró aquel triple desde 21 metros en febrero de 2016 que le coronó como icono de lo inverosímil, Sergio Llull protagonizó otro de sus ejercicios de superioridad (17 puntos, tres rebotes, seis asistencias y 21 de valoración en 25 minutos) para llevarse por delante al Valencia de Ponsarnau (70-88). La actuación de Llull, bien secundada por Randolph (14 puntos y nueve rebotes) y Tavares (10 puntos, seis rebotes y cuatro tapones), desató al campeón para instalarle de nuevo en el liderato de la Liga desde los primeros compases. “Hemos hecho un partido muy serio. A Doncic le echaremos de menos porque es un fenómeno, pero ya está. Yo intento sumar y ayudar al equipo”, analizó el protagonista del encuentro, el primero del exigente calendario de siete en 17 días que le espera al Madrid.

Se anunciaba un cartel de quilates en la Fonteta y los dos contendientes respondieron a lo grande a las expectativas, pero solo el Madrid aguantó el ritmo. A pesar de estar tan solo en la segunda jornada de Liga, el partido se instaló desde el salto inicial en unos niveles altísimos de intensidad, con Dubljevic y Tavares como primeros arietes. Sin embargo, el centro de operaciones se trasladó rápidamente de la pintura al perímetro. En una secuencia de acierto febril desde el 6,75 llegaron tres triples del Valencia (dos de Doornekamp y uno de Sastre), que rompieron la zona madridista para desesperación de Laso, y dos de Llull, que desataron la tormenta blanca.

Llegaba Llull a la cita después de alcanzar el galardón honorífico de máximo triplista del Madrid en la ACB y decidió sacar lustre a la marca. Con sus tres aciertos ante el Iberostar Tenerife en el estreno liguero sumó 662, superando al plusmarquista Alberto Herreros (661) y agrandando la distancia con Josechu Biriukov (579) y con su actual compañero Jaycee Carroll (537) y, en el primer cuarto ante el Valencia, cogió carrerilla en la estadística. En apenas ocho minutos, la hoja de servicios del tótem blanco ya era estratosférica: 4 de 5 en triples, dos rebotes, dos asistencias y 16 de valoración.

Sobrevivió el Valencia a la embestida con los puntos de Thomas y Dubljevic y el choque cerró el primer asalto con un mayúsculo 26-28. Estiró la cuerda el Madrid gracias al productivo dinamismo de Randolph pero, en cuanto frenaron los de Laso para recuperar el resuello, se rearmó el conjunto taronja con un parcial de 9-0 (39-36). Al descanso, el campeón dominaba el rebote y el perímetro y los locales se defendían con un notable 70% en tiros de dos. “Tenemos que endurecer el partido en el tercer cuarto, controlar el rebote y defender mejor”, anunció Llull en pleno viaje a los vestuarios. Y, respondiendo al milímetro a su hoja de ruta, el Madrid resolvió la contienda en la reanudación.

Con Llull como gobernador plenipotenciario del encuentro, el marcador se descosió en un santiamén. Del 43-45 del minuto 21 al 43-56 del 24. Entre medias, un mate de Tavares, cuatro puntos de Carroll, cinco de Causeur y tres asistencias magistrales de Llull, que gestionó con inteligencia y generosidad la sobre atención en su marca. Y para rematar, un triple más, el quinto de su cuenta, a una pierna y sobre la bocina, para rendir las ilusiones del Valencia. La exhibición del Madrid, cimentada en la defensa y propulsada por el talento de Llull, dejó al Valencia en un 2 de 16 en tiros de campo y el parcial en 5-21. Otro triple de Randolph, el 11º del conjunto blanco dejó la renta visitante en 20 puntos (46-66, m. 30). Cuando se sentó Llull (que tras el sobresfuerzo se acordó de la rodilla operada), el orgullo taronja rebajó la distancia a 9 puntos (70-79, m. 38), pero no había espacio para la remontada. Faltaban Yusta, Taylor, Ayón y Thompkins en el elenco de Laso, pero le sobró arsenal a un equipo que desde la Supercopa está en modo avión.

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