Las fieras del 4×400 masculino, en la final


El responsable del relevo masculino del 4×400, Toni Puig, ha hecho una apuesta arriesgada en la salida. Ha puesto el primero a Mark Ujakpor, contra la lógica que dicta que el primero y el último deben ser los más rápidos de un relevo: “Hemos decidido ir hoy de menos a más”, aclara Puig. Como la tensión que se vivió cuando Mark Ujapor entregó el testigo en séptimo lugar.

La lógica de que el primero tiene que ser el más rápido la explicaba el mismo Puig en Potsdam: “Es muy importante estar bien colocados en la primera posta y salir primeros del primer cambio cuando se toma la calle libre porque en caso de tener que remontar el esfuerzo se paga al final”.

Así fue. Una remontada hasta el final. Empezó Lucas Búa la progresión, cogió con facilidad la calle libre y entró en el último doscientos como si no hubiera mañana, como el guepardo que se lanza sobre su presa en el momento indicado. “He controlado que no viniera nadie por detrás para no quemarme en los primeros 200 metros y al final lo he dado todo.” La aceleración, el arma con la que el guepardo Búa cazó a dos países. Entraba quinto, pero de repente no vio a Darwin Echeverry: el primer momento inesperado del safari en el que se convirtió el 4×400. “Yo entré a la recta calculando que era cuarto o quinto y cuando miré solo estaba el belga, así que me he tenido que abrir para pasarle el testigo a Darwin”. Búa era quinto pero los jueces lo colocaron séptimo y eso desconcertó a Darwin Echeverry, que lo esperaba en la calle 5. “No entendía nada, de repente me dijeron que me colocara en la calle 7”, confirmaba Echeverry.

Para supuestos como estos se estuvieron preparando siete en Potsdam, a 34 grados, como fieras en el calor africano, ensayando varias maneras de trabajar la técnica, abordando dificultades, como matemáticos, haciendo resolución de problemas. “El 4×400 no es como el 4×100, donde todo es mecanizado. Aquí intentamos resolver y mecanizar los diferentes supuestos para conseguir que la ejecución técnica sea perfecta”, explicaba Toni Puig.

Uno de los más seguros en el cambio de testigo es Samuel García, pero en la selva las amenazas son constantes y Samuel se topó con un muro inesperado al arrancar en la última posta: el italiano Vladimir Aceti. Samuel se estampó contra él. Se le apareció un rinoceronte, parado allí de espaldas. Aceti acabó en el suelo y Samuel, hábil pantera, lo sorteó y siguió a lo suyo, a la caza, que solo quedaba una vuelta. Al preguntarle por el incidente en la zona mixta, el oasis donde las fieras se vuelven mansas y disfrutan del descanso, Samuel casi había borrado aquel recuerdo de su mente, tan concentrado estaba en ese último cuatrocientos. “¿Se cayó? Pues también podía haberse apartado, ¿no?”, respondía el canario, que no entendía muy bien qué hacía el italiano parado allá en el medio. Samuel hizo el trabajo decisivo, se merendó al holandés y entró tercero en meta. Suspiro en las gradas donde estaban en tensión los técnicos españoles, el equipo estaba clasificado por puestos. “En la contrarrecta iba muy seguro”, comenta Samuel. He visto que teníamos el cuarto puesto asegurado y me lancé a pasar al menos a uno intentando gastar la menor energía posible y cuando lo pasé no quise ir a por más. Quizás no hayamos corrido hoy como esperábamos pero estamos dentro y mañana será otra carrera”, cerraba Samu, tocado del isquio por el tropiezo con el rinoceronte y con el cansancio de tres carreras a cuestas.

No fue la carrera que esperaban, porque en Potsdam los siete del relevo habían ensayado para llegar los primeros a coger la calle libre y no meterse en los peligros de la selva. “Si haces bien ese cambio, sales limpio de él y no te metes en líos porque de otra manera puede que te tropieces con la gente, hay mucha oscuridad ahí… Si evitas eso, ganas unas décimas, te colocas, no tienes que remontar y vas a tu ritmo”, explicaba Puig.

Pero en la selva, si hay que remontar se remonta y el ritmo y el tiempo —3m 04s 65— lo marcaron hoy las circunstancias de la carrera. Clasificados por puestos, cumplido el objetivo, este viernes estarán peleando contra el resto de titanes en una final en la que, vaticina Samu, “hay siempre más toques y puede pasar de todo”.

Bélgica, Gran Bretaña y Polonia son los países que, según Puig, más pueden complicar las opciones de medalla de España. “Los polacos preparan el relevo con un cariño especial, y Bélgica, son los actuales campeones del mundo y tienen a los hermanos Borlée. Son rivales durísimos”.

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