España calienta en Gales


Un garbeo otoñal por Cardiff le dio a España la tercera victoria consecutiva en el periplo de Luis Enrique. Esta vez, ante la pedestre Gales, donde aún hay una brecha sideral entre el balón ovalado y el redondo. Una España más eficaz que pinturera se bastó para encapotar a su raso adversario. La inspiración de Paco Alcácer y el reloj de Rodri fueron suficientes para destartalar al combinado de Giggs, totémica figura del United que hoy se las apaña como puede en el barbecho futbolístico de su tierra natal. Para colmo, ante la mirada desde la tribuna de Bale, rebajado de servicio por sus crónicas molestias, imaginarias o reales, quién sabe salvo el propio jugador. Sin él, Gales se queda en tanga.

GALES, 1 – ESPAÑA, 4

Gales: Hennessey; Roberts, Gunter, Davies (Richards, m. 62), Williams (Chester, m. 46), John (Lawrence, m. 61); Ramsey, Allen (Smith, m. 61), Ampadu (King, m. 50); Wilson (Brooks, m. 46) y Vokes. No utilizados: Ward, Davies; Roberts, Thomas, Rodon y Woodburn.

España: De Gea (Kepa, m. 46); Azpilicueta (Jonny, m. 62), Albiol, Ramos (Bartra, m. 46), Gayà; Ceballos, Rodri, Saúl (Koke, m. 46); Suso (Rodrigo, m. 81), Alcácer (Aspas, m. 73) y Morata. No utilizados: Pau, Nacho, Thiago, Busquets, Marcos Alonso y Asensio.

Goles: 0-1. M. 7. Alcácer. 0-2. M. 19. Sergio Ramos- 0-3. M. 29. Alcácer. 0-4. M. 73. Bartra. 1-4. M. 89. Vokes.

Árbitro: Anthony Taylor, de Inglaterra.

Unos 52.000 espectadores en el Principality Stadium de Cardiff.

En este periodo de entreguerras —sin Eurocopa y Mundial a la vista—, Luis Enrique tiene plazos para agitar el cesto hasta dar con el encuadre. De momento, el seleccionador explora distintas vías. Resisten pretorianos como Ramos y Busquets, se asienta Saúl, ha renacido Albiol y afloran debutantes como Ceballos y Jonny, por ejemplo. Cómo síntoma de este mestizaje, con gente de ayer, hoy y mañana, Albiol, que no jugaba con España desde marzo de 2015, fue el capitán durante el segundo acto, merced a sus 52 internacionalidades, cifra que no alcanzaba ninguno de los camaradas que le secundaron tras el descanso. Y otra señal elocuente de esta era: Busquets, en Gales a la sombra de su mejor proyecto de secuela (Rodri), fue el único representante del caladero azulgrana, con La Masia seca desde hace años.

De entrada, no fue casual que Luis Enrique diera carrete a Albiol, Suso y Morata. Ellos, junto a los porteros suplentes Kepa y Pau, fueron los únicos sin vuelo en la primera convocatoria del asturiano. Una forma de enchufar a todos. Necesario en una selección que busca un nuevo molde. Una selección en la que se alistan delanteros como Alcácer y Morata, emigrantes de Barça y Real Madrid hoy en la reserva del Borussia Dortmund y el Chelsea, respectivamente. Dos arietes pendulares, como tantos de su estirpe, para los que el gol es ambulante. Se les va y se les viene. En esta segunda ola está ahora Alcácer, tan desatado en la Bundesliga como en Cardiff. Su doblete certificó su inspiración actual, al tiempo que retrató la flojera galesa. A dos rechaces dentro del área llegó el valenciano sin que mediara algún opositor. Al menos uno, el que fuese.

Puntual y clínico, Alcácer hizo bingo antes y justo después de un cabezazo triunfal de Sergio Ramos. El español más universalmente reputado en las jugadas a balón parado. Seguro que lo sabía Giggs. Pero menudo cate que merecieron sus nada aplicados brigadas defensivos. El capitán español cazó la falta enroscada por Suso como bien pudieron hacerlo Morata y Albiol, tan liberados como Ramos por la cadete retaguardia galesa. En media hora, la Roja ya tenía el duelo a su antojo mientras De Gea pasaba el choque en chanclas, salvo por un cabezazo al poste de Ampadu.

El segundo tiempo dio paso a una España con más cuerda con la pelota. Con más monocultivo del balón que fuego en el área de Hennessey. La Roja se puso a los pies de Rodri, preciso y geométrico. Y también al compás de Ceballos y Suso. El primero, un jugador que por estilo en carrera y gestualidad con el balón evoca al argentino Verón. Y como aquella Brujita, igual de irregular por ahora, clarividente a veces, enredado otras. Suso, el milanista, que dispone de una zurda distintiva, congenió mejor con el equipo desde su ubicación por la derecha.

Con la pelota cosida por España, Luis Enrique echó el lazo al banquillo y se fueron sumando a la causa jugadores de variada graduación. Más o menos consolidados como Koke y Aspas, novatos como Jonny y aspirantes a fidelizar con el grupo como Kepa y Bartra. El zaguero del Betis se ganó redondear la goleada con un estupendo cabezazo. El tanto terminal de Vokes puso el cierre a un partido muy amistoso que tuvo un doble efecto para España: le permitió calentar en Cardiff sin sobresaltos de cara al duelo oficial del lunes en Sevilla ante Inglaterra y, al tiempo, poner en rodaje a este grupo tan mixto, con reclutas con pasado, presente y quizá futuro. Sobre estas bases transita el equipo al hilo de Luis Enrique, que vence, vence y vence mientras rastrea lo que hay. La verdadera realidad está por ver.

Alcácer, 9 goles en 9 tiros entre
los tres palos

Siete remates entre los tres palos con el Borussia Dortmund y siete goles. Dos con la selección española y dos goles. Nueve de nueve. Un 100% de efectividad de cara a portería de Paco Alcácer en este inicio fulgurante de temporada del delantero valenciano. “Me fui del Barça para ser feliz jugando”, afirmó el ariete, de 25 años, antes del encuentro en Gales. Y si la felicidad para un hombre de área la dan los goles, Alcácer está en las nubes.

Los siete goles que ha marcado de amarillo con el Borussia son el mismo número de dianas que celebró de azulgrana en toda su segunda y última temporada en el Camp Nou (2017-18) en 23 encuentros, a solo uno de los ocho de su primer curso, en 27 partidos. El Borussia logró este verano su cesión del Barça por dos millones, con una opción de compra de 23 más cinco en variables.

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