El refugio de Bautista


Suena cada raquetazo de Roberto Bautista como el agujero de un reloj: tic-tac, tic-tac, tic-tac… Es mediodía en Londres y el martilleo del español marca el ritmo mientras el tiempo avanza hacia el día más importante de su carrera deportiva. Al menos hasta este viernes, cita con Novak Djokovic (13.00, #Vamos y Movistar Deportes) en su primera semifinal de un grand slam. “Puede ser que el tema emocional influya. Para mí todo esto son situaciones nuevas y momentos que no había experimentado nunca. Debo salir a la pista a disfrutar y él es el que defiende el título. Yo voy a salir a ganar el partido”, exponía dos días antes, habiendo roto su techo en un major.

Se encuentra ante un escenario nuevo el castellonense, tenista regular y modélico, y que se ha colado en un cartel en el que los cuatro semifinalistas superan la treintena. Él tiene ya 31, pero deportivamente parece que lo mejor aún está por venir, porque Bautista quiere ser algo más que un meritorio. Es silencioso y no le gustan los focos, pero quiere hacer ruido. Para ello trabaja a destajo y para ello se ha preparado, después de un complejo proceso de maduración en el que su preparador, el valenciano Pepe Vendrell, ha jugado un papel fundamental.

“Roberto es una persona muy sencilla, muy estable y muy enfocada en las rutinas diarias porque así se siente cómodo”, le describe el preparador tras la sesión, aderezando el discurso de pinceladas espirituales. “Debía creer más en sus posibilidades, porque es muy fácil dudar de uno mismo. Hemos trabajado la idea de la aceptación, porque la perfección no existe. A partir del pensamiento positivo y de no fallarse a sí mismo ha ido dándose cuenta de que todo es posible. Él tiene el nivel, y lo que marca la diferencia es la mente. Todos estos chicos son especiales con la raqueta, pero todavía más a nivel mental”, aporta Vendrell.

Habla el entrenador de un presente sonriente, precedido de un pasado reciente muy adverso en lo personal debido a varios contratiempos familiares como el repentino fallecimiento de su madre, el año pasado. “El tenis ha sido un refugio para él, porque este es un mundo en el que tienes que estar muy enfocado. Le ha permitido evadirse de esas situaciones tan extremas que le han tocado vivir [su madre murió repentinamente el año pasado]. Hemos intentado utilizar todo eso para crecer en el tenis y darle la vuelta a esa historia”, cuenta antes de entrar directamente al análisis del duelo con Djokovic, al que Bautista ya ha conseguido derrotar las dos veces que se han cruzado esta temporada.

Jugar sin ataduras

Es el número uno una prueba mayor, máxima, pero dice Bautista que jugará sin ataduras. “Él es el favorito, incluso para ganar el torneo. Yo estoy contento con el torneo que he hecho hasta aquí”, explicaba y con un buen argumentario de juego para poder dar la campanada. “Tiene golpes que en la hierba son agradecidos. La pelota entra abajo y fuerte, y se siente cómodo”, puntualiza Vendrell y lo corrobora él mismo: “Mis tiros son muy planos. A raíz de venir aquí muchos años he aprendido a moverme bien en la hierba. A Djokovic le gustan los peloteos, y a mí me gusta jugar contra rivales a los que les gusta ese tipo de juego”.

Admira el circuito la solidez del español, su saber estar y su compromiso con la raqueta. Y desconfía sobremanera Djokovic, que siempre encuentra problemas en estos cara a cara. “Tenemos que tratar de llevarle a una sensación de incomodidad. Debemos evitar que dirija él los partidos, como lo ha hecho en las dos últimas rondas. Cuando coge velocidad de crucero es muy difícil pararle”, concluye Vendrell.

“Roberto es increíblemente consistente”

Djokovic, en Wimbledon.
Djokovic, en Wimbledon. AFP

En medio de su explicación, Vendrell valora las dos victorias contra Djokovic de este año, en Doha y Miami. No obstante, puntualiza: “Sirven, sí, pero no suman. Sirven para tener la confianza de que puedes competir”.

Mientras tanto, el serbio (32 años) se ha confesado siempre un ferviente seguidor de Bautista. “Tiene la capacidad de seguir en el punto pese a que parezca que ha dado un paso atrás”, aprecia el balcánico, cuatro veces campeón en la hierba de Wimbledon.

“Roberto tiene unos golpes muy planos, tanto con la derecha como con el revés, y es increíblemente consistente. Son unas semifinales de Grand Slam, así que trataré de utilizar mi experiencia”, indica el gobernante actual del circuito. Nole cayó las dos últimas veces que se han enfrentado, pero en balance global de los cruces manda ante el español por 7-3.

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