El PSG, a vueltas con sus ultras


Nasser Al-Khelaïfi, el presidente del Paris-Saint-Germain, ha ordenado este jueves excluir del Parque de los Príncipes a una treintena de ultras violentos del club francés que fueron identificados por las cámaras de seguridad durante los graves disturbios que acontecieron el pasado miércoles en las inmediaciones del estadio parisino, tras disputarse el partido de Liga de Campeones contra el Estrella Roja de Belgrado (6-1). Es la primera vez que el jeque catarí de 44 años toma medidas sancionadoras contra sus propios hinchas radicales, cuando él fue el artífice de su regreso, en octubre de 2016, tras aceptar la petición de los jugadores, que se quejaban de la falta de ambiente en las gradas.

Hasta el momento, Al-Khelaïfi solo había condenado verbalmente los incidentes protagonizados por la facción más extrema de seguidores, reunida en el Colectivo Ultras Paris, y acataba las decisiones disciplinarias que imponían a su club desde la Liga Francesa o la UEFA, como el cierre parcial del Parque de los Príncipes por el uso masivo y reincidente de bengalas, tal y como sucedió en el encuentro contra el Real Madrid de la temporada pasada, por ejemplo. Pero los enfrentamientos callejeros del pasado miércoles, entre unos 300 ultras del PSG y un centenar de aficionados serbios, terminaron con su paciencia. La pelea multitudinaria se saldó con decenas de detenciones y tres heridos leves, según informó la policía francesa.

“El PSG deplora el incumplimiento de algunos individuos del convenio que vincula al club con el Colectivo Ultras Paris, basado entre ellos en el principio intangible de la no-violencia, que han condicionado el regreso de los ultras al Parque de los Príncipes desde octubre de 2016”, expresó el jueves el club francés en un comunicado en el que prometía medidas represivas. Y no tardaron en concretarse. Los primeros hinchas afectados empezaron a publicar ayer por la tarde en las redes sociales la carta del club en la que se les anunciaba la suspensión inmediata por un año de su carnés de abonados y la imposibilidad de que adquieran entradas individuales en el mismo plazo. “El club pretende excluir a los malhechores identificados y reafirma su determinación para actuar en estrecha colaboración con la Prefectura de Policía y las autoridades públicas”, prosigue la nota, que apunta a más medidas coercitivas, como la prohibición administrativa de entrar en un estadio.

Por su lado, Romain Mabille, el jefe de los ultras parisinos, trató de minimizar los altercados y prometió mano dura contra los compañeros violentos. “Actuar con violencia no es una voluntad del colectivo. Hemos venido para apoyar al equipo, no para crear problemas. Si algunos de nuestros miembros quedan excluidos del estadio, se les excluirá también del colectivo. Hemos luchado durante siete años para que el CUP pudiese volver al Parque de los Príncipes. No queremos dejarlo todo así. Hay problemas, pero los vamos a solucionar”, aseguró en declaraciones recogidas por el diario Le Parisien.

El encuentro contra el Estrella Roja de Belgrado era el primer partido europeo que se disputaba en el Parque de los Príncipes desde los incidentes contra el Real Madrid, en marzo pasado, en octavos de final de la Liga de Campeones, cuando decenas de ultras del PSG interrumpieron en dos ocasiones el juego al prender un centenar de bengalas, llenando de humo el campo. El comportamiento reprobable de sus hinchas más radicales propició el cierre parcial del fondo Auteuil para el duelo contra el conjunto serbio. Pese a ello, decenas de hinchas radicales encontraron sitio en una de las curvas del recinto. Prendieron otras bengalas durante el partido, algo que provocó que la UEFA abriese de nuevo un expediente disciplinario contra el PSG, incapaz de controlar a sus ultras.

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