El play-off de los 50 millones de euros


Hace ocho años que la selvática y eterna Segunda División propone un postre final, un complemento que linda con lo emotivo y lo tensional casi más que con lo futbolístico, una prueba agónica para equipos que llegan al límite, extenuados tras una temporada que no concede desconexiones y que, sin embargo, siempre les guarda emboscadas. El play-off de ascenso ocupa a cuatro equipos y tan sólo premia a uno. Y en un batiburrillo sin apenas descanso, con dos semifinales y una final en apenas once días, pone a prueba piernas, nervios y mente. Hoy se estrenan Deportivo y Málaga en Riazor (21 horas, televisado por Movistar Partidazo, que retransmitirá todos los duelos) y mañana se cruzan Mallorca y Albacete en Son Moix. Los partidos de vuelta aguardan el sábado y el domingo. Y la semana que viene, la final también a doble partido.

“Son partidos muy jodidos, muy difíciles, con las fuerzas muy justas y con futbolistas que no están acostumbrados a jugar tres partidos por semana. Pero también hay que trabajar mucho lo emocional”, explica José Luis Martí, entrenador del Deportivo. Hace dos años, cuando entrenaba al Tenerife, se quedó a las puertas del éxito en un áspero duelo contra el Getafe. Y obtuvo alguna experiencia. “No se va a decidir nada en la ida y a cualquier resultado se le puede dar vuelta”. En ese territorio de lo inesperado nadie olvida como hace cuatro años el Zaragoza cayó 0-3 en su casa ante Girona y luego solventó el duelo de vuelta con un 1-4. La retina guarda también las imágenes de aquel inesperado y agónico ascenso del Córdoba, que había sido séptimo en la liga, en Las Palmas. “El año pasado se jugaron la plaza en Primera el quinto y el sexto”, recuerda Vicente Moreno, técnico del Mallorca. Él cayó con el Nàstic en una primera eliminatoria contra un sexto, Osasuna, que acabó subiendo.

Hace ocho días el Deportivo no dependía de sí mismo para entrar en el play-off. Ahora se ve con opciones de rubricar con éxito una temporada plagada de chinchetas en la ruta. “Venir de abajo seguro que nos ayuda”, estima Martí, que ilustra la efervescencia que se vive en la caseta de su equipo: “Llegamos con ilusión y pasión, en el momento de volver a creer y justo hemos enganchado a nuestro público”. Enfrente se encontrará al Málaga, que hace siete jornadas le dio las riendas del equipo a Víctor Sánchez del Amo, uno de los jugadores que llevaron al Deportivo de principio de siglo a lo más alto y que después como técnico firmó dos sufridas permanencias con el cuadro coruñés. Tras la segunda le destituyeron en medio de intensas luchas intestinas en su vestuario. Riazor no es cualquier cosa para Víctor, tampoco Víctor es cualquiera en Riazor. “Conozco muy bien la casa, la gente, como arropan al equipo en los momentos importantes”, avisa.

A las dos semanas de llegar Víctor a La Rosaleda el Málaga cayó por primera y única vez en toda la temporada más abajo del sexto puesto. Fue un traspié. Ahora llegan como un avión tras cuatro victorias consecutivas. Con su nuevo entrenador sumaron 16 puntos de 21 posibles. Pero de alguna manera el contador se pone ahora a cero, por más que a igualdad de goles y, tras una eventual prórroga el criterio para desempatar no sea el de una tanda de penaltis, sino premiar el equipo mejor clasificado en el campeonato. Ahí el Málaga lleva ventaja. “Pero los partidos de liga no tienen nada que ver con los del play-off”, advierte Pedro Sánchez, goleador del Deportivo el pasado sábado y que en su bagaje tiene un ascenso con el Córdoba y una decepción a última hora con el Zaragoza. “Deseas que se juegue el partido de vuelta, pero la cabeza tiene que estar en la ida. Nos preparamos pensando en dos partidos”, concede Víctor, que no podrá contar con una pieza importante en su centro del campo porque el inmenso N’Diaye ya está en el campo de entrenamiento de Senegal para preparar la Copa de África. Lacen, Cifu, Juankar, Seleznyov y Lombán completan el parte de bajas malacitano para el partido de Riazor. “Estamos preparados para la presión y la exigencia”, garantiza Sánchez del Amo.

Las obligaciones van por barrios. El Mallorca hace un año acababa de recuperar la categoría tras una dolorosa estación en Segunda B y al Albacete pocos lo esperaban en estas instancias. “Hemos hecho una liga extraordinaria y ahora subir a Primera es un reto importante. Tenemos mucha autoexigencia, pero para nosotros es emoción e ilusión, para otros es más una obligación”, diagnostica Luis Miguel Ramis, el técnico del cuadro manchego. Entre los cuatro es el club que de menos dinero disponía para abonar salarios, 6,6 millones de tope, casi cuatro veces menos que el Málaga, que pasaba de los 25. En la jornada once entraron en puesto de promoción y ya no se apearon de ahí. Ahora se encuentran ante un escalón hacia el cielo: subir a Primera te cambia la vida. “Ahora mismo no sabemos si vamos a tener un presupuesto de ingresos de 65 millones de euros o uno de 16”, apunta Paco Zas, el nuevo presidente del Deportivo.

El mejor clasificado en la liga sólo subió tres veces en ocho promociones, el peor lo logró en dos

Esta es la novena temporada desde que se instauró el play-off de ascenso para determinar la última plaza en Primera División. Sólo en tres oportunidades subió el equipo mejor clasificado en el campeonato y en dos ocasiones lo logró el peor.

2010-11. Valladolid-Elche; Celta-Granada. Ascendió el Granada (5º)

2011-12. Córdoba-Valladolid; Hércules-Alcorcón. Ascendió el Valladolid (3º)

2012-13. Las Palmas-Almería; Alcorcón-Girona. Ascendió el Almería (3º)

2013-14. Córdoba-Murcia; Las Palmas-Sporting. Ascendió el Córdoba (7º)

2014-15. Zaragoza-Girona; Valladolid-Las Palmas. Ascendió Las Palmas (4º)

2015-16. Osasuna-Nàstic; Córdoba-Girona. Ascendió Osasuna (6º)

2016-17. Huesca-Getafe; Cádiz-Tenerife. Ascendió el Getafe (3º)

2017-18. Numancia-Zaragoza; Valladolid-Sporting. Ascendió el Valladolid (5º)

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