El Mallorca tira de la vieja guardia


“Hay jugadores con 400 partidos en Segunda División que no hacen ni un entrenamiento en Primera. Al primero que afloje en el trabajo lo mando a tomar por c…”. Las palabras corresponden a Vicente Moreno, entrenador del Mallorca, que fue cazado por una cámara en una sesión de trabajo esta pretemporada abroncando de forma dura a los jugadores. No admite ningún despiste este luchador de los banquillos que ha llevado al conjunto isleño de Segunda B a Primera División en apenas dos años. El espíritu guerrero de su entrenador y el núcleo de jugadores que inició la aventura del doble ascenso son las principales virtudes de un equipo que afronta su regreso a Primera después de un verano bastante movido. Moreno y sus 11 supervivientes de la categoría de bronce constituyen la base. El Mallorca, no obstante, necesitaba más para sostenerse en Primera.

La pretemporada ha supuesto la llegada de hasta 10 fichajes con nula experiencia en Primera salvo Álex Alegría y Señé. El de más cuantía el del delantero Budimir, por algo más de dos millones al Crotone, de la Serie B italiana. Con un gasto total de cinco millones, bastante han hecho los técnicos con intentar paliar los defectos de la plantilla. Álex Alegría debe mejorar la delantera, mientras que el exmadridista Febas le dará empuje al centro del campo. Además de los fichajes, el Mallorca ha optado por la continuidad de tres elementos valiosos en su estructura. Primero con la renovación del propio entrenador hasta 2022 antes de iniciarse la pretemporada. Después con la ampliación de contrato de Salva Sevilla hasta 2021 y del portero Manuel Reina también hasta 2021. A sus 35 años, Salva encarna a la perfección el espíritu de este Mallorca. No dudó en fichar en Segunda B hasta llegar a Primera, donde, previsiblemente, volverá a ser un futbolista decisivo.

Los inversores americanos que controlan el Mallorca han estabilizado económicamente a una entidad que seis años después ha regresado a la élite con el apoyo incondicional de su gente. Los 16.125 socios han agotado el cupo de abonados. Una masa social estimable que sueña con que su equipo repita los grandes éxitos logrados a principios de siglo. No será fácil. El primer y único objetivo es la permanencia. Los dirigentes han obrado con austeridad, sin cometer excesos y esperando que la continuidad del trabajo de Moreno siga dando sus frutos. Una apuesta arriesgada teniendo en cuenta el alto nivel de Primera.

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