El conflicto por el dinero de las televisiones estalla en el fútbol femenino


Los derechos audiovisuales del fútbol femenino se han convertido en un campo de batalla. A un lado, la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF), quien se siente dueña de su imagen y ha emitido una oferta de explotación de derechos audiovisuales para las próximas tres temporadas por la que las televisiones tendrán que competir. En el otro lado de la contienda está la federación española de fútbol (RFEF), que ha respondido con un comunicado recordando, entre otros, el artículo 198 de sus estatutos, que reza: “La RFEF es, en virtud de la normativa aplicable, titular de los derechos de televisión que emanan de las competiciones oficiales de ámbito estatal, por lo que la transmisión televisada de partidos, ya sea en directo o en diferido, total o parcial, precisará de la autorización de la RFEF”.

Al amparo de esta normativa, desde la federación argumentan que son ellos los titulares de la competición y que, por tanto, las pretensiones de los clubes no tienen cabida. A eso añaden el hecho de que ahora mismo hay dos clubes que no han accedido a formar parte de la asociación: Barcelona y Athletic de Bilbao. Desde la ACFF fijan la vista en precedentes favorables, como la resolución del pasado día 19 de julio de la Comisión Nacional del Mercado de la Comepetencia (CNMC), que sancionaba a la RFEF por querer gestionar los derechos de los clubes de 2ªB y Tercera, competiciones de carácter no profesional en las que los derechos de imagen recaen por defecto en los clubes. Para la patronal, estas consideraciones no se pueden separar de la negociación del convenio del fútbol femenino: “Se está haciendo una serie de exigencias a los clubes en un nuevo convenio colectivo. Estas deben venir acompañadas de una serie de derechos sobre la organización de la competición”.

Hace casi un mes que sindicatos y patronal saben que los derechos audiovisuales del fútbol femenino van ser la clave del futuro de este deporte. El pensamiento impera desde la reunión para las negociaciones del convenio colectivo del pasado 8 de febrero. Tras unas primeras horas infructuosas, (“Las propuestas están siendo muy poco interesantes”, comentaban entonces desde la parte social), a media mañana, la patronal, representada por la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino, se descolgó con una oferta irrechazable: 20.000 euros al año de sueldo mínimo para cada jugadora por una jornada semanal de 35 horas.

El dinero puesto sobre la mesa resolvía de un plumazo el mayor problema del convenio colectivo de fútbol femenino: la temporalidad. “Incluso aunque se mantengan las altas tasas de contratos con jornada parcial que hay, las jugadoras podrán vivir de jugar al fútbol”, explicaban desde UGT, uno de los dos sindicatos minoritarios. El otro es Futbolistas ON, que fue aún más preciso: “En el grupo de whatsapp que tenemos con las jugadoras, ellas ya estaban de acuerdo en firmar un sueldo mínimo de 14.000 euros. ¿Cómo vamos a rechazar 20.000?”.

A cambio de esa oferta, la ACFF pedía una sola cosa: la colaboración de los sindicatos para lograr que fuesen ellos, un organismo dependiente de LaLiga, quienes organizasen la Primera División de fútbol femenino, cuyas competencias ostenta la federación. Este derecho incluía la garantía de que sería la ACFF quien gestionaría y repartiría los derechos audiovisuales, que, tras años de no cobrar a las operadoras que han dado los encuentros, deben salir este año a concurso. Fuentes federativas reconocen que ya se han iniciado contactos con operadoras nacionales e internacionales interesadas en un producto cuyas audiencias en los partidos importantes se sitúan ya cerca de las de la liga ACB de baloncesto, por ejemplo. Muchos se frotan las manos.

La ACFF asegura que, bajo su tutela, los clubes lograrán una financiación para el fútbol femenino que les permitirá incrementar el nivel salarial de las jugadoras. Desde UGT y Futbolistas ON razonan que a ellos les da igual quién gestione la competición siempre y cuando sea verdad que las jugadoras van a cobrar más. AFE, sindicato mayoritario, no ve la solución tan sencilla. La misma tarde del 8 de febrero emitieron un comunicado reclamando que se incluyeran obligatoriamente partidos de fútbol femenino en la quiniela. Era su manera de decir que, si el problema era, como decía la patronal, aumentar las vías de ingreso, ellos estaban dispuestos a explorar todas las posibilidades siempre y cuando estas no supusieran entrar en conflicto con la federación. “Desde hace meses la patronal nos dice que no puede elevar la oferta salarial por encima del salario mínimo porque la competición no lo genera. Ahora están poniendo en la boca de las jugadoras un caramelo con algo irreal. Debe haber un diálogo honesto, claro y sincero”, explica María José López, abogada de AFE..

Tras la reunión para el convenio del pasado día 20 de febrero, AFE puso las cartas boca arriba y reveló los términos en que están discurriendo las negociaciones. “Se aceptarían los 20.000 euros de salario mínimo si no se condicionan en los términos de la propuesta de la ACFF en la última reunión”, expresó en un escrito. Esos “términos” a los que aluden son la pretensión de la patronal de batallar por, entre otras cosas, los derechos audiovisuales. Los clubes rectificaron su oferta del pasado día 8 para ofrecer 14.000 euros por 35 horas semanales. El acuerdo en torno al salario está cerca, pero esto no hará olvidar a las televisiones. En los próximos días, está previsto que la ACFF haga llegar a los sindicatos el borrador de una carta para solicitar al CSD y la RFEF la organización del fútbol femenino.

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