El Baskonia gana en Moscú y recobra la esperanza


Después de 14 años sin ganar en Moscú, el Baskonia lo consiguió. Es un triunfo necesario y trascendental. El equipo vitoriano iguala la eliminatoria y tendrá el factor cancha a favor en los dos duelos de la próxima semana en el Buesa Arena. Después del pobre segundo tiempo del pasado martes, el equipo de Perasovic se rehízo y mostró una solidez inusitada. Fue desde el inicio hasta el final por delante en el marcador, y no se descompuso por esos intangibles que se puede encontrar en el camino, un equipo como el vitoriano.

En la Euroliga todos son iguales, pero algunos son más iguales que otros. La aristocracia siempre tendrá privilegios. Será el yate en Puerto Portals o el Jaguar en Marbella. En el baloncesto también hay aristocracia, por supuesto. No es lo mismo que Dimitris Itoudis, el entrenador del CSKA, les esté comiendo la oreja a los árbitros desde el comienzo hasta el final, a que Velimir Perasovic, el entrenador del equipo de una ciudad pequeña, proteste una acción. La técnica cae siempre del mismo lado.

CSKA 68 – BASKONIA 78

CSKA: Rodríguez (14), Cliburn (14), Higgins (15), Kurbanov (7), Hunter (4) –equipo inicial– De Colo (6), Bolombey (0), Peters (2), Hukhov (0), Vorontsevich (0), Hackett (2), Hines (4).

Baskonia: Huertas (1), Voigtmann (4), Shengelia (7), Garino (11), Shields (15) –equipo inicial–, Vildoza (7), Janning (3), Diop (0), Poirier (14), Hilliard (16), Jones (0).

Parciales: 18-27, 19-15, 15-24, 11-6.

Árbitros: Belosevic, Boltauzer y Paternico.

Megasport Arena de Moscú. 7.512 espectadores.

Y las faltas. El Baskonia se marchó al descanso con el marcador a favor, pero tres de sus hombres altos, Shengelia, Jones y Poirier, ya tenían encima la espada de Damocles de tres faltas en su casillero, varias de ellas más que cuestionables.

Todo después de veinte minutos en los que, por momentos, el Baskonia apabulló al CSKA. Cuando un triple de Shields puso en el marcador el 10-17, Itoudis empezó a buscar soluciones porque su equipo no funcionaba. Se encontraba, en la pintura, con el poderío de un Poirier estelar, al que Shengelia, cada vez más recuperado, escoltó con acierto. El francés se convirtió en el protagonista, machacando la canasta contraria y sembrando el terror en el rebote. Acabó con 15, y una valoración de 32. Ni siquiera los devaneos arbitrales con el poderoso le amilanaron.

Poirier sostuvo al Baskonia, mientras que Sergio Rodríguez, en el CSKA, estuvo intermitente. Apareció a siete minutos para el descanso, cuando el marcador estaba en un esclarecedor 20-34. Un par de triples del canario enardecieron a la grada del Megasport Arena. Apretó el marcador el equipo ruso, que se marchó al descanso con un 37-42 que todavía le daba opciones.

Pero el Baskonia siguió apretando, no bajó el pistón. Siempre por delante en el marcador, jugó con una seriedad inusitada. Además, los árbitros se cortaron un poco más en el tercer cuarto. En el último, decidieron no pitar nada, o casi, lo que le venía muy bien al basket-catch que ordenó Itoudis, y que le dio resultado durante algunos minutos en los que la presión agobiante desconcertó al Baskonia.

Pero dos triples consecutivos de Hilliard, que apareció en el momento justo, ampliaron la brecha hasta el 58-72 a falta de cinco minutos. En la charla del entrenador del CSKA, en el penúltimo tiempo muerto, se escuchaba claramente la palabra “Chacho”. Era el último recurso, la medicina del equipo ruso para evitar perder el factor cancha. No resultó. El Baskonia aguantó a pie firme hasta el final, ganó por diez puntos, rompió el maleficio de Moscú y tratará de conseguir la Final Four de Vitoria en Vitoria.

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