Cayó Benzema y todo el sistema se alteró


“¿Valverde quién es? Un ciclista, ¿no?”. Eso se escuchó en la tribuna del Benito Villamarín cuando se supo la alineación del Madrid. Alguno se echó la mano a la cabeza. El Madrid, por orden de su entrenador, Santiago Solari, había presentado un once revolucionario. Con Marcelo e Isco en el banquillo, el técnico se inventó un Madrid con una defensa de tres centrales, Varane, Sergio Ramos y Nacho, escoltados en las bandas por Carvajal y Reguilón. Ver al Madrid con cinco defensas no es nada usual, aunque Zidane ya utilizó un esquema parecido en un partido en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla. Y no solo eso. Casemiro y Valverde por delante formaron un doble pivote de eminente carácter defensivo.

El recurso a los tres centrales y una zaga de cinco elementos es típico de los equipos con problemas defensivos. Solari quiso detener la sangría de goles encajados, sobre todo en los choques lejos del Santiago Bernabéu, donde había sido batido hasta en 18 ocasiones. Unos números terribles para un conjunto de la talla del Madrid. Solo el colista, el Huesca, con 23 goles, había encajado más lejos de su estadio tras 18 jornadas.

El conservador planteamiento del Madrid, de blanco en el Benito Villamarín, algo que no hacía desde 1960 y ahora debido a las calzonas verdes del Betis, tuvo un efecto tranquilizador en sus jugadores, que, quizás por acumulación y un mejor ordenamiento de sus hombres en el campo, ofreció sensación de seguridad. El Betis también cambió de sistema. Lo normal en el conjunto de Quique Setién es actuar con tres centrales.

Asolado por las bajas, Solari vio con terror cómo se lesionaba Benzema en el dedo meñique de la mano derecha, tras recibir un pisotón accidental de un defensa al filo del descanso. El delantero sufre una fractura, según confirmó Solari, y engordó así la lista de lesionados en el Madrid.

Entró Cristo, delantero del Castilla, con lo que se colocó junto a Vinicius en la delantera. Con los atacantes del filial, el Madrid está viviendo un suplicio con las bajas: Courtois, Bale, Asensio, Marcos Llorente, Mariano, Kroos y ahora Benzema. La lesión del delantero, que cuajó un gran primer tiempo, dejó tocado a su equipo. Su repliegue en el segundo tiempo fue todavía más acusado porque no encontró salida. Ya no estaba Benzema para descolgarse de los centrales e iniciar las jugadas de peligro, como en la acción del tanto del croata. El Betis fue una sinfonía de pases ante un rival que se metió atrás a defender el gol de Modric. El equipo de Setién dominó con un 73% de la posesión.

El Madrid sobrevivió a duras penas. En el minuto 74 Solari sustituyó a Reguilón por Ceballos y volvió a la defensa de cuatro. En un contragolpe aislado, Carvalho hizo falta sobre Casemiro y Ceballos ejecutó al espacio que debía cubrir Pau, el portero. “Desgraciadamente, lo he metido”, declaró el exjugador bético, aturdido por los pitos que le dedicó su vieja afición. “Mi sensación es agridulce”, lamentó; “pero estos tres puntos nos saben a oro”.

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