Campazzo rinde al monstruo serbio


Un duende de apenas 1,80m acabó con un monstruo de 2,05m de altura media. Con pasión, carácter y la sobresaliente actuación de Facundo Campazzo, Argentina eliminó del Mundial a la todopoderosa Serbia. En una actuación para la enciclopedia albiceleste, el base del Madrid se disfrazó de superhéroe y se convirtió en la kriptonita de los subcampeones mundiales, olímpicos y europeos. Con 18 puntos, seis rebotes, 12 asistencias y 27 de valoración en 29 minutos en pista, el Facu gobernó la hazaña argentina con el respaldo y la supervisión del incombustible Scola (20 puntos). Descabalgó a la Serbia de Jokic, Bogdanovic y Djordjevic. “Si nos creemos lo que dicen de nosotros llegará alguien y nos barrerá”, dijo el técnico serbio cuando su equipo parecía un coloso. En Dongguan, el gigante fue Campazzo.

ARGENTINA, 97; SERBIA, 87

Argentina: Campazzo (18), Brussino (4), Garino (15), Scola (20) y Delía (4) –quinteto inicial–; Laprovittola (8), Vildoza (11), Fjellerlup (2), Deck (13), Gallizzi (2) y Caffaro (-).

Serbia: Jovic (7), Bogdanovic (21), Lucic (12), Jokic (16) y Raduljica (-) –quinteto inicial–; Simonovic (3), Bjelica (18), Marjanovic (-), Micic (5), Guduric (5) y Milutinov (-).

Parciales: 25-23, 29-26, 14-18 y 29-20.

Árbitros: Maranho (BRA), Sahin (ITA) y Weiland (CAN). Sin eliminados.

Pabellón:  Dongguan Basketball Center. Unos 10.000 espectadores.

Destemplados ante España, los de Djordjevic se hundieron en el diván de las dudas. Se les descolgó el cartel de favoritos en plena batalla y se les convirtió en un lastre que les llevó directos al hoyo. Salió intrépida Argentina en busca de la semifinal, subida a la moto de Campazzo. Con seis puntos y cinco asistencias en los primeros ocho minutos, el base del Madrid gobernó la puesta en escena y puso en alerta a Serbia. Se afianzaron los de Djordjevic en el partido con los rebotes de Jokic y los puntos de Lucic, pero la albiceleste se apuntó el primer parcial (25-23, m. 10). El 3 de 5 en triples de los argentinos les permitió esquivar el choque con las tanquetas serbias en la pintura y disparar sus opciones. Sin acierto desde el perímetro y con Bogdanovic destemplado, la subcampeona del mundo se quedó a contrapié. No fue capaz de reconocerse nunca.

Vildoza y Laprovittola tomaron el testigo de Campazzo con la misma pasión para mantener bien engrasada la maquinaria albiceleste. Mientras Scola y Garino se repartían la labor de zapa, Deck se encargaba de la intendencia. Mientras Argentina desataba sus endorfinas, Serbia regresaba al diván al que le llevó España en el último partido de la fase de grupos. Un triple de Garino sirvió para consolidar el primer demarraje sudamericano (42-34, m. 16). En plena emergencia y a base de tocar teclas, los de Djordjevic encontraron el interruptor del triple.

Después de un 0 de 7 desde la línea del 6,75, llegaron tres bingos casi consecutivos de Jovic, Bogdanovic y Bjelica. El acierto sobrevenido sirvió de alivio pero no de remedio. Aunque se estrechó el pulso, Argentina llegó por delante al entreacto. Para entonces, las siete asistencias de Campazzo pesaban más que los siete rebotes de Jokic. Los buenos porcentajes de tiro (9 de 16 en triples) y la fluidez solidaria de su juego (14 asistencias) permitía a los de Sergio Hernández mandar sobre un equipo al que la etiqueta de gran favorito del torneo comenzó a pesarle como nunca.

Al toque de corneta de Djordjevic respondió Serbia redoblando la intensidad en la reanudación. Pero Argentina no perdió el pulso ni en el debate de la bravura ni en el del juego. Una técnica al seleccionador al propio Djordjevic retrató el nerviosismo balcánico en un partido claustrofóbico. Con una suma de filigranas rematadas por la asistencia de Garino a Delia la hinchada albiceleste comenzó a creer. Aprovechó Serbia el viaje al banquillo de Campazzo para respirar y desatarse algunos grilletes. Pero no terminaron de carburar Bogdanovic y Jokic y el equipo de Sergio Hernández se convirtió en un muro de fe en el que se estrellaron los de Djordjevic. Siempre por delante en el marcador, los argentinos se lanzaron a culminar la hazaña con cuatro puntos de Scola y un rebote providencial de un Campazzo inmenso (82-73, m. 36). Bjelica apuró la resiliencia Serbia pero, para entonces, el dúo Campazzo-Scola era inabarcable para el monstruo serbio. Argentina estaba en semifinales.

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