Barça-PSV: un día para marcar el paso


Messi, en el entrenamiento de ayer.

La vida del Barça se mueve alrededor de la Champions. No es que haya aborrecido LaLiga, donde es campeón y líder, sino que le obsesiona la reconquista de un título que no alcanza desde 2015 cuando el tridente —Messi, Luis Suárez y Neymar— derrotó en la final de Berlín a la Juve que ahora lidera Cristiano. La Copa de Europa ocupa deportiva y financieramente al presidente Bartomeu; obsesiona al equipo del laureado Messi, que incluso ha dejado de jugar con Argentina, al igual que Piqué renunció a la Roja; y es la prioridad de futbolistas errantes como Arturo Vidal o de figuras que aspiran a la celebridad como Coutinho y Dembélé. El barcelonismo no duerme cuando se pregunta cómo es posible que el Madrid haya ganado cuatro de los últimos cinco torneos, tantos como Messi desde su debut en 2003 en Oporto.

Hay un juramento en el Camp Nou que más o menos viene a decir que el escarnio de la temporada pasada en Roma y el del año anterior en Turín, por no mentar al de París, corregido después en Barcelona, solo se compensa con ganar la próxima final del Wanda. La empresa, sin embargo, se presenta complicada desde el inicio porque a los azulgrana les ha tocado batirse en un grupo de clasificación muy difícil con el PSV Einvhoven, Tottenham e Inter.

El sorteo solamente deparó una buena noticia para el Barcelona. A su favor juega el calendario, que comienza con la visita al estadio del campeón de Holanda. El PSV no es en cualquier caso un rival cualquiera sino que se presenta como un equipo joven, alegre, goleador —suman 13 goles en los dos últimos encuentros— y ambicioso, dirigido por varios exbarcelonistas —Hesp, Zenden y el técnico Van Bommel— y rematado por una segunda línea muy interesante con Bergwijn, De Jong y Lozano. Quizá le falta colmillo y experiencia, virtudes que se le suponen precisamente al Barça, aunque no le han servido para superar la barrera de los cuartos en las tres últimas ediciones. Los azulgrana han sido tan solventes en su feudo como vulnerables fuera, estadística fácil de simplificar en los números de Luis Suárez, que no marca en campo rival desde septiembre de 2015 en Roma.

El uruguayo es amigo de Messi y seguramente formará en el ataque con Dembélé. Ha dado a entender el rosarino que prefiere el 4-3-3 al 4-4-2. Valverde daría continuidad por tanto al once de los últimos partidos, que incluye la presencia de Coutinho y prescinde de los cuatro fichajes del curso, y por tanto de Arturo Vidal. El chileno centra el debate barcelonista porque su entrada al campo supone la salida automática de Dembélé. El cambio de piezas no satisface a algunos aficionados y críticos del Barcelona. A Valverde se le ha visto especialmente incómodo cuando se le ha preguntado por una situación que se dio en Valladolid y en San Sebastián.

El escenario será hoy distinto porque el Barça juega en el Camp Nou. Ocurre que el horario no acompaña en una jornada laboral (18.55, Movistar Liga de Campeones). El equipo entiende de todas maneras que será una prueba más para medir la implicación de la hinchada en el proyecto colectivo de reconquistar la Champions.

Celia Barquín, la niña que ganó un premio por entrevistar a Severiano Ballesteros
Mínguez da su equipo para el Mundial con Mikel Landa entre los ocho