André Gomes y Yerry Mina dejan el Barça por el Everton


El centrocampista portugués André Gomes, llegado al Barcelona en julio de 2016 con unas expectativas enormes y por cuyo traspaso pagó 35 millones al Valencia, y el colombiano Yerry Mina, fichado de urgencia durante el pasado mercado invernal, recalarán en la Premier con el Everton. Ambos pasaron la revisión médica en un hospital de Barcelona, horas antes de que en Inglaterra se cerrara el plazo para los fichajes. Según el comunicado oficial del Barcelona, el club de la Premier paga 30,2 millones más 1,5 en variables por el traspaso de Yerry Mina y 2,2 millones por la cesión de André Gomes, además de hacerse cargo de su ficha anual.

André Gomes, que ha cumplido 25 años hace dos semanas, llegó al club azulgrana con muchas expectativas. Acababa de proclamarse campeón de la Eurocopa con Portugal y era pretendido, entre otros clubes, por la Juve y el Madrid. Había llegado al Valencia dos temporadas antes procedente del Benfica a cambio de 15 millones. En Mestalla disputó 75 partidos y marcó 8 goles. “Si lo hemos fichado es porque es un buen jugador que nos aportará, que también tiene que aprender y tiene un margen de proyección bastante importante”, afirmaron entonces desde la secretaría azulgrana. Sin embargo, su trayectoria con la camiseta azulgrana fue muy gris y el Camp Nou llegó a hacer patente su enfado con él silbándole en algunos partidos.

Tras uno de ellos, contra el Atlético, en marzo, confesó en una entrevista con la revista Panenka que no disfrutaba en el campo y que a veces no se atrevía ni siquiera a salir de casa. “No me siento bien en el campo no estoy disfrutando de lo que puedo hacer. Mis amigos dicen claramente que voy con el freno de mano puesto”, aseguraba. Ernesto Valverde, el vestuario y la directiva le dieron su apoyo. En abril, tras completar un gran partido contra el Leganés en el que fue muy aplaudido, manifestó: “Quiero estar aquí, compartir vestuario con los mejores jugadores del mundo, disfrutar con ellos y hacer disfrutar a los aficionados”.Pero ya no tenía la confianza del técnico y las expectativas se habían difuminado. Por eso vuela a Liverpool.

Yerry Mina (Guachené, Colombia; 23 años), antes de pisar el césped del Camp Nou, se desabrochó las botas y se sacó las medias para pasear por el tapete con los pies desnudos. Una extravagancia de lo más inusual en un fichaje del Barcelona, equipo universal donde todo movimiento se analiza con lupa. “Mi mamá es muy apegada a Dios y yo también”, reveló; “y un versículo del testamento explica: ‘Todo lugar donde pise la planta de vuestro pie será vuestro”. Se entendió la excentricidad como una nota de alegría que el jugador aderezó con algún que otro baile y que incluso con el paso de los días contagió a sus compañeros en el camerino como también lo hizo con la selección colombiana durante el Mundial, donde firmó tres goles y los festejó junto a sus compañeros bajo las notas de la ya popular salsa choke. Pero con la camiseta del Barça apenas danzó, suplente por definición, por lo que ahora abraza a la Premier y a Everton, que pagará unos 30 millones por el central tras imponerse en la subasta al Manchester Untided. Un negocio redondo en lo económico, por más que saliera rana en lo deportivo.

Hace dos cursos, el director deportivo Pep Segura –por entonces era el secretario técnico del fútbol formativo profesional-, observó que en el filial no había centrales con futuro y tampoco había juveniles que pujaran con fuerza por el puesto, por lo que decidió fichar fuera lo que, entendía, no se producía en La Masia. Lo encontró en Brasil. Quería zagueros de físico que tuvieran buena relación con el balón y por eso se decidió por Marlon (Fluminense), que llegó a préstamo con opción de compra por cinco millones, y por Mina, que se desempeñaba en el Palmeiras y que cifró el traspaso en nueve millones. El primero se fue al Barça B y tras un periodo de ostracismo, hasta el punto que desde el club le hicieron ver al técnico Gerard López que si no le daba la oportunidad nunca sabrían si valdría, se ganó la titularidad y cierto nombre en el fútbol porque lo fichó el Niza, de la Ligue 1 y ahora son varios los equipos que lo pretenden, toda vez que no tiene sitio con Valverde. Con el segundo, nada salió bien menos la venta, que es extraordinaria.

Una vez acordado el fichaje por el Barça, hace ya dos años, Yerry le pidió al club que le dejaran formarse en el Palmeiras antes que en el filial azulgrana. Petición que aceptó la entidad para sellar, en teoría para esta pretemporada, el traspaso en nueve millones. Pero todo se precipitó porque Mascherano decidió quitarse la camiseta del Barça en navidades, hastiado de dar con sus huesos en el banquillo por la eficiencia de Piqué y Umtiti. “El área deportiva –entonces encabezada por Robert Fernández- no valoró a más jugadores que a Yerry porque estaba muy contenta con el rendimiento de Vermaelen y señalaba que no era necesario un nuevo gasto para los cinco meses que restaban de competición”, desvelan desde las oficinas del Camp Nou. Por lo que el club desembolsó tres millones más y aceleró el viaje de Yerry al Barcelona. “¿Si ya estaba fichado, cómo se justificaría el gasto en otro central?”, persisten desde la ciudad deportiva. Y llegó el colombiano, por más que Valverde advirtiera que no le convencía.

No fueron vacías las palabras de Valverde porque cumplió con su amenaza, toda vez que Mina participó únicamente en seis encuentros (cinco de Liga; uno de Copa), repartidos en 377 minutos y con un gol frente al Villarreal que bailó con su habitual júbilo. Lo que no quita que el jugador se ganara el cariño del vestuario porque siempre puso buena cara al mal tiempo y trató de adaptarse a las costumbres del vestuario, como jugarse dinero contra Messi y Luis Suárez en lanzamientos de falta. “Cuando me di cuenta, me estaban quitando 50 euros todos los días”, reveló hace unas semanas el futbolista. Pero es en el apartado económico donde nunca perdió el jugador –el Everton le paga más de los 3,7 millones brutos que le daba el Barça- como tampoco lo ha hecho el Barça, que ha firmado el traspaso del futbolista por algo más de 30 millones. “Lo que demuestra que era un buen fichaje, aunque quizá no para lo que requería el Barça”, reivindican desde el club. Yerry y su salsa choke abrazan ahora a la Premier.

Detenido el exciclista Jan Ullrich por agredir a una prostituta
Cómo la lucha por la ‘pole’ en MotoGP condiciona la preparación de la carrera