El contagioso cansancio azulgrana


“Nos viene bien una semana limpia para preparar los partidos que vienen y en especial la Champions”, confesó Luis Suárez en San Mamés. Unos minutos después, Ernesto Valverde concedió fiesta a sus jugadores hasta el miércoles a las 11.00 horas para preparar el partido del sábado contra el Valladolid. El Barça necesita aire para combatir el cansancio que afecta por igual al equipo que al entrenador e incluso a los aficionados ante la mirada preocupada de la directiva que preside Josep Maria Bartomeu. “La sensación es de estrés”, completó un empleado cualificado del del Camp Nou. El fútbol azulgrana aburrió en Bilbao.

Aunque no jugaba bien, al menos de forma continuada, el Barça había respondido con picos de buen fútbol cuando las dudas alcanzaron al Camp Nou. Ocurrió en la Champions en sus encuentros contra el Tottenham en Wembley (2-4) y en la eliminatoria frente al Inter (2-0 y 1-1), también en LaLiga, especialmente con el Madrid (5-1) y hasta en la Copa con el sonoro 6-1 al Sevilla. Los azulgrana defendían sin aparentes apuros sus cinco puntos de ventaja sobre el Atlético. Hasta que llegó el derbi madrileño y la cita de San Mamés. Ante la posibilidad de marcar distancias aparentemente insalvables para sus rivales en la Liga, cedió un sorprendente 0-0.

No se daba un marcador igual en campo contrario para el Barça desde el del 2 de enero de 2016 en casa del Espanyol. Acostumbrados a actuar a la carta, y también a resolver las citas decisivas, o si se quiere los retos propios, los barcelonistas no respondieron por una vez a las exigencias ante el Athletic. El Barcelona no resolvió el partido y fomentó también la sensación de que se ha reabierto LaLiga porque el adversario ahora ya no es el Atlético sino el Madrid, que llegó a estar a 10 puntos y cuya dinámica es opuesta a la del equipo azulgrana, que ha concedido tres empates consecutivos: Valencia, Madrid y Athletic. El calendario ha acabado por agotar al plantel de Valverde.

El encuentro de San Mamés certificó unas deficiencias ya advertidas desde hace semanas en el Barça. Hay futbolistas capitales que no pasan por su mejor momento de forma: Rakitic parece saturado, las cualidades de Busquets se convierten en defectos cuando el equipo se alarga y Luis Suárez no descansa desde el 10 de enero pese a que su delicada rodilla ya le llevó a renunciar a algunos partidos de Uruguay. Las lesiones han afectado a jugadores que no tienen sustituto como son Dembélé y especialmente Arthur, un volante que marca el estilo, mejora a sus compañeros y permite que Messi no tenga que retrasar su posición y juegue en punta.

Ante la falta de sustitutos naturales, las ausencias de Arthur y la del sancionado Jordi Alba evidenciaron los errores en la construcción de la plantilla, agravados por la alineación de un diestro como lateral izquierdo: Semedo. Hay un dato relevante sobre la importancia de Alba: el equipo solo ha ganado dos de los ocho partidos disputados sin el lateral catalán y ambos fueron contra la Cultural Leonesa. Valverde apenas ha contado con la cantera y la participación de los fichajes de invierno —Murillo y Boateng además de Todibo— ha sido testimonial al tiempo que ha insistido en alinear a jugadores en crisis de juego, pocos como Coutinho.

Las jerarquías

La sensación es que el técnico es demasiado respetuoso con la jerarquía de un equipo acostumbrado a tirar de oficio, poco dado al rigor y al detalle, últimamente previsible, sin finura ni velocidad de balón, cuestionado físicamente por el quiero y no puedo de San Mamés. Ya no marca las diferencias con el juego, circunstancia que facilita la polémica con los arbitrajes y el VAR y avala las individualidades, a los jugadores que marcan o evitan goles: Ter Stegen y Messi. Queda el Barça en manos del 10. Y el rosarino está tan contracturado como el equipo, necesitado de reposo para afrontar un calendario que incluye dos clásicos en el Bernabéu.

“Nos hace falta oxígeno”, resumían en la Ciudad Deportiva del Barça. La cuestión es evitar que el cansancio se convierta en hartazgo en el Camp Nou.

Marc Gasol ofrece la primera muestra de su clase ante la afición de los Raptors


Marc Gasol dio la primera muestra de su capacidad para marcar diferencias en su estreno ante la afición de los Raptors, que acabó con una ajustadísima victoria ante Brooklyn (127-125).

Tras consumar su fichaje el jueves y debutar en Nueva York el sábado, el pívot español, en su estreno en Toronto, comenzó tan disperso y atascado en ataque como el resto del equipo. Pero en el arranque del último cuarto impuso su ley y dominó el juego, anotando nueve puntos casi seguidos, incluido un triple, asistiendo, reboteando y siendo el eje de casi todas las acciones de los Raptors.

Las cifras finales de Marc Gasol no fueron altas: 16 puntos, seis rebotes, dos asistencias, un robo y un tapón, pero sí fue suficiente ese tramo de partido para demostrar de lo que puede ser capaz también en su nuevo equipo. Volvió a salir desde el banquillo, como en Nueva York. Sumó 22 minutos en la cancha, antes de dar entrada de nuevo a Serge Ibaka, cuando faltaban cuatro minutos y medio para el final.

Los Nets, con un extraordinario D’Angelo Russell, autor de 28 puntos y dio 14 asistencias, estuvieron a punto de dar la sorpresa. También destacaron Joe Harris con siete triples y 24 puntos, y Crabbe, con 22 puntos. Se situaron por delante con un triple de Russell a falta de 50 segundos. Pero le contestó Danny Green con otro triple. Y Kawhi Leonard, a falta de cuatro segundos y con un tiro a tabla, dio el triunfo a su equipo. Russell tuvo tiempo para intentar un triple sobre la bocina, pero lo falló. Leonard lideró a los Raptors con 30 puntos y Serge Ibaka también destacó con 18 puntos y 12 rebotes.

El base reserva de los Raptors, Fred VanVleet, se lesionó en el anterior partido ante los Knicks y será baja al menos tres semanas a causa de una fractura parcial del ligamento de un dedo.

Jeremy Lin negocia la rescisión de su contrato con Atlanta para firma por Toronto. El base, de 30 años, promedia 10,7 puntos, 3,5 asistencias y 2,3 rebotes esta temporada. Atlanta, con 18 victorias y 38 derrotas está prácicamente descartado ya para disputar los ‘playoffs’.

James Harden amplió a 30 su racha de partidos seguidos anotando al menos 30 puntos. Lo consiguió al sumar 31 puntos en el encuentro que Houston venció a Dallas (120-104). El cañonero de los Rockets no baja de los 30 puntos desde que anotó 29 puntos el 11 de diciembre en un partido ante Portland. Frente a Dallas parecía que la racha podía concluir ya que al descanso solo sumaba 11 puntos, pero en la segunda parte mejoró notablemente y además de los 31 puntos que obtuvo, sumó ocho rebotes, siete asistencias y cinco robos de balón. Chris Paul y Faried anotaron 17 puntos cada uno, y Gerald Green, 19.

Las mejores rachas de partidos con 30 puntos o más en la historia de la NBA son las de Wilt Chamberlain (65), Wilt Chamberlain (31) y James Harden (30). La Barba es el máximo anotador de la temporada con una media de 36,6 puntos. Anthony Davis es segundo con 29 puntos de promedio.

Los Mavericks no pudieron inquietar a su rival a pesar de que Luka Doncic volvió a mostrar su calidad y rozó el triple doble con 21 puntos, 10 rebotes y ocho asistencias.

Oklahoma City superó a Portland (120-111). Paul George obtuvo un extraordinario triple doble, el tercero de su carrera, con 47 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias. Russell Westbrook también sumó otro triple doble a su cuenta con 21 puntos, 14 rebotes y 11 asistencias. Fue el décimo triple doble seguido de Westbrook, que supero la marca de nueve seguidos obtenidos por Wilt Chamberlain en 1968.

Rebelión en la grada por el fútbol en lunes


La liturgia de la grada de Mendizorroza este lunes por la noche en el Alavés-Levante desprendió el aroma funerario de final definitivo. Primero, el vacío: los asientos no comenzaron a llenarse hasta pasados cinco minutos de juego. Después, la ceremonia organizada por el grupo de animación Iraultza 1921, junto con las peñas del Levante, que habían pedido a los aficionados que vistieran de negro: un ataúd recorrió el graderío rodeando el estadio, mientras el público, en pie, prendía las linternas de los móviles y entonaba una marcha fúnebre. La convocatoria contra los partidos ligueros de los lunes decretaba que “el fútbol está muerto”, pero la ceremonia fue más bien una prueba de vida: otro foco de rebelión civil frente a lo presentado como deriva inevitable de la industria futbolística.

LaLiga cerró la temporada 2016-2017 con récord de ingresos, 2.854 millones de euros, con los que adelantó a la Bundesliga y quedó solo por detrás de la Premier. Buena parte del salto viene del aumento del dinero de la televisión, 1.484 millones, un 20% más que el curso anterior. Sin embargo, las condiciones de esa inyección han provocado que miles de aficionados se sientan expulsados de los estadios.

“Los partidos de los lunes por la noche son una manera de reírse de una afición, una falta de respeto”, se queja Antonio Castilla, presidente de la federación de peñas del Rayo. Su discurso está en sintonía con el de Víctor Sainz, represente de otra de las patas de la hinchada vallecana, la plataforma ADRV: “El fútbol tiene que ser en fin de semana, para que puedan ir las familias, los ancianos. Un lunes los niños, que tienen colegio al día siguiente, no pueden ir”, dice.

Rebelión en la grada por el fútbol en lunes

Vallecas es desde hace años otro de los focos principales de protesta por los partidos programados los lunes y los viernes. También ha formado parte fundacional de una alianza entre aficiones por esta causa. El 28 de enero se sumaron a la protesta de Iraultza que, como este lunes, mantuvo Mendizorroza prácticamente vacío hasta el minuto 5. Luego ellos ampliaron la cadena, y el lunes pasado, 4 de febrero, protestaron de manera conjunta con los aficionados del Leganés que los visitaron esa noche: en el minuto 12 la grada dio la espalda al campo y gritó: “Tebas, vete ya”.

Los lunes también son día de queja en Anoeta, el último el pasado 15 de enero: cuando la grada de animación ocupó su sitio, la Real Sociedad ya le había marcado dos goles al Espanyol. El donostiarra es el club que más partidos ha disputado en viernes o lunes (47) desde que se estrenaron estas franjas horarias en la temporada 2012-2013.

Después de siete cursos, las protestas aisladas comienzan a coordinarse, algo que en Alemania, modelo para agrupaciones como Iraultza, sucedió mucho antes. Allí se programó por primera vez un partido en lunes el 19 de febrero del año pasado. Fue el Eintracht Frankfurt-Leipzig, y su comienzo se retrasó porque llovieron cientos de pelotas de tenis de ambos bandos, que se habían puesto de acuerdo. Después de oír a sus aficionados, también el Eintracht hizo un gesto, pese a que en un primer momento había votado a favor del horario: en la megafonía sonó el I don’t like Mondays (no me gustan los lunes) de Bob Geldof. El siguiente lunes tocaba el Borussia Dortmund-Augsburgo, y el Iduna Park, habitualmente repleto, exhibió miles de asientos vacíos. Nueve meses después, el pasado noviembre, la Bundesliga anunció que suprimía los partidos de los lunes desde el curso 2020-2021.

Alaves Levante

“En Alemania, las aficiones tienen voz y voto”, lamenta Raúl Corralejo, representante de Iraultza; “aquí hemos pedido vernos con alguien de LaLiga y nadie nos recibe. ¿No tenemos derechos?”. Con quien sí han mantenido conversaciones es con la directiva del Alavés, con la que mantienen una relación fluida: “El club está con la afición, pero está con el dinero. Dice que no tienen la fuerza, que no son ni el Madrid ni el Barça. Les pedimos que se mojen, pero dicen que no se pueden mojar, que el que protesta ya sabe lo que hay”, lamenta. El Rayo tampoco arropa mucho a sus peñas: “No opinamos. Nos limitamos a organizar los partidos en los horarios que nos dan”, dicen desde las oficinas.

Guerra Tebas-Rubiales

Mientras, hay dos vías abiertas, más institucionalizadas, que buscan suprimir los lunes. Una la maneja Aficiones Unidas, la organización que agrupa 39 federaciones de peñas de Primera, Segunda y Segunda B, cuyo presidente, José Manuel Mateos, empezó las gestiones: “Al principio de la temporada pasada propusimos a LaLiga quitar el lunes, que nos parece un día muy malo. Dijeron que lo estudiarían y que había posibilidades, pero no hemos recibido respuesta. Y también es verdad que hay clubes que han pedido los lunes, y los que han jugado más casualmente son los que han hecho obras en sus estadios, como Athletic y Betis”. Por estos partidos reciben una compensación económica extra de LaLiga.

La otra vía la lanzó el pasado septiembre el presidente de la federación, Luis Rubiales, otro apartado de su guerra con Tebas: “Lo de los lunes no nos gusta nada”, dijo. Suprimirlos es una de las reclamaciones que lleva a las negociaciones del nuevo convenio con LaLiga. El proceso se encuentra estancado, pero desde las oficinas de Tebas, presidente de la patronal, no descartan acabar con los lunes, aunque no antes de la temporada que viene. Eso sí, advierten que habría que abrir una nueva franja, que podría ser los domingos a las 14.00, para cumplir con lo ofrecido a las televisiones: horarios que no se solapen.

“No estamos pidiendo una locura, sino algo normal, que se juegue el sábado y el domingo”, dice Corralejo, que anuncia intensidad creciente en las protestas en Mendizorroza. “De momento, estamos frenando a los mayores, que quieren vaciar el campo. Pero en la última reunión algunos ya decíamos: si bajamos a Segunda, mejor. Mejores horarios, mejores precios. Yo lo que quiero es ver a mi equipo, me da igual dónde. Ahora vienes a pasar dos horas y a salir corriendo. El fútbol no es eso”.

El segundo milagro de Solskjaer


Acababa de recibir la oferta para dirigir al club en el que militó 11 temporadas salpicadas de gloria. Una proposición inesperada que alteró radicalmente sus Navidades y la planificación de la pretemporada del Molde, el equipo noruego al que estaba dirigiendo. Ole Gunnar Solskjaer (Kristiansund, Noruega; 1973) descolgó el teléfono para comunicar el ofrecimiento a los propietarios del club y recibió como respuesta una tonelada de cariño y orgullo: “Vete, disfruta y por favor, ¡no vuelvas!”. Había firmado una renovación con el Molde hasta 2021, pero el club nórdico no tuvo reparos en cederlo al Manchester United hasta el final de temporada.

Al día siguiente se presentaba en Old Trafford con la etiqueta de entrenador interino y la determinación de quien afronta la oportunidad de su vida, traducida en el duelo de ida de este martes (21.00, Movistar+ Liga de Campeones) contra el PSG en los octavos de la Champions. La empatía que generó de inmediato actuó como un ventilador en un vestuario que sufría una atmósfera irrespirable en los últimos meses de Mourinho como inquilino del banquillo. Solskjaer tenía claro que ganarse la confianza del plantel era el único disparador de la eficacia posible en un equipo que vagaba a once puntos de la cuarta plaza en la Premier.

Presentado el 19 de diciembre, el nuevo entrenador comenzó a emitir mensajes positivos que rearmaron la moral de la tropa. Impusó la meritocracia en las alineaciones y una propuesta táctica mucho más audaz que la de su antecesor. El resultado es un equipo extrovertido y reconocible, algo discontinuo, pero que sostiene unos niveles de eficacia sobresalientes. En la Copa inglesa eliminó al Arsenal ganando por 1-3. Y en la liga ha encadenado una extraordinaria racha de ocho victorias y un empate, anotando 23 goles.

Este fin de semana, tras derrotar 0-3 al Fulham, el equipo de Solskjaer se acostó cuarto, alcanzando una aspiración que parecía quimérica en diciembre. Las estadísticas avalan el trabajo del técnico noruego. En la Premier su equipo ha ganado solidez, encajando apenas 6 tantos desde su llegada. Pero es en la gestación y el ataque donde el United ha dado un salto cualitativo. Ahora es un equipo con más matices tácticos y variantes que le permiten dominar la mayoría de los partidos, y ha sumado más puntos que nadie desde la permuta en el banquillo.

La rehabilitación de Pogba

Las jerarquías en la plantilla también se han movido. Paul Pogba, enfrentado con Mourinho en una relación tóxica, tiene ahora galones de mando. Matic y Ander Herrera son dos escuderos aplicados y detallistas que ahora equilibran el medio campo con oficio y permiten al francés gobernar el ataque del United. Desde que Solskjaer le quitó las cadenas, Pogba ha marcado ocho goles y ha regalado 5 asistencias. Brilla por igual llegando como un martillo al área rival o filtrando pases punzantes que dejan a los delanteros de cara al gol. “Los buenos jugadores hacen mejorar a todos”, dice Solskjaer, que además ha fomentado la sociedad de Pogba con Rashford.

Mourinho llegó a poner en duda las habilidades naturales del joven atacante, criado en la academia del club. Ahora Rashford se ha afianzado como el delantero de referencia, anotando seis goles tras la llegada de Solskjaer, que le alecciona con mucha fe: “Lo harás bien. Nadie marca goles si está estresado, así que respira hondo y dispara”. Fue el noruego un goleador quirúrgico, selectivo y concreto. Marcó 127 goles en 364 partidos y ahora trata de excitar la capacidad rematadora de sus delanteros.

El héroe de 1999 en el Camp Nou

De Rashford afirma que tiene que aprender a pescar en el área y que tiene condiciones para llegar a ser lo que se proponga. Al extremo francés Martial, que no marcaba desde Navidad hasta que el sábado firmó un golazo ante el Fulham, el técnico también le regala le regala los oídos: “Es un finalizador fantástico. Tiene que leer la jugada para marcar más goles”. Y le recuerda que Cristiano Ronaldo también era un extremo que se transformó con el tiempo en un goleador voraz. Se muestra Solskjaer como un entrenador intervencionista desde la pizarra y el diálogo. Y también está tratando de relanzar a jugadores como Lukaku, Mata o Alexis Sánchez, que habían perdido rango en los últimos tiempos.

Una vez elevado el horizonte competitivo del equipo en Inglaterra, ahora Solskjaer medirá el calado de su reacción ante el PSG. El héroe de la inolvidable final de la Champions de 1999 que el United conquistó con un agónico gol suyo en el minuto 93, ante el Bayern de Munich en el Camp Nou, sabe de citas especiales. “Las noches más importantes de mi carrera han sido las de Champions. Esas eliminatorias en las que te calzas las botas y sales al campo con el himno sonando en Old Trafford son las que luego recuerdas toda la vida”.

El Alavés recupera el color ante el Levante


Alavés: Pacheco; Navarro, Laguardia, Maripán, Duarte; Brasanac (M. García, m. 75), Pina, Wakaso; Inui (Rolan, m. 88), Calleri (Bastón, m. 90), Jony. No utilizados: Sivera, Blanco, Guidetti, Vigaray.

Levante: Aitor; Coke, Cabaco, Vezo, Luna (Dwamena, m. 86); Jason, Doukuré, Vukcevic (Bardhi, m. 60), Morales; Simon (Mayoral, m. 67), Martí. No utilizados: Oier, P. López, Manzanara, Róber Pier.

Goles: 1-0. M. 23. Laguardia. 2-0. M. 92. Jony.

Árbitro: Undiano Mallenco. Amonestó a Cabaco, Pina, Brasanac, Laguardia y Luna. VAR: Munuera Montero.

Mendizorroza, 13.691 espectadores.

Casillas y Pepe miden la crisis de la Roma


En plena combustión, la Roma recibe al Oporto. Un cruce señalado como el que menos glamour desprende y menos expectación despierta de los octavos de final de la Liga de Campeones. Todo se cuestiona en el club romano. La figura de Monchi, director deportivo, está en la diana de los tifosiy por extensión la del técnico, Di Francesco. A la pareja se le culpabiliza del sexto puesto que ocupa en la tabla, aunque a solo un punto de la cuarta plaza que otorga plaza en la Champions, y de la humillación por 7-1 ante la Fiorentina en cuartos de la Copa. Di Francesco espera que la competición que le encumbró la temporada pasada tras alcanzar las semifinales, llevándose por delante al Barcelona en cuartos, revitalice al núcleo duro del plantel. Kolarov, Manolas y Dzeko, héroes hace menos de un año, también están bajo sospecha. Lo mismo que Nzonzi, Pastore y Justin Kluivert, los fichajes estrella del curso. Ninguno ha rendido al nivel esperado. “El camino es largo, pero esta es una buena ocasión para hacer un gran partido y entusiasmar al ambiente. En Champions tenemos que ser ambiciosos”, advierte Di Francesco.

Enfrente, el Oporto de Casillas, Pepe y Óliver Torres, se presenta en Roma como líder de su campeonato y esa etiqueta de equipo siempre incómodo cuando compite en Europa. El regreso de Pepe ha desplazado al lateral derecho a Militao, que se había convertido en uno de los centrales más apetecibles del mercado. Sergio Conceiçao no podrá contar con Marega, el extremo maliense que había roto como goleador, ni con Corona, que ocupa el ala derecha del ataque. El brasileño Tiquino Soares (14 goles en todas las competiciones), será la referencia en ataque del campeón portugués.

 

Emiliano Sala murió por lesiones en la cabeza y el tronco, según la investigación


El futbolista argentino Emiliano Sala murió a causa de “lesiones en la cabeza y en el tronco”, según una investigación judicial realizada en Inglaterra, que este lunes celebró una vista sobre su fallecimiento en un accidente aéreo en el Canal de la Mancha. Sala, de 28 años, acababa de fichar por el Cardiff City de la Premier League inglesa de fútbol y volaba a la ciudad galesa para incorporarse a su nuevo equipo, tras haber dejado el club francés de Nantes, cuando su avioneta desapareció mientras sobrevolaba el canal de la Mancha el 21 de enero.

Los restos del aparato se encontraron más de dos semanas después en el fondo del mar. El cuerpo del delantero fue recuperado, pero su piloto, el británico David Ibbotson, sigue desaparecido. El avión permanece sumergido. En una breve vista en Bournemouth, en la costa sur de Inglaterra, se abrió este lunes una investigación judicial sobre la muerte de Sala.

La autopsia presentada en la audiencia determinó que la causa de la muerte de Sala fue por “lesiones en la cabeza y el tronco”. Sala fue formalmente identificado por sus huellas dactilares. En el derecho inglés, estas investigaciones judiciales se llevan a cabo para examinar las muertes repentinas o inexplicables.

Su objetivo es determinar la identidad del difunto, el lugar y la hora del fallecimiento, así como la forma en que se produjo la muerte. Pero no buscan establecer responsabilidades. “La policía, la Oficina de Investigación de Accidentes Aéreos y la Autoridad de Aviación Civil continúan con sus investigaciones”, precisó el oficial forense Ian Parry durante la audiencia.

Después de que las autoridades británicas decidieran la semana pasada abandonar las operaciones submarinas, se lanzó una campaña de recaudación de fondos para relanzar la búsqueda de Ibbotson, que ya ha alcanzado la mitad de su objetivo de 300.000 libras (385.000 dólares, 340.000 euros).

“Si tienes esperanza, no debes rendirte”, dijo su hija Danielle al canal británico ITV TV. El Nantes rindió un último homenaje a Sala el domingo: todos sus jugadores llevaron una vestimenta negra, sin su característico amarillo, con el nombre de Sala escrito en la parte trasera de cada camiseta.

Las entradas para el partido se vendieron a un precio simbólico de nueve euros en memoria del número de camiseta del jugador argentino, que fue retirado.

El peregrinaje de Nairo para retar a Froome


Imposible no enterarse. Es la primera pregunta del funcionario de pasaportes en el aeropuerto de Medellín. ¿Qué? ¿También viene al evento ciclístico?

El primer Tour Colombia comienza el martes en la capital de Antioquía y la presencia de algunos de los mejores ciclistas del mundo ha transformado la carrera en un evento que se cree será recordado durante mucho tiempo. Los organizadores –la federación colombiana de ciclismo, que cuenta con patrocinio público y la colaboración y la ayuda de todo tipo de organismos estatales, departamentales y municipales—hablan de que el domingo próximo a la ascensión del alto de Las Palmas, el momento cumbre de la prueba, como poco 800.000 espectadores llenarán una autopista que se cortará totalmente al tráfico.

Las dos principales figuras de la prueba, el británico Chris Froome, ganador de cuatro Tours de Francia, y el ídolo nacional Nairo Quintana se alojan en el mismo hotel, junto al aeropuerto de Rionegro. Froome llegó en avión desde Mónaco hace dos semanas con todo su equipo Sky, el más grande del mundo; Nairo llegó en bicicleta, junto a su hermano Dayer, y sus raíces campesinas fortalecidas aún más, su apego a su tierra y a sus colombianos, después de tres días recorriendo 500 kilómetros desde su Tunja en Boyacá hasta el Oriente Antioqueño..

Cada uno representa a un mundo y a una idea.

Son dos líderes que se han encontrado decenas de veces en Europa, que se han peleado duro en el Tour de Francia –en tres de las cuatro victorias del británico, Nairo, su rival más feroz, ha estado tres veces en el podio, a su sombra, siempre derrotado–, y que se verán las caras por primera vez en las alturas colombianas.

Froome no anticipa grandes batallas por carreteras que casi nunca bajan de los 2.000 metros de altitud. Eso, la altitud, la preparación y entrenamiento que aumenta la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, es lo que ha venido a buscar el británico. Su estancia en Colombia será, pues, más clínica que competitiva. Froome normalmente se organiza al año varias estancias en el Teide, el volcán de la isla de Tenerife, en Canarias, y otras estaciones tradicionales en Europa, zonas en las que suele dormir en alto y entrenarse casi 2.000 metros más abajo porque no hay tanto terreno arriba.

En Medellín por primera vez en su vida se entrenará constantemente en altura y sus médicos y preparadores medirán varias veces al día sus constantes y sus valores de sangre, y sus vatios, y sacarán conclusiones de preparación para el Tour, para buscar la victoria en su quinto Tour, el objetivo que le queda en su vida ciclista a un corredor de 34 años que ya ha ganado también Giro y Vuelta. “Para ganar no me veo”, dice. “Los colombianos viven aquí y están perfectamente adaptados a la altura y más en forma. Tendré que esforzarme para aguantarles el ritmo, así que ayudaré a los colombianos de mi equipo”. Habla, por supuesto, de Egan Bernal, la nueva joya del ciclismo mundial. Froome quiere ser simpático y abierto hacia Colombia y hasta deja que campesinos en bicicleta y chanclas se acerquen y pedaleen a su lado durante sus entrenamientos que a veces llegan a las siete horas seguidas. “Este país me encanta, me recuerda a la Kenia de mi niñez”, dijo al diario El Colombiano Froome, el británico que nació en Nairobi hijo de padres ingleses colonos. “Y el ciclismo es único. Todos los aficionados se pueden acercar a nosotros. Esto no es el fútbol”.

El ciclismo se impuso en Colombia como deporte nacional y vertebrador del país en los años de la gran violencia, y siete décadas más tarde, cuando el proceso de paz prosigue a trompicones, continúa siendo el deporte del pueblo. Nairo lo vive así, siempre en su bicicleta, sudándola y dejándose querer y abrazar por todos. Cuando viaja a Europa, a su casa de Mónaco, donde se establece en la temporada competitiva, Nairo va en bicicleta desde Tunja hasta el aeropuerto de Bogotá. Y en Europa, siempre que habla, recuerda que es colombiano de Boyacá, habla de su tierra y de cómo el ciclismo contribuye a que el nombre de Colombia cobre otro valor, y habla de la necesidad siempre de cambiar la narrativa tan establecida en todos los rincones que destruye la imagen de su país. Y cuando compite en su tierra, siempre en bicicleta, aunque le cueste días, llega a la ciudad de partida.

El viaje Tunja-Rionegro lo organizó para hacerlo en tres días, de jueves a sábado. Dos ciclistas, él y su hermano, un coche de protección detrás y un policía en moto despejando el camino por delante para atravesar la cordillera por Santander y por municipios que hace no tanto eran sinónimo de violencia y ahora han recuperado la paz. Tunja-Arcabuco, 35 kilómetros; Arcabuco-Moniquirá, 26; Moniquirá-Barbosa, 11; Barbosa-Vélez, 17; Vélez-Landázuri, 53; Landázuri-Cimitarra, 31; Cimitarra-Puerto Araújo,34; Puerto Araújo-Puerto Boyacá, 100; Puerto Boyacá-Doradal, 38; Doradal-Santuario, 113; Santuario-Marinilla-10; Marinilla-Rionegro, 25. Estas fueron las etapas escritas en su carnet de ruta, municipios en los que paró, saludó, en los que los ciudadanos salían a la carretera a esperarle, pues la voz de que llegaba se extendía rápido. Y entre pueblo y pueblo, y las paradas para comer, para tomar un café, Nairo pedaleando se dejaba invadir por el paisaje, por la tierra, por el camino, y disfrutaba.

El entrenador del Barça denuncia un insulto racista a Andressa que el Rayo niega


El entrenador del Barcelona Femenino, Lluís Cortés, explicó tras la victoria por 0-4 ante el Rayo Vallecano, este domingo, que la jugadora brasileña de su equipo, Andressa Alves, expulsada en el minuto 74, “recibió un insulto racista”. La acusación fue desmentida por la jugadora del Rayo, Shei García, que a su vez acusó al Barcelona de estar dañando su imagen.

Cortés, al término del partido, explicó. “Andressa es una jugadora extranjera que recibe un insulto racista durante el partido y eso es un tema muy grave que tenemos que erradicar entre todos”, expuso el técnico azulgrana al término del partido, correspondiente a la 20ª jornada de la Liga Iberdrola. El entrenador del Barcelona puntualizó que no justificaba la reacción de la internacional brasileña de su equipo. Pero añadió: “La gente debe entender que los insultos racistas son muy graves”, y pidió: “Debemos intentar entre todos que esto no suceda más”. Andressa Alves fue expulsada tras encararse con una jugadora rival justo después de ese lance.

Shei García, la jugadora del Rayo implicada en el incidente, negó en sus redes sociales haber proferido insulto alguno racista hacia Andressa. “Aclaro lo sucedido!!!! no se va a manchar mi imagen cuando en ningún momento he dicho insultos racistas a la jugadora del Barça. Espero que un club como el Barça deje de manchar la imagen de una jugadora que solamente quiere disfrutar de su sueño que es el jugar al fútbol, Gracias”, se recoge en dos tuits publicados por Shei García en su red social.

El acta de la colegiada, Villegas Navas, según reveló la jugadora rayista Sole, no recoge ningún insulto lanzado por la jugadora del Rayo Femenino. Irene Ferreras, entrenadora del equipo, salió en defensa de su futbolista: “Ninguna jugadora del Rayo Vallecano tiene conductas racistas. Ni dura entrada, ni insulto. Añado, Sheila es la jugadora más noble que he tenido la suerte de entrenar”.

El mal juego encalla al Atlético


La medianoche del sábado deparó una operación disruptiva en el Atlético. Aunque Diego Pablo Simeone advirtió en la sala de prensa que el videoarbitraje no había sido el causante de la derrota de su equipo en el derbi, el club, a través de sus redes sociales, difundió horas más tarde imágenes de tres jugadas en las que se consideró perjudicado por el arbitraje de Estrada Fernández: el penalti de Giménez a Vinicius, el gol anulado a Morata y el posible penalti que sobre este último pudo cometer Casemiro. Extrañamente, el Atlético no siguió la aparente doctrina de su entrenador de no culpabilizar al arbitraje y decidió sumarse al ruido del VAR emprendido por otros clubes.

La tecnología arbitral introducida esta temporada, por novedosa y por amplificadora de las polémicas, se ha convertido en la herramienta más utilizada por directivos, jugadores y entrenadores para justificar derrotas y difuminar realidades. Y la del Atlético es dura tanto por la falta de fútbol como por los resultados. De la Copa del Rey fue eliminado por el Girona; la Liga ya solo puede pelearla atendiendo a un descalabro del Barcelona y salió derrotado del derbi ofreciendo una imagen de equipo con escasos recursos ofensivos, sobreexcitado y tan macarrónico e impotente como reflejaron las duras entradas de Lucas a Carvajal y de Thomas a Reguilón y a Kroos. El panorama es complejo para Simeone y sus futbolistas a solo dos semanas de medirse a la Juventus en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones.

El derbi reflejó todos los síntomas de un equipo y un proyecto encallados porque el juego que despliega no le llega para dar el salto que las inversiones realizadas demandan. La ausencia de Rodrigo realzó aún más los problemas que desde hace tiempo tiene el equipo para encontrar un plan de ataque solvente. En la alineación que dispuso Simeone figuraban Lemar y Correa, dos ejemplos de futbolistas desnaturalizados, obligados a defender como laterales y a jugar alejados de las zonas en las que sus condiciones naturales deberían lucir. Apenas generó el Atlético situaciones de ventaja ni para ellos, ni para Morata o Griezmann. Recibieron muchas veces de espaldas y en zonas intermedias. Detrás del plan de presionar arriba no hubo más que intentos fallidos por jugar directo. Un contexto áspero en el que ya han fracasado la mayoría de jugadores de los denominados distintos, que han llegado al club en los últimos años a golpe de talonario.

El sistema de Simeone se ha convertido en una trituradora de jugadores de talento que no pasan la mili de adaptarse a un estilo que ya no se ajusta tanto a las características del plantel. Los pretorianos de Simeone, o ya no están (Gabi) o están exprimidos (Godín, Filipe, Juanfran), o no han vuelto a dar el nivel (Koke y Saúl). De las incorporaciones de los últimos años, solo Oblak, Griezmann y Rodrigo han logrado encajar y colgarse la etiqueta de insdiscutibles.

No hay una evolución táctica que facilite la integración de los habilidosos. Pero Simeone, la dirección deportiva y la dirigencia, en las reuniones semanales que mantienen, refuerza la idea de que el camino elegido es el correcto. Aunque el fútbol demuestre que el proyecto encalla.


El Manchester City arrolla al Chelsea


El Manchester City pasó por encima (6-0) del Chelsea con un triplete de Sergio Agüero, este domingo en la 26ª jornada inglesa, un triunfo que le sirve para recuperar el primer puesto, con los mismos puntos pero mejor diferencia de goles que el Liverpool, aunque el equipo de Guardiola ha disputado un partido más. El Chelsea sigue en crisis y cae al sexto puesto, a un punto del cuarto -último que clasifica a Champions-, que ahora ocupa el Manchester United.

En el Etihad Stadium el vigente campeón protagonizó una exhibición ofensiva en la que brilló especialmente Agüero con un hat-trick (13, 19 y 56). Igualó en este registro histórico al antiguo internacional inglés Alan Shearer, y ahora son los dos únicos jugadores en la historia de la Premier en haber alcanzado los tres goles en un partido en 11 ocasiones. Además, Raheem Sterling hizo un doblete (4 y 56) y el alemán Ilkay Gundogan completó la cuenta (25).

La eficacia ofensiva local se unió con la fragilidad defensiva de los Blues para ofrecer un resultado escandaloso, que deja muy tocado al técnico del Chelsea Maurizio Sarri, en conflicto con sus jugadores en las últimas semanas.

En poco más de una hora de juego -fue sustituido por Gabriel Jesus en el 64- a Agüero le dio tiempo de fallar una ocasión clara, un remate solo a dos metros de la línea, para redimirse a continuación con un espectacular disparo lejano que se fue a la escuadra.

Seis minutos después estuvo atento para aprovechar una cesión de Ross Barkley y ya en la segunda parte convirtió un penal tras una falta dentro del área que le hizo el español César Azpilicueta. Con su triplete iguala como máximo goleador de la Premier al egipcio del Liverpool Mohamed Salah, ambos con 17 tantos.

Antes el Tottenham (3º) derrotó 3-1 al Leicester (12º) y se colocó a cinco puntos de City y Liverpool. A tres días de su duelo de octavos de la Liga de Campeones ante el Borussia Dortmund, los ‘Spurs’ de Mauricio Pochettino dieron una nueva muestra de su buen momento de forma pese a no contar por lesión con su estrella Harry Kane.

El técnico argentino se volvió a mostrar descontento con la carga de partidos en Inglaterra: “Venimos de un periodo muy complicado en Navidad, mientras que los equipos en Alemania y España están de vacaciones, si quieres estar al mismo nivel necesitas estar en la misma situación, es la última vez que dejo este mensaje”.

El primer gol fue obra del colombiano Davinson Sánchez la salida de un córner, con un remate de cabeza en plancha para estrenar su cuenta goleadora con el Tottenham (33).

Los ‘Foxes’ pudieron igualar con un penal que atajó Hugo Lloris a lanzamiento de Jamie Vardy (60), lo que animó a los locales, que ampliaron la diferencia por medio del danés Christian Eriksen (63).

Vardy devolvió la esperanza a los hombres de Claude Puel (76), pero el coreano Son Heung Min culminó una contra en el tiempo añadido (90+1) para certificar que los tres puntos se quedasen en Wembley.

Tipos que duran


Nunca se supo con certeza qué palabras pronunció Diego Armando Maradona el 5 de junio de 1986, cuando, en una semifinal del Mundial de aquel año, Ricardo Enrique Bochini se acercó a la banda para saltar a la cancha. Quedaban cinco minutos de partido, Argentina dominaba a Bélgica por 2-0 y la albiceleste acariciaba ya el campeonato. La seguridad de aquella selección, que llegó a México casi desahuciada y creció durante el torneo hasta sentirse imbatible, se había construido sin Bochini. El genio de Independiente permaneció siempre en el banquillo, salvo por esos cinco minutos. Pero nadie había dejado de admirarle. Tampoco Maradona, para quien era un ídolo y un ejemplo. El futbolista que dominó aquel Mundial trotó hacia Bochini y le expresó su respeto. ¿Qué le dijo? Según unos, la frase fue: “Bienvenido, Maestro, le estábamos esperando”. Según otros, la cosa fue más simple: “Dibuje, Maestro”.

Bochini es, tal vez, el futbolista más infravalorado del fútbol mundial. No en Argentina, claro, y mucho menos en Avellaneda. Quizá porque desarrolló toda su carrera (19 años) en Independiente, con el que lo ganó todo, y no jugó en Europa. Quizá porque era pequeño, calvo y andaba raro. Quizá por su carácter razonable. El caso es que Bochini difícilmente figuraría en una lista de los diez mejores de todos los tiempos. Y, sin embargo, lo merece. No solo era un mago con el balón: de esos hay bastantes. Tenía algo mucho más raro: entendía el juego, conocía el porqué de cada detalle en el complejísimo baile de movimientos que compone un partido, adivinaba dónde debía estar el balón antes que cualquier otro.

La carrera profesional de Bochini terminó a los 36 años, el 5 de mayo de 1991. Independiente jugaba contra Estudiantes. Pablo Erbín, el lateral zurdo del segundo equipo, pateó violentamente la rodilla de Bochini y acabó con todo. El Maestro de Independiente restó importancia al asunto y comentó que ya le tocaba retirarse. Pero aún le quedaba fútbol. El 25 de febrero de 2007, con 53 años, jugó una eliminatoria en categoría regional con Barracas Bolívar. Estuvo 42 minutos sobre el césped. Y ganó.

Ese último dibujo del Maestro fue un caso extremo. Pero se da un curioso fenómeno de longevidad entre los futbolistas argentinos. Ahora mismo hay en la Superliga casi un centenar de jugadores con más de 35 años. Algunos ejemplos: Cubero, defensa y centrocampista de Vélez Sarsfield, tiene 40; Guiñazu, mediocentro de Talleres, tiene 40; Mercier, volante de Tucumán, tiene 39; Bastia, centrocampista de Colón, tiene 40; Maxi Rodríguez, de Newell´s, tiene 38; Braña, centrocampista de Estudiantes, cumplirá 40 en marzo; Luna, ariete de Tigre, tiene 37. Christian Gómez, centrocampista de Chicago (un equipo con todos los números para jugar en Primera la próxima temporada), tiene 44. No contamos a los porteros, cuya carrera suele durar más. Pero citemos a Sebastián Bértoli, que a los 41 años es guardameta de Patronato y, además, concejal peronista en Paraná.

Eso es la falta de plata, dirá el lector. La Superliga argentina está empobrecida, como todo el país, y tiene que arreglarse con lo que hay, igual que en Cuba siguen circulando automóviles estadounidenses de los años 50. Hasta cierto punto, es cierto. Pero ha habido épocas más boyantes y los futbolistas también han durado. Y aunque ahora no sobre el dinero, el fútbol argentino, con todos sus ancianos, domina últimamente la Copa Libertadores.

Recordemos, ya puestos, el caso definitivo: Alfredo di Stéfano. Se retiró a los 40, con el Espanyol de Barcelona, ya muy disminuido. En 1960, sin embargo, disputó la famosa final Real Madrid-Eintracht de Fráncfort, un partido maravilloso que concluyó 7-3 y dio a los merengues su quinto título continental. Di Stéfano marcó un triplete y, además, se movió por todo el campo. Ese día fue el futbolista completo. Y estaba a punto de cumplir 36.

Zurdo y del Athletic


Hay veces que no se sabe si un equipo es bueno y por eso tiene grandes relatores o si, por el contrario, es precisamente al contrario: como tiene quienes relaten sus gestas de forma magistral, parece mejor de lo que realmente es. El Athletic de Bilbao es un buen ejemplo del término medio de ambas opciones. Una generación de cronistas creció en torno a sus éxitos, su mística y su defensa de la tradición. Ahora, en época de escasez de títulos, defienden con la escritura el legado, manteniendo la magia que rodea al equipo vasco.

En Un soviético en la Catedral (Libros del K.O.), el periodista Eduardo Rodrigálvarez recompone los primeros años de una pasión y una profesión que se entremezclan. En una ciudad en la que todos los niños y niñas llegan al mundo siendo del Athletic reconforta saber que esa filiación se extiende por numerosos lugares de España y del mundo. Algo tendrá el club de San Mamés.

Rodrigálvarez quería ser zurdo y jugar en su equipo del alma. En pleno franquismo, había jugadores que decían que la pierna diestra estaba “para subir al autobús”, o que eran “zurdos de las dos piernas”. Luego ya estaban la supuestas cualidades de la pierna izquierda: que si son más técnicos, menos temperamentales o que le pegan mejor porque tienen el corazón en ese lado.

Toda conversión a una religión necesita una epifanía. La suya llegó con un gesto que demostró el gran cronista que estaba por llegar. San Mamés celebraba un gol de Arieta I, pero el pequeño Rodrigálvarez preguntaba por otro jugador. ¿Quién era aquel zurdo que había sacado de su repertorio un pase con el tacón, intuyendo que detrás venía su compañero? Era Fidel Uriarte.

El libro es, también, una defensa del sentimiento por los equipos locales, que tienen que pelear en condiciones desiguales con multinacionales del balompié. El Athletic, con todo, ha logrado aguantar relativamente bien. Se lo debe, en parte, a los que, como Rodrigálvarez, han sabido captar las esencias del club. Y transmitirlas de forma que los jóvenes puedan entender que la grandeza no está solo en ganar.

Cruyff aparece en nuestras vidas


La primera vez que el Madrid el Ajax se cruzaron en la Copa de Europa fue en la temporada 67-68. Por entonces, el fútbol holandés no significaba nada. En la 65-66 el Madrid había jugado contra el Feyenoord. Un Puskas casi cuarentón, ofensivamente gordo, le marcó cuatro tantos en el Bernabéu. Sus últimos goles europeos. A ojos del aficionado un equipo holandés era entonces una perita en dulce. En el verano del 66, la Selección, que preparaba en Santiago de Compostela el Mundial de Inglaterra, jugó un amistoso con el Ajax. Perdimos 1-2 en Riazor y se consideró una vergüenza nacional.

Ahora se trataba del Madrid y la Copa de Europa. Era el Madrid ye-yé, campeón dos años antes. Lucía bien. Acababa de empezar la Liga y había ganado 0-2 en Sevilla y luego le hizo 9-1 a la Real Sociedad. Muñoz advirtió que el Ajax tenía un delantero de 20 años formidable, pero entonces 20 años eran demasiado poco. Pirri y Zoco recordaban algo de lo ocurrido en Riazor, pero eso no asustó a nadie.

La llegada a Ámsterdam estuvo cargada de cortesías. El presidente del Ajax, Van Praag, (padre de quien también lo sería después) se declaró profundo admirador del Madrid, y anunció que cedía los colores: “Mis aficionados merecen ver al Madrid con el color de su gloria”. El Ajax jugó de rojo. Asistieron seis mil emigrantes, llegados de Alemania, Bélgica, Francia, Suiza o la propia Holanda. Todo lo contrario de un ambiente intimidatorio.

En el Ajax aún no están todos, pero ya sí bastantes de los que harán leyenda pronto: Bals; Suurbier, Vasovic, Pronk, Hulshoff; Groot, Nuninga, Muller; Swart, Cruyff y Keizer. El entrenador es Rinus Michels, al que también le espera la gloria. Muñoz se protege: saca a Zunzunegui como medio junto a Zoco: Junquera; Calpe, De Felipe, Sanchís; Zunzunegui, Zoco; Amancio, Pirri, Grosso, Velázquez y Bueno. En realidad, cinco defensas, tres medios y Amancio y Bueno en el ataque.

El Madrid lo pasa mal. En el 16′ marca Cruyff, en un tiro que se le escurre a Junquera, que parece quedar nervioso. Se ha estrenado la limitación de cuatro pasos al portero cuando tiene el balón (ahora son 6 segundos) y se lía. Cada poco le pitan indirecto en el área. En el 35′, Pirri marca, tras una rápida jugada, un raro acercamiento. ¡Albricias! También es reciente lo de que en caso de empate en la eliminatoria los goles marcados fuera valen más. Era crucial marcar.

Lo mejor, el resultado, se comenta al regreso. La vuelta se juega a las tres semanas. Vienen tres mil holandeses, que pasean por la Plaza Mayor y el centro, ruidosos, cerveceros, con camisetas del equipo, cosa que aquí no se veía entonces.

El Madrid está preocupado en la víspera. Faltará De Felipe. Faltará Velázquez. Amancio está entre algodones. El Ajax repite equipo. El Madrid sale con Junquera; Calpe, Zunzunegui, Sanchis; Pirri, Zoco; Veloso, Amancio, Grosso, De Diego y Gento. De Diego debuta ese día, un poco fuera de sitio porque es más segundo punta que interior de organización y recorrido, como Velázquez, pero jugará bien, con varios lanzamientos estupendos a Gento.

El Madrid devuelve la cortesía y juega de azul. El Ajax juega de Ajax, con su franja ancha, nunca vista aquí, y llaman la atención sus jugadores, delgados, melenudos, móviles… Se percibe algo nuevo. Cruyff es un barbilampiño que de tan pálido casi parece transparente, pero hace diabluras.

Juega mejor el Ajax, es muy visible. El Madrid se bate con coraje, pero el balón y la maestría son del Ajax. Zoco y Zunzunegui pasan un quinario ante Cruyff. Junquera hace paradas enormes. Fue la mejor noche de un gran portero al que limitarían las lesiones. El Madrid se adelanta, en el 58′, con un tirazo de Gento desde el borde del área. El Ajax empata en el 68′, en saque de falta que cabecea Groot a la escuadra.

Hay prórroga, con un Madrid visiblemente agotado. Cruyff se hace más dueño de la escena aún. Va a un lado, a otro, regatea, medio Madrid se afana en torno a él. Junquera para, Junquera se levanta, Junquera vuelve a parar, se echa sus pies… Un tiro da en el palo. Si entra, el Madrid está fuera. En eso, una arrancada de Veloso, con su último aire. Regatea a tres y lanza un zurdazo ajustadísimo que entra. Compañero de Amancio en el Depor, fichó por el Madrid tres años después, nunca se hizo sitio firme como titular, pero ese día le quitó al Madrid la soga del cuello. Ya defendió con más orden, aunque siguió dependiendo de Junquera.

Pasó el Madrid, pero todos nos fuimos presintiendo que llegaba una nueva época. Se anunciaba un fútbol de tipos delgados, melenudos, móviles, con ese Cruyff como heraldo.

El Madrid gana el duelo por la segunda plaza al Baskonia


El Real Madrid le ganó al Baskonia el duelo por el segundo puesto de la Liga Endesa (82-76), con 18 puntos y un 5 de 6 en triples de Randolph (22 de valoración). Después de la tunda del Barça al Fuenlabrada (106-76), de la sorprendente victoria del Obradoiro en la pista del Valencia (87-94) y del trepidante triunfo del Unicaja ante el Manresa (99-97) en la jornada del sábado, blancos y vitorianos midieron fuerzas a cuatro días de la Copa en el duelo estrella de la 20ª jornada. Se lo llevó el conjunto de Laso gracias, en gran medida, a un contundente parcial de 16-4 entre el minuto 27 y el 32. Del 50-50 al 66-54 en un santiamén para resolver un partido dominado por el Baskonia en el tramo inicial. Gestionó la renta y los recursos el Madrid, sin Llull ni Thompkins, el primero duda y el segundo descartado para la cita copera. Rudy se marchó antes de tiempo con un golpe en el ojo. “No hemos sido brillantes pero hemos tenido actitud”, resumió Laso tras el encuentro. “Vivimos en este ritmo de calendario y era importante llegar a la Copa con una victoria después de haber perdido dos partidos ajustados contra Unicaja y CSKA”, analizó el técnico madridista.

En los prolegómenos del partido, Felipe Reyes recibió el homenaje de su club y de la ACB tras convertirse la semana pasada en el jugador con más partidos en la historia de la competición tras superar a Joan Creus. El pívot de 38 años, que ya suma 780 partidos de Liga en su currículo, recibió una camiseta conmemorativa de manos del mítico Rafael Rullán y un obsequio de Antonio Martín, presidente de la ACB.

Mientras, en la pelea por el playoff, el Joventut consolidó su dinámica optimista derrotando al Tecnyconta Zaragoza en Badalona, con un Marko Todorovic sobresaliente: 19 puntos, 9 rebotes y 35 de valoración. A los verdinegros les espera precisamente el Baskonia en los cuartos de la Copa, en un duelo que llevaba 11 años sin producirse en el torneo. El último precedente fue en la edición de Vitoria 2008, con el cuadro badalonés proclamándose campeón copero tras ganar en el Buesa Arena con Ricky Rubio y Rudy Fernández como estrellas. En la parte baja de la clasificación liguera, el Gipuzkoa agudizó la crisis del Gran Canaria tras vencer en la isla (85-90) tras remontar 19 puntos a su rival. Los donostiarras, guiados por Sekulic (20 puntos), Nevels (18) y Burjanadze (17), siguen colistas pero a tan solo dos triunfos de los amarillos que caen al 16º puesto. Y el premio a jugador de la jornada fue para el desconocido Volodymyr Gerun. El pívot ucraniano del Cafés Candelas Breogán rindió al UCAM Murcia (77-73), en otro duelo clave por la permanencia, con 20 puntos, 10 rebotes y seis faltas recibidas para un 37 de valoración. En el partido matinal, el Estudiantes derrotó in extremis al MoraBanc Andorra (91-90). El triple de John Shurna en el último segundo se estrelló en el aro y el conjunto estudiantil alcanzó su octavo triunfo del curso. Gentile, Clavell y Brizuela, a 13 puntos por barba, fueron los más destacados en los del Ramiro.

El cartel completo de emparejamientos en los cuartos de final de la Copa que se disputa desde este jueves en el WiZink Center es: Barcelona-Valencia; Real Madrid-Estudiantes; Baskonia-Joventut y Tenerife-Unicaja. El vencedor del derbi madrileño se medirá en semifinales al ganador del duelo entre el Baskonia y la Penya. Por el otro lado del cuadro, el vencedor del Barça-Valencia se cruzará con el ganador del Tenerife-Unicaja.

El duende del Sevilla


Se trata de un intangible. Quizás un acto de fe. Probablemente un duende que acompaña a un Sevilla que se ganó un punto de manera increíble ante un magnífico Eibar. El partido del Sevilla fue malo. El del Eibar, bastante mejor. Pero cuando nadie lo esperaba, con un 0-2 en contra y el VAR certificando un justo fuera de juego que era el 0-3, con un futbolista menos por la expulsión de Banega, el Sevilla jugó un partido excepcional de cinco minutos para hacer dos goles y estar a punto de darle la vuelta al marcador en lo que hubiera sido una auténtica locura. No hay tratado que explique el desenfreno de esos cinco minutos, el goce de una afición que pitaba a los suyos y que saltó de alegría con el empate. Fue un pequeño milagro de este equipo que nunca se rinde. Pero también un aviso porque el Sevilla anda en un periodo de dudas. Quizás de ese letargo le puedan sacar futbolistas como Navas, que revolucionó el tramo final del encuentro, y Bryan Gil, un joven talento de la cantera que mostró fútbol y carácter para forjar el increíble empate cosechado por el Sevilla.

Sevilla, 2-Eibar, 2

Sevilla: Vaclik; Promes, Carriço (Bryan Gil, m. 74), Kjaer, Wöber, Escudero (Navas, m. 61); Banega, Mesa (Vázquez, m. 62), Sarabia; Ben Yedder y André Silva. No utilizados: Soriano; Sergi Gómez, Amadou y Munir.

Eibar:  Riesgo; Peña, Ramis (Oliveira, m. 57), Arbilla, Cote; Orellana, Diop, Jordán, Cucurella; Sergi Enrich (Escalante, m. 72) y Charles (Kike García, m. 82). No utilizados: Areitio; Bigas, Sergio Álvarez y Cardona.

Goles: 0-1. M. 22. Orellana. 0-2. M. 63. Charles. 1-2. M. 88. Ben Yedder. 2-2. M. 92. Sarabia.

Árbitro: Iglesias Villanueva. Expulsó a Banega (m. 84) por doble amarilla. Amonestó a Escudero, Jordán, Navas y Ben Yedder. Árbitro de VAR: Medié Jiménez.

Sánchez Pizjuán. 36.343 espectadores.

Buen Eibar, fuerte, rápido, siempre bien colocado, que se fue del partido en cinco minutos fatídicos. Sólo cayó doblegado ante la magia de Nervión. Su partido, en líneas generales, fue magnífico. Un ejemplo de cómo competir en un estadio tan complicado como es el del Sevilla, donde solo haciendo las cosas muy bien se logran objetivos. Otra cuestión a trabajar por Mendilibar y los suyos es analizar cierta desconexión después del 0-2.

El fútbol es un enigma. El Sevilla jugó un partido muy discreto en Vigo, donde perdió ante el Celta sin el menor vigor físico. Muchas de las causas de la derrota en tierras gallegas vinieron argumentadas en la falta de chispa de un equipo que, además, había sido vapuleado en la Copa ante el Barcelona. Se supone, al menos desde la distancia del análisis, que el equipo andaluz, por fin, había dispuesto de una semana de descanso para preparar el partido ante el Eibar. Tiempo suficiente, al menos en apariencia, para conocer bien las virtudes del conjunto vasco y saber atacarlas. Lo que se vio, sin embargo, fue una magnífica disertación del Eibar, que le dio un repaso al Sevilla, algo chisposo al principio, pero superado por el fútbol de verdad del conjunto de Mendilibar.

Solo desde una superioridad física y un planteamiento atrevido se puede entender que el Eibar se llevara todos los balones divididos ante el Sevilla y que, además, intentara robarle esos balones, uno tras otro, en su propio campo. La propina fue un golazo de Orellana destrozando el sistema defensivo del Sevilla. El control orientado para quitarse del medio a Kjaer fue inmenso, como su protección de balón ante el acoso de Carriço. La guinda, el golpeo que batió a Vaclik. El Sevilla, siempre poderoso en Nervión, no atinaba a controlar el tiempo de un partido jugado a un ritmo altísimo, lleno de balones largos que, a su vez, provocaban un número tremendo de pelotas divididas, que siempre se llevaron los jugadores del Eibar. La respuesta del Sevilla ante el acoso vasco fue apelar al balón en largo, un recurso muchas veces inservible ante la rapidez de los defensas del Eibar. También por la incapacidad local para hacerse con el rechace. Gracias a un buen trabajo, los pupilos de Mendilibar siempre estaban mejor colocados.

Fue normal que llegara el segundo gol vasco en una gran jugada de estrategia culminada por ese delantero de garantías como es Charles. También ayudada por la pasividad de una zaga andaluza que no defendió con tensión ni colocación. Todo parecía perdido, sobre todo después de la tarjeta roja a un ansioso Banega en el minuto 84. Kike García hizo el tercero, pero el VAR ratificó el fuera de juego del delantero del Eibar. Muy justo, por cierto. Entonces, se desató la tormenta. Con más corazón de cabeza, el Sevilla rescató un punto en un partido que tenía perdido. Lo dice su himno y lo reafirmaron unos jugadores que tuvieron un gran espíritu hasta el final, con todo perdido y en un ambiente complicado: el Sevilla nunca se rinde. Agarrado a lo irracional, ahora Machín y los suyos deben recurrir al análisis porque el Getafe y el Valencia aprietan. Otra buena pelea en esta Liga se atisba en el horizonte: la de la cuarta plaza.

Padres en la escuela del deporte


Un estudio gubernamental indica que en España una media de más de seis de cada diez chicos y chicas en edad escolar practican deporte bajo la supervisión de un monitor o entrenador y fuera del horario lectivo. Resulta sencillo entender que gracias a ello no solo adquieren habilidades y destrezas físicas, sino que desarrollan pautas que tienen que ver con la cooperación, el respeto o la integración. Se trabaja con los chicos, proliferan escuelas de entrenadores y por eso cada vez están mejor preparados, los árbitros tienen colegios en los que se adiestran. “Pero en todo este microsistema hay un cuarto agente, los padres y madres”, advierte Alfredo Sáenz, doctor en Psicología Social por la Universidad de Zaragoza. Y ahí surge la cuestión: ¿Cómo se educa a los padres?

El fútbol, en especial en la base, remueve conciencias con cierta frecuencia. Brotan intereses alejados de la ética, fricciones, peleas que se viralizan. Y suenan alarmas que se disipan hasta la siguiente bronca. Hace unos meses, en A Coruña ocurrió un suceso que pasó desapercibido. Un niño de 9 años le llamó a un contrincante “negro de mierda”, su entrenador le escuchó, le reconvino y le explicó que el siguiente partido lo iba a ver desde el banquillo a pesar de que su nivel futbolístico estaba por encima del de sus compañeros. La madre se lo llevó a otro equipo. “Me enteré de lo que pasó, me hizo pensar y organizamos unos talleres dirigidos a padres y una charla con árbitros que dieron a conocer su labor a padres, técnicos y jugadores”, explica Alfonso Queijo, presidente del Orillamar, un clásico del fútbol base coruñés.

Tampoco inventó nada que no existiese. Lo relevante es que cada vez hay más iniciativas así. “Tocamos cuestiones como hábitos saludables, primeros auxilios o comportamientos violentos”, completa Queijo. Esa es la chicha, cómo abordar y reducir la violencia verbal e incluso física en un ámbito que debería ser educativo y recreativo. “Tratamos de dar a los padres unos parámetros para que puedan controlar sus emociones en los partidos de sus hijos, les explicamos que para ellos son un espejo y que valoren cómo se pueden sentir cuando les oyen insultar o meterse alguien”, apunta Javier Torres Gómez, que durante 16 temporadas fue profesional del fútbol en el Real Madrid y el Valladolid, y en los dos últimas campañas recorrió casi todos los clubs de LaLiga con una escuela para padres.

Ahora, de vuelta al equipo pucelano, dirige un departamento multidisciplinar de Ciencias del Deporte. “Ahí también nos preocupamos de que los padres vean que la manera como actúan ante el fútbol es una lección de vida que dan a sus hijos”. Y detalla: “Si cuando los chicos se encuentran ante una situación como la suplencia y los padres les defendemos, justificamos, criticamos al entrenador o incluso los cambiamos de equipo sin que intenten buscar soluciones por sí mismos, estamos invitándoles a no afrontar situaciones problemáticas en el día a día”.

Evento pionero en Sagunto

Ejercitar la voluntad de los padres no es sencillo, porque además los más concienciados son justo los que acuden a las clases. “Y son más comunes los malos comportamientos en la grada lejos de las grandes canteras, que también tienen otros problemas con los familiares”, describe Sáenz, que desarrolla iniciativas que ofrecen herramientas para que los padres aprendan a gestionar emociones. Trabaja en ello con federaciones territoriales, clubes o ayuntamientos como el de Sagunto, donde el próximo mes de abril dirigirá un evento pionero sobre deporte y educación en el que se expondrán acciones que fomenten la deportividad en entornos formativos.

“Llevamos a los padres al campo, a que controlen el balón ante una situación de observación o presión, que reproduzcan lo que viven entrenadores, árbitros o jugadores. Intercambiamos roles y provocamos situaciones incómodas para que sepan qué se siente y cómo controlarse”, explica. También Torres Gómez va en esa línea, que no solo agrupa al familiar que critica y censura todo lo que se mueve sino al entrenador chillón: “Un técnico que prepara algo, pero el jugador se equivoca, pierde el balón y le meten un gol en contra. ¿Qué hacer ahí? Explicamos la importancia de elegir gestos y momentos. Muchas veces comerse el genio va en beneficio de la formación de un chaval”.

“Tenemos que intentarlo, que los padres sean conscientes de que la relación de los hijos con el deporte es para disfrutar y adquirir valores”, concluye Queijo, que invita a relativizar: “Siempre habrá a quien le quede corto todo esto, que te dicen que su hijo se merece más o que el club no está a su altura porque pierde muchos partidos. Normalmente es gente que tiene mucha prisa y poco recorrido”.

Escuela de padres en el Aurrerá impartida por Gesto Deportivo, iniciativa empresarial impulsada por Alfredo Sáenz.
Escuela de padres en el Aurrerá impartida por Gesto Deportivo, iniciativa empresarial impulsada por Alfredo Sáenz.

Azofra y Arlauckas: “En los derbis tiene que haber odio y pasión”


Nacho Azofra (Madrid, 49 años) creció en el Ramiro de Maeztu, jugó 15 de sus 18 temporadas como profesional en el Estudiantes, y ahora continúa trabajando en la cantera colegial puliendo talento joven. En los tiempos dorados del club, disputó una Final Four y ganó dos Copas del Rey (1992 y 2000). Joe Arlauckas (Rochester, Nueva York, 53 años) no ganó ninguna en sus 10 campañas en España —cinco de ellas como madridista, con una Euroliga, una Liga y una Recopa en su palmarés—, pero fue MVP con el TAU en la edición de 1993, curiosamente el último título copero del Madrid hasta la primera conquista blanca en la era Laso, en 2012. Desde distintas perspectivas, ambos, iconos de sus colores, vivieron decenas de derbis que rememoran, a cuatro días del duelo madrileño en los cuartos de la Copa, en un encuentro con EL PAÍS junto al Palacio de los Deportes, escenario de batallas pretéritas y de las que se librarán a partir de este jueves. Desde el saludo inicial fluye el anecdotario, la pasión y también el pique.

Nacho Azofra. Lo primero que he pensado al verte es en lo cabronazo que eras sobre la pista. Te encantaba provocarnos, a nosotros y a La Demencia. Te iba la marcha y en los derbis saltaban chispas. No hacía falta motivar a nadie. Nosotros salíamos como motos para ganar a los vikingos.

Joe Arlauckas. La Demencia todavía sigue acordándose de mi madre 20 años después de salir del Madrid. Pobrecita. Déjenla en paz ya, por favor (risas). Tú tenías cara de bueno, pero tampoco eras un angelito. En los bloqueos ciegos sabías meter el codo donde más picaba, en las costillas. Aquel Estudiantes nos metía mucha presión. Que empezaran a ganar títulos era ya lo que nos faltaba, pensábamos. Nos jodía mucho. Ahora, suena feo decirlo, pero salvo que haya un exceso de confianza del Madrid es difícil que les ganen el viernes.

N. A. Siempre se puede soñar y la Copa es muy motivante, pero ganarles en la Liga hace unas semanas puede que nos haya venido mal porque habrá algún jugador del Madrid que lo tenga apuntado. Habrá que ir a por todas, dormir un poco el partido para que no corran y forzar un final apretado. Es lo que le pido a la Copa, que todos los partidos se resuelvan en el último minuto. Ganar al Madrid sería un pelotazo, pero a ellos cuando visualizan los títulos se les activa el hambre del ganador.

J. A. Para el Madrid no es el título más importante, pero es clave porque te quita mucha presión para el resto de la temporada. Ganarla te permite competir mejor después. Ya tienes algo, por si acaso. Saldrán a tope pensando también en cómo se les escapó la del año pasado contra el Barça después de muchos años seguidos ganándola.

N. A. El Madrid de estos años tiene química y esa química de los vestuarios se construye con tiempo y con un núcleo duro de nacionales que lleva ya ocho o 10 años en el equipo. Nosotros nos conocíamos todos. Si cada año cambias a ocho de 12 hay que volver a construir todo de cero. Nuestro vínculo era absoluto. Yo he pasado más tiempo en el Ramiro de Maeztu que en mi casa, debuté con 19 años y crecer en un club de cantera marca. Esa es la marca del Estudiantes.

J. A. Eso es más bonito porque es más familiar. Mi Madrid era pura profesionalidad. Cuando pregunté al llegar qué día salíamos a cenar me cogió Antonio Martín y me digo ‘aquí estamos para ganar títulos’. Había buena química, pero el tema era más directo. Cuando se consigan títulos ya lo celebraremos nos decían. Yo llegué a España en 1988, con 23 años. No conocía ni el Caja de Ronda ni la dimensión del Madrid o el Barça. Pero en el Madrid descubrí la grandeza, lo que significa estar en una gran institución. Sientes algo especial cuando vistes esa camiseta. Es otro rollo, pero me encanta también la perspectiva original del Estudiantes, que es similar a la de la high school o la Universidad, jugar por tus colores de siempre.

N. A. Antes, los americanos venían a meter puntos, a marcar la diferencia técnica y física con respecto a los españoles. Ahora es casi al revés. Cuando salen canteranos de calidad es mucho más difícil retenerlos para que se mantengan y compitan en su equipo de origen. A Estudiantes le vendría bien recuperar el modelo de los 90 y se volverá en algún momento, pero hay que tener paciencia porque es un tema económico y aún hay problemas.

Arlauckas, con el Madrid en 1996
Arlauckas, con el Madrid en 1996

J. A. Ahora los extranjeros no tienen por qué ser determinantes. Son jugadores de rol. De mí dicen que no defendía, pero es que si llego a matarme a defender, para que mi rival no anotara y después meter yo cuatro puntos, me hubieran echado de España a los dos días. Ahora hay americanos que están ganando muchísimo dinero con tres puntos por partido. ‘Defienden bien’, dicen (risas). Viví el paso de dos a tres extranjeros por equipo y la aparición de la Ley Bosman. Ahí cambio mucho el escenario y, al incrementarse la cantidad, bajó la calidad. Cada vez que hablo con los jugadores americanos les digo ‘no sabéis la suerte que tenéis. El 90 % de las cosas son en inglés, en nuestra época era al revés y era difícil enterarse de las cosas’. Mis inicios en Málaga fueron una odisea. Tardé seis meses en tener línea de teléfono por ejemplo.

N. A. Si alrededor de los canteranos fichas a los mejores jugadores posibles, los chavales van a jugar mejor, se van a desarrollar antes, va a haber más paciencia, van a crecer en competitividad… Eso es lo que viví yo con Pinone y Winslow primero y con Vandiver y Chandler Thompson después. Pero fueron y son muy pocos los extranjeros que llegan a ser carismáticos y aprenden el idioma y hasta a jugar al mus. Ahora no hay margen. Son demasiadas reconstrucciones cada temporada.

J. A. Después de ganar la Copa de Europa en 1995 viví una de esas reconstrucciones. Fue un título tan perseguido que después de ganarlo hubo una gran sensación de vacío. Además de Sabonis, se marcharon referentes como Antonio Martín y Biriukov. Se cambió el corazón entero del equipo y perdimos carácter y experiencia. El capitán tenía que ser un español que llevara muchos años en el equipo, pero, con tanto cambio, llegó un momento en el que no existía esa figura. Se enrareció todo. Desde el 97 hasta la llegada de Laso solo se ganaron cuatro títulos. Llegó mucha gente en esos años: Loncar, Savic, Laso, Angulo, Bodiroga, Mikhailov, Herreros…

Azofra, con Estudiantes en 1996
Azofra, con Estudiantes en 1996

N. A. Lo de Herreros fue una bomba para el Estu, pero yo le apoyé en todo porque es mi amigo. Alberto se quería ir y el Estudiantes no quería que se fuera, pero también necesitaba el dinero porque era un momento delicado. El dinero era muy necesario para el club. De hecho, creo que no teníamos patrocinador y tapamos esa carencia con los 250 millones de pesetas (1,5 millones de euros) que pagó el Madrid por el traspaso. Se nos hizo muy raro verle de blanco. La Demencia le pasó factura y fue inmisericorde. Alberto, Alfonso, Felipe… es la ley, ha sido siempre así. Jode mucho, pero lo único que lo mitiga es que paguen por ellos. Es irremediable que se vayan pero que no se vayan gratis. Que el rico pague. Ahora al Madrid o al Barça les pasa también que la NBA les quita los jugadores a ellos como Doncic. Están viviendo esa sensación nueva para ellos, incluso que Sergio Rodríguez vuelva de la NBA y se vaya al CSKA. Este verano, a Brizuela le saldrán muchas novias. Ha cogido galones y ojalá podamos mantenerle.

J. A. En su primer derbi de blanco el pobre Herreros no metía una. Aquellos duelos tenían la misma categoría que los clásicos Madrid-Barça. Enfrente nunca hay amigos y, en el Estudiantes, el único que se convirtió en amigo fue Pinone. Al resto les odiaba con todas mis fuerzas. Iba a por ellos a muerte. La Demencia era la afición número uno de España y me motivaba mucho jugar contra ellos. Ahora los jugadores son de tener amistades en el rival y estas cosas. Yo solo cené una vez en la vida con un rival antes de un partido. Fue con Anicet Lavodrama y tuve que dar explicaciones a Ramón Rivas. Le dije que cuando Anicet estaba tranquilo era peor.

N. A. Para Estudiantes los derbis siempre han sido los partidos del año. Nosotros también odiábamos a todos los del Madrid. En los derbis tiene que haber ese odio y esa pasión. Siempre se da una vuelta de tuerca más, en intensidad y en todo. Cada canasta se celebra más. Contra el Madrid no vale esto que se dice: ‘son 40 minutos de palos y luego todo se pasa’. Contra el Madrid las cuentas pendientes las apuntaba en rojo. Perder no me gustaba nada. En nuestros derbis el Palacio estaba siempre lleno en unos años en los que no se llenaba casi nunca.

J. A. Yo prefería, sin duda, jugar un partido contra el Estudiantes con el Palacio lleno que con el Manresa con 2.500 personas en la grada. Esos días se notaba el frío, se escuchaba el eco de los botes… los ambientes en contra intensos me ponen. Los jugadores de ahora son más fuertes y más rápidos, saltan más; pero tengo la sensación de que muchos no tienen esa mentalidad. Ahora podría jugar hasta los 45, cobrar como un loco, estar mejor cuidado… ¡hasta hacen yoga y pilates! Pero no renunciaría a lo vivido en mis años. Aquella ACB era preciosa. Casi siempre ganaban Barça o Madrid, como ahora, pero cualquier equipo podía ganarles algún partido también.

N. A. Yo jugué la final de la Copa del 92 casi con el brazo en cabestrillo. Hoy en día nadie hubiera jugado en esas condiciones, igual que nadie juega minutadas. Con 30 segundos de posesión y nuestros calendarios eso se podía hacer porque se iba un poco más tranquilo. Ahora los ritmos y los calendarios son muy duros.

J. A. A mí que jueguen menos me viene bien para que no me quiten los récords de anotación. Pero esto parece hockey sobre hielo con los jugadores constantemente saltando la valla del banquillo. Yo jamás en mi vida he mirado al banquillo para pedir el cambio. Cuando veía a Antonio Martín quitarse la chaqueta del chándal me iba al otro extremo de la pista para hacerme el loco. He tenido broncas con todos mis entrenadores por eso.

N. A. Hablando de entrenadores, mira Pepu. Ojalá tenga suerte. Es un poco sorprendente su aventura política, pero a él le va la marcha. A ver qué tal. Seguiremos mucho más la política local porque verle de alcalde y tener a uno del Estu ahí mandando sería un pelotazo más grande que ganar al Madrid en cuartos. Yo en la porra pongo un 83-81 para nosotros.

J. A. Yo, un 94-75 para el Madrid.

Inglaterra abruma a Francia y agudiza su declive


El declive de Francia no encuentra fondo. El país con la liga más poderosa del mundo no da con la tecla para crear un proyecto nacional. A otros hitos de una década sonrojante se une este domingo una derrota intolerable en casa del eterno rival, a un punto de la mayor afrenta, un 37-0 allá por 1911, cuando Francia era la novata del club. El Canal de la Mancha se queda corto para explicar el abismo que separa a las dos grandes potencias europeas que deberán jugarse –junto a Argentina– un billete a cuartos de final del Mundial este otoño. Imponente despliegue de la selección que entrena Eddie Jones tras ganar con autoridad en Dublín. El XV de la Rosa monopoliza Le Crounch con 10 victorias en sus 13 últimos enfrentamientos del Seis Naciones ante un rival que ha caído en solo ha ganado tres partidos de 13 con Jacques Brunel. Francia es décima del ranking mundial, más lejos del primer puesto de los All Blacks que del vigesimoprimero que ocupa España.

No hubo guión alternativo. Inglaterra volvió a salir en tromba y anotó por quinto partido seguido un ensayo en los primeros tres minutos de juego. Jonny May necesitó 90 segundos la semana pasada en Dublín; esta vez bastaron 66. Elliot Daly lanzó el contragolpe ante la endeble cobertura defensiva gala y el ala exhibió punta de velocidad para cazar su patada en la zona de marca. Ambos premian la apuesta ofensiva de Jones en ambas posiciones.

Después de poner en liza una trasera talentosa ante Gales, Francia viró al estilo contrario con Mathieu Bastareaud y sus esforzadas embestidas. La idea era replicar la cruenta batalla que venció a los ingleses el pasado año en Paris (22-16). El XV del Gallo susurró en ataque mientras el marcador les daba opciones con alguna patada de Morgan Parra pero no hubo continuidad. Sin posesión, la vulnerabilidad defensiva que les hizo dilapidar un 16-0 nueve días atrás –la mayor ventaja perdida en un Seis Naciones– fue un lastre insuperable.

Yoann Huget, retratado con un error defensivo mayúsculo ante Gales, falló en una cobertura tras otra. No es zaguero habitual, pero tampoco le es extraña la tarea. Así las cosas, Damian Penaud se vio forzado a apagar un fuego tras otro en el costado izquierdo del ataque inglés. May anotó su segunda marca tras una buena secuencia de la delantera que el ala francés ya no pudo neutralizar y completaría un triplete de relumbrón a la media hora en una jugada rota tras un error de manos de los galos. El 11 embolsó a placer otra patada envenenada, esta vez de Chris Ashton –titular en un Seis Naciones seis años después– ante la invisible zaga rival.

Huget amagó con redimirse gestando con una meritoria cabalgada el ensayo de Penaud, pero no sobrevivió al paso por vestuarios. Ante tal oposición, Francia era un juguete para la maestría de Owen Farrell y su pie. Y Francia tampoco daba una a la hora de embolsar el oval. Tras arrancar el primer tiempo con un signo de exclamación, hizo lo propio para cerrarlo en una secuencia de patadas que terminó con un centro como Henry Slade ante un esforzado delantero como Guilhem Guirado. Como es previsible, un velocista gana en arrancada a un lanzador de peso. Tercer ensayo del campeonato para Slade y punto bonus por los cuatro ensayos para Inglaterra en apenas 40 minutos.

El panorama no mejoró para una Francia sonada que encajaría un ensayo de castigo tras un placaje sin balón de Gaël Fickou cuando Ashton ya rozaba la tierra prometida. El ala francés vio la amarilla consiguiente que dejaba a sus compañeros diez minutos en inferioridad y la herida siguió abriéndose. Fue Farrell quien posó su propia patada y superó con la conversión a Jonny Wilkinson como el jugador que más puntos ha anotado en los duelos entre ambas selecciones. No hubo replica de orgullo del XV del Gallo, que deberá lidiar con el incendio un invierno más. No tuvo rival Inglaterra, que pudo relevar a piezas maestras como el frágil Billy Vunipola. Su gran traba para dominar el torneo vendrá con su visita a Cardiff dentro de dos semanas.

El Barça más pobre se estrella en San Mamés


El Athletic le plantó cara al Barcelona más plano que ha pasado por San Mamés en mucho tiempo. Una sola vez disparó a puerta el equipo de Valverde en los 95 minutos de partido, y con poco peligro. La versión light del equipo azulgrana se estrelló contra un rival que tuvo las mejores oportunidades, que exigió la mejor versión de Ter Stegen y que acabó con diez por una expulsión injusta de Oscar de Marcos. El empate aprieta un poco la Liga, con el Madrid a seis puntos.

Athletic, 0 – Barcelona, 0

Athletic: Herrerín; De Marcos, Yeray, Íñigo Martínez, Balenciaga; Dani García, Beñat (San José, m. 56); Susaeta (Muniain, m. 61), Raúl García, Yuri; y Williams (Kodro, m. 88). No utilizados: Unai, Núñez, Ibai y Córdoba.

Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Lenglet (Vermaelen, m. 86), Semedo; Rakitic, Busquets, Arturo Vidal (Aleñá, m. 62); Messi, Luis Suárez y Coutinho (Dembélé, m. 74). No utilizados: Peña, Murillo, Malcom y Boateng.

Árbitro: Del Cerro Grande. Expulsó por doble amonestación a De Marcos (m. 91). Mostró la tarjeta amarilla a Dani García, Lenglet, Sergio Busquets y Yeray. VAR: Cuadro Fernández.

San Mamés. 47.557 espectadores.

Noventa años después, un Athletic-Barça en San Mamés sigue siendo casi lo mismo. Ya no hay barro, ni los entrenadores se fuman un puro en la tribuna. Tampoco se ve, desde hace tiempo, al Barcelona azulgrana de toda la vida. Ahora juega en la Catedral con colores chillones y extraños, pero la pasión es idéntica, por mucho que la diferencia entre un equipo y el otro sea abismal. El 5-1 de 1929 será difícil que se repita, pero no la intensidad en la grada y en el campo.

Anoche no fue una excepción, aunque el Athletic se encontró a un Barcelona demasiado plano, con las ideas confusas, que no supo meterle presión al equipo bilbaíno en una primera parte en la que el área de Ter Stegen fue la más castigada. Con Messi en modo mantenimiento, sin encontrar respuestas en la banda huérfana de Jordi Alba, siempre que quiso jugar fue por el medio, y allí los centrales bien ordenados del Athletic evitaron fugas en sus cañerías. Con la Copa entre paréntesis, la Liga más animada después del derbi madrileño, y la Champions a vista de teleobjetivo, el equipo de Valverde no mostró su mejor versión.

Quien más cerca del gol estuvo fue el Athletic, sobre todo en un disparo de Susaeta que buscaba la escuadra y encontró el guante de Ter Stegen. Luego fue Williams el que dejó en evidencia a Piqué en una cabalgada por la izquierda que no encontró respuesta de sus compañeros; y en el minuto 23, Raúl García tuvo la suya en una chilena que rechazó el guardameta del Barça. Herrerín, mientras, fue un espectador. La única vez que sintió cerca de Suárez fue en un centro de Messi al que no llegó el delantero uruguayo. Ni una sola vez disparó a puerta el Barcelona en los primeros 45 minutos, una estadística inusual, que dice bastante de lo que enseñó el equipo azulgrana.

Sin embargo, en la segunda parte el Athletic dio un paso atrás durante bastantes minutos. O aceleró Messi, quién sabe. En San Mamés a veces se silba a Leo. Y no es un asunto de animadversión, porque en general, todo el mundo reconoce que el astro argentino es un futbolista muy respetuoso con los códigos del juego y con sus rivales, muy poco propenso a la protesta, la simulación o la chulería. Los silbidos a Messi suelen ser una manifestación del miedo que provoca en la grada. Pavor. Basta su presencia en el césped para agitar los corazones ajenos al barcelonismo, y en el segundo parcial aceleró lo suficiente como para poner el corazón en un puño a la grada.

La entrada de Muniain

Manejó el partido unos minutos el capitán del Barça, pero el Athletic volvió a cogerle el pulso al partido y amenazó al contragolpe. Garitano movió algunas piezas. Puso en el campo a San José, para contener, y a Muniain, que salió inspirado. El primero tuvo un disparo desde la frontal que salió muy cerca del poste; el segundo volvió locos a los azulgrana. En el minuto 81 fabricó la mejor ocasión del Athletic con un pase a Williams que Ter Stegen desvió con unos reflejos felinos. El portero alemán contó en una entrevista que San Mamés es el campo que más le inspira para jugar. Ayer las musas le sobrevolaron toda la noche.

El Barcelona siguió sin crear verdadero peligro durante toda la segunda parte, ni en el descuento, cuando estaba con un jugador más por la injusta expulsión de Óscar De Marcos, en un balón que le golpeó en el hombro cuando estaba de espaldas. No supo buscarle las cosquillas a un Athletic. Solo un tiro sin peligro de Dembélé que acabó en las manos de Herrerín. Como en el Camp Nou, tampoco supo el Barça ganar al cuadro vasco.

Sin Messi en su mejor versión, el Barcelona ofreció una pobre imagen, inusual para un equipo que es líder holgado de Liga. El Athletic, por su parte, suma un punto, que no le saca de sus penurias pero le reafirma en su manera de jugar, una versión muy distinta desde que llegó Garitano.

 

Athletic – Barcelona en directo, LaLiga en vivo


Nadia Tronchoni

0-0. M. 26. Chuta Messi desde fuera del área aprovechando que salió Iago Herrerín para detener un disparo de Suárez. El balón se marchó por encima del larguero. La jugada no hubiera sido válida por fuera de juego.

Nadia Tronchoni

0-0. M. 25. Magnífica chilena que intenta Raúl García y que detiene, atento, Ter Stegen.

Nadia Tronchoni

0-0. M. 17. Primera acción de peligro que firma el Athletic. Disparó Susaeta desde la derecha con muchísima intención y tras una jugada colectiva. La sacó Ter Stegen.

Nadia Tronchoni

0-0. M. 12. Ni el Barcelona ni el Athletic tienen, de momento, el control del partido. Arturo Vidal pierde el balón al intentar un pase al primer toque en zona de peligro. Minutos después participa de un contraataque del Barça.

Nadia Tronchoni

Empieza el partido. ¡Arranca el Athletic – Barcelona en San Mamés!

Nadia Tronchoni

Athletic y Barcelona se entrenan en el campo. ¡Queda menos de media hora para que arranque el partido!

Nadia Tronchoni

En sus declaraciones antes del encuentro, Gaizca Garitano apeló al espíritu de equipo cuando se le preguntó por el buen momento de forma de Iñaki Williams. Además, se mostró impaciente por jugar. “Las sensaciones antes de un partido como este siempre son buenas. Queremos hacerles sufrir. Este es probablemente el mejor equipo de la actualidad y siempre esperas que te pongan las cosas difíciles”, dijo en los micrófonos de Movistar.

Nadia Tronchoni

Aspiazu desveló que será Semedo quien ocupe el lateral izquierdo en lugar de Alba, después de haber dispuesto en esa posición a Sergi Roberto contra el Valencia. Opción que no dio un buen resultado. Por otro lado, la alineación de Garitano y la suplencia de Muniain han sorprendido al cuerpo técnico del Barça. “Esperábamos el lateral con Balenziaga y Yuri, pero nos ha sorprendido lo de Iker. Es una oportunidad para ellos de apretar”, dijo Aspiazu.

 

Nadia Tronchoni

En declaraciones a Movistar, Jon Aspiazu, segundo de Valverde, habla del estado físico de Leo Messi, que todavía no está del todo recuperado de su lesión, a pesar de lo cual forma en el 11 inicial: “No estará al 100%, pero sí muy cerca de ese nivel”, dijo el técnico, que asumió que el de este domingo es “un partido importante”. “Nos van a apretar muchísimo arriba, como lo hicieron contra el Betis, y tendremos que tener cuidado”.  

Nadia Tronchoni

Miranda ha sido el jugador descartado por Valverde, que vuelve a apostar por Sergi Roberto como lateral.

Nadia Tronchoni

Buenas tardes. El Barcelona visita San Mamés este domingo. Y tratará de aprovechar la oportunidad de ampliar su ventaja al frente de la clasificación de LaLiga. El partido arranca a las 20.45, pero puedes seguir aquí toda la actualidad de este Athletic – Barcelona.

Valencia y Real Sociedad se anulan


Valencia: Neto; Piccini, Garay, Roncaglia, Gayà; Carlos Soler, Dani Parejo, Kondogbia (Coquelin, m. 62), Cheryshev (Guedes, m. 75); Santi Mina (Rodrigo, m. 66), Gameiro. No utilizados: Jaume Domenech, Rubén Sobrino, Ferran Torres y Wass.

Real Sociedad: Rulli; Zaldua, Diego Llorente, Raúl Navas (Héctor Moreno, m. 59), Theo Hernández; Januzaj (Sandro, m. 75), Asier Illarramendi, Zubeldia, Mikel Merino (Sangalli, m. 66), Oyarzabal; Willian Jose. No utilizados: Moyá, Muñoz, Rubén Pardo y Juanmi.

Árbitro: Melero López. Amonestó a Santi Mina, Piccini, Theo Hernández, Illarramendi, Zaldua y Sandro. VAR. Jaime Latre.

Mestalla, 38.885 espectadores.

El Espanyol se rebela ante el Rayo


Darder necesitó dos bombazos, difícil de descifrar cuál fue el más bonito, para rescatar al Espanyol ante el Rayo. El primero se lo negó el VAR; en el segundo ya no hubo nada que decir desde Las Rozas. En el tiempo añadido, el Espanyol venció al Rayo en un duelo trepidante, divertido, esencialmente psicológico. Necesitaba el equipo de Rubi una victoria ante un rival directo en la lucha por el descenso. Una caricia al ego para los muchachos blanquiazules, que se repusieron a la lesión de Piatti, al gol inicial del Rayo y a los retrasos del VAR. Un Espanyol rebelde que se aferró a un delantero mayúsculo como Borja, a un volante valiente como Darder y a una sorpresa encantadora como Lei Wu. No es un fichaje de broma la última contratación del Espanyol.



Espanyol

4-3-3


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Velázquez


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Jordi Amat


Cambio

Sale Mario Suárez

Embarba



Rayo

3-4-2-1

No hubo efecto mercado de invierno en el Espanyol, al menos de entrada. Rubi apostó por un once menos experimental, más rodado bajo el sistema del técnico catalán. Una idea en la que cree el vestuario, más allá de la sangría de puntos en las últimas jornadas después de haber estado a un gol del liderato. Pero el preparador blanquiazul sí tenía algo que decir en la alineación, señalados Granero (en el banquillo) y Víctor Sánchez (fuera de la convocatoria) después del duelo ante el Villarreal, ausente Hermoso por sanción. Sufrió en el Espanyol en la zaga, demasiado estática, poco precisa para sacar el balón, agujerada por el ala derecha, mal protegida por Rosales, más pendiente de atacar que defender.

El Rayo no tardó en buscar la espalda de Rosales. Un inicio de pánico en Cornellà. Alex Moreno le ganaba la espalda al venezolano, salvado por las manos De Diego López y el poste. El buen testarazo de Raúl de Tomás encontró bien parado al portero y la madera rechazó el fuerte disparo de Alex Moreno. Preso de sus estados de ánimo, el Rayo se mostró seguro y agresivo; el Espanyol, temeroso y dubitativo.

Se recuperó el Espanyol, bajo el mismo guion con el que había sorprendido a LaLiga en el despertar de la temporada. Control del juego, paciencia, siempre pendiente de un delantero imperial como Borja Iglesias, a veces cortejado por Sergio García, otras por Piatti. Todo lo bueno que había hecho el Espanyol se desvaneció en tres minutos: lo que tardó Lei Wu en calentar. Piatti se quedó inmóvil en el suelo, dolorido en la rodilla derecha. Rubi enseguida mandó a calentar a Puado y al delantero chino. Y el Rayo aprovechó la parsimonia de Lei Wu en prepararse, ante los gritos desesperados del técnico (es probable que fuese necesario entender el castellano para comprender la rabia de Rubi). Avisó Imbula y remató la ventaja en el campo del Rayo Abdoulaya Ba de cabeza, tras conectar el buen centro de Embarba.

Entonces, cuando parecía que se derrumbaba, el Espanyol pasó al ataque. Símbolo de un grupo dispuesto a salvar la cabeza de su entrenador. Y caprichos del destino, Dimitrievski, que estuvo a punto de firmar por el cuadro catalán en el último mercado, soltó dos manotazos de Youtube para mandar al córner el fuerte disparo de Darder y una delicadeza de Didac. Después fue el palo el que se encargó de poner en modo pausa el grito del Panda. Pero el Espanyol tenía algo más que decir, también Borja Iglesias y sobre todo Lei Wu.

El chino borró en una jugada todas las dudas sobre su fichaje. En una baldosa Lei Wu dejó sin respuesta a Abdoulaya Ba y a Velázquez, que tiró al delantero. El árbitro, de entrada, lo negó. Pero el VAR tenía algo que decir; no fue rápido. Dos minutos largos, discutidos, muy nerviosos en Cornellà. Penalti para los blanquiazules, gol de Borja Iglesias. Un golpe a la autoestima blanquiazul, que arrambló, esta vez ya sin miedo, al Rayo: envalentonado por un encendido RCDE Stadium, impulsado el fútbol de Darder. Pero, de nuevo, el VAR se entrometió en el duelo. Esta vez para dejar en nada el precioso disparo de Darder, tras el centro de Rosales.

Ni entonces se cayó el Espanyol, dispuesto a olvidarse de la zona baja de la tabla. De nuevo centró Rosales, de nuevo remató Darder. Ya no hubo VAR que negara la victoria del Espanyol. Un festejo catártico, sin duda merecido, sostenido en un tan eléctrico como sorprendente delantero chino y un volante de bota fina como Darder.

Lindsey Vonn, la reina del esquí, se despide con un bronce Mundial


En Are, Suecia, ganó Lindsey Vonn sus primeras medallas. Fue en 2007. Hoy, 12 años después, en su última carrera, la americana de 34 años, la reina del esquí, se ha colgado un bronce en el descenso del Mundial. La mejor forma de decir adiós al deporte que la ha mimado pero también maltratado en forma de lesiones durante 19 temporadas. Un deporte, el esquí alpino, que ella contribuyó a hacer más mediático. Las lesiones y el calvario que le ha supuesto salir de ellas, la han obligado a decir basta. Hace cinco días anunció su retirada.

Dijo que el descenso de este domingo sería su última carrera. Una carrera en la que ha cosechado 82 victorias en la Copa del Mundo–ninguna esquiadora ha ganado tanto- que la dejan a tres de igualar al mito Ingemar Stenmark: una carrera en la que ha levantado 16 Copas del Mundo y que la ha llevado a subirse 138 veces al podio. Sólo las innumerables lesiones que la asfixiaron han impedido que ese palmarés fuera aún más abultado. Stenmark, por cierto, estaba este domingo a pie de pista para ver a Lindsey Vonn. Eurosport juntó a los dos después del descenso. “No he estado más nerviosa en mi vida… sabía que Ingemar [que hoy tiene 62 años] estaba aquí. No me he caído, ese era el objetivo”, explicó Vonn. “Equilibrar las sensaciones de cuerpo y cabeza hoy era lo más complicado, no podía arriesgar demasiasdo”, añadió la esquiadora el día de su adiós a las pistas. Los motivos los explicó hace cinco días.

Lindsey Vonn charla con el mito del esquí Ingemar Stenmark (82 por 86 victorias en la Copa del Mundo).
Lindsey Vonn charla con el mito del esquí Ingemar Stenmark (82 por 86 victorias en la Copa del Mundo). REUTERS

“La razón por la que he decidido retirarme es porque no puedo esquiar nunca más como yo quiero. Quizás pueda sacar algo más en estos Mundiales, en mis últimas carreras, pero para entrenar y correr consistentemente, mis rodillas no son capaces de manejarse como deben. En primavera me operé para arreglar el cartílago dañado de mi rodilla derecha y luego tuve la lesión en el ligamento colateral lateral de la izquierda donde uso dos prótesis, por lo que ni puedo entrenar. Apenas puedo hacer nada en la montaña. Es una decisión dura, pero creo que es la más inteligente para el futuro”, explicó la americana. “Mi cuerpo me grita que pare y ya es hora de que yo le escuche”, indicó en su carta de despedida.

En 2015 le preguntaron en una entrevista en este periódico cómo maneja el dolor. Fue después de la grave lesión que sufrió en 2013 tras romperse el cruzado de la rodilla derecha. Pasó dos veces por el quirófano y perdió un año olímpico. A los Juegos acudió como comentarista. “El dolor es una distracción y tienes que bloquearlo. Se me da muy bien eso. Es como la gente que está en la salida. Siempre hay algo que te puede distraer”, contestó. Cuatro años después ha sido imposible seguir bloqueándolo, básicamente porque le impide poder entrenarse.

Vonn, que creció admirando a Picabo Street, la americana de trenzas y pecas que enamoró al circuito mundial del esquí en los años Noventa por su carisma y locura, dijo que de niña era flaca y descoordinada. “No era muy atlética, era muy torpe. Me tropezaba con todo. Crecí en Minnesota y me encantaba esquiar. Probé otros deportes, pero no era buena. Fui una niña flaca realmente feliz”, se confesaba en El País.

Hace pocos días en Are le preguntaron en AP cuál será su próxima meta. “Conquistar el mundo”, contestó. En esa respuesta está la esencia y el carisma de Vonn que estrenó hace un par de meses su propio canal de YouTube. “No voy a estar sentada en el sofá, moviendo mis pulgares. Sería aburrido. Se trata de empujarme a mí misma”, detalló a AP. Habló de crear su propio negocio, del que de momento no ha desvelado detalles. “Espero que algún día digan: Lindsey está bien, era una esquiadora hace mucho tiempo, y ahora es una exitosa mujer de negocios”.

El cambio de guion de Gaizka Garitano


En la sexta jornada de Liga, cuando el Athletic jugó en el Camp Nou, el proyecto de Eduardo Berizzo todavía seducía en Bilbao. Su equipo completó una espléndida primera parte en la que se adelantó con un gol de Óscar De Marcos. En la segunda, sin embargo, el equipo se desfondó. Pese a todo, el Barcelona sólo pudo empatar en el minuto 84, cuando Messi, que empezó en el banquillo, ya estaba en el campo.

Para el Athletic, el empate era un buen resultado. Seguía invicto, pero los problemas defensivos y el cansancio en el tramo final de los partidos empezaban a mostrar las costuras de un planteamiento táctico que exigía concentración total y un poderío físico brutal. De hecho, el plan de Berizzo, con marcajes individuales por todo el campo, era muy similar al que desarrolló años atrás Marcelo Bielsa, incluso muchos de los futbolistas eran los mismos, pero tal vez no cayó en la cuenta el entrenador argentino que tenían siete años más.

Cuando la directiva en funciones, presidida por Josu Urrutia, decidió el relevo del entrenador en plena campaña electoral, no hubo demasiadas voces discrepantes. El Athletic había entrado en una deriva peligrosa. Ni en San Mamés ni fuera, encontraba soluciones. Competía siempre, pero el físico no le llegaba y los errores groseros en defensa le castigaban. Llegó Gaizka Garitano y mandó parar. Un hombre de la casa, el hijo de Ondarru, el ayudante de Mané que llevó al Alavés a la final de la UEFA y a la salvación del Athletic en la última jornada de la temporada 2006-2007. Durante las últimas dos temporadas se hizo cargo del Bilbao Athletic, el equipo de las promesas rojiblancas. Llegó con una idea fija, como explicaba Yuri Berchiche, el rutilante fichaje del PSG: “Tenía tres cosas para corregir, pero muy claras: ser un bloque sólido, no arriesgar desde atrás y ver que el juego directo también es fútbol”.

Sin marcajes al hombre

Garitano, con la ayuda de Patxi Ferreira, su ayudante desde el Eibar de Segunda B, descartó desde un principio los marcajes individuales, agotadores y, además, causa de múltiples problemas cuando el equipo se desordena. Pidió a sus hombres que jugaran de una forma más sencilla y decidió explotar las alas, con la aparición de Ander Capa –sancionado frente al Barça–, a quien dirigió en el Eibar, en el lateral derecho, con De Marcos más adelantado. En la izquierda cuenta con Yuri y Córdoba, que curiosamente es nieto del constructor del nuevo San Mamés, que apenas había contado con Berizzo. Muniain juega unos metros más adelantado y de media punta, en un lugar en el que se siente más cómodo.

Garitano construye el equipo desde la defensa, pero en San Mamés trata de lanzarse al abordaje del rival. “Desde que ha venido Gaizka me siento mejor, más seguro en todos los aspectos del juego”, afirma Yuri. De hecho, todos los jugadores lo agradecen. “Con el sistema de Berizzo, o te sale todo bien o te sientes perjudicado en momentos del partido”, señala Iñigo Martínez, que ha sido el mejor jugador del Athletic desde que Garitano tomó las riendas. “Podías hacer cinco acciones buenas pero a la mínima que fallabas, veías que se plantaban solos delante del portero y eso lo pagas caro”. En cambio, “con Gaizka nos sentimos más arropados, sobre todo la línea defensiva. Cuando está junta, con coberturas y gente a tus espaldas cubriéndote, el equipo suele ir mejor. Teniendo una buena defensa los resultados llegan”, apunta el central. Explica Iñigo que “con Berizzo hacíamos una presión muy alta e individual, por lo que bastaba con que uno no cumpliese con su vigilancia para que hubiese problemas para todo el equipo. Ahora eso no sucede”.

Garitano apuesta por un fútbol más directo y su ideario se constata incluso en los fichajes del mercado de invierno. Ibai es un gran centrador y necesita alguien que remate. Con Aduriz en la enfermería durante varias semanas, llega Kenan Kodro, toda una declaración de intenciones.

Eso sí: el plan de Garitano no funcionó en Anoeta. El derbi es otra cosa. “No va a ser fácil”, explicó el técnico cuando tomó las riendas. El abismo sigue ahí, a tres pasos.