El Dortmund se queda con Alcácer


Paco Alcácer ha encontrado su sitio tras un par de años en el ocaso, reservado en el banquillo del Barcelona porque Luis Enrique primero y Valverde después entendieron que era un recambio ocasional, un jugador revulsivo que no le hacía sombra a delanteros como Neymar, Luis Suárez, Messi e incluso Coutinho o Dembélé. Fue precisamente Dembélé quien le hizo tomar la decisión de abandonar el Barça en esta temporada porque el club apostaba por el extremo francés -entre otras cosas porque es el segundo fichaje más caro en la historia del club- antes que por cualquier otro. Condición que, sin embargo, se ha erosionado con el tiempo porque Dembélé está en Babia -“Tiene que entender que ser futbolista es una profesión de 24 horas”, le aconsejó públicamente Piqué- y ha perdido su condición de titular. Un entuerto, en cualquier caso, que ya no le incumbe a Alcácer, que desde el lunes será jugador del Dortmund a todos los efectos.

Cedido al inicio de esta campaña al conjunto alemán, Alcácer ha demostrado que es un delantero con gol como también hizo en el Barcelona; en el curso anterior, por ejemplo, firmó una diana cada 142 minutos, registros al alcance de muy pocos. Pero con confianza y minutos, Alcácer ha recuperado la versión que deslumbró en el Valencia porque con el Dortmund ha marcado nueve tantos en ocho encuentros para cerrar la media en un festejo cada 44 minutos.

Así, el club alemán, que ya pagó dos millones por la cesión, hará este lunes, en la asamblea de compromisarios, efectiva la compra por el futbolista, previo pago de 21 millones que pueden alcanzar los 26 gracias a los conceptos de variables que hay en el contrato, como partidos jugados y títulos conseguidos. “Hemos hecho saber al Barcelona que ejecutaremos la opción de compra. Paco se ha convertido en parte esencial de nuestro equipo”, explicó Michael Zorc, director deportivo del Borussia.

Solari: “Veo a Isco mejorando”


Santiago Solari se presentó en la sala de conferencias de Valdebebas este viernes, la víspera de enfrentar al Eibar en Ipurúa, y por primera vez en calidad de entrenador del primer equipo del Real Madrid. El hombre acaba de firmar un contrato que le vincula al club hasta 2021 con un salario neto de cuatro millones por temporada y una cláusula indemnizatoria, en caso de despido, de 3,5 millones de euros. En las últimas dos décadas solo López Caro y Zinedine Zidane ascendieron del Castilla al primer banquillo. El caso de Solari, como indica la estadística, es excepcional. Cuandio le preguntaron cómo valoraba su ascenso, se revolvió y se apresuró a representar su entusiasmo. Como si quisiera despejar la sospecha de que se siente abrumado ante la idea de que el cargo que le encomiendan desempeñar es, más que un premio, el último peldaño de una escalera burocrática que indefectiblemente, tarde o temprano, conduce a la salida del club. “Estoy muy agradecido, y muy ilusionado con esta enorme y hermosa responsabilidad”, respondió el técnico mostrando todos los dientes de su sonrisa.

Como no hizo más valoraciones y se hizo un silebncio extraño, le repreguntaron. Le inquirieron cómo se sentía después de estampar la firma en un compromiso que se prolonga hasta 2021, un plazo que no se suele poner a entrenadores interinos sin experiencia en Primera División. “Para mí no cambia nada respecto a los 11 años precedentes que llevo en esta institución”, señaló; “para mí lo importante, y creo que para todos, es el compromiso con el que cada uno realiza su trabajo día a día. Y evidentemente, luego todos estamos de paso aquí. En la vida, y más en el Madrid, y más en este cargo”.

Solari sabe que ocupa un asiento ardiente. Un mal lugar para alguien que, como él, aspira a llevar una vida tranquila. Resultó llamativa la premura conque despachó la batería de preguntas y lo rápido que el club organizó una conferencia bastante poco concurrida, ignorando la petición de turno de preguntas de algunos periodistas desplazados a Valdebebas.

El entrenador se mostró incómodo hasta para recrearse en cuestiones agradecidas, como aquella que le planteó la posibilidad de que Modric gane el Balón de Oro. “Me parece fenomenal, fantástico, tanto si lo gana él como Varane o Benzema”, dijo, sin que se comprendiera por qué metió en el mismo saco a Varane, el más accidentado de los centrales madridistas este curso, y a Benzema.

Casemiro, Nacho y Reguilón estarán de baja por lesión en Ipurúa. A Solari le compete reorganizar al equipo con el regreso de Marcelo y Carvajal, que salieron de la enfermería y se reincorporaron a las sesiones de entrenamiento. “No sé si será un partido cerrado”, replicó, cuando le pidieron que imaginara aquello que se espera encontrar en Eibar. “Imagino un partido muy intenso y muy aguerrido porque es un equipo que tiene los conceptos muy claros. Y me cuesta verlo cerrado porque es un equipo agresivo que presiona muchísimo. Seguramente será entretenido”.

La baja de Casemiro abre vías para quie se mueva el banquillo. Ahi Solari ha sentado a Isco en todos los partidos oficiales que ha dirigido. “Lo veo bien: trabajando, mejorando…”, dijo, cuando le preguntaron por el malagueño.

Se busca entrenadora


Durante la primera media hora de entrenamiento, Irene Ferreras, entrenadora del Rayo Vallecano femenino, apenas da órdenes. Durante media hora, refrena su carácter hiperactivo, que le permite compaginar la docencia con la exigencia de entrenar en la Liga Iberdrola. Lo hace para centrar su atención en cada detalle, en cada gesto técnico de sus jugadoras. Le obsesiona la cuestión: “Hoy hay un déficit técnico brutal en el fútbol femenino. En los equipos, las chicas tienen menos tiempo de entrenamiento que los chicos. Menos práctica, menos dominio”.

Para Ferreras, de 29 años, esta misma desigualdad se mantiene también en el ámbito de los banquillos. “Si un hombre ya encuentra muchas dificultades en el fútbol, una mujer incluso más, porque es un mundo muy machista. Creo que a una mujer se la mira con lupa porque está instalado el prejuicio de ‘no va a saber”. La preparadora del Rayo y la bética María Pry (34 años) son las dos únicas mujeres que ejercen como entrenadoras en la máxima competición del fútbol español femenino. El dato en Segunda no es mejor: tan solo son 13 repartidas en 112 equipos (hay ocho grupos). En total, 15 de 128, lo que arroja un porcentaje del 11,7%.

El primer síntoma de este desequilibrio se halla en las escuelas de entrenadores. En el último curso impartido por la UEFA, de 18 asistentes solo dos eran mujeres. Acadef, una escuela de técnicos que imparte clase a más de 1.000 alumnos en toda España, refiere también un número de entrenadoras que oscila entre el 6% y el 8%, dependiendo del año. “Es muy común ver a hombres que dejan el fútbol y acaban en los banquillos. ¿Cuántas mujeres han podido hacerlo?”, se pregunta Ferreras. Detrás late la imposibilidad de vivir de la práctica de este deporte para la mayoría de mujeres. Un informe elaborado por FifPro a través de una encuesta en la que participaron 60.000 jugadoras concluyó que, con un salario medio que supera por poco los 500 euros mensuales, el 90% de ellas reconocía plantearse la retirada antes de tiempo debido a la imposibilidad de compatibilizar el deporte de alta competición y la independencia económica.

Carla Hernández (camiseta verde), al acabar la práctica con el Iregui.
Carla Hernández (camiseta verde), al acabar la práctica con el Iregui.

Lo explica Carla Hernández, entrenadora del Iregui, en Segunda División: “Me retiré a los 28 años. De haber sido un chico y haber podido vivir de ello, no lo habría dejado. Esto es una cadena: al no poder vivir de ello, cuando vas cumpliendo años y te planteas tener una estabilidad, empiezas a mirar otras posibilidades, muchas veces fuera del fútbol”. Para las mujeres, vivir exclusivamente de entrenar no entra en la ecuación, y mucho menos en Segunda: Carla Hernández es maestra y cobra por entrenar unos 150€ que a veces no alcanzan para pagar los desplazamientos.

Esta dificultad se reproduce también incluso en la élite.Toña Is, que condujo a la selección femenina sub-17 a la consecución del campeonato de Europa en mayo pasado, compaginó su carrera futbolística con su trabajo como policía local. Actualmente, Irene Ferreras imparte clase en cursillos de entrenadores y hace colaboraciones regulares en la radio para complementar su actividad al frente del Rayo Vallecano. A pesar de estas dificultades, Ferreras expresa su esperanza en el futuro: “Es cierto que cada vez vamos un poco mejor. Esta temporada estoy en Primera, y hace unos años entrenaba en Segunda a un equipo recién ascendido. Esto es una carrera de fondo: aguantar, aguantar y aguantar. Las que nos dedicamos a esto es lo que hemos elegido”.

El porvenir está en manos de chicas como Yanira Díaz-Flores, portera en el filial del Madrid Club de Fútbol Femenino y que, a sus 18 años, ya tiene el nivel 1 de entrenadora bajo el brazo. En su clase solo eran dos chicas de 24 alumnos, y nunca ha sido entrenada por una mujer. Nadie en su colegio sabe que ya tiene el título, ni siquiera los chicos con los que discute sobre fútbol. “Yo creo que llegará el momento en que viviremos de ser entrenadoras”, dice. Por ahora, acaba Bachillerato con la idea de ampliar su formación como técnica y estudiar Fisioterapia. Sabe que queda camino por recorrer.

“La verdadera barrera es el fútbol masculino”

Todas las entrenadoras consultadas se sienten bien valoradas en sus clubes y en sus selecciones. Carla Hernández, entrenadora del Iregui, explica el porqué: “Una vez los clubes ven la seriedad con la que trabajamos las mujeres, en la categoría casi estamos mejor vistas que los hombres. A mí todos los veranos me llaman varios equipos”. María Pontejo, entrenadora del Achamán, también en Segunda, está de acuerdo: “Los equipos desconfían al principio: prefieren un entrenador malo a una entrenadora competente. Pero, una vez entramos, muchos terminan optando por entrenadoras siempre que pueden”. Laura Torvisco, directora de fútbol femenino en la federación madrileña y una de las primeras mujeres que dirigió en España, matiza esta impresión y apunta más alto: “Yo no creo que exista un problema de confianza en las mujeres en el fútbol femenino. Sí lo hay en el fútbol masculino: casi ni se plantea que una mujer pueda dirigir en Primera y Segunda. Esa es la verdadera barrera que hay que derribar. Sería un paso definitivo”.


El regreso de Fran Vázquez y el debut de Marc García, novedades de Scariolo para la quinta ventana


El regreso de Fran Vázquez, del Tecnyconta Zaragoza, y el debut del alero del Montakit Fuenlabrada Marc García son las dos principales novedades de la lista de dieciséis jugadores del seleccionador nacional, Sergio Scariolo, para la quinta ventana de clasificación para el Mundial de China 2019. Scariolo ha vuelto a convocar también a Quino Colom, Jaime Fernández y Sebas Sáiz, los tres únicos jugadores que han participado en todos los partidos de la fase de clasificación. La selección se concentrará el próximo lunes en Guadalajara para comenzar la preparación.

España, que lidera el grupo 1 con siete victorias y una derrota, se enfrentará en esta ventana a Turquía en Ankara el 29 de noviembre y a Ucrania en Tenerife el 2 de diciembre. En función de los resultados, la selección española podría obtener plaza para China en la próxima jornada. En los otros grupos europeos, Lituania, Alemania, Grecia y la República Checa ya están clasificados para el campeonato del mundo.

Los 16 jugadores convocados son Alberto Abalde (Valencia Basket), Pablo Aguilar (Reggio Emilia), Víctor Arteaga (Movistar Estudiantes), Jonathan Barreiro (Tecnyconta Zaragoza), Javier Beirán (Iberostar Tenerife), Darío Brizuela (Movistar Estudiantes), Quino Colom (Bahçesehir Koleji), Jaime Fernández (Unicaja Málaga), Sergi García (Valencia Basket), Marc García (Montakit Fuenlabrada), Xabi López-Aróstegui (Divina Seguros Joventut), Nacho Llovet (Monbús Obradoiro), Sebas Saiz (Iberostar Tenerife), Rodrigo San Miguel (Iberostar Tenerife), Fran Vázquez (Tecnyconta Zaragoza) y Edgar Vicedo (Movistar Estudiantes).

Empate épico en el décimo asalto


El empate en ajedrez puede ser glorioso, como en fútbol, y este lo fue. Fabiano Caruana se lanzó por fin contra el campeón, en la 10ª partida, y permitió que Magnus Carlsen le atacase por el otro flanco. Lo que siguió fue boxeo mental de calidad exquisita durante 5,5 horas hasta que se acordaron las tablas entre grandes aplausos del público. Tras diez empates (5-5), el noruego tendrá las piezas blancas este sábado en el penúltimo asalto del Mundial de Londres.

El aspirante podía arriesgar, aplazar el riesgo para el lunes en la última o especular con una guerra de nervios. Eligió lo primero, y el campeón estuvo a la altura, con lances geniales y ataques en flancos opuestos, que obligan a equilibrar las jugadas agresivas y defensivas.


Fabiano Caruana, en los primeros momentos de la décima partidaampliar foto
Fabiano Caruana, en los primeros momentos de la décima partida

Por si faltaba algo, llegaron los apuros de tiempo para ambos en una posición muy complicada, cuando aún quedaban seis jugadas para superar el control de la 40, con solo 6,5 minutos en el reloj de Carlsen, y dos en el de Caruana.

Lo pasaron con la posición equilibrada, pero después Carlsen se pasó de frenada en su ansia por ganar y cometió una imprecisión que Caruana aprovechó con la precisión de una máquina. Por fortuna para el noruego, era una posición de tablas técnicas (torre y tres peones contra torre y dos en el mismo flanco).

“Ha sido una lucha tremenda, muy complicada y con mucho en juego”, dijo Carlsen nada más salir del escenario. “Yo veía que mi ataque podía ser de mate, pero también sentía una gran presión en el flanco opuesto”, admitió. “Y al final tenía tantas ganas de ganar que me he pasado de agresivo”.

Caruana, mucho más tranquilo (al menos en apariencia), como siempre, no dijo nada especialmente llamativo, y coincidió mucho con su rival: “Es una variante de gran riesgo para ambos. Yo sabía que podían darme mate, pero también confiaba en mi presión en el ala opuesta”.

En todo caso, muchos jugadores de élite hubieran cometido errores graves bajo tanta tensión, pero no estos dos. Si todos los empates fueran así, las propuestas para cambiar las reglas del ajedrez serían innecesarias.

“Alfredito era de River Plate, pero quiso mucho a Boca Juniors”


Si algún día se crearan universidades de fútbol, la trayectoria de Alfredo Di Stéfano no sólo serviría para enseñar la revolución del deporte en el siglo XX: su biografía y la de su familia también serían útiles para comprender la génesis barrial y la explosión popular de los River-Boca, el clásico argentino que este sábado definirá al campeón de la Copa Libertadores en el Monumental después del 2-2 de la ida en La Bombonera y que mantiene en vilo, a sus 87 años, a la hermana del hombre que cambió la historia del Real Madrid. “Me pongo muy nerviosa y preferí no ver la primera final, así que la seguí por los gritos de la gente y los mensajes de WhatsApp. Digamos que no la vi, pero la viví”, explica Norma, hincha de River como el resto de la familia, en la casona de época en la que los Di Stéfano viven desde 1936 en Flores, el centro geográfico de Buenos Aires.

Siempre especial, Alfredo se definía como “un riverplatense” muy particular, también “medio boquense”, como señaló en una entrevista de 2008, seis años antes de morir. “Yo lo iba a visitar a España y Alfredo me recibía recitándome la formación de Boca de cuando él tenía 11 años”, dice Norma. “Nuestro papá (también Alfredo) nació en 1896 en La Boca y vivía a media cuadra de la Bombonera, en una calle que antes se llamaba Mouse y ahora lleva el nombre de un músico, Juan de Dios Filiberto, el autor de Caminito, un tango muy famoso. River y Boca nacieron en aquellos años en La Boca pero a mi papá le gustó River y por eso todos fuimos de River, también Alfredito, aunque siempre respetó a Boca”, cuenta.

Es notable cómo dos generaciones de Di Stéfano cubren la historia del superclásico: Alfredo padre también fue futbolista y debutó en River en la jornada siguiente del primer Boca-River oficial. Si el Big Bang de los clásicos fue el 24 de agosto de 1913, el primer Di Stéfano estrenó la camiseta de River seis días después, el 30 de agosto. Lo hizo, por supuesto, con la marca de la familia: a los cuatro minutos le hizo un gol a Banfield. Aquel partido se jugó en el pequeño estadio que River tenía en La Boca, ubicado a 300 metros de la cancha del equipo contra el que empezaba a bullir una rivalidad barrial que un par de décadas después ya se habría extendido a todo el país. Los campos de juego comenzaban a llenarse de apellidos españoles e italianos, a diferencia de los ingleses y escoceses de la década pasada, y River y Boca tuvieron fuerza propia para convertirse en una de las primeras antinomias patrias, en un país que también estaba en construcción.

“Si están los dos, que gane River, pero soy simpatizante de Boca por mi abuelo”, decía Di Stéfano.

Alfredo, Norma y el tercer hermano, Tulio, nacieron en Barracas, un barrio contiguo a La Boca, pero no dejaron de visitar la casa del abuelo paterno, al lado de la Bombonera. “Nuestros abuelos paternos eran italianos, ella genovesa, y nuestros abuelos maternos, franceses e ingleses. Por eso somos rubios”, dice Norma. “Cuando iba a la casa de mi abuelo cruzaba la calle para ver los entrenamientos de Boca”, recordó Alfredo Di Stéfano, a quien sus primeros compañeros de River llamarían “el alemán”, en 2006. “Tenorio, Varallo, Benítez Cáceres, Cherro y Cusatti eran los delanteros. Debo ser el más raro del mundo: soy hincha de River pero también me gusta que gane Boca. Si están los dos, que gane River, pero soy simpatizante de Boca por mi abuelo”, dijo.

Ya futbolista, Alfredo se consolidó en el equipo de la familia. Norma recuerda el clásico de 1947 en el que fue al Monumental para ver jugar a su hermano: “Ganamos 2 a 1 pero Alfredo no hizo goles. Igual era fácil ir a la cancha para alentarlo: ¡siempre le iba bien!”. A su lado, su esposo Mario, de 90 años y también de River, agrega: “Atajaba (Amadeo) Carrizo, ¡qué arquerazo teníamos!”. Pero Norma le corrige: “No, ese año todavía atajaba (Héctor) Grisetti”. Los libros de estadística le dan la razón, pero Mario, que lamenta haber tenido algunos achaques de salud en los últimos días –muy bien disimulados-, no se queda atrás: “Yo era de River antes de conocerla a ella, pero puedo decir que me casé por River. Estaba con mi barra de amigos cuando me dijeron que vendría la hermana de Di Stéfano a tomar algo. ¡Quería conocerla, era mi ídolo! Y empezamos a salir. Fue hace 65 años”.


La delantera de River en 1947: Desde la izquierda Loustau, Coll, Di Stéfano, Moreno y Reyes.ampliar foto
La delantera de River en 1947: Desde la izquierda Loustau, Coll, Di Stéfano, Moreno y Reyes.

Entre las fotos de fútbol que decoran la casa de Flores, muchas del Real Madrid y del Millonarios de Colombia –y también una de Alfredo padre, con la vieja camiseta de River, en la década del 10-, sobresale aquella delantera de River de 1947: Félix Loustau, Roberto Coll, Di Stéfano, José Manuel “Charro” Moreno y Hugo Reyes, los sucesores de La Máquina, el equipo más famoso del fútbol argentino, posan hincados en una cancha de tribunas bajas. En realidad, Di Stéfano no le marcó a Boca en partidos oficiales, aunque sí le convirtió tres goles en 15 minutos en un amistoso de 1948 que River ganó 5-1, pero da igual: Norma y Mario podrían seguir hablando horas del superclásico. “Yo fui al partido de la Puerta 12, pero me salvé porque tenía la costumbre de irme de la cancha algunos minutos antes”, dice Mario, en relación a la tarde más negra del fútbol argentino, en 1968, cuando la policía del dictador Juan Carlos Onganía provocó la muerte de 71 hinchas.

En su nuevo rol de técnico, ya convertido en leyenda –un afiche en la cocina lo muestra con Paco Gento y Ferenc Puskás para promocionar un amistoso entre Real Madrid y Manchester United, en 1962-, Di Stéfano dirigió a Boca en 1969 y se consagró campeón a su manera, a lo grande: contra River y en el Monumental. “Lo mejor para él era lo mejor para la familia, así que nadie se enojó. Lo trataron muy bien en Boca y él quiso mucho al club. Alfredo estaba más allá de eso”, dice Norma, que tampoco olvida el día de 1981 en el que Di Stéfano, un cazador de marcas irrepetibles, se convirtió en el –aún hoy- único entrenador en salir campeón con River y Boca.

“Alfredo me dijo: ‘Soy campeón con River y con Boca, ¿qué tal?”,  recuerda su hermana.

Otra de las fotos que cuelgan en las paredes de la casa en la que los Di Stéfano viven desde hace 81 años es de aquella tarde: Alfredo abrazando a Daniel Passarella, entonces capitán de River. “Esa final se jugó contra Ferro acá cerca, en Caballito, y toda la familia fue a la cancha menos mi mamá y yo, que nos quedamos escuchando la radio. Alfredo volvió a la noche empapado por la transpiración, porque era diciembre y hacía calor, y me dijo: ‘Soy campeón con River y con Boca, ¿qué tal?’”, recuerda la hermana del ídolo.

Pero la final de este sábado en el Monumental, la revancha del 2-2 de la ida en la Bombonera, lo envuelve todo. “Dicen que Scocco [Ignacio, goleador de River] está lesionado, pero no creo: para mí es una estrategia de [Marcelo] Gallardo”, decodifica Norma, mientras riega el jardín de su casa, lleno de gardenias, jazmines y estrellas federales, y se despide con el asunto que mantiene al país al borde de la histeria: “Ojalá gane River, pero si no gana, qué importa. Lo importante es competir, el sentimiento, y eso queda. Le digo eso a mi marido y se enoja”.

El Barça mide el cambio de Arturo Vidal


Sus desaires rechinaban en el Camp Nou porque exigía más que daba, impaciente por demostrar su fútbol antes que su adaptación. “Escuché lo del ADN, pero lo más importante es ganar y levantar copas al final del curso”, recitaba cuando le cuestionaban sobre la adecuación de sus características al juego posicional del Barça, él, que es un adalid de bravura porque por algo le pusieron el mote de Cometierra cuando era niño, toda vez que no había un encuentro en el que no acabara con heridas.

Pero Arturo Vidal (Santiago de Chile; 31 años) tensó demasiado la cuerda. Empezó con gestos torcidos cuando le sustituían, como en ese duelo ante el Athletic que no se desenredó hasta que le dio relevo Messi. Siguió con sus quejas en las redes sociales, alguna más que desatinada, como la que hizo tras el triunfo del equipo ante el Tottenham, cuando se quedó en el banquillo y colgó un emoticono de enfado. “Se equivoca en las formas, pero tiene su lado bueno que un tío de 31 años muestre ese orgullo cuando ya lo ha ganado casi todo… Además, es para lo que vino, para dar raza, carácter y competitividad antes que para hacer filigranas”, le justificaban desde el club, al tiempo que de puertas para dentro resolvían darle un toque de atención. Especialmente, cuando antes de un amistoso con Chile reclamó la titularidad. Nada nuevo en su argot guerrero —“vengo a ganarme un puesto de titular y salir todos los partidos a la cancha”, resumió en su presentación—, pero excesivo para el área deportiva.

Así, le llamaron al orden desde la secretaría técnica y le recordaron que jugar en el Barça es muy complicado porque el equipo está hecho y debía tener paciencia. “Aceptó que se había equivocado”, dicen desde la ciudad deportiva; “entre otras cosas porque aunque parezca un lobo por su apariencia física, es muy buen chico”. Algo que constatan en el vestuario: “Se lleva bien con todos, es un guasón. Desde el principio se vio que encajaba, quizá porque ha estado en otros grandes equipos”.

Fue capaz de convencer a Messi, Piqué y Suárez de que hicieran un vídeo promocional para que nominaran a su hijo por el Copihue de oro, un premio que da el diario chileno La Cuarta a través de votaciones. Con Alba y Munir juega al parchís. Pero pocos son los que se atreven a meterse con su cresta. “Enfadado da miedo…”, bromean.

La advertencia del área deportiva, en cualquier caso, cogió forma cuando el técnico Valverde le mandó un mensaje similar en una charla privada. “Aunque se le diera el palo público por su comportamiento, ha cambiado de actitud porque también se le ha expresado internamente lo mucho que se le necesita”, esgrimen desde las oficinas del Camp Nou, conscientes de que se necesita su músculo y recorrido en los duelos de brega como el que se intuye ante el Atlético mañana (20.45, Movistar Partidazo). Por eso, aunque se le esperaba el viernes en Sant Joan Despí, decidió adelantar un día su regreso de Chile, donde viajó por compromisos con su selección, para llegar al entrenamiento de este jueves.

Tiene Vidal, sin embargo, el mismo tapón desde que llegara: un Rakitic al que se ha puesto en tela de juicio cada inicio de curso. Primero, no tendría sitio con Xavi e Iniesta; después, perdería protagonismo con la llegada de jugadores como André Gomes y Denis Suárez; difícilmente tendría acople en el equipo con la incorporación de Coutinho; y más tarde, se vislumbraría su fin como azulgrana con el aterrizaje de Arthur y Arturo Vidal.

Pero Rakitic ha sido imprescindible desde que llegó, hasta el punto de que nadie ha participado en tantos partidos en estos cinco años (231), seguido por Messi (225), Suárez (217) y Busquets (215). Así, Arthur se ha hecho con la plaza de Iniesta, pero Vidal pugna con fiereza por su sitio. Y, con Rakitic lesionado, tiene su ocasión. El físico, superada una operación de rodilla, no le falla; ambición no le falta; y desde hace unas semanas, parece que actitud tampoco.

Juanfran se pierde el partido con el Barcelona por una lesión muscular


El lateral del Atlético de Madrid Juanfran Torres sufrió en el entrenamiento de este jueves unas molestias identificadas tras una resonancia como una “lesión miofascial en el gemelo interno de la pierna”, por la que queda “pendiente de evolución” y es  seria duda para el partido del sábado contra el Barcelona.

El lateral alicantino terminó el entrenamiento de este jueves por la mañana con unas molestias que provocaron que se sometiera a una resonancia magnética nuclear en la Clínica Universidad de Navarra, al norte de la capital.

El parte médico ofrecido por el Atlético indica que se trata de “una lesión miofascial en el gemelo interno de la pierna” y queda “pendiente de evolución”, aunque no especifica ni la pierna afectada ni el grado de la lesión.

Esta dolencia abre la puerta de la titularidad al colombiano Santiago Arias.

Un ‘rojo’ en la huelga de millonarios de la F1


Hablemos de Bruno Giacomelli. El 26 de octubre de 1979, la revista deportiva brasileña Placar anunció su fichaje por la escudería de Alfa Romeo. “Según el director de Competición, Carlo Chitti, Giacomelli estaba en sus planes, pero lo que reforzó la decisión de la fábrica, que es estatal, fue un comunicado del Partido Comunista italiano, que exigió a Giacomelli en el equipo, amenazando con promover una huelga entre los operarios de la división de competición de Alfa Romeo si el piloto no fuese confirmado para 1980”. Giacomelli era una bella y joven promesa que venía de estar dos años en competición. Comunista de carné y espíritu, sus fans atribuyeron a su militancia cualquier decisión que se tomase en su contra en el elitista mundo de millonarios de la Fórmula 1, y esas decisiones no fueron pocas.

Curiosamente, dos años después de aquella amenaza del Partido Comunista italiano, tuvo lugar la primera y única huelga en la historia de la F-1. La hicieron los pilotos en la primera carrera en Sudáfrica. El problema lo desencadenó Niki Lauda tras regresar de su retiro y encontrarse con una cláusula que, recordó hace años Javier Rubio en El Confidencial, vinculaba su superlicencia al equipo del piloto. Rubio escribe un delicioso artículo que describe a las estrellas amotinadas en un salón y durmiendo sobre colchones en el suelo. Los dos animadores fueron el fino y millonario de cuna Elio di Angelis, que además de piloto era pianista y tocó para animar el encierro, y Gilles Villenueve, que le acompañó tocando jazz. Villenueve murió cuatro meses después en las carreras, a los 32 años; De Angelis murió también en las pistas, con 28. Giacomelli fue el tercer animador de esas horas de reivindicación laboral: lo hizo leyendo textos sobre el terrorismo en Italia.

Giacomelli, cuyo mejor resultado fue una tercera plaza en el GP de Las Vegas, dijo no a Enzo Ferrari en una historia rocambalesca con protagonismo incluido de Max Mosley; los dos, Ferrari y Mosley, se disputaron al italiano. El dueño del cavallino citó al chico, cuando él aún estaba en manos de la escudería británica de Mosley, en un hermoso y soleado restaurante al sur de Módena para desayunar. Allí le propuso conducir un Ferrari. Mosley ya le había dado asiento en su escudería March y un adelanto importante a quien había llegado a dormir en los garajes para correr.

Un chico del que la revista Autopiste contaba que no había nacido con una silver spoon in hand, una cuchara de plata en la mano, tomando prestado el verso de Cleendence Cleerwater.

Ferrari puso sus abogados a disposición de Giacomelli para liberarlo del equipo inglés, pero él lo resolvió solo: fue junto a Mosley y, haciéndose el ingenuo, le dijo que no sabía qué había firmado porque no sabía inglés. Tuvo que ser interesante la relación del muchachito comunista y Mosley, hijo de una de las musas de Hitler, casada con Oswald Mosley, fundador de la Unión Británica de Fascistas; el mismo Max Mosley del que se filtraron, 30 años después de su relación con Bruno, vídeos en los que participaba en orgías sadomasoquistas con prostitutas ataviadas de guardianas nazis: qué no haría Freud con eso.

En su reunión con Giacomelli, el británico rompió el contrato firmado y le dio vía libre para ir a Ferrari. El rojo Bruno subido al rojo pasión del lujo. Pero Enzo Ferrari incumplió su palabra, le dijo que seguiría fogueándose en la F-2 un año más y Giacomelli dijo no a Dios. Tenía 24 años.

 

Spanoulis ataja al Madrid


Spanoulis fue el de toda la vida y el Real Madrid una encarnación de Sísifo en El Pireo, sin premio después de encadenar varias remontadas parciales. El campeón perdió ante el Olympiacos su primer partido en la presente Euroliga penalizado por la endeblez defensiva de inicial y el apagón ante el aro rival en el tramo final. Williams-Goss (23 puntos) y Vassilis Spanoulis (20, con 5 de 6 en triples), 25 y 18 de valoración respectivamente, sellaron el triunfo del conjunto griego en un duelo trepidante y bravo. Los de Laso vivieron a contracorriente tras conceder 52 puntos en la primera mitad y, a pesar de su contundente reacción tras el descanso (13-24 en el tercer cuarto), acabaron perdiendo su condición de invictos en la novena jornada de competición. El choque entró con empate a 65 en la recta final, pero el Madrid, exhausto en su persecución, tardó casi ocho minutos en anotar su primera canasta en juego en el último cuarto. Llegaron tarde los de Laso que pelearon hasta el bocinazo final pero se quedaron sin pulso desde el tiro libre. No les bastó con la monumental actuación de Facundo Campazzo que, ante las ausencias de Llull y Ayón, se echó al equipo a la espalda con 14 puntos y 13 asistencias (24 de valoración). Jaycee Carroll con 16 y Rudy Fernández (que, en otro buen encuentro, se lastimó un tobillo en vísperas del clásico ante el Barça) tampoco pudieron evitar la derrota visitante.


El efervescente comienzo madridista (0-5 en minuto y medio) quedó rápidamente desmentido con cuatro pérdidas de balón de los blancos que dieron vuelo a Olympiacos. Primero con Williams-Goss a la batuta y después con Printezis al frente de la percusión, los de Blatt armaron un contundente parcial de 13-2 que retrató al campeón (13-7, m. 6). Tras cuatro fallos consecutivos desde el perímetro, entraron dos triples de Rudy y uno más de Taylor que subsanaron parcialmente el apagón del conjunto de Laso. Pero, para entonces, los rojiblancos manejaban con criterio y dinamismo el ritmo de las operaciones y presumían de un 4 de 4 desde el 6,75 que les llevó hasta los 29 puntos al final del primer cuarto (29-22, m. 20). No se acobardó el Olympiacos ante Tavares y estiró su máxima ventaja hasta los 10 puntos en la reanudación (32-22, m. 11). Sin embargo, con cinco puntos exprés de Carroll, unas paladas de cemento en la defensa y el tercer triple de Rudy, el Madrid atajó la escapada local en tres minutos y creyó reengancharse definitivamente al partido (32-32, m. 14). Puro espejismo. Negó la mayor Spanoulis que, con tres triples consecutivos, sacó lustre a su determinación indeleble y espoleó a todo El Pireo.

Abrazados a su tótem, los griegos dinamitaron de nuevo el marcador y, con cinco puntos consecutivos de Williams-Goss, colocaron el +12 antes del viaje a los vestuarios (48-36, m. 17). El 8 de 13 en triples impulsó la carrerilla local, Milutinov decantó la pelea bajo los aros (cinco rebotes en el segundo cuarto; 7 al descanso) y la irregularidad madridista fue castigada con dureza por la pareja de ejecutores del conjunto de Blatt. Con números y contundencia semejantes, Spanoulis y Williams-Goss abocaron al Madrid a una persecución en clara cuesta arriba para mantener su condición de invicto. En la primera mitad, el base estadounidense coleccionó 16 puntos, dos rebotes y dos asistencias para un 18 de valoración y la estrella griega cerró su hoja de servicios con otros 16 puntos, dos rebotes y tres asistencias para un 20 de valoración.

El propósito de enmienda del Madrid pasaba por endurecer la defensa para discutir el ritmo de juego y las dosis de dureza e intrepidez llegaron desde Argentina. La trepidante dirección de Campazzo y la abnegación de Deck a pista completa acaudillaron el latigazo visitante con un parcial de 3-11 (55-52, m. 27). Triunfo el plan de emergencias de Laso al que se sumó un trepidante Carroll, con ocho puntos en ese tramo. La caza y captura del Madrid llegó antes del final del tercer cuarto. La 12ª asistencia de Campazzo para la canasta de Taylor colocó el 63-63 en el minuto 29. Olympiacos se quedó en 13 puntos (7 de ellos de Strelnieks) y Williams-Goss y Spanoulis solo sumaron uno más a su estadística. La única mala noticia para los de Laso fue un mal apoyo de Rudy que, con el tobillo derecho lastimado, se marchó al banquillo justo antes de la recta de meta.

Strelnieks mantuvo firme a Olympiacos con cinco puntos consecutivos en el comienzo del último cuarto mientras que Prepelic rebajó notablemente las prestaciones de Campazzo en su relevo en la dirección. La sístole y diástole constante situaron al Madrid de nuevo seis abajo después de estar casi cuatro minutos sin anotar (71-65, m. 34). El Facu y un renqueante Rudy regresaron rápidamente a la pista para prolongar la pelea. La persecución dejó exhausto al campeón que solo podía anotar a cuenta gotas y desde el tiro libre: dos de Thompkins, uno de Randolph y otro par de Campazzo fueron el único sustento del Madrid hasta que Spanoulis anticipó la sentencia con su quinto triple (80-70, m. 37). La primera canasta en juego del conjunto de Laso en ese periodo llegó a 2m 11s del final. Después Randolph embocó un triple y Campazzo sacó tres tiros libres tras una falta de Spanoulis (82-75, a 1m 05s). A Deck le tembló el pulso con dos fallos desde la línea de personal y los árbitros pitaron 3s en la zona de Campazzo para cerrar el dilema.

“Sergio Ramos era un líder desde los alevines”


Josu Urrutia, presidente del Athletic, no se anduvo por las ramas. “Pablo Blanco podría haber jugado en el Athletic”. El dirigente vasco tomó la palabra en el abarrotado palco del Ramón Sánchez Pizjuán, donde el club andaluz premiaba con el XI Dorsal de Leyenda de la entidad a Pablo Blanco Blanco (Sevilla; 1951). El director de la cantera del Sevilla era homenajeado por el club más canterano del fútbol europeo. 50 años después de su llegada al Sevilla, el técnico vivió su día más emotivo como sevillista. Pablo Blanco disputó 415 partidos y es el segundo jugador con más choques en la historia de la entidad andaluza. El primero es Jesús Navas (455). “Jesusito es Jesusito”, aclara Blanco a este diario. Jesusito es uno de los grandes productos de la cantera del Sevilla, reclutado por este técnico que se emocionó en el homenaje que le rindió el club al que ha dedicado su vida deportiva. Conocido como futbolista por su entrega y regularidad (13 temporadas en el Sevilla), la otra gran aportación de Blanco a la historia del club y del fútbol español ha sido su trabajo de cantera.

Desde que dejó la actividad futbolística en 1984, Blanco entró en la secretaría técnica del Sevilla, especializándose en el trabajo en los escalafones inferiores. A lo largo de más tres décadas, el sevillano ha estructurado esta parcela del Sevilla. Hasta este curso, en el que ha debutado con el primer equipo Javi Vázquez, de 18 años, en la Copa, el trabajo de Blanco como cazatalentos ha estado produciendo resultados. “No solo es mi trabajo, sino el de una gran cantidad de personas que han estado conmigo. Han sido muchos los futbolistas, pero me quedo con el hecho de que en mi trabajo en la cantera del Sevilla he ganado todos los torneos posibles en todas las categorías. Luego hay algo que me llena de honor y es el hecho de que en nuestra cantera hemos forjado a tres campeones del mundo”, aclara Blanco.

Son los casos de Sergio Ramos, Jesús Navas y Carlos Marchena. A Sergio Ramos lo reclutó Blanco de los alevines del Camas, la localidad dormitorio de Sevilla de la que es natural el capitán del Madrid. “Tenemos algunas premisas básicas para ir seleccionando a los jugadores. Una de ellas es que debemos observar capacidad de mando en sus equipos de origen. Pero lo de Sergio no era normal. Era un auténtico líder desde los alevines. Yo lo veía en el Camas. Lo mismo te hacía una chilena de delantero centro que jugaba de central, de lateral o de centrocampista. Y mandaba y tenía siempre una competitividad terrible. Con 12 años era el que mandaba”, recuerda Blanco. “A Sergio lo vi crecer y no paraba de hacerse más competitivo. No le di muchos consejos, se le veía venir de lejos”, aclara. Sin embargo, el propio Sergio Ramos terció en un vídeo durante el acto de homenaje para hacer público el consejo que Blanco le dio en la cantera del Sevilla. “Recuerdo que un día me cogió después de un entrenamiento. Se me acercó y me dijo que tenía que ser lateral derecho. Él había realizado un estudio del fútbol y me dijo que faltaban laterales y que tenía que especializarme en esa posición. Lo que me dijo se me quedó marcado y me ayudó”, afirmó Ramos. Y tanto. Sergio Ramos sería campeón de la Eurocopa 2008 y del Mundial 2010 precisamente en esa posición. “Tiene el don del liderazgo. Yo he estado muchos años en un vestuario. Si Sergio te dice por dónde hay que ir, tú lo sigues”, añade Blanco.

Jesús Navas fue una anécdota. A veces nos dan soplos de jugadores y me gusta ir a verlos. Yo fui a Los Palacios a ver a un portero, Wilfred, ahora está en el Marbella. Y vi un chiquillo que no paraba de hacer regates. Se iba de todos. Era Jesús. Me los traje a los dos al Sevilla”, aclara Blanco sobre Navas. “Jesús fue demostrando cada año con nosotros que podía seguir regateando a medida que subía de nivel. Joaquín Caparrós fue el entrenador perfecto en ese momento para que saltaran al primer equipo. Tiene un físico prodigioso. Ya dije que me superaría y ahí está”, afirma Blanco sobre un futbolista que estuvo presente en el homenaje como capitán de la primera plantilla junto a Escudero, Banega y Carriço.

“A Marchena lo trajimos del Cabecense (equipo de Las Cabezas de San Juan). Lo vi jugar contra nosotros y me gustó su poderío. Llegó en edad de cadete”, recuerda Blanco. “Siempre fue muy maduro, muy capitán. Ordenado y cabal, ha tenido una gran trayectoria. Y su traspaso le dio la vida al Sevilla en un momento muy delicado de nuestra economía. Es un honor que ahora esté con nosotros en la secretaría técnica”, aclara sobre el defensa campeón del mundo el hombre que a sus 66 años vivió uno de los días más felices de su vida.

El segundo sepulcro de Hayden Kennedy


Hayden Kennedy (27 años) e Inge Perkins (23) eran jóvenes, salían juntos, compartían una pasión sin fisuras por el alpinismo y deseaban poca cosa salvo vivir libres y en las montañas. A principios de octubre de 2017 todo lo que fueron se perdió en una fría mañana de cielo azul y nieve inmaculada cuando un alud enterró a ambos esquiadores. Primero, Hayden, semienterrado, pudo zafarse e iniciar la búsqueda de su pareja. Es normal caer en la locura cuando sabes que dispones de unos minutos para salvar la vida del ser que más quieres y no haces otra cosa que tropezar por un caos de nieve amasada buscando una aguja en un pajar. La angustia y la desesperación pudieron con Hayden: de camino a casa se quitó la vida dejando una nota en la que explicaba dónde recuperar el cuerpo de Inge.

Cuando el servicio de rescate adscrito al grupo de las montañas Madison de Montana (EE UU) desenterró su cadáver entendieron por qué Hayden no logró dar con su amiga: el detector de víctimas de avalancha (DVA) que portaba no estaba encendido. Posiblemente olvidaron ejecutar el protocolo habitual que comprueba el alcance y la batería de los DVA, o bien Inge apagó su emisor por error. Quizá fue ese despiste el detonante del suicidio. Reputado como uno de los mejores alpinistas del momento, galardonado dos veces pese a su juventud con el Piolet de Oro (la máxima distinción que se concede en el mundo del alpinismo), Kennedy no era un alpinista al uso: era un purista.

Los puristas son una raza de alpinistas que no buscan un fin obvio como la conquista de montañas o de itinerarios de escalada de roca, mixto o hielo. Les importa mucho más el medio para alcanzar dichos fines, algo que case con lo que ellos consideran integridad y ética: no hacer trampas, no usar artificios para ganar metros a la pared, no engañarse ni engañar, renunciar cuando uno no está a la altura del reto, perseverar, mejorar, regresar… siempre con el minimalismo por bandera y la ligereza como la prueba de que el alpinismo no es ya cuestión de asedios, sino de talento y fuerza mental. Lo llaman el “buen estilo”. Como muchos otros puristas, Kennedy, hijo de un gran alpinista, conocía bien la historia de sus montañas fetiches, una de ellas era el Cerro Torre, en la Patagonia argentina. Y la historia del Torre es la historia del italiano Cesare Maestri, primero héroe, después villano tachado por algunos de mentiroso.

Inge Perkins, la novia de Hayden Kennedy.
Inge Perkins, la novia de Hayden Kennedy.

El Cerro Torre permanecía en 1959 como una fortaleza de roca inexpugnable coronada de forma caprichosa por un gigantesco hongo de hielo. Para conquistarla era preciso escalar en roca, y también en hielo, y esto a merced de la inclemente climatología local donde las precipitaciones y el viento enloquecen al más sereno. Pero Maestri vivía obsesionado con la idea de tumbar el Cerro Torre: era un gran alpinista y su mentalidad era la de un conquistador sin concesiones a la galería o a las consideraciones éticas que se manejan en la actualidad. Acompañado por su compatriota Cesare Fava y por el austriaco Tony Egger progresaron por la imponente pared este (1.500 metros de desnivel) hasta que Fava sintió que no aportaría nada más a la cordada y abandonó. Cinco días después, Fava dio por muertos a sus compañeros. Casi estuvo en lo cierto. Una avalancha había barrido a Egger de la pared. Maestri sobrevivió y logró descender hasta el glaciar donde Fava lo encontró de forma milagrosa. Maestri afirmó que habían conquistado la montaña, sin pruebas ni más testimonios que el suyo. Intentos posteriores que retomaron aquel itinerario hallaron pruebas de su paso, pruebas que desaparecían misteriosamente una vez alcanzada una repisa en la pared, bien lejos aún de la cima. Pero nadie puede probar que faltase a la verdad y esta posiblemente viajará con él a la tumba.

La presión de la incredulidad generada por su relato le obligó a regresar al Torre en 1971. Esta vez no dejaría margen a la duda y, para asegurarse el éxito, incorporó a su equipo lo nunca visto antes en montañas de este calibre: el equipo llevaba consigo 150 kilos de petróleo, aceite, clavijas, cuerdas y un compresor para hacer funcionar un taladro neumático con el que instalar pitones de expansión en la pared. Ya no se trataba de escalar, sino de subir costase lo que costase. No alcanzaron la cima por apenas 45 metros, pero la pared quedó equipada con 360 pitones, una escalera artificial que acabó derribando la resistencia del Torre. También quedó en la pared el compresor, amarrado como un chicle en una pizarra.

La ruta del compresor fue la más empleada por las cordadas que se afanaron en alcanzar la cima del Torre hasta que ya entrados en el siglo XXI empezaron a alzarse las voces que criticaban con dureza los métodos empleados por Maestri. Se decía que era una vía indigna, una vergüenza, que nunca el fin había justificado tan poco los medios, se decía que alguien debía hacer desaparecer ese homenaje al feísmo, a la conquista por la conquista… y en estas desembarcaron en la localidad de El Chaltén Hayden Kennedy y Jayson Kruk, dos jovencísimos talentos norteamericanos dispuestos a actuar allí donde otros solo se atrevían a disertar y a agitar las brasas de la discordia. Y lo que lograron fue tan impresionante como arbitrario. Usando apenas unas pocas expansiones de Maestri escalaron las tiradas más complicadas sin apenas recurrir a la escalada artificial, demostraron que se podía escalar en libre y autoprotegerse, así que después de completar la vía se miraron y se dijeron que esta debía desaparecer: a golpe de maza, arrancaron la práctica totalidad de los clavos durante su descenso en rápel. Los que deseasen de ahí en adelante escalar el Torre deberían escoger otra ruta o escalar imitando el estilo de los norteamericanos.

El Chaltén recibió muy mal la noticia y afeó con severidad el atrevimiento de Kennedy y Kruk declarándoles personas no gratas. Los corrillos del alpinismo se incendiaron entre defensores y detractores del episodio. Una reunión internacional de alpinistas improvisada en El Chaltén condenó la iniciativa. Existen leyes no escritas que dicen que aquel que abre una vía y es el primero en recorrer una pared decide qué medios y ética emplea para lograr su fin. Y eso no se toca. Y menos si es algo que forma parte (para bien o para mal) de la historia del alpinismo. También se cometieron en el pasado tropelías en el Gran Capitán (Parque Nacional de Yosemite, EE UU), pero Hayden y Kennedy no blandieron su maza justiciera en dichas paredes, recordaban los expertos.

Con todo, los testimonios recogidos en los medios de comunicación especializados de Estados Unidos pintan un perfil de Hayden Kennedy distinto de la impunidad mostrada contra los clavos de Maestri: “honesto”, “humilde”, “respetuoso”, “humano”, “generoso” son calificativos que repiten sus amigos y familiares, uno de esos tipos que todavía miraba a los ojos de sus interlocutores y era capaz de preguntarles qué tal estaban realmente, un joven que odiaba hablar de sí mismo, que miraba con desconfianza las redes sociales y los medios de comunicación pero al que le gustaba comunicar. Un chico sencillo, pero brillante, sin ínfulas. Si Maestri conquistó el Torre porque sí, Kennedy y Kruk destruyeron su legado por idénticos motivos. En algún momento olvidaron que el alpinismo es un asunto sin trascendencia, un juego en su definición más básica. Los suicidios se silencian, dicen que para no generar un efecto de contagio. Pero silenciar la partida de Kennedy es amordazar el recuerdo de un formidable alpinista cuya vida no merece ser sepultada de nuevo.

Clubes de primera división generan ingresos hasta por US$60 millones al año, según la FPF


Los clubes peruanos de fútbol de la Primera División obtienen ingresos totales (por concepto de venta de entradas, auspicio, merchandising, derechos de tv y transferencias de jugadores) hasta por US$ 60 millones, según la Federación Peruana de Fútbol (FPF) .

Juan Matute , secretario general de la FPF, mencionó que para 11 de los 16 clubes, los ingresos por derechos de transmisión representan hasta el 70% del total. La taquilla o venta de entradas queda relegada al no representar, en algunos casos, ni el 20%.

El representante de la FPF consideró que, a mediano plazo, los clubes profesionales podrían apuntar a aumentar sus ingresos a través de las canteras juveniles de la sub-13, sub-15 y sub-17 cuando lleguen a primera división dado que los más capaces y talentosos podrían llegar a ser “material de exportación”.

En comparación con otros países, los ingresos de los clubes de Perú son bajos. En el caso de Colombia, su primera división reporta ganancias totales hasta por US$ 180 millones. En Chile, la cifra es el doble de la peruana (US$ 120 millones).

Matute indicó que uno de los factores que no ha permitido que se llegue a los mismos niveles de otros países de la región ha sido la pérdida del interés por el fútbol peruano.

“La taquilla se reduce año a año, el rating televisivo también con lo cual la venta de publicidad pierde valor“, manifestó el vocero.

Sin embargo, las cifras de ingresos de los clubes podrían aumentar a través de los jóvenes que participan en las divisiones menores.

“Va a haber un incremento natural por ver los partidos de tv y visitas a los estadios a través de los ‘héroes locales’ en que se convertirán los jóvenes de las divisiones menores cuando lleguen a primera división”, acotó.

El juez dicta medidas cautelares contra la mano derecha de Rubiales


Tras un recurso de la Fiscalía, el juez Santiago Pedraz ha dictado medidas cautelares contra Andreu Subies, vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y mano derecha del presidente Luis Rubiales. Subies, que fue detenido el pasado 30 de octubre por el presunto desvió de 518.000 euros procedentes de las arcas federativas, fue puesto en libertad un día después en calidad de investigado, pero sin medidas cautelares. Ahora, deberá pasar una vez al mes por el juzgado para evitar el riesgo de fuga. La no imposición de medidas cautelares fue el principal argumento esgrimido por la Federación para mantener en el cargo a Subies, tras ser jnterrogado y puesto en libertad por el juez en calidad de imputado. “La Junta Directiva de la RFEF ha acordado hoy mantener en sus funciones al vicepresidente, Andreu Subies, quien ha puesto a disposición su cargo durante su intervención en este órgano directivo, opción que ha sido desestimada La Junta considera fundamental respetar la presunción de inocencia, y por este motivo, se ha determinado que Andreu Subies debe continuar desarrollando su trabajo con absoluta normalidad, dado que fue puesto en libertad sin ninguna medida cautelar, hecho de máxima importancia”, emitió la RFEF en su comunicado. “La presunción de inocencia es fundamental en el caso de una persona que ha declarado durante veinte minutos y ha sido puesta en libertad sin ningún tipo de restricción a su libertad y eso es un hecho muy importante que se diga”, reiteró Luis Rubiales días después en una comparecencia en Canarias. De momento, la Federación no se ha pronunciado sobre esta nueva situación y no ha comunicado si esto puede derivar en la suspensión de Subies.

En la denuncia anónima contra Subies que motivó su detención se denunciaban los supuestos sobrecostes en las obras de remodelación realizadas en 2014 en la sede de la Federación Catalana de Fútbol. Aquellos trabajos de reforma fueron adjudicados a la inmobiliaria Tastavins, propiedad del empresario, también detenido el 30 de octubre, José Contreras, por un importe de 518.702 euros. Ese importe fue abonado por la Federación entonces presidida por Ángel María Villar, que a su vez mantenía una estrecha relación con Contreras.

Tastavins, de la que no consta que tenga empleados, subcontrató los trabajos a una constructora por menos de la mitad de ese importe. En concreto, por 239.000 euros. El resto del importe pagado fue supuestamente desviado a pagar otros trabajos. En concreto, en un restaurante de Cambrils (Tarragona) en el que figura como administradora la esposa de Subies, y en el domicilio particular de este en la misma localidad costera.

Ofender a Dios


Era cuestión de tiempo que alguna vieja gloria teutona señalara a Guardiola como el culpable de todos los males que hoy parecen asolar la Mannschaft. Si el pueblo de Florencia fue capaz de revolverse contra Cosme de Médici, al que acusaron de ofender a Dios por acometer la construcción de la gran cúpula del Duomo, imaginar a Hans Peter Briegel alzando la voz contra el técnico catalán entra dentro de lo humanamente aceptable. “Es su culpa”, declaró el dos veces subcampeón del mundo al diario La Repubblica. “Nos ha engañado diciendo que para ganar era suficiente con tener el 75% de posesión. Pero no lo es”. Y efectivamente, no lo es. Por eso jamás habrá escuchado Briegel a Guardiola decir tal cosa.

Confundir –siempre de forma interesada- instrumento con finalidad se ha convertido en la principal herramienta de asedio para todos los incomodados: unos porque se sienten señalados, casi menospreciados por una idea de juego que exige cualidades que ellos no atesoraban como futbolistas; otros porque no entienden lo que hace, simple y llanamente; muchos, demasiados, porque ni siquiera se molestan en tratar de comprenderlo. A todos, de un modo u otro, los une cierto afán de protagonismo. También su empeño por simplificar y caricaturizar hasta el extremo una idea de juego compleja, porque reducir el debate a nivel de simple anécdota parece el único camino viable para que el desprecio -y hasta la ignorancia- puedan ser aceptados como argumentos de peso. En definitiva, lo que hace Briegel es recurrir al viejo imponderable de que Guardiola ofende a Dios, de ahí el humo y las hogueras.

Alemania, como antes España, encontraron un camino hacia el éxito que con el paso de los años no han sabido reasfaltar. Con sus variantes, que son muchas, se mantiene la apuesta por el fútbol constructivo pero con un alarmante déficit de formación. El talento, como las ideas, no sirve de nada si no se moldea, y ahí se concentró gran parte del beneficio que un técnico como Guardiola supuso para el fútbol español y alemán. Pero no solo él. A menudo nos olvidamos del recurrente Louis Van Gaal como parte fundamental en el esmerilado de futbolistas que marcaron una época tanto en España como en Alemania, pero también en Holanda e Inglaterra. Y qué decir de Jürgen Klopp, otra pérdida de valor incalculable para el fútbol alemán: no solo por sus capacidades como motivador y estratega, también como formador.

Fijando la vista en España, por una simple cuestión de cercanía, no parece que las grandes promesas de nuestro fútbol progresen adecuadamente en los últimos años. Como abunda el talento, sus cualidades se descubren a edad temprana pero no se advierte en ellos mayor evolución que la natural en cualquier profesional que va acumulando horas de ejercicio. Thiago Alcántara ha dejado de crecer, Isco no es mejor futbolista que hace tres años, Asensio sigue amenazando pero sin concretar, Saúl parece conformarse con ser Saúl y Álvaro Morata se ha sumergido en una dinámica regresiva que promete devolverlo a su estado primigenio: el de delantero del futuro, sí, pero con 26 años recién cumplidos. “Lo que importa es el resultado”, apostillaba Briegel en la entrevista, como si para obtenerlos bastase con no ofender a Dios y esperar a que caigan del cielo.