Carolina Marín vence a la número tres del mundo en el Abierto de China


Carolina Marín ha celebrado este martes en China su primera victoria tras la vuelta a las pistas después de los siete meses de recuperación de la rotura del cruzado de la rodilla derecha. La vigente campeona olímpica, que tuvo que despedirse la semana pasada del Masters de Vietnam en la primera ronda, ha derrotado este martes a la número tres del mundo, la japonesa Nozomi Okuhara, por 21-16 y 21-18 en 46 minutos.

Le espera ahora, en octavos de final, la estadounidense Beiwen Zhang, número 11 del ránking mundial. “Decepcionada”, se declaró Marín la semana pasada en Vietnam, no por la rodilla, recuperada, sino por la condición mental. “No estaba preparada todavía y eso me ha hecho estar concentrada en el plan de juego, no estar pensando en la táctica del partido”, contó el pasado miércoles. Quería, para el Abierto de China, dejar atrás los nervios y estar más concentrada. En el primer partido lo ha conseguido.

Marín, que se rompió el cruzado de la rodilla derecha a finales de enero, tiene que recuperar ahora los puntos en el ránking mundial para poder llegar a los Juegos de Tokio como cabeza de serie y evitar así en el sorteo los cruces con las favoritas al oro.

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El amague de Fabián contra la trituradora del Liverpool


Cuando Quique Setién llegó al Betis en el verano de 2016 los empleados del club le dijeron que echara un ojo al chaval de 20 años que acababa de cumplir una temporada en Segunda, cedido en el Elche. Se llamaba Fabián Ruiz y se disponía a dar el primer paso en la senda que le convertiría en el centrocampistas más original de la nueva generación del fútbol español.

“Empezó a trabajar con nosotros y le empezamos a ver cosas”, dice el técnico. “Había otros centrocampistas con el mismo perfil: Petros, Jonas, Brasanac… Eran todos zurdos, todos tenían mucho recorrido, mucho físico, pero poca capacidad para ver el fútbol. En eso, este chaval expresaba una diferencia considerable”.

Juanma Lillo solía protestar cuando los veía tan perfectos, tan bien colocados, tan exactamente perfilados, tan diestros en el primer control, en la posición del cuerpo y en la ejecución de la mecánica del pase. “¡Son jugadores de piscifactoría!”, decía el técnico vasco, admirado y al mismo tiempo decepcionado ante la monótona ortodoxia de los canteranos que salían de las academias españolas de fútbol sin distintivos personales, como huecos de carácter, de nervio, y de mácula. Entonces Lillo no había visto a Fabián.

Tres años después de su asentamiento en Primera División de la mano de Setién, el sevillano traza una trayectoria disparada. Campeón de Europa con la mejor selección sub-21 que se recuerda, titular con la absoluta y figura principal del mediocampo del Nápoles, este martes afronta una de esas pruebas que marcan una carrera. El Liverpool comienza a defender su título en el San Paolo, en la primera jornada de la Champions. No hay mayor trituradora que el equipo de Jürgen Klopp para examinar la madera de la que está hecha un centrocampista.

Fabián no sorprende a quienes le conocen de niño. Miguel Valenzuela, responsable de la cantera del Betis, recueda el génesis. “Lo fichamos de Los Palacios cuando era un alevín”, dice. “Hubo una pelea con el Sevilla cuando el chaval tenía 12 años. Para atraerle al club le ayudamos en todos los sentidos. Manolo Castaño, el que fuera accionista y consejero del club, hizo un esfuerzo económico y personal muy grande para que Fabián se quedara con nosotros. Le ayudó con sus problemas familiares y le dio un trabajo a su madre. El chaval era muy serio, muy honrado. Humilde, trabajador, introvertido, ejemplar. Me enorgullece que saliera de nuestra cantera”.

“Siempre estuvo muy por encima del resto, por técnica, por físico, por mentalidad competitiva”, señala Valenzuela. “Tan solo tuvo un año de parón por problemas físicos relacionados con el crecimiento cuando estaba en edad de cadete. Los zurdos cerrados son diferentes. Cuando echan tanto cuerpo les cuesta adaptarse”.

Fabián era un caso raro en España. Por estatura, por clase, porque no parecía salido de una cadena de producción en serie. En 2015 atravesaba la crisis de la pubertad cuando el actual seleccionador sub-21, Luis de la Fuente, le tuvo bajo el radar de la sub-19. “Nos llamaron de la federación andaluza para decirnos que en la selección territorial había un chaval muy interesante”, recuerda de la Fuente. “Le fuimos a ver y, efectivamente, jugaba muy bien. Aun no se había definido ni como mediapunta ni como mediocentro. Nos llamó la atención que a pesar de su estatura controlaba el balón con facilidad, conducía, y sabía orientarse y perfilarse rápido. También tenía un gran tiro. Pero le faltaba un punto de maduración. Los chicos a esa edad atraviesan muchos cambios físicos y psicológicos. Esto repercute en su confianza en el juego. A veces no se encuentran cómodos. Fabián es de desarrollo tardío. Cuando cumplió 20 apareció con un tren inferior potentísimo y entonces sí comenzó a destacarse entre los de su generación”.

Fabián, que ahora mide 1,89, pegó un estirón tan repentino que su cerebro precisó de un tiempo para reajustar las conexiones neuromusculares al balón. Entonces comenzó a desarrollar un sentido intransferible del control y del toque. Privado de la velocidad de coordinación que naturalmente poseen los futbolistas pequeños, inventó fintas y gestos nuevos. Como los genios de gran estatura que poblaron la línea del eje del mediocampo en otros tiempos, como Fernando Redondo, Sócrates o Roberto Falcao, Fabián recuperó con el arte del engaño el tiempo de reacción que perdió según su cuerpo se estiraba y se aplomaba. Comenzó a lucir su regate. Un arma que no se enseña en las academias.

“Después de la finta siempre hay un cambio de ritmo”, observa Valenzuela. “Esa salida rápida es más difícil con el armazón de Fabián. Esa potencia le convirtió en definitivo en el borde del área porque pronto fue un jugador de llegada, que abarcaba mucho campo, con una visión de juego increíble. Cuando el equipo estaba apocado él mostraba su personalidad arrolladora. Tiraba de sus compañeros pidiendo el balón siempre. Yo cuando le vi en Primera División me quedé alucinado. Él se sabía superior a casi todos. Con 20 años fue líder del Betis que quedó entre los siete primeros equipos de la Liga”.

“El chaval se adaptó muy bien a las cosas que planteábamos”, observa Setién. “Tenía mucha ilusión y era receptivo. Al principio tomaba decisiones demasiado arriesgadas y su porcentaje de error en los pases filtrados era grande. Él no le daba suficiente importancia a eso y con el tiempo mejoró. Los jugadores que suben de Segunda a Primera fallan muchos pases porque la velocidad y la intuición de los rivales para corregir y anticiparse en defensa no es la misma y cierran mejor los espacios. Es otro mundo. Donde antes entraba, ahora la pelota no entra. Parece que hay huecos pero no es así”.

Setién intentó pulirle algunos defectos derivados de su técnica tan peculiar. “Le insistía mucho que tocara y controlara más con la derecha porque en el mediocampo hay que ganar tiempo”, indica Setién. “No puedes girarte sobre ti mismo cada vez que recibes en tu perfil malo porque es un problema. Es difícil cambiar esta mecánica. Él tiene una estructura corporal muy grande. Su constitución no le permite la velocidad gestual de otros, y el que solo maneja una pierna está obligado a hacer el control no hacia el lugar adecuado sino hacia donde puede. Él tiene que meter el cuerpo para proteger la pelota, y girarse para luego volver a jugar con la izquierda. Eso sí: no hay quién le mueva. Protegiendo el balón es una mole”.

En el Nápoles, Ancelotti le emplea en distintas posiciones. Contra la Juventus en Turín, para aprovechar los espacios a la espalda de Pjanic comenzó jugando de mediapunta por detrás de Mertens y acabó en el doble pivote con Allan. Contra la Sampdoria en Nápoles, ante un rival que atacó con poca gente, se ubicó como mediocentro de referencia por delante de la zaga.

“Si no hay tráfico a su alrededor, en los metros finales él tiene punta de velocidad y se maneja bien para llegar y golpear”, explica Setién. “Él es mejor mediocentro que mediapunta porque atrás hay más espacios. Nosotros controlábamos mucho el balón y los rivales nos esperaban muy replegados negándonos los espacios. Ahí le costaba jugar hacia adelante. Él puede jugar ahí arriba si hay espacios, siempre que tenga el balón enfilado hacia la portería rival. Pero si juega en un equipo que mete al rival atrás debe manejarse en espacios cortos y ahí girar, amagar, salir, y recortar sin espacios es complicado”.

Setién enumera las cualidades principales de Fabián: “Tiene personalidad, buen golpeo, buen pase interior y buen amague. El amague es un arma fabulosa tanto para el definidor como para el pasador porque te permite controlar al rival. El que amaga bien gana tiempo, recupera la iniciativa frete al defensa para rematar o pasar con precisión”.

“Con el tiempo a Fabián se le vio un poso diferente”, concluye el exentrenador del Betis. “Acabó jugando 30 partidos en Primera con 20 años y si esa temporada hubiésemos tenido a Ceballos y un pivote nos metíamos en Champions. Se convertirá en un magnífico futbolista en la medida en que con los años corres menos porque aprendes a decidir mejor, y esto te hace jugar mejor”.

Esta noche en Nápoles, el centrocampista más magníficamente original que ha salido de la cantera española en los últimos años atravesará otro umbral de fuego. Le espera el Liverpool, probablemente, el equipo más potente de Europa.

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Los campeones agotan su energía en las celebraciones


En vídeo, la selección española, con el presidente Pedro Sánchez. GTRES | Vídeo: Atlas

Después de 31 días de concentración y 23 de expedición en China, la aventura mundialista de la selección española baloncesto desembocó en el oro de Pekín. El triunfo de un equipo en comunión que tuvo el compromiso de estar, el mérito de competir y el premio de volver a la cima. Llegó extenuada, como se comprobó en las celebraciones, intensas pero medidas. Uno de los salones de boda del hotel ShangriLa de la capital china fue el escenario de la fiesta de los campeones en la que sonó música pachanguera y de culto a partes iguales, con los grandes éxitos de los Hombres G como disco destacado. Una banda sonora ochentera para el primer baile sin los Júniors de Oro del 80. Al frente de los festejos estuvo la generación del desquite, con Ricky Rubio, Sergio Llull y Víctor Claver (el ambicioso motor de los que llevaban dentro las decepciones de 2010 y 2014 y el anhelo de 2006 que les cogió demasiado jóvenes). Ellos fueron los que arroparon al capitán, Rudy Fernández, y los que tiraron de un exhausto Marc Gasol para integrarle en un guateque que, a esas alturas del maratón, se le hacía inabarcable. De nuevo, el quinteto de seguridad de Scariolo reunido en la pista.

Con 119 partidos en las piernas y en la cabeza y sin apenas margen de desconexión, el campeón de la NBA ya cavilaba sus próximos planes antes de tomar el vuelo de vuelta a Madrid. A finales de semana viajará a Memphis para terminar una mudanza que dejó a medias allá por el mes de febrero para embarcarse en otra gran misión junto a Sergio Scariolo, la de ganar el anillo. Y después de cerrar la casa en la que pasó su primera década en la meca estadounidense, comenzará una preparación física específica de tres semanas para llegar en condiciones a su volver a empezar particular sin haber casi acabado. Una tortura china que ha padecido durante todo el campeonato.

Más apretado será aún el calendario de muchos de los jugadores de la ACB, fundamentalmente el de los cinco finalistas del Real Madrid: Rudy y Llull por España, y Campazzo, Laprovittola y Deck por Argentina. Entre la ambición, la prudencia, las necesidades y el sentido común, Laso tendrá que calibrar su participación en la Supercopa que se disputa este mismo fin de semana y a la que llegarían con un exiguo margen de recuperación y preparación de apenas cuatro días. Habiendo dado varios meridianos de vuelta a su jet lag y viniendo del campeonato más duro, por viajes y cambios de sede, de los últimos tiempos, todos podrían perderse el pulso con el Barça que anuncian los pronósticos (si los azulgrana superan al Valencia y los blancos al Fuenlabrada). La terna Pau Ribas, Claver y Oriola comparte circunstancias con los madridistas pero sus cinco fichajes de relumbrón, Mirotic, Higgins, Abrines, Brandon Davies y Delaney llevan semanas trabajando con Pesic, amortizando la renuncia del propio Mirotic a disputar el Mundial.

De todo ello se hablaba en el vuelo IB2888 Pekín-Madrid, en el que se dedicaron muchas más horas al sueño y la recuperación que a prolongar la verbena. El animoso capitán de la aeronave intentó avivar una felicidad anestesiada por la gloria y el cansancio. Al aterrizar esperaba, además, el sobreesfuerzo que marca el protocolo del triunfo. La seguridad china, en sus últimas trabas en un Mundial claustrofóbico, retrasó la formalización de los billetes de parte de la expedición y generó un efecto dominó que obligó a mantener negociaciones diplomáticas a más de 20.000 pies de altura. Moncloa y Zarzuela rivalizaban por el orden de recibimiento a los campeones mientras se perfilaba el recorrido de la cabalgata con final en una reconfortante cena a la que ya se había apuntado Pau Gasol, siempre presente incluso en el primer oro de este siglo que llegó sin él en la convocatoria.

De oro a oro, de Saitama 2006 a Pekín 2019, España ha conquistado 11 medallas en 13 campeonatos. Una contabilidad que no resiste comparación con ninguno de sus competidores europeos y mundiales. En este mismo tiempo, la finalista Argentina suma ocho, los semifinalistas Francia y Australia, cinco cada una, y los grandes cocos de la Copa del Mundo: Estados Unidos (ocho), Serbia (cuatro) y Grecia (dos). Una colección que se amplía si se contabilizan las medallas en categorías de formación. No solo de Pau se hablaba en el vuelo del oro. Santi Aldama, Usman Garuba, Carlos Alocén y Juan Núñez son la ilusión de continuidad de una cadena que como sentención Ricky tras conquistar el mundo “no se quedaba en los Júniors de Oro”. “En esos nombres está el futuro de un camino al que no se le ve el fin”, se felicitaba el presidente, Jorge Garbajosa.

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El exigente Dortmund prueba al nuevo Barça


Ha llegado la Champions y se vacía la enfermería del Camp Nou, obsesionado como está el Barça por un trofeo que se le niega desde 2015. El sábado reapareció Luis Suárez y hoy hasta Messi podría jugar en Dortmund. A Valverde, siempre sensato, le tocará gestionar la alineación para que no le acusen de politiquear después que el Camp Nou, en ausencia de las figuras, haya recibido con los brazos abiertos a futbolistas como De Jong, Carles Pérez y Ansu Fati. Hay jugadores nuevos y viejos vicios en un equipo que hasta ahora ha disimulado sus carencias en Europa con las jugadas y los goles del 10. La expectación es enorme para ver cómo se organiza el Barça alrededor de Messi.

Las convincentes actuaciones de esta temporada en el estadio contrastan con sus penurias en Bilbao y Pamplona. No se maneja bien en cancha ajena en LaLiga y desde hace tiempo también le cuesta ganar fuera —sobre todo en las fases finales— en la Liga de Campeones. Hay un dato ilustrativo de su carácter sedentario: Luis Suárez no marca fuera desde hace cuatro años: 1-1 en Roma.

Los goles no han sido un problema en el Camp Nou, a pesar de la ausencia de sus delanteros titulares —incluido Dembélé—. La novedad son las concesiones defensivas que le han llevado a encajar siete tantos en cuatro partidos, una sorpresa también si se atiende a que la zaga es la única línea que no ha sufrido novedades ni tiene más refuerzo que el del inédito Junior. “Los goles en contra han sido por fallos que se pueden corregir fácilmente”, respondió Ter Stegen, que regresa a un estadio que “pone la piel de gallina” y en el que siempre perdió con el Borussia Moenchengladbach.

“La química que se genera en el campo empuja mucho al equipo. Hay una conjunción enorme entre público y jugadores. Va a ser complicado. Pero también será una buena piedra de toque para probarnos”, añadió Valverde.

El fútbol del Barça le viene bien al Borussia Dortmund, un equipo vertical, veloz, excelente en el contraataque y el juego por los extremos, culminado por Reus y Alcácer, quien ha marcado en todos los partidos oficiales (10 tantos en 8 encuentros). “Vamos a ser valientes, pero también habrá que defender muy bien. Hay que estar 95 minutos concentrados”, anunció Favre. El técnico sabe de la fiabilidad del Barça en la fase inicial y de que el partido marcará la pauta del grupo con el permiso del Inter. Messi siempre fue una garantía en estos partidos; habrá que ver cómo reacciona después de su lesión y con sus nuevos socios en Dortmund.

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La hora del líder Messi


“¿Has visto la buena sintonía que hay entre Messi y Ansu Fati?”, le preguntó un miembro del cuerpo técnico a Valverde. La conversación, que sucedió el pasado 21 de agosto en la Ciudad Deportiva, se perdió después entre cuestiones tácticas. Era el primer entrenamiento del guineano, que había conquistado al Txingurri después de verle con García Pimienta en el filial. Tímido como es, no era habitual ver al rosarino cercano a los canteranos. Pero el 10 identifica rápido al talento. “Este me gusta mucho”, le soltó a Guardiola en uno de los primeros entrenamientos de Busquets. Messi, por entonces, todavía era un chiquillo y no le tocaba guiar a las promesas del Camp Nou. Hoy, en cambio, a sus 32 años es el capitán y tiene la responsabilidad de liderar a la camada surgida durante su lesión, esa en la que sorprende Ansu Fati, pero también en la que destacan De Jong y Griezmann, tiempo igualmente para que se consoliden Arthur, Lenglet y Semedo.

Messi ya pasó por una situación similar con Argentina. Acabado el Mundial de Rusia, el 10 se encontró con una Albiceleste renovada en la Copa América 2019, una generación sin vicios ni viejas rencillas. Apareció un Messi diferente en Brasil, más cercano a los jóvenes, participativo en las concentraciones, motivador en el vestuario y parlanchín en la zona mixta. Habló tanto que hasta que tuvo que rectificar tras acusar a la Conmebol de corrupción. Una versión maradoniana del rosarino, celebrada por los técnicos. “Para los chicos es importante que puedan bajar a Leo del póster”, subrayaba el seleccionador Scaloni.

Messi, sin embargo, apenas ha podido contactar con sus nuevos compañeros en el Barça. El 5 de agosto, en su primer entrenamiento tras las vacaciones, el mismo día que el equipo viajaba a la gira americana, se rompió el sóleo de la pierna derecha. El 10 se quedó para trabajar con Juanjo Brau, el fisioterapeuta que se había acostumbrado a ser su sombra hasta 2013, cuando algo se rompió entre el rosarino y el recuperador. “En lo profesional y personal no ha existido ninguna diferencia ni distanciamiento más allá del propio que pueda surgir de no estar tan cerca en el trabajo diario”, explicó Messi. Brau fue uno de los invitados a la boda del 10 y Antonela Roccuzzo en 2017.

La sorprendente calma

“Juanjo y Leo tienen una relación rara, pero es buena para el Barça. Hay pocos fisios tan buenos y que conozcan tan bien a Messi”, aseguran en el club. Ni siquiera la recaída del 10 hizo peligrar la renovada relación. Ya vuelve ser normal ver a Brau con Messi. Seis semanas después de lesionarse, el argentino recibió el alta coincidiendo con el viaje del equipo a Dortmund para debutar este martes en su ansiada Champions. Messi tiene “ganas de conocer” el Signal Iduna Park. “Aseguran que es especial”, dijo. No se sabe todavía si jugará porque de momento no ha arriesgado para volver y solo ha completado dos entrenamientos con el grupo: “Se lo ha tomado todo con calma. Es un poco sorprendente, sí. Por primera vez no parecía desesperado por volver a jugar”, explican en el Barcelona.

“Me alegro de que venga Messi; queremos que juegue el mejor futbolista del mundo”, celebró el alemán Marco Reus. El capitán lidera una expedición que incluye a caras nuevas como Griezmann, De Jong, Carles Pérez y Ansu Fati,

“Ernesto, ya sé de donde viene la buena relación entre Messi y Ansu”, le averiguó el sorprendido colaborador a Valverde; “lo asesora Rodrigo, su hermano”.

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La guerra interminable del Valencia


Tambores de guerra en el vestuario del Valencia. Singapur ya los escucha. En medio de un clima hostil, desatado por la abrupta destitución del técnico Marcelino García Toral, el once del murciélago debuta este martes en la Champions League ante el Chelsea en Stamford Bridge (21.00 horas, Movistar Liga de Campeones).

Desde que el presidente Anil Murthy, por orden de Peter Lim, detonara la bomba en Paterna, el ambiente entre la plantilla de jugadores y la propiedad se ha enrarecido. La relación entre futbolistas y entrenador era de tal complicidad que, sin su líder, los jugadores se han rebelado. El golpe que el dueño ha propinado al proyecto los noqueó y los enfureció. Sin brújula salieron al Camp Nou el sábado y fueron barridos por el Barça. Ni rastro de aquel Valencia de Marcelino que en mayo tumbó al campeón de Liga, Messi incluido, en la final de la Copa del Rey. Los jugadores, exentos de tensión y blandos, flotaban. Ansu Fati y Carles Pérez se ensañaron con una defensa de papel sin las ayudas habituales. Fati no olvidará nunca la pasividad del Valencia. En Can Barça los futbolistas del Valencia guardaron 90 minutos de silencio en señal de duelo por Marcelino.

Mudos en el campo, los jugadores tampoco hablaron en zona mixta. La plantilla ha instaurado el silenzio Stampa. El distanciamiento con la propiedad es tan evidente que los futbolistas prefieren no comparecer para evitar cargar verbalmente contra el cese de Marcelino. Albert Celades, que ha caído en el vestuario como un paracaidista con sus dos ayudantes, está solo a la espera de conocer cuándo acabará el duelo por Marcelino. Esa es la duda. Si el golpe anímico los afectó, por empatía con su anterior entrenador solo el sábado, o si seguirán depresivos y trasladarán su melancolía hasta Stamford Bridge en la apertura de la Champions.

Con cuatro entrenamientos y el partido del sábado, Celades, que optó por un sistema de juego continuista respecto al del entrenador asturiano, todavía no ha enganchado al grupo. El sábado, impotente, asistió en la banda al desplome de un equipo fiable. En manos de los jugadores, el catalán necesita ganarse al vestuario con celeridad o se convertirá en otra víctima de Peter Lim.

La imagen de una silla vacía en la sala de prensa de Stamford Bridge al lado de la que ocupaba Celades en la rueda de prensa previa al partido es significativa. Esa silla estaba destinada a un futbolista que declinó comparecer. Los jugadores le han dado la espalda al club. Han perdido la fe en el proyecto y, con ellos desenchufados, el regreso al pasado oscuro de Meriton es evidente. “Nos quedan 38 puntos por conseguir”, comentó un empleado tras el partido de Barcelona con evidente preocupación.

Para contaminar más el ambiente el club, que esconde la cabeza como un avestruz, se limita a expresarse con torpeza en las redes sociales. El diseño del cartel previo al partido menospreciando el potencial del equipo antes de la visita a Barcelona, que comparaba al Barça con Goliat y al Valencia con David olvidando el reciente título de Copa, crispó a los aficionados, que se encendieron con el tuit que dispararon las redes sociales oficiales tras el partido. “Hemos sufrido pero debemos unirnos los que amamos al @valenciacf. Sin luchas, ni distracciones que solo nos dañan. Es lo que hay. Cerramos filas y defendemos el VCF. Sin mirar nunca atrás”, colgó tras el partido el club. La frase “Es lo que hay”, incluida en ese tuit, ya se ha convertido en el lema ácido de la protesta contra Peter Lim.

Otra incógnita es conocer el futuro de Mateu Alemany. El director general podría plantearse llegar a un acuerdo con el club para rescindir su contrato después de ver reducidas sus competencias a la mínima expresión. Una cláusula económica lo penaliza si presenta la dimisión. El mallorquín, que está en Londres con el equipo, declinó el sábado hacer declaraciones antes del partido por el mismo motivo que los jugadores. No puede decir lo que piensa de la destitución de Marcelino.

 

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Un equipo muy especial


Otra vez campeones del mundo. ¡Quién lo iba a imaginar! No porque fuera imposible, o porque yo pudiera pensar ‘uff, esto nunca va a pasar’, sino porque ganar un Mundial es muy difícil, histórico. Para conseguirlo se tiene que trabajar muchísimo y deben suceder muchas cosas: que te respeten las lesiones, tener la suerte que un día siempre se necesita… miles de cosas. Pero se trabaja bien y existe una continuidad en esta selección. Cada jugador que se incorpora se adapta de manera sencilla y parece que lleve ahí toda la vida. Nuestra generación ha sabido transmitir que cuando llegas a la selección debes asumir el papel que se te asigna. No te vas a ganar el respeto anotando 20 puntos y repartiendo 10 asistencias, sino dándolo todo para cumplir con el papel que te asigne Sergio Scariolo. Es otra clave: todos hemos confiado en la manera en que ha estructurado los equipos y ha gestionado los campeonatos.

Me comentan que Ricky ha madurado, que ha jugado mucho mejor, que anota más. Y realmente sí… pero no. Lo que ha pasado es que se ha adaptado a lo que el equipo necesitaba. Y este año necesitaba a un Ricky más anotador, más agresivo. No quiere decir que en otros campeonatos jugara peor. Lo que pasa es que las necesidades eran otras. Esta vez, en ausencia de jugadores con más responsabilidad en ataque, como Pau y Juan Carlos, se ha requerido que cambiara su juego. Y lo ha hecho. Y Marc, más de lo mismo. Ha habido días en los que se ha necesitado que metiera 33 y otros en que ha metido dos. Tienen esa capacidad para jugar en equipo. Esa es la clave. Y los demás han aceptado el rol. Hubo partidos en que se necesitó que Claver estuviera muy bien, otros en que Oriola, Juancho, Willy o Llull aparecieran en momentos muy importantes, y aparecieron. O Rudy. Todos han tenido su partido, su momento y han jugado a un gran nivel. Eso hace que el equipo sea muy especial.

Otra vez hemos ido de menos a más. Cuesta jugar contra equipos de menos nivel. No tienen nada que perder y te juegan de otra forma, sin complejos. Pero de qué te vale ganar los primeros partidos por 60 si pierdes en octavos. Me quedo con dos momentos. El partido contra Serbia supuso un cambio que nadie esperaba. Frente a un rival al que se daba como favorito, se dio un golpe en la mesa: ‘Llega lo importante y aquí estamos’. Y me quedo con la dureza mental que se demostró en el partido contra Australia en el que fuimos por detrás durante mucho tiempo, remontamos y supimos ganar tras dos prórrogas. Para eso, hay que saber estar y no venirse abajo.

La mentalidad ganadora empezó casi sin darnos cuenta, con los Júniors de Oro en 1998 y 1999. Es muy sano plantearte el reto máximo. Decir: ‘Esto mola. Vamos a ganar, vamos a hacerlo bien otra vez, sin saltarse pasos’. La mentalidad y la ambición fueron siempre máximas. Ya no era: ‘Vale, nos conformamos con la plata’. En 2006, cuando ganamos el Mundial, vimos que se puede. El título, ahora, demuestra que somos buenos, más allá de los Júniors de Oro. Yo lo viví. Me alegro de que ahora otros vivan una experiencia tan chula.

 

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Del oro de Abramovich a la quinta de Abraham


La cultura de un club es el código que descifra su funcionamiento. Roman Abramovich compró el Chelsea en 2003 y desde entonces adquirió 13 delanteros de referencia por 380 millones de euros. Sucesivamente Crespo, Drogba, Shevchenko, Anelka, Fernando Torres, Lukaku, Salah, Diego Costa, Falcao, Batshuayi, Morata, Giroud e Higuaín. Salvo Drogba y Costa, una hilera de decepciones.

En los siete primeros partidos que disputaron todos ellos de azul solo Diego Costa consiguió meter más de seis goles. El brasileño hizo ocho en 2014. Uno más que Tammy Abraham, el delantero revelación de esta temporada en Inglaterra: suma siete en sus primeros siete partidos de Premier. Un fenómeno de eficacia de apenas 21 años que, a diferencia de todos sus predecesores en el vértice del equipo titular, no costó nada: ni por cesión ni por traspaso. Abraham es el primer canterano que se adueña de la punta del ataque del Chelsea desde la llegada de Abramovich. El primero que llega al vestuario con el código del club aprendido ya es el máximo anotador de la Premier.

Los siete primeros partidos de los puntas del Chelsea desde 2003

A continuación se exponen en orden cronológico los rendimientos goleadores de los 14 delanteros más importantes que tuvo el Chelsea desde 2003 contabilizando sus siete primeros partidos, o, caso de quienes no se hicieron con la titularidad, sus siete primeros partidos en los que disputaron más de 20 minutos:

Hernán Crespo (2003): 4 goles.

Didier Drogba (2004): 3 goles.

Andriy Shevchenko (2006): 1 gol.

Nicolas Anelka (2007): 1 gol.

Fernando Torres (2010): 0 goles en sus primeros 7 partidos como titular.

Romelu Lukaku (2011-12): 0 goles en sus tres titularidades en la Carabao Cup.

Mo Salah (2013-14): 1 gol en sus primeras 7 titularidades.

Diego Costa (2014): 8 goles.

Radamel Falcao (2015-16): 1 gol en los primeros 7 partidos que disputó más de 20 minutos. Las lesiones le impidieron rendir ese curso.

Michy Batshuayi (2016): 3 goles.

Álvaro Morata (2017): 6 goles.

Gonzalo Higuaín (2018): 4 goles.

Olivier Giroud (2018): 1 gol.

Tammy Abraham: 7 goles.

El Chelsea que recibe al Valencia este martes en Stamford Bridge (21:00 horas, Movistar Champions) en la primera jornada de la Champions, se parece poco a la idea fundacional de Abramovich. Encogido por el desencanto del propietario ruso, que ha dejado de invertir lo que solía, y penalizado por un embargo de la FIFA que le ha impedido hacer contrataciones en el último mercado de verano, el equipo navega hacia una nueva era. En plena incertidumbre, a sus administradores no les ha quedado más remedio que aferrarse a las raíces. Inesperadamente —lógicamente— la apuesta ha iluminado la casa. El veterano Lampard se ha ocupado del banquillo, y en lugar de fichajes millonarios ha subido a tres canteranos que son la gran novedad del campeonato inglés. El mediapunta Mason Mount, de 20 años; el espléndido central Fikayo Tomori, de 21; y el ya célebre Tammy Abraham.

“Nos tomamos un par de pintas durante la semana con Neil Bath [jefe de formación del club] y la gente de la academia porque creo que es importante para el club que los chicos se sumen al proyecto”, explicó Frank Lampard el sábado pasado, cuando le preguntaron por el efecto revitalizante de los canteranos en el equipo, tras la victoria ante el Wolverhampton.

Lampard respondió a una cuestión inevitable. Pocos resultados han sido tan significativos del empuje de los jóvenes como el 2-5 que obtuvo el Chelsea este sábado en su visita al estadio Molineux. El 0-1 fue un trallazo de Tomori; el 0-2, el 0-3 y el 0-4 fueron obra de Abraham, asistido en uno de ellos por Tomori y Mount; y el último gol de la tarde, el 2-5, lo metió el propio Mount.

Cedido al Bristol, al Swansea y al Aston Villa, el largo Abraham (mide 1,90) venía de un largo periplo de aprendizaje. Cuandon acabó la última primavera no aparecía en las grandes proyecciones, a pesar de sus 26 goles en 40 encuentros en Segunda. Su destino estaba señalado por dos estigmas: la multitud de canteranos del Chelsea que se quedaron por el camino bloqueados por la montaña de fichajes de las últimas décadas, y la elevadísima proporción de fracasos que pesaba sobre los nueves del equipo desde 2003. Una nómina intimidante. Salvo Drogba y Costa, una hilera de brillantes decepciones.

La sensación de maldición se acentuó el día de la final de la Supercopa de Europa. Llegados a la tanda de penalti con el City, los jugadores del Chelsea solo cayeron cuando Abraham falló su tiro. Se armó un escándalo. Las redes sociales se infectaron de insultos racistas contra el muchacho. “Recuerdo que llamé a mi mamá desde el vestuario”, dijo el futbolista; “y estaba llorando. Ella solo pensaba: ‘¿por qué a él?”.

Otro se habría derrumbado. Lampard advirtió que este no sería el caso de una depresión. “Si consideras el carácter que hay que tener para ponerse esta camiseta, Tammy está exactamente donde le corresponde”, dijo el entrenador.

Abraham se quedó en blanco contra el United y el Leicester. Luego empezó su recital. Dos goles al Norwich. Dos goles al Sheffield. Y tres goles al Wolves en una exhibición de cualidades: buenos desmarques en profundidad, dominio del cuerpo, agilidad, potencia, desborde, sencillez para tocar y rematar… Lo pagó el pobre Conor Coady, líder de la zaga del Wolves. El central fue incapaz de ganarle la posición cuando le puso el cuerpo, se mostró impotente para cabecear ante la estatura y el timming de su rival, y no pudo acercarse a la marca cuando Abraham controló, frenó, amagó y despegó. Si la definición se cotiza a precio de oro, la aceleración a partir de la inmovilidad total es la plata de las virtudes. El 0-4 lo resumió todo.

La sanción de la FIFA y el agotamiento financiero se sumaron como una doble plaga. Privado de la lógica de gastos que le encumbró en la última década, el Chelsea parecía desahuciado cuando los jóvenes le devolvieron la esperanza. Si hay un camino hacia la redención, la respuesta está en la quinta de Tommy Abraham.

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Los soñadores inquietan a las estrellas


El desparpajo que los dos jóvenes talentos más brillantes del ajedrez muestran desde hace un par de años se ha reconfirmado en la primera partida de los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo. El iraní Alireza Firouzja y el estadounidense Jeffery Xiong han obligado a los dos primeros cabezas de serie, el chino Liren Ding y el holandés Anish Giri, respectivamente, a emplearse a fondo para firmar sendos empates que dejan en el aire ambos duelos, al mejor de dos partidas. La segunda se juega este martes en la ciudad siberiana de Janti Mansiisk (Rusia).

“Mi objetivo es ser campeón del mundo. No me pongo fecha para ser candidato; dependerá de la velocidad a la que vaya progresando”. Así de claro se expresó Firouzja pocos minutos después de firmar con Ding un empate corto (23 movimientos) pero muy interesante y luchado, y con grandes complicaciones que el persa, de 16 años, calculó cual potente computadora, como demostró al ser entrevistado en directo por los comentaristas en español. “En la posición final me hubiera encantado seguir luchando, pero es que no podía arriesgar aunque quisiera porque, si lo hacía, perdía”, explicó.

Firouzja solo necesitó unos segundos para describir cómo es un día normal de entrenamiento en su casa: “Desayuno, ajedrez, ajedrez, ajedrez; almuerzo, ajedrez, ajedrez, ajedrez; ceno, y a dormir”, aunque matizó que cuida mucho su preparación física, nadando, y que esta le ayuda también a mantener una estabilidad psicológica. “Además, buscar siempre el mejor movimiento en cada posición, sin pensar en los resultados, también contribuye mucho a que mi sistema nervioso permanezca estable”, añadió. También dio la clave de que Irán haya producido muchos jugadores jóvenes de gran clase en los últimos años: “Tenemos muchos entrenadores de alta calidad trabajando intensamente con los chicos de nivel medio, entre 2.300 y 2.400 puntos Elo. Y de ahí salen grandes jugadores”, explicó Firouzja, cuyo plan para el futuro inmediato es vivir con su familia en Chartres (Francia) durante gran parte del año.

Xiong, de 18 años, no brilla tanto como Firouzja, por ahora, pero sí mucho más que todos los demás jugadores de su edad del mundo. Giri, de 25, 4º del mundo, cuyo miedo a equivocarse lastra su enorme talento, ha intentado enredar al estadounidense en una de sus típicas posiciones con ventaja mínima, que con frecuencia aburren a los aficionados. Pero Xiong ha estado a la altura, y ha obtenido el empate con negras sin grandes apuros. El mensaje es claro: salvo accidente, Giri tendrá que arriesgar para doblegarlo, o bien someterlo a una maratón como la de este domingo, cuando necesitó llegar a la muerte súbita (tras seis empates y una victoria de cada uno) para eliminar al ruso Yevgueni Najer cuando se cumplía la sexta hora del desempate.


El estadounidense Jeffery Xiong, de 18 años, el pasado viernes durante su primera partida de la segunda eliminatoriaampliar foto
El estadounidense Jeffery Xiong, de 18 años, el pasado viernes durante su primera partida de la segunda eliminatoria

Siete jugadores han logrado una victoria que les sitúa con un pie en octavos. Tres son rusos: Grischuk, Vitiugov y Alexéiev. Dos, azerbaiyanos: Mamediárov y Radyábov. Así como el polaco Duda y el estadounidense So. Entre los que han firmado tablas está el único superviviente de habla hispana, el cubano-estadounidense Leinier Domínguez, quien presionó, pero no pudo doblegar al chino Hao Wang.

La segunda manga de los dieciseisavos, así como los eventuales desempates rápidos del miércoles se presentan, por tanto, muy emocionantes. Sobre todo en las mesas de los dos primeros cabezas de serie, Ding y Giri, donde puede ocurrir que los pájaros disparen a las escopetas.

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Una selección que respira verdad


El qué. Trece años más tarde, España vuelve a ser campeona del mundo. El éxito es colosal y tan difícil de prever antes del torneo como lo fue en su momento el triunfo en Japón. Entre ambos acontecimientos, toda una colección de momentos inolvidables. Los oros europeos, las platas olímpicas que supieron a oro, los grandes partidos, las grandes angustias, la insistencia, año tras año, en la excelencia competitiva. La hoja de servicios es de tal longitud y calidad que coloca a la selección española de baloncesto entre los colectivos más exitosos de la historia. No ya de esta especialidad, sino del deporte en general.

El cómo. Pero no solo de medallas se alimenta la conexión emocional de un equipo con los aficionados. Intervienen otros factores, como el camino que eliges para alcanzar tus objetivos, los valores en los que te apoyas para perseguir tus sueños. El estilo de la selección se fundamenta en una ambición sin límites que no les impide el ser humildes, una solidaridad no fingida, sino demostrable (la defensa, clave en este Mundial es, sobre todo, un ejercicio de solidaridad), unas relaciones que van más allá de lo profesional y se entroncan en lo personal y un indisimulado disfrute del juego y la convivencia. No hay imposturas, no hay liderazgos mal entendidos, no hay afán de protagonismo. Todo está al servicio del colectivo. La selección respira verdad, y esto provoca un vínculo con el exterior en el que no sólo nos orgullecemos de sus triunfos, sino que nos embarcamos, desde la distancia, en sus aventuras, encantados de compartirlas.

El cuándo. Desde hace unos años, una pregunta flotaba en el ambiente: ¿qué pasará cuando se retire definitivamente la generación del 80?, factor clave para explicar todo lo ocurrido desde hace casi veinte años. La lógica apuntaba hacia cierta orfandad, pues los Pau Gasol, Navarro, Calderón o Felipe Reyes son nombres legendarios. Pero quizás nos olvidamos de una cosa. El valor de herencia, el legado recibido. La mayoria de los triunfadores de Pekín pudieron aprender, al lado de estos jugadores míticos, que ninguna cota, por elevada que fuese, quedaba fuera de su alcance. Que nadie es mejor que nadie hasta que se demuestra en la cancha. Que los torneos no se ganan en la primera fase, sino en lo cruces. Que si vienen mal dadas, tranquilidad y no perder el foco. Y que el que no esté comprometido al 100%, que se quede en casa.

La España liderada ahora por Ricky Rubio, Rudy Fernández o Marc Gasol, ha demostrado en su primera aparición sin sus grandes tutores que han aprendido perfectamente la lección. Con algún que otro kilo menos de talento, su trayectoria en China habla de la misma confianza, el mismo ardor competitivo, los mismos valores que en los tiempos donde nos sobraba de todo. Nuestras dudas han quedado aclaradas. La selección ha perdido nombres de referencia, pero en esencia sigue siendo la misma. Enhorabuena a todos y que siga la fiesta.

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Marcelo, seria duda para el estreno del Madrid en Champions contra el PSG


El brasileño Marcelo, lateral izquierdo del Real Madrid, se ha unido a la larga lista de bajas que tiene Zinedine Zidane con una “cervicodorsalgia postraumática”, anunciada este lunes por el club a través de un comunicado oficial. En principio, el lateral zurdo se perderá el estreno del equipo blanco en la Liga de Campeones 2019/20, que tendrá lugar este miércoles en el Parque de los Príncipes ante el Paris Saint-Germain.

Marcelo sufrió el problema al caerse de espaldas al césped durante el último encuentro liguero frente al Levante en el Santiago Bernabéu. Rápidamente sintió dolor en el cuello, aunque pudo seguir jugando. El brasileño queda “pendiente de evolución”, según el parte médico emitido por el club tras las pruebas a las que fue sometido y que confirmaron dicha dolencia.

De esta manera, todo apunta a que la izquierda de la zaga blanca estará ocupada por el francés Ferland Mendy, fichado esta temporada del Olympique Lyon. Para la zaga tampoco podrá contar Zidane con Sergio Ramos y Nacho Fernández, ambos sancionados.

Marcelo se une a las bajas por lesión ya conocidas de Marco Asensio, Isco Alarcón, Luka Modric y Fede Valverde.

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Messi recibe el alta médica


El Barcelona anunció esta mañana que Lionel Messi recibió el alta médica después de seis semanas de baja. El delantero argentino, que tanto el domingo como el lunes entrenó junto al resto de sus compañeros, viajará a Dortmund en el estreno del Barça en la Champions League ante el Borussia, este martes a las 21:00 horas.

El pasado 5 de agosto, el primer día que se reincorporaba a los entrenamientos después de disputar la Copa América con Argentina y de contar con un mes de vacaciones, Messi sufrió una lesión muscular en el sóleo. No viajó a la gira del Barcelona en Estados Unidos. Cuando parecía que se podía estrenar en LaLiga ante el Betis, el 25 de agosto, el rosarino sufrió una recaída. “La verdad es que fue muy malo porque en el primer entrenamiento me pasó esto. Era algo sencillo. Estuve quince días y cuando me pensé que estaba bien, en uno de los entrenamientos antes del Betis me resentí un poquito y se me abrió un poquito más. Eso hizo que tenga que estar más tiempo parado y tenga que estar aún ahora parado. Me dijeron que esto del sóleo es complicado, que parecía que estaba bien y era traicionero. Nunca había pasado por esto y ahora ya sé lo que es. Por eso estoy tranquilo y voy a jugar cuando realmente sienta que estoy seguro y no vuelva a pasar porque una recaída sería para mucho más tiempo”, explicó el 10 en una entrevista al Diario Sport.

Este lunes, después de dos entrenamientos con el grupo azulgrana, Ernesto Valverde incluyó al argentino en la lista de convocados para debutar en la Champions ante el Dortmund. El Txingurri citó a 22 jugadores, entre los que se encuentran el portero Neto, que también recibió el alta médica.

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La doble recompensa y el desquite de Marc Gasol


De Memphis a Toronto, de la cola de la NBA al anillo de campeón, y del infausto recuerdo del Mundial de 2014 en Madrid, al título en Pekín. La eclosión de la larga y tortuosa carrera deportiva de Marc Gasol se ha concentrado en los tres meses de una temporada intensa, pero tan brillante que le sitúa entre los escogidos. Se une a Lamar Odom –ganador con los Lakers y EEUU en 2010- como único jugador que ha logrado el título en la NBA y el título mundial en una misma temporada. Y solo unos pocos escogidos como Michael Jordan, Scottie Pippen, LeBron James y Kyrie Irving habían ganado el anillo y el oro olímpico en el mismo curso.

La recompensa le llega a Marc después de una temporada agotadora, física y mentalmente. Sus últimos meses en Memphis resultaron duros. El desgaste de tantos años allí, en un proyecto que se tambaleaba y en el que llegó a ser señalado por haber influido en la destitución del entrenador David Fizdale la temporada anterior, le situó ante un dilema. Estaba totalmente identificado con el equipo y la afición, pese a esas insidias, lo idolatraba.

“Me reprocho no haber solucionado antes mi relación con él, pero no que lo echaran”, comentó. Tras diez temporadas y media allí, se encontraba ante una encrucijada que persistió durante los primeros de la pasada campaña: “Ahí está mi conflicto mental, entre mi deseo de ganar y mi lealtad”, confesó a EL PAÍS. El desenlace se produjo el jueves 7 de febrero. Nueve días después de haber cumplido los 34 años, se produjo su traspaso a Toronto. La historia es bien sabida. Marc cumplió su sueño y ganó el anillo de la NBA.

La temporada había sido abrumadora. Marc disputó 79 partidos en la fase regular y 24 en los playoffs. 103 encuentros y los últimos de una exigencia extraordinaria. “Me sorprendió lo difícil que fue mental y físicamente”. Con el añadido del susto que se dio cuando creyó haberse lesionado la rodilla nada más aterrizar en Toronto. “Pasé una semana que decía: ‘después de todo esto, va y en el primer partido me destrozo la rodilla”, cuenta. Una resonancia disipó la preocupación. Y Marc pudo contribuir de manera muy importante a que los Raptors hicieran historia y se convirtieran en la primera franquicia no estadounidense que gana la NBA.

Después de aquello, Marc debía afrontar el Mundial, un torneo que se presumía difícil, en el que España iba a sufrir varias bajas muy importantes, empezando por su hermano Pau y el nacionalizado, Mirotic o Ibaka. “Me dolía todo. Estaba muy cansado físicamente y mentalmente. El cuerpo dijo hasta aquí. Llegué en menos que reserva. Y en un mes no iba a poder la preparación que deseaba. Pero es igual, la ilusión le ha podido a la cabeza”, explicó poco antes de integrarse a la concentración de la selección en Madrid.

A las ganas por competir un verano más con sus compañeros en la selección, se añadía la espina que Marc tenía clavada por el desenlace en el anterior Mundial, el que se disputó en España en 2014. La selección, entonces dirigida por Juanan Orenga, sufrió uno de los mayores varapalos de los últimos años al ser eliminado en los cuartos de final ante Francia. Y Marc fue el principal señalado por aquel desastroso encuentro. Pocas horas antes del partido de cuartos en Madrid, en el que España fue eliminada por Francia (52-65), viajó a Barcelona para asistir al nacimiento de su primera hija. Hace unos meses, se sinceró en una entrevista con Bleacher Report sobre lo sucedido aquellos días de septiembre de 2014 en Madrid: “Hice un partido de mierda, recuerdo que me criticaron mucho, la gente no entendió que me fuera a Barcelona pasar asistir al nacimiento de mi hija. Incluso hubo compañeros de la selección que no lo entendieron. Pero yo pensé que era mi vida y yo tomaba mis decisiones. Y sí, jugué como la mierda, pero lo volvería a hacer. Me di cuenta de lo que es importante en la vida. De que no se trata todo de mí”.

No es el único motivo de revancha de Marc en la selección. Una fractura del pie derecho en febrero de 2016 le impidió disputar los Juegos de Río. “Nunca me sentí tan vulnerable como jugador de baloncesto”, afirmó. En 2017 sí pudo aportar una media de 13,6 puntos y 7,2 rebotes a la selección que logró la medalla de bronce en el Eurbobasket. Ahora, en Pekín, ha logrado su segundo medalla de oro en un Mundial. Ha completado un ciclo en el torneo que en 2006, en Saitama, le permitió dar un enorme salto de calidad a su entonces incipiente y titubeante carrera. Pasó de ser un jugador que apenas jugaba en el Barça de Dusko Ivanovic a erigirse en el líder del Akasvayu Girona en el que acabó siendo el MVP de la Liga ACB antes de que los Lakers, a cambio de Pau Gasol, traspasaran sus derechos en la NBA a Memphis. Ahora, regresa de Pekín como campeón mundial y, tras cerrar con un promedio de 14,4 puntos, 5,5 rebotes y 1,8 asistencias, como integrante del mejor quinteto del campeonato y uno de los grandes referentes de la selección de Scariolo.

 

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Moncloa, Zarzuela, Colón: así será la celebración de la selección española de baloncesto


Después de cosechar el oro Mundial -el segundo de su historia- en Pekín derrotando a Argentina (75-95) la selección española de baloncesto aterrizará este lunes sobre las 18:45, con dos horas de retraso sobre el horario previsto, en el Aeropuerto de Barajas. Los internacionales tienen como primer compromiso oficial la visita a Moncloa, donde los recibirá Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones.

Más tarde será el Rey Felipe VI quien reciba a los jugadores en el Palacio de la Zarzuela. Terminado el recibimiento con el Rey, los de Scariolo se dirigirán a la Plaza de Colón para festejar el oro mundial junto a los aficionados. Terminado el baño de masas con la hinchada, la selección concluirá los festejos con una cena privada en un restaurante de la capital.

El partido de la final entre España y Argentina registró una audiencia media de 6,17 millones de espectadores y un 46,5 % de cuota de pantalla, lo que supone el máximo histórico para un partido de baloncesto en España.

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Peru


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La derrota lenta


El ejército napoleónico entró en Moscú en septiembre de 1812. Nunca se había visto en Europa una fuerza igual: más de 900.000 soldados, la mitad de ellos franceses, al frente de los cuales marchaba el propio emperador, el más brillante talento militar de la época. Habían derrotado a los rusos en Borodino y parecían haber ganado. Pero Moscú, incendiada, no ofrecía ni alimento ni abrigo. Tras un saqueo salvaje, Napoleón ordenó la retirada el 19 de octubre. Y la realidad empezó a hacerse evidente. Sin pasto para los caballos porque la pradera estaba ya helada, casi sin víveres, hostigados por las tropas del príncipe Kutúzov, sin una idea clara de hasta dónde tenían que llegar en el camino de vuelta, los soldados franceses asumieron la derrota.

Sin embargo, era necesario seguir. Y resistir. Y mantenerse unidos. Y sobrevivir de alguna forma, aunque no hubiera ya esperanza. Kutúzov los diezmó en el río Berézina. Cuando el 14 de diciembre logró salir de Rusia, el ejército napoleónico era poco más que una procesión de espectros. Menos de 60.000 franceses lograron sobrevivir a aquel otoño infernal. Muchos de ellos siguieron combatiendo hasta la derrota definitiva en Waterloo, tres años más tarde.

En la derrota lenta y dolorosa se distingue al buen soldado. No es difícil reunir valor cuando se gana. Sí lo es, mucho, mantener el coraje y la disciplina cuando todo está perdido. Lo mismo puede decirse del deportista: la condición de héroe se alcanza en las situaciones desesperadas. Como la de Argentina, en el último cuarto, en la final de Pekín.

Los jugadores argentinos sabían que ya no. Pero tenían que creer que todavía sí. Aunque en el deporte todo es posible, lo imposible no ocurre casi nunca. Cualquiera, fuera y dentro de la cancha, era consciente de que aquello iba a acabar más o menos como había empezado. La selección española era mejor y tenía el oro en las manos. El espectador podía disfrutar de la exhibición de Ricky y sus compañeros, con las piernas cansadas y la cabeza fría: es bella la administración de una victoria. O podía fijarse en los ojos de Luis Scola.

Conviene hacer memoria. Ese hombre ya era profesional en tiempos del gran Michael Jordan, a finales del siglo XX. Se había batido en las filas de Ferro Carril Oeste, Gijón, Tau Cerámica (Baskonia), San Antonio Spurs, Houston Rockets, Phoenix Suns, Indiana Pacers, Shanxi Zhongyu y Shanghai Sharks, había saltado bajo los aros de tres continentes, había ganado y perdido centenares de veces en centenares de canchas. Y ahí estaba. Con 39 años. Quizá, solamente quizá, en el último gran partido de su vida.

En los minutos finales, el espectáculo más intenso fueron los ojos opacos de Luis Scola. Su mirada, atenta, a la vez firme y desconsolada, podía parecerse a la de sus compañeros. Pero los demás eran jóvenes. Él, en cambio, había recorrido ya otras veces el camino de la derrota lenta. Sabía lo que estaba ocurriendo, sabía lo que sentían sus compañeros, sabía lo que había costado llegar hasta allí, sabía cuánto le admiraban los muchachos y cuánta falta les haría luego, cuando todo hubiera terminado.

Los gritos de Sergio Hernández desde el banquillo fueron apagándose. Para qué gritar, si ya nadie oye nada. La derrota es como una implosión de silencio. Los segundos de la cuenta atrás se viven desde otro lado, desde un más allá en el que uno está a la vez en el ahora y en el más tarde. El combinado español fue un campeón brillante. Los argentinos, con Scola a la cabeza, fueron vencidos admirables.

Ojalá Luis Scola llegue a Tokio el año próximo. Para un héroe tan veterano, ninguna batalla puede ser la última.

 

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Scariolo, el ‘Príncipe di Brescia’


Sergio Scariolo, con la copa. En vídeo, las declaraciones del seleccionador tras la final. GETTY | Vídeo: Atlas

La película más reconocida con el baloncesto como protagonista, Hossiers, más que ídolos, se encuentra protegida por ser un documento “cultural, histórico y estéticamente significativo”. En la ficción, el entrenador que llega es de fuera del pueblo. Es, además, un tipo serio que dice las cosas de forma directa y sonríe poco, y tarda tiempo en ser aceptado. Al inicio de la temporada, el mejor jugador no está, y muchos lo echan de menos. ¿Vamos bien? En medio de todas las dudas, el entrenador da un paso al frente y hace la declaración de intenciones. “Es una falta de respeto acordarse de los que faltan. Vuestro equipo está en la cancha”.

De todas las cosas emocionantes por las que nos ha conducido Sergio Scariolo a lo largo de una década de dedicación en cuerpo y profesionalidad a un pueblo que no es el suyo, pocas se recordarán tanto como su compromiso de este año con las dichosas ventanas. Todo un entrenador ayudante de una franquicia NBA, con medallas en el pecho para vivir de los recuerdos, iba y venía de un continente a otro con el objetivo de seguir dignificando su profesión. Y pidiendo, por supuesto, a sus jugadores, ya fueran extraterrestres campeones NBA o livianos escoltas del sufriente Estudiantes de la ACB, una sola cosa. La que solía, por cierto, recordarnos otro tipo también de fuera del pueblo —y que casi sonreía menos—, John Pinone, a los que entrábamos con él en un vestuario: “one day, one dollar; another day, another dollar”.

Cuando España ha estado en problemas durante este Mundial (y el Mundial se estaba jugando desde hace más de un año, que no se nos olvide) lo que verdaderamente ha necesitado para salir de ellos no ha sido tanto las emociones, y sí una perfecta defensa de equipo sin fisuras, o movimientos de ataque que acaban sorprendiendo a las defensas rivales. O situaciones especiales trabajadas con mes y medio de anticipación, como la defensa de cuatro hombres en zona y un jugador persiguiendo al australiano Patty Mills por toda la cancha.

Nos pedía un amigo argentino una opinión previa al partido. “La energía es vuestra: pero la jerarquía de la profesión hoy la tenemos nosotros”. A Scariolo le encanta que sus jugadores sueñen, pero en invierno y en verano, ya entren de incógnito por las ventanas o vengan de darse un homenaje con Canadá entera en la calle, por si acaso los entrena bien, los ayuda mucho y los compromete como nadie. El último minuto de la final con Colom, Rabaseda y Beirán en pista, es el mejor homenaje a la estética de otra temporada histórica de nuestro baloncesto de selecciones. Una muy especial, de nuevo liderada por todo un Principe di Brescia, que así es como debe decirse Príncipe de Asturias en italiano, por lo visto.

 

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El último salto de un mito


Orlando Duque (Cali, 1974) procuró contener la emoción subido a la plataforma del puente de La Salve, el más alto de Bilbao; el que une las laderas del monte Artxanda con el museo Guggenheim. Sabía que era su último salto como clavadista profesional, que a los 45 años, como a los 20, la concentración es imprescindible para realizar los movimientos precisos en el aire durante tres segundos, antes de impactar contra el agua de la Ría, a 85 kilómetros por hora. “Tenía que olvidarme de todo. Saltar es muy peligroso. Era mi último salto, pero debía hacerlo como si fuera el primero”.

Sin embargo, no fue fácil. Cuando accedió a la plataforma, a 27 metros de altura, la multitud comenzó a aplaudir. Cientos de aficionados se colocaron entonces una careta con el rostro del mito de la coleta y la sonrisa permanente. “Cuando supe que mi último salto iba a ser en Bilbao, me alegré muchísimo. Aquí siempre me trataron de maravilla”.

El saltador colombiano comenzó a practicar su deporte muy joven: “Tenía diez años y cuando salía del colegio, era una forma de hacer deporte, de tener una disciplina por las tardes. Allí en la piscina, empecé a aficionarme y a adquirir la técnica, que fue fundamental para mi carrera”. Y poco después, a convertir el deporte en una manera de conseguir unos ingresos. “Entre unos cuantos amigos, montamos un espectáculo que iba de aquí para allá. Entonces no pensábamos que podría convertirse en una profesión, ni que este deporte crecería tanto, ni mucho menos”.

Duque se retira, castigado por las lesiones, “porque no es lo mismo recuperarse cuando eres joven, que a mi edad. Ya tenía planeado hace cuatro años que éste sería el último, era ya el momento”. Lo hace con trece títulos mundiales a sus espaldas y un par de récords Guinness. Se ha lanzado en lugares emblemáticos, como hizo desde un helicóptero junto a la Estatua de la Libertad, o en la Antártida, desde un iceberg, o en las cataratas Victoria, y ya dentro del circuito mundial Red Bull, desde el Puente Viejo de Mostar, sobre el río Neretva. Su mayor gesta, que se inscribe en el libro de los récords, es un salto perfecto en Hawái, en 2000, calificado con 10 por todos los jueces.

En Bilbao, abandona la competición, “pero seguiré saltando, y ligado al circuito mundial, que hace dos décadas parecía impensable, y que ahora tiene una difusión enorme. Trabajaré a través de la Federación internacional de Natación, también para intentar conseguir que los saltos entren en los Juegos Olímpicos. Parece que está más cerca”, aunque “es una lástima que yo no haya podido competir. Después de ganar todo lo que se podía lograr en este deporte, me faltaron los Juegos”.

Orlando es cercano, cálido en el trato con la gente. No rehúye ningún autógrafo, ninguna fotografía, siempre sonriente, y está orgulloso de que a su país se le conozca ahora mucho más por sus deportistas que por los años oscuros del narcotráfico y la guerrilla. “Es una satisfacción. Ahora nombras Colombia, dices que eres colombiano, y en cualquier lugar del mundo te hablan de fútbol, o te nombran a Egan Bernal y Nairo Quintana. Creo que el deporte ha hecho mucho por la imagen de mi país”.

En la última prueba del año del Red Bull Cliff Diving, Orlando Duque acabó en decimocuarta posición en una torneo que ganó el inglés Gary Hunt en hombres y la australiana Rhiannan Iffland en mujeres, y al colombiano le entró un poco de nostalgia. “Es normal. Cuando llega el momento siempre piensas por un instante que tal vez podría haber seguido un poco más; también te lo dicen los amigos, pero hay que poner un punto final, y es este, ya estaba decidido”. El sábado, mientras atravesaba el cielo durante tres segundos para clavarse en las aguas turbias de la Ría de Bilbao, toda la vida del clavadista colombiano pasó por su cabeza, y se emocionó como no esperaba. Ahora volverá a los saltos de aventura, por diversión, “pero no repetiré en la Antártida. Fue un salto de mucho riesgo, que necesitaba una producción enorme. Habrá otros retos”.

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¡España gana a Estado Unidos!


La mañana del 18 de agosto 1982 amanecimos con una noticia sensacional: ¡España ha ganado a Estados Unidos en Baloncesto! Para entonces, Estados Unidos se consideraba inabordable en los campeonatos internacionales, y eso que no iban con sus jugadores NBA. Enviaban selecciones universitarias, aspirantes a la NBA, sólo eso. Y, con todo, se pensaba tan imposible que perdieran que cuando en 1972, en la final olímpica de Múnich, la URSS les ganó por un punto, en una jugada final repetida (que si un segundo, que si tres segundos), con una canasta in extremis de Alexandr Belov se armó la de San Quintín. Para la URSS fue como una nueva toma del Palacio de Invierno. Para los americanos, un tongo inaceptable. Aún se niegan a recoger aquellas medallas de plata.

Para aquel Mundial de Colombia emergía aquí una generación estupenda de jugadores, que le daría el segundo gran impulso (tras el Madrid de Ferrándiz, Luyk, Emiliano y demás) al baloncesto español. El desarrollo era: tres grupos de cuatro, los dos primeros de grupo pasaban a una liguilla final de siete (se sumaba Colombia, anfitriona), en la que se arrastraban los puntos de la primera fase. Primero y segundo jugaban la final. Tercero y cuarto, por el bronce.

España compartía grupo con Panamá, China y Estados Unidos. Ganó, con mérito y dificultades, a Panamá (88-85), con la que se suponía nos jugábamos la segunda plaza. Luego a China (108-78), rival mucho más fácil y ante el que Díaz Miguel repartió minutos. Dos victorias, pase a la segunda fase y a cerrar con Estados Unidos, que había ganado sin despeinarse a los mismos rivales

Aquellos americanos no sonaban al gran público español. Pero eran americanos. Y, por ende, superiores. Entre ellos estaba John Pinone, el popularísimo Oso Pinoso, más adelante ídolo en el Estudiantes, entonces era tan desconocido como todos.

Epi recuerda: “Díaz Miguel mandó a Lluís Cortés a verles y analizar sus partidos previos y los dos que jugaron allí. Grababa en Super-8, hacía revelar a toda prisa, montaba cortes… Supongo que ellos no se preocuparon tanto por nosotros. Y otra cosa: la Federación nos mandó con bastante adelanto a Colombia. La primera fase fue en Bogotá, que ya tiene una altura, y estábamos adaptados. Ellos llegaron con mucha menos antelación”.

El partido salió formidable: “Éramos jóvenes, irresponsables, jugábamos con despreocupación. Y había amistad, nos llevábamos muy bien, a pesar de las broncas que teníamos en los partidos entre el Madrid, el Barcelona y el Joventut, que entonces pesaba mucho”.

Se jugó con velocidad, nervio y enorme acierto: 34/58 en tiros de campo (no había triples) y ¡41/42! En tiros libres. Al descanso ya ganaba España 50-49. En la segunda mitad, un parcial de 11-0 rompió el partido. La ventaja llegó a ser de 12 y todo acabó en un sensacional 109-99. “Variamos de juego varias veces, pero sobre todo la célebre zona 2-3 de Díaz Miguel les enloqueció”.

No se televisó. Era madrugada en España y sólo los más incondicionales estuvieron atentos a la radio. La sorpresa llegó la mañana siguiente, cuando la noticia corrió como la pólvora. Martín Tello tituló su crónica en AS con una frase que muchos recuerdan aún: MIENTRAS USTEDES DORMÍAN, NOSOTROS SOÑÁBAMOS. Jugaron Corbalán (19), Epi (26), Sibilio (21), Fernando Martín (26) Romay (4), Solozábal (4), Jiménez (7) Brabender (2), Margall (0), Iturriaga (0). Tiempos de pocos cambios.

Díaz Miguel, que cumplía su partido número 250 con la Selección, comentó juicioso: “No pienso que podamos ganar el título, pero sí ganar a cualquier Selección”. Así pasamos a la segunda fase con una victoria y EE UU con una derrota. La terminamos cuartos, tras perder con la URSS y Yugoslavia. Tocó pelear por el bronce con Yugoslavia, que nos volvió a ganar. Esa derrota dolió enormemente a Díaz Miguel, que la consideró injusta. Y lo mismo recuerda Epi: “Los árbitros nos frieron, sobre todo al final”. Stankovic era el gran capo de la FIBA…

La final se la ganó la URSS a EEUU, de nuevo por un punto. Los nuestros regresaron a España entre un clamor. Con mirada de estos días, puede parecer ingenua aquella alegría, pero tal era entonces la percepción que se tenía del baloncesto de EEUU. Y, me recordaba Epi, han pasado 37 años y no les hemos vuelto a ganar. Esa generación haría plata en el Europeo del 83 y en Los Ángeles-84. Fueron años malos para el fútbol: Núñez boicoteó la televisión de partidos, la Selección fracasó en el Mundial de España, llegó la creación de la AFE y sus huelgas… El baloncesto emergió como una alternativa joven y grata, con sus propios carruseles de radio los sábados y hasta siete revistas especializadas. La mecha de aquel estallido la puso aquella victoria en Cali.

 

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Oro más allá de Pau


Un año después de que España ganara el Mundial en Saitama (Japón), Pepu Hernández le pidió a este periódico una fotografía. No correspondía a aquel campeonato, ni a un podio, ni siquiera a un partido oficial. Se trataba de una preciosa imagen captada por José Jordán en los prolegómenos de un amistoso de preparación para el Eurobasket que iba a celebrarse aquel verano de 2007 en España. Correspondía a un instante después del corrillo previo. Los jugadores rompían filas y unos trotaban, otros daban pequeños saltitos, otros chocaban hombro contra hombro… Los 12 ajenos por completo al objetivo, sonrientes, la viva cara de la felicidad.

Es una imagen definitoria de esta selección que perdura en la excelencia, que transmite fiabilidad, engancha al aficionado y da alegrías verano tras verano. La felicidad de esos rostros en aquel partido rutinario de una preparación que puede resultar esforzada y hasta tediosa para muchos de ellos, es reveladora. Esos tipos se lo pasan bien en su intento de formar cada verano un equipo sólido, competitivo y ambicioso. Lo mejor es que, además, acostumbran a salirse con la suya y obtienen recompensa a su talento, a su trabajo individual y a su puesta al servicio del colectivo. Y así llevan más de 20 años, por encima de ausencias e incorporaciones.

La diferencia es que, esta vez en China, ha faltado nada menos que Pau Gasol, líder y bastión del equipo. En ocasiones precedentes su ausencia fue capital y se tradujo en la imposibilidad de subir al podio, caso del Eurobasket de 2005 o del Mundial de 2010. Por primera vez desde 2000 tampoco ha estado en el equipo ninguno de los representantes de la llamada generación de oro, ni Pau, ni Navarro, ni Felipe Reyes, ni Calderón, etcétera. Aunque, no hay que olvidar que llevan una buena colección de oros jugadores que se incorporaron en torno a 2006, caso de Marc Gasol, Rudy y el también ausente Sergio Rodríguez, o poco después, Ricky Rubio y Claver. Más aún. También ha faltado el nacionalizado de turno. Jugadores de una contrastada calidad como Ibaka o Mirotic, que contribuyeron lo suyo a algunas de las últimas medallas.

España ha extraído oro de donde apenas se intuía que hubiera bronce. Si lo han conseguido es porque todos han dado un paso al frente. Marc Gasol ha sido clave en los partidos clave, líder después de haber ganado un anillo en la NBA en un equipo en el que desempeñó un papel relevante, pero no ese. Ricky Rubio ha defendido y dirigido de maravilla como siempre, pero además ha anotado como nunca. Claver ha desembalado por fin su auténtica valía, superior a la que casi siempre se ha percibido, tal vez por su estilo de juego, tan austero, altruista y a veces un punto falto de autoconfianza. Juancho ha dado el tono como titular, con la mezcla justa de valentía e inteligencia. Willy ha apuntalado el juego en el interior de la zona. Llull ha sido Llull, como él mismo ha dicho, y Rudy, un capitán con todas las de la ley, capaz de marcar la diferencia. Pau Ribas, serio y eficaz en su defensa y circulación de balón, no muy prolífico pero certero y providencial con sus triples.

La selección se ha enderezado a medida que avanzaba el campeonato. Ha sufrido ante rivales menores. Ha tardado en entrar en combustión. Es inherente a su manera de afrontar este tipo de campeonatos. Scariolo lo asume. No aprieta el acelerador a fondo desde el principio, aunque eso le haya obligado a fajarse en algunos momentos de apuro ante rivales de medio pelo como Irán. Pero ha administrado esfuerzos y recursos para alcanzar su mejor nivel a medida que transcurría el campeonato.

La selección en un partido de preparación en 2007.
La selección en un partido de preparación en 2007.

Es muy valorable el mérito de Sergio Scariolo, por fin un técnico de recorrido largo para una selección comandada por seis diferentes en 14 años, con Imbroda, Moncho López, Mario Pesquera, Pepu Hernández, Aíto y Orenga. La selección gana enteros con un entrenador capaz de compenetrarse con este grupo de jugadores, a la vez que exigirles y hacerles rendir desempeñando papeles a menudo diferentes de los que asumen en sus equipos. Y que aporta también sus granos de ayuda táctica: defensas mixtas, en zona, variaciones en la dirección de juego, dos contra uno, asignación de marcajes, juego entre pívots y toda suerte de detalles técnicos.

Así fue como España dio cuenta de Italia y desmanteló a Serbia, subcampeona olímpica y mundial, aspirante a arrebatarle a la selección de Scariolo el papel de única y sólida candidata a discutirle algún día el trono universal a la mejor selección posible de la NBA. Esa selección de Estados Unidos no ha comparecido ni de lejos en China, donde se ha evidenciado que solo puede ser ya superior si cuenta con la flor y nata. Francia despidió al equipo de Gregg Popovich.

Y el campeonato adquirió una nueva dimensión, y España lo encaró ya asumiendo el peso de la púrpura tras zafarse de Australia en otra demostración de su capacidad de supervivencia en las condiciones más difíciles. Y en la final, convirtió casi en una comparsa a Argentina, de la misma manera que sucedió hace 13 años con Grecia. Aquel día no jugó Pau, pero ya había contribuido decisivamente en todo el campeonato y en aquella sufrida semifinal, precisamente ante Argentina, en la que se lesionó gravemente. Pau Gasol había sido fundamental en todas las medallas de oro del baloncesto español (Mundial 2006 y Eurobasket 2009, 2011 y 2015). De ahí, que conseguirlo sin él, tenga un doble valor. Hay vida más allá de Pau Gasol, que, además, volverá en Tokio 2020.

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El Getafe deja vivo a un Betis débil


El Getafe, un equipo que se caracteriza por no desperdiciar sus oportunidades, dejó escapar vivo a un Betis débil, ampliamente superado por su rival y que se salvó al jugar mejor con 10 jugadores que con 11. Carvalho fue expulsado a los 26 minutos en medio de una enorme superioridad del cuadro de Bordalás, más intenso, mejor colocado que el grupo de Rubi. Además del penalti bien anotado por Mata, el Getafe pudo sentenciar en una acción de Molina salvada por Joel. Tampoco ni el árbitro ni el VAR vieron una agresión de Barragán a Mata que pudo dejar a los locales con nueve.



Betis

4-2-3-1


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Mandi


Cambio

Sale Álex Moreno

Alfonso Pedraza


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Barragán


Cambio

Sale Loren Morón

Wilfrid Kaptoum


Tarjeta roja

Tarjeta roja

William Carvalho


1 goles

Gol (p)



Cambio

Sale Javi García

Joaquín


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Nabil Fekir


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Damián Suárez


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Djene


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Nyom


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Mauro Arambarri


Cambio

Sale Enric Gallego

Nemanja Maksimovic


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Marc Cucurella


Cambio

Sale Timor



Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Jason



Getafe

4-4-2 (D.P.)

Partido en dos y con la defensa muy adelantada, Rubi se la jugó al descanso dando entrada a Loren, que dinamizó a su equipo desquiciando a los defensas del Getafe. Con Canales de mediocentro, casi sin juego pero con las pinceladas de un futbolista de la clase de Fekir, el Betis se metió en el partido poco a poco. Decidió jugar en largo en busca de sus dos delanteros y el Getafe dio un paso atrás que le costó caro. Lo curioso es que el Betis apenas creó peligro, aunque empató en una acción de Loren, que habilitó a Fekir. El francés entró en el área y Djené se pasó de frenada. Era el minuto 73 y Joaquín marcó con mucha clase el penalti. Rindió tributo, de esta forma, a su impresionante trayectoria en el club de sus amores. Marcó en el partido número 400 con la camiseta verdiblanca, igualando a Julio Cardeñosa como el jugador bético con más partidos en Primera (307).

Todavía el VAR tuvo que anular un tanto de Ángel mientras el Getafe se preguntaba cómo era posible que se le escapara un partido que tenía dominado y en superioridad numérica. El empuje de Loren y los cambios de Rubi animaron a este tierno Betis. También que Bordalás quitara a Jorge Molina en el minuto 61. El punto, no obstante, le sabe a gloria ante un rival que tiene muy claro a lo que juega. Eso sí, le faltó un punto de ambición para acabar con un contrincante que necesita mejorar mucho si quiere cumplir su objetivo europeo. Es un grupo implicado, pero sin norte. Las pérdidas de balón absurdas y la ausencia de un sistema defensivo fiable le están condenando en este inicio liguero.

Lo mejor para el Betis después de su mal primer tiempo fue el resultado. Que el Getafe fuera ganando solo por un gol mantenía las esperanzas de un equipo que juega al fútbol de manera alegre y desordenada. Por ejemplo, lo hace sin la presencia de un mediocentro defensivo, una temeridad en el fútbol actual. El Betis, para imponerse a equipos tan bien trabajados como el Getafe, necesita desarrollar un caudal ofensivo al alcance de muy pocos equipos. Es indudable que se ha gastado el dinero en jugadores como Fekir o Borja Iglesias, pero eso no es suficiente en el fútbol actual. Es un equipo blando, presa desde el primer minuto de un rival con el colmillo afilado, intenso, voraz y que hace de la presión una de sus mujeres armas. Por eso el Betis, este Betis tan alegre, tan poco equipo, de escasa intensidad, fue atacado de forma estupenda por el Getafe, que no se anduvo por las ramas. Cucurella lanzó al palo a los cuatro minutos y el explosivo lateral reconvertido a interior fue objeto de un claro penalti por parte de Barragán. El 0-1, convertido por Mata, fue una losa para el Betis, incapaz de superar la presión de su rival. Kaptoum y Carvalho arriesgaban sin éxito en el pase y después de un error de ambos llegó otra jugada decisiva. El portugués derribó a Arambarri cuando enfilaba la meta de Joel. La roja estuvo bien señalada por el colegiado después de la revisión en el VAR. Tal y como ocurriera en el estreno liguero contra el Valladolid, el Betis se quedaba con 10 al materializarse de nuevo sus evidentes problemas defensivos.

La sangría andaluza continuó después. Joel salvó tras un rebote en una falta que tocó en la barrera y luego ante Molina. Al filo del descanso, ni el colegiado ni el VAR vieron la agresión de Barragán a Mata, que pudo dejar al Betis con nueve jugadores. El Getafe triunfaba de manera evidente ante el desorden de un equipo al que Rubi no es capaz todavía de cogerle el aire. El Getafe, con todo a favor, se confió en la segunda parte. Loren animó el ambiente y el Betis, con fortuna y también algo más de orden, pudo empatar en una acción aislada. Agarró un punto en inferioridad muchos minutos y eso es un hecho a destacar, como también las enormes concesiones que hace cada partido a sus rivales. El Betis necesita mejorar mucho para ser fiable. Ante el Getafe, se salvó por los pelos. Cuatro puntos de 12 es poco bagaje para un equipo que ha hecho una gran inversión este verano.

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Osasuna arranca un punto de Zorrilla


Real Valladolid

VAD

OSA

Osasuna

Real Valladolid

Masip, Mohammed Salisu, Pedro Porro, Kiko, Nacho, Fede, Óscar Plano, Míchel (Rubén Alcaraz, min. 62), Waldo Rubio (Hervías, min. 62), Sergi Guardiola y Enes Unal (Sandro, min. 81).

Osasuna

Rubén, Pervis Estupiñán, Aridane, David García, Nacho Vidal, Oier, Roberto Torres, Fran Mérida (Jon Moncayola, min. 84), Rubén García (Robert Ibáñez, min. 73), Chimy y Brandon (Adrián, min. 73).

1-0 min. 64: Hervías . 1-1 min. 80: Robert Ibáñez .

José Luis Munuera Montero

Una llegada en tromba de Ávila que alcanza la línea de fondo, un pase atrás, y un toque de Robert Ibáñez nubló la fiesta de Zorrilla. El 1-1 subió al marcador en el minuto 81 y pudo transformarse en 1-2 si el Chimy Ávila no se hubiera encontrado con un formidable Masip, que le sacó el tiro en un mano a mano que parecía gol cantado en el minuto 90. Así se llevó Osasuna un punto de Valladolid y conservó el invicto tras cuatro partidos desde su regreso a Primera.

El gran gol de Herviás, de falta directa, premió la intensidad del equipo local. Osasuna lo contrarrestó con presión desde el primer minuto —marca de la casa— y tampoco se quedó atrás a la hora de buscar la portería de Masip. De hecho, pudo inaugurar el marcador hasta en dos ocasiones consecutivas, tras sendas jugadas de recuperación en su área que acabaron con el balón repelido por un poste, primero, a lanzamiento de Chimy Avila y, después, de Roberto Torres.

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El Madrid aprueba unas cuentas de récord y la absorción del Tacón


Florentino Pérez interviene en la asamblea del Real Madrid. En vídeo, Florentino defiende a Ramos en la Asamblea del Real Madrid.

Después de una temporada de descalabro, la asamblea de socios del Real Madrid de este domingo fue un espacio que el madridismo aprovechó para insistir en los lamentos por el curso fallido y para votar el camino por el que afrontar el futuro. “Esta temporada [la 2018-19], muy mal y la anterior, mal en la Liga”, reconoció el presidente, Florentino Pérez, en línea con las intervenciones de los socios, que también aprobaron con amplias mayorías las últimas cuentas, un presupuesto récord para este curso y la creación de una sección femenina de fútbol.

Para cerrar la entrada del club blanco en el fútbol jugado por mujeres, se había habilitado una asamblea general extraordinaria, que se celebró a continuación de la ordinaria, la que se ocupó de las cuentas. “Es una realidad incontestable, creciente e imparable. El Real Madrid debe formar parte de este fenómeno mundial”, justificó Pérez antes de una votación en la que participaron 894 socios compromisarios: 810 se mostraron a favor (el 90,6%), 44 en contra y 40 se abstuvieron. El aterrizaje, recibido con optimismo por clubes y jugadoras de la competición femenina, se hará mediante la fusión por absorción del CD Tacón. Aunque el proceso no habrá concluido hasta la temporada que viene, el club funciona ya bajo el paraguas blanco: desde hace semanas usa las instalaciones de Valdebebas para sus entrenamientos y partidos.

Pocos detalles más se facilitaron sobre un proceso recién comenzado. Pérez contó que el Madrid pagará 300.000 euros por una operación cuyo presupuesto todavía está por determinar. También explicó por qué se habían decantado por el Tacón: “Hemos elegido este club debido a su reciente ascenso, lo que nos va a permitir montar la estructura adecuada para competir. Este es el que tiene mejores condiciones para empezar de cero”, dijo, y subrayó la importancia de que tenga “una estructura de cantera”.

Algunos socios cuestionaron que no se hubiera optado por el Madrid CF, fundado por un socio madridista. Y a los que recordaron la pasada vinculación del hermano y agente de Sergio Ramos, René, que fue vicepresidente del Tacón en 2016, aunque según aseguran desde las oficinas blancas no mantiene ya ningún lazo con ellos.

Sobre las cuentas no hubo apenas discusión. Se votaron antes, con 1.049 socios compromisarios presentes. Las del ejercicio 2018-2019 obtuvieron 1.021 votos a favor (el 98,6% de los emitidos), además de 2 en contra y 12 abstenciones. El presupuesto para el curso 2019-2020 recibió 1.028 votos favorables (el 98,6%), por 1 en contra y 13 abstenciones.

“De lo que más sé es de fútbol”

Las próximas cuentas, de nuevo sin deuda, contemplan con optimismo el curso recién comenzado: recogen un salto en los ingresos desde los 757 millones de euros de la temporada anterior a 822 millones, un 8,55% más, y prevén un beneficio antes de impuestos de 41,4 millones.

Además de en el crecimiento de lo obtenido a través del marketing y la comercialización, el salto en el pronóstico se apoya en la confianza de que el equipo de fútbol alcanzará al menos los cuartos de final de la Champions, después del batacazo en octavos contra el Ajax de la última vez. “Tenemos que recuperar el hambre de triunfos”, recetó Pérez. “Es verdad que esto del hambre, cuando te has alimentado mucho mucho, pues lo pierdes [en referencia a las tres Champions consecutivas]. Si recuperamos la intensidad, da igual a quién saquemos; con los 25 que tenemos ganamos todo”, dijo.

El presidente insistió en varias ocasiones en la importancia de la solidez económica para que el Madrid pueda seguir compitiendo al máximo nivel en el entorno actual de “clubes estado”, y también para seguir sosteniendo la sección de baloncesto, cuyos éxitos recientes alabó de forma repetida. Por eso subrayó lo decisiva que considera la reforma del estadio Santiago Bernabéu que ya ha comenzado y que concluirá en octubre de 2022: “Pensamos ganar 100 millones, 150 [anuales] y muchísimo más. La renovación del estadio nos va a poner en otro nivel”, aseguró el dirigente madridista.

Pero no todo el futuro lo fía al dinero que calcula que vendrá. “Tenemos a los mejores jóvenes que hay para los próximos diez años”, dijo en referencia a algunos de los fichajes y a los futbolistas cedidos en varios equipos europeos. “Yo de lo que más sé es de fútbol, y está mal que lo diga”, dijo después de haber dedicado mucho tiempo ya hablar de euros.

Fue ya durante el turno de ruegos y preguntas, con menos socios en la sala, hacia el final de una jornada que había comenzado con el recuerdo emocionado a las personas vinculadas al club fallecidas durante el año, además de a Blanca Fernández Ochoa y Xana, la hija de Luis Enrique. Fue el momento del mayor aplauso, justo antes de un minuto de silencio. 

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Marc Márquez enmudece Misano


Marc Márquez se ha impuesto este domingo en el Gran Premio de San Marino tras batir a Fabio Quartararo en la última vuelta. El líder del mundial de MotoGP no necesita de muchos acicates para abrir su apetito de victorias pero correr en Misano, con los pitos de los tifosi de fondo y con un pique con Valentino Rossi de por medio, es una inyección de ganas para que pise la meta antes que nadie. “Lo de ayer fue un extra de motivación”, ha concedido Márquez, tras la carrera, en relación al encontronazo que tuvo en la pista con el 46 cuando ambos buscaban la pole. Son 77 victorias las que lleva acumuladas en su andadura mundialista, solo superado por Nieto, Rossi y Agostini. Tres mitos que cada día tiene más cerca.

A Márquez le birlaron la victoria en el último suspiro en Austria y en Silverstone, pero se ha encargado de negar la regla que asegura que no hay dos sin tres. “Es fantástico ganar aquí en Italia”, abundó.

En un circuito donde las Yamaha habían volado durante los entrenamientos, Márquez elevó la Honda hasta lo más alto del podio. Se impuso a Quartararo y a Viñales, una estocada profunda para un mundial que ya asoma por su bolsillo. Le saca 93 puntos de ventaja a Andrea Dovizioso y la semana que viene se corre en el Motorland de Aragón, un circuito que le va como anillo al dedo. El de Cervera podría certificar su sexta corona de MotoGP en Tailandia, más pronto que nunca y con cuatro carreras aún por terminar el Mundial.

Rossi, ante su marea amarilla, solo pudo terminar cuarto, por delante de Morbidelli y de Dovizioso. Resultado doblemente amargo para el italiano, quedar fuera del podio ante su público y que sea Márquez quien escala hasta el cajón más alto.

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España – Argentina en directo, la final del Mundial de Baloncesto en vivo


Gorka R. Pérez

Recordamos que en el partido por el tercer y cuarto puesto Francia ha derrotado a Australia 67-59.

Gorka R. Pérez

Oriola, Ricky, Rudy, Juancho y Marc Gasol, quinteto inicial de España ante Argentina.

Gorka R. Pérez

“Nos sentimos orgullosos de nuestras selecciones, y desde España os vamos a apoyar como si estuviéramos allí”, ha comentado Pedro Sánchez, presidente en funciones del Gobierno en conversación telefónica con Cuatro.

Gorka R. Pérez

Dentro de mí hay algo desde el principio que piensa que vamos a ganar este Mundial“. Faustino Sáez ha entrevistado a uno de los líderes de esta selección, Ricky Rubio. http://cort.as/-Qc9q

Gorka R. Pérez

Así fueron los últimos partidos en los que se enfrentaron Argentina y España en los pasados mundiales.

Gorka R. Pérez

España y Argentina no sabían que era imposible, por eso lo hicieron“. Así comienza la previa de la final, elaborada por el enviado especial de EL PAÍS, Faustino Sáez. http://cort.as/-Qc_d

Gorka R. Pérez

Duelo apasionante el que nos espera hoy en el pabellón Wukesong de Pekín entre dos selecciones con un perfil competitivo admirable.

Gorka R. Pérez

Bienvenidos a la retransmisión en directo de la final del Mundial de Baloncesto de China 2019 que disputarán las selecciones de España y Argentina a las 14.00 (hora peninsular).