Jaime Mata: “Para mí, jugar en Tercera ya era la leche”


Ni el frenesí de las entrevistas y las fotografías perturba la sonrisa perenne que Jaime Mata (Madrid, 30 años) mantiene estos días. El delantero del Getafe vive dentro de un sueño desde que Luis Enrique dijo su nombre el viernes, y más desde que el lunes se reuniese con el resto de convocados de la selección española en Las Rozas. “Pero no he venido a pasar el día”, advierte, “quiero aprovechar la oportunidad”.

La carrera futbolística de Jaime Mata ha sido muy distinta de la del resto de sus compañeros internacionales. Nunca fue ese juvenil por el que se pegan los grandes, ni siquiera sabe lo que es formarse en una cantera. Tampoco descolló en su juventud ni llamó la atención para que se pagasen cifras suculentas por él. De hecho, todos sus cambios de club fueron cuando acababa contrato, a coste cero. “Ves el largo camino que he tenido que recorrer y eso hace que esté disfrutando a tope. Estar aquí con la selección absoluta es lo máximo”, cuenta quien confiesa que para él jugar en Tercera “ya era la leche”.

La frase anterior, dicha por un tipo que luce un chándal con una estrella de campeón del mundo, puede sonar extraña o incluso conformista, pero la dice alguien que creció fuera de la burbuja del fútbol. “Si vienes de un club humilde, te sorprende incluso que haya camillas para el masaje, que te cuiden tanto el físico”. Y es que Jaime Mata vivió de lleno las penurias de ese balompié de campos de barro, vestuarios precarios y trabajadores impagados. En sus primeros pasos en el primer equipo de su ciudad, el Pegaso de Tres Cantos, en Tercera, tuvo que encerrarse en el vestuario con sus compañeros o bajarse los pantalones antes de un partido para protestar. “Era una época dura en España [2009] por la crisis. Muchos presidentes de clubes venían del mundo de la construcción y hubo impagos. Yo era joven y no cobraba casi nada, pero tuve suerte de que me pillase en casa de mis padres”, recuerda Mata, que entonces andaba más centrado en los estudios que en el fútbol, que para él tan solo era un “hobby”.

Aquel veinteañero del extrarradio madrileño seguía jugando mientras se sacaba la selectividad y empezaba Derecho. “Preferí dejar la universidad porque daba demasiada libertad. Yo necesitaba más disciplina, que me obligasen a ir a clase, por eso me metí en Formación Profesional e hice un grado superior en Administración y Finanzas y luego otro en Comercio Internacional”.

Tras no asentarse en la cantera del Rayo y jugar en modestísimos equipos de Tercera como el Móstoles y Socuéllamos, Mata se dio una última oportunidad a él mismo y al fútbol. “Me llamó el Lleida en el momento en que estaba pensando en ponerme a trabajar. Me hicieron un contrato de dos años y me fui en plan Erasmus, como para ver cómo es vivir del fútbol”. Con casi 24 años, Mata abandonaba el centro de la Península, su familia y su zona de confort. “Quieras que no, estás en tu burbujita de comodidad y quería buscar la experiencia de vivir solo. Eso me marcó, porque hace que madures más rápido y mejor. Aunque era Segunda B, el nivel de exigencia era alto y cada fin de semana te la jugabas”. El Erasmus se saldó con una quincena de goles por curso y una oferta del Girona, de Segunda. Por fin el fútbol profesional.

Jaime Mata, segundo por la derecha, con el resto del equipo del Tres Cantos, que protesta por los impagos en 2009.
Jaime Mata, segundo por la derecha, con el resto del equipo del Tres Cantos, que protesta por los impagos en 2009.

La experiencia catalana provocó un cambio en la mentalidad del delantero. “Nunca pensé que me ganaría la vida con el fútbol”, reconoce hoy el máximo goleador español de LaLiga (13 tantos, más dos en Copa), y quizá por eso saborea mejor los momentos dulces que está viviendo. El salto a Segunda tampoco le hizo perder la perspectiva, se sabía un currante, capaz de anotar sus 10 o 12 goles por año, así que lo que ocurrió en Valladolid la temporada pasada le pilló por sorpresa hasta a él. “Salía todo bien. Casi cualquier balón que tocaba se iba para adentro”, cuenta sobre los 35 goles anotados en Pucela, absolutamente esenciales para el ascenso del equipo a Primera. “Cosas de la confianza”, articula intentando encontrar una explicación a tal explosión anotadora.

Salto a Primera

Ni que decir tiene que los goles sepultaron la idea de Mata de buscarse la vida fuera del fútbol. El verano pasado dio otro gran salto fichando por un Primera, el Getafe, donde sigue haciendo diana con frecuencia, hasta 13 en lo que va de curso. El equipo madrileño aguanta en la cuarta posición a 10 jornadas para el final, puesto que le daría billete para jugar la Champions. “Eso queda muy lejano”, dice como espantando la idea. Por ahora vive el momento y eso es La Roja. “Solo quiero disfrutar con la selección absoluta. Hace años no me veía aquí lo más mínimo”, repite.

Ahora queda otro pasito: debutar, que su retrato cuelgue junto a los de todos los internacionales de España en las paredes de la Ciudad del Fútbol. Para ello tendrá dos oportunidades, una en Valencia ante Noruega el sábado; otra en Malta el martes. Ambos son encuentros clasificatorios para la Eurocopa 2020. Que juegue ya depende del seleccionador, Luis Enrique, que también dispone de Rodrigo Moreno y Álvaro Morata. La aparente diferencia de estilos entre el juego que hace el Getafe con Bordalás y el de La Roja no parece importar a Mata. “Lo bueno que tenemos los delanteros es que somos camaleónicos y nos adaptamos bien. He estado con muchos entrenadores, cada uno con su estilo, y siempre me he adaptado”.

Uno de esos entrenadores, cuando Jaime era joven, fue Jorge González, percusionista de Vetusta Morla. Ahí entra en juego la conexión de Tres Cantos, con su banda más emblemática y su futbolista de moda. “Son amigos míos. Guillermo el guitarrista también jugó con mi hermano. Me han visto crecer y yo a ellos desde los inicios, cuando no eran famosos”, cuenta Mata, declarado seguidor de la música indie que encuentra un pero a su vida de jugador de élite: “No puedo ir a festivales porque estoy de pretemporada. Tendré que esperar a retirarme”.

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El Barça femenino predica la prudencia


El Barcelona hizo historia en la Champions en la campaña 2016-2017. En realidad, reescribió su propia historia y se convirtió en el primer equipo español en alcanzar las semifinales de la Liga de Campeones. El PSG le despertó con un global de 5-1. Sin embargo, desde entonces, la Champions femenina aparece como un reto para el Barça. Al menos, desde los despachos. Sobre todo, desde que el club elevó el presupuesto hasta los 3,5 millones, el más alto de España. “Exigimos títulos en el Barcelona femenino, no solo jugar bien”, subrayó Jordi Mestre, vicepresidente deportivo, después prescindiera de Fran Sánchez. Cuando parecía que el Barça se hundía, el Wanda le dio una nueva oportunidad a las azulgrana, justo en el momento que vuelve el sueño de la Champions, en los cuartos de final ante el noruego LSK Kvinner (19.00, #Vamos).

Eliminado de la Copa, el Barcelona resucitó en LaLiga en el Wanda Metropolitano ante más de 60.000 espectadores, cifra récord para el femenino en el mundo. “Lo del domingo fue un partido único, ante un rival especial. La oportunidad ideal para cargarnos de moral de cara a la Champions y también para reengancharnos a LaLiga”, señalan desde el club. En el camino aparece el campeón noruego. Un hueso nada fácil de roer. “Es un equipo duro, fuerte, el mejor equipo de Noruega, con gran tradición de fútbol. Tiene ocho jugadoras en la selección, que es la última campeona del torneo del Algarve. No podemos cometer el error de confiarnos”, asegura Lluís Cortés, técnico del Barcelona.


Jugadoras del LSK Kvinner, en el Miniestadi. ampliar foto
Jugadoras del LSK Kvinner, en el Miniestadi. EFE

Le incomoda al vestuario del Barça la etiqueta de favorito ante el LSK, mucho más el considerarse aspirante al título. Los clubes franceses mandan en presupuesto y trayectoria, el Lyon apuesta con 20 millones por los 14 del PSG; le siguen los alemanes: el Bayern y el Wolfsburgo invierten entre siete y ocho millones. Su rival en cuartos, sin embargo, no gasta tanto dinero como el Barça. “No es una obligación llegar a la final”, subraya el técnico azulgrana.

Tranquilidad para ganar la Champions, también para jugar en el Camp Nou. “El otro día, lo del Wanda, sirvió de escaparate y se vio que el nivel del femenino es elevado. Pero para querer jugar en el Camp Nou, primero tenemos que llenar el Miniestadi”, concluyó Cortés.

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El renacer de los Boixos


Están sentados, discretos, en la última fila de la segunda gradería del Gol Nord del Camp Nou. La mayoría va de negro y sigue el partido contra el Lyon con contención. Los goles se celebran agitando y apretando el puño, pero poco más. Es la vieja guardia de los Boixos Nois. La afición radical del Barça ha ido perdiendo presencia en el campo desde que en 2003 el presidente Joan Laporta les declarase non gratos. Están prohibidos como grupo. Si alguno saca una bufanda con su característico bulldog, seguridad le pide que se la quite sin que ellos renieguen demasiado.

En la calle, la escena es muy distinta. Más de un centenar de personas se han juntado en La Jarra, un bar a 150 metros del Camp Nou. Unas furgonetas de los Mossos los controlan a lo lejos mientras ellos beben cerveza y charlan. Lo hacen bien visibles, en la puerta del bar, convertido en el nuevo centro de reunión de los Boixos. La mayoría ni siquiera entra al campo: unos no pueden y otros ni lo intentan. La diversión está fuera. El sábado 9 de marzo, en una redada en la Jarra, los Mossos les encontraron un arsenal: 22 palos de madera, 16 porras extensibles, cuatro puños americanos, ocho cuchillos, seis navajas, dos espráis de pimienta, una bolsa llena de piedras, tres sacos con ladrillos y escombros, y pirotecnia. Sospechan que querían usarlo contra los seguidores del Olympique de Lyon.

La afición ultra del Barça ha perdido fuerza en el campo y ha ganado musculatura en la calle. Los Cachorros son la nueva savia que corre por las venas del grupo de hooligans, una filial de Boixos, controlada por gente joven y que convive con las viejas glorias. Solo en el último año, los Mossos cuentan una decena de incidentes violentos. Fuera de las estadísticas policiales quedan los encuentros furtivos con los rivales que nunca salen a la luz.

“Les cuesta controlar a los jóvenes”, indican fuentes del entorno del grupo, sobre la convivencia de Cachorros con Boixos, que sigue en manos de sus miembros históricos. Uno de ellos es Juan Antonio Romero Ors, alias Jaro, condenado por el asesinato en 1991 de Fréderic Rouquier, de las Brigadas Blanquiazules del Espanyol. Jaro estaba en La Jarra durante la redada de Mossos, y se identificó como responsable del grupo. La policía le conoce bien: en 2009 fue detenido de nuevo como miembro de la banda de Los Ángeles del Infierno. De vez en cuando se deja ver por el Camp Nou, donde entra con su carné de socio. El club esgrime que no pueden ir “más allá del ordenamiento jurídico” y echar a alguien que ya ha cumplido con la ley, pero aseguran que están “vigilantes” para cortar “de raíz” cualquier comportamiento violento.

Vínculos con la extrema derecha

Mientras los Mossos registraban el sábado 9 de marzo el bar La Jarra, muchos de los 127 boixos identificados iban gritando y haciendo el saludo nazi. Muchos de los seguidores violentos del Barça son afines a la extrema derecha. Algunos son españolistas, con lazos con partidos como Democracia Nacional, y otros, catalanistas, vinculados a la extinta Unitat Nacional Catalana.

A pesar de eso, la máxima entre todos ellos que les ha permitido convivir a pesar de las desavenencias ideológicas es el lema de “Barça o muerte”. Formalmente, intentan mantener la neutralidad política, aunque son habituales los símbolos fascistas en sus encuentros.

Otra señal inequívoca de la fuerza del entorno radical de Boixos es el corteo (una manifestación de hooligans) en mayo del año pasado antes del clásico contra el Madrid. Nunca antes se habían reunido tantas personas en la marcha hasta el Camp Nou, salpicada de pirotecnia, gritos de “Barça o muerte” y detrás de una pancarta de Boixos. Fuentes del entorno calculan que había unas 2.000 personas, entre boixos, casuals, cachorros y el resto de grupos, como Supporters Barcelona.

“Los de siempre ya no tienen ganas de meterse en jaleos, te fríen a multas, algunos han entrado en la cárcel, otros tienen hijos…”, explican personas que conocen la evolución de Boixos. Los Cachorros, en cambio, están limpios de polvo y paja, “tienen ganas de comerse el mundo” y ganarse la fama de ser la afición radical más temida de España y Europa. Nacieron en la temporada 2016-2017, sobre todo alrededor del Miniestadi, donde tenían más margen de movimiento que en el Camp Nou. Y allí empezaron los incidentes. En 2017, los Mossos tuvieron que intervenir cuando un pequeño grupo increpó a la afición rival en una final de la Champions femenina contra el PSG.

Desde entonces, hasta hoy, las peleas y enfrentamientos han ido en aumento. En junio de 2017, los Cachorros invadieron el campo en un partido contra el Racing. En noviembre, el primer día que exhiben sus propias siglas en el Camp Nou, les echaron a mitad del partido por los insultos a los rivales. Y en diciembre, causaron destrozos en un desplazamiento al campo del Villarreal.

En 2018 siguen las trifulcas de la mano de Boixos, buscando a aficiones rivales en Valencia o contra el Espanyol, y la policía interviniendo in extremis para evitarlo; agresiones dentro del campo en la Youth League contra seguidores del Atlético; una pelea multitudinaria contra aficionados del PSG en Barcelona; otra contra el Chelsea en el Camp Nou o la que tuvieron el pasado noviembre en Madrid contra los Bukaneros.

El club intervendrá 

“Esto es a ver quién parece el más fuerte”, indican personas del entorno, siempre desde el anonimato para evitar problemas. Quitan hierro a la peligrosidad de la mayoría de los seguidores, aunque admiten que algunos son “auténticos tarados”. Y ponen como ejemplo el partido de ida contra el Lyon. Los Boixos y los Cachorros consiguieron entradas, algunas a través de peñas de seguidores del Barça, explican personas que presenciaron lo sucedido. Los grupos pasaron la tarde bebiendo en los alrededores del campo… “Hasta que algunos empezaron a decir de ir al metro a liarla y cogieron cuchillos y de todo del bar. Eso es no estar bien. Una cosa es ir a pegarte y descargar adrenalina, y otra cosa es eso”, indican. El Barça ha suspendido cautelarmente a dos peñas y a varios socios por aquellos incidentes.

Los Mossos están controlando la evolución de Boixos, Cachorros y Casuals. Por ahora, la policía catalana y el club han ganado la primera batalla: la Comisión Antiviolencia los ha decretado grupos violentos y no podrán ir juntos como grupo ni exhibir sus símbolos en ningún campo de España. Otra de las preocupaciones es ver la implantación que tienen sobre el Espacio de Animación del Barça, una grada a la que tienen prohibida la entrada la mayoría de los Boixos históricos. Pero fuentes del entorno aseguran que los Cachorros mantienen un control bajo mano y varios de ellos entran al espacio y controlan la animación. El club subraya que intervendrá. “No podemos permitir que otros aficionados pasen miedo por su culpa”, aseguran. “Manchan nuestro nombre porque van con una bandera del Barça”, condenan.

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El Barça tritura al Gran Canaria a base de triples


Barcelona Lassa: Pangos (19), Pau Ribas (12), Claver (2), Singleton (16), Tomic (2) –equipo inicial-; Blazic (6), Smits (10), Heurtel (6), Oriola (6) y Kuric (14).

Herbalife Gran Canaria: Radicevic (4), Paulí (13), Strawberry (15), Balcerowski (3), Balvin (2) –equipo inicial-; Wiley (11), Hannah (0), Eriksson (7), Vene (4), Rabaseda (5), Jefferson (0) Y Tillie (0).

Parciales: 22-19, 16-16, 25-11 y 30-18.

Árbitros: Christodoulou, Pastusiak y Radojkovic.

Palau Blaugrana. 5.312 espectadores. 27ª jornada de la Euroliga. El Barcelona es quinto, con 16 victorias. El Gran Canaria es 14º, con siete triunfos.

El TAS cierra al procedimiento de la UEFA contra el PSG por el 'fair play' financiero


El Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) cerró este martes de forma definitiva el expediente abierto por la UEFA contra el París Saint-Germain (PSG) por déficit excesivo tras los elevados fichajes efectuados en el verano del 2017 por el club francés, en particular los de Neymar y Kylian Mbappé.

El TAS admitió el recurso presentado por el PSG contra la decisión de la Instancia de Control Financiero de los Clubes de reabrir el expediente el 19 de septiembre de 2018, al considerar que no se había hecho en el plazo previsto por la normativa.

El conjunto de la capital francesa, propiedad de un fondo soberano catarí, se deshace así de la amenaza de una sanción por su elevado tren de vida, tras haber desembolsado 222 millones en el fichaje de Neymar, el más caro de todos los tiempos, y 180 por Mbappé, el segundo en ese mismo ranking. Esos gastos habían despertado susceptibilidades en otros clubes y campeonatos, como la liga española, que se quejó públicamente de que el PSG se beneficiaba del dinero aportado por el país del Golfo Pérsico, lo que va en contra del “juego limpio” financiero.

Nada más conocer la decisión del TAS, con sede en Lausana, el PSG emitió un comunicado en el que mostró su satisfacción por la decisión que le permite “proseguir serenamente su desarrollo”. “El club reitera que siempre ha respetado las reglas y que se ha esforzado por responder con calma y transparencia a las peticiones reiteradas de la UEFA y de la ICFC, tanto en su forma como en el fondo”, indicó.

La sala de instrucción del ICFC había cerrado en un primer momento el expediente el 13 de junio de 2018 y, nueve días después, el presidente de la sala de juicio decidió que el caso fuera examinado de nuevo por la primera instancia. Sin embargo, hasta el 19 de septiembre de ese año no se hizo efectiva esa apelación, por lo que se superó el plazo de 10 días recogido en la normativa para hacerlo, según se desprende de la decisión tomada por el TAS.

El PSG había recurrido a la máxima instancia deportiva el 3 de octubre de 2018 para anular la reapertura del caso.

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A Messi le gusta Valverde


Messi salió muy contento y largamente aplaudido del Villamarín. La ovación recordó a la recibida por Ronaldinho en el Bernabéu. Seguramente no hay nada más emocionante para un futbolista que le feliciten en campo contrario después de una gran actuación como la que tuvo el 10 del Barça contra el Betis. La reacción espontánea de la afición debe de ser más reconfortante que algunos premios que parecen resueltos antes de ser anunciados y también que algunos más sorprendentes como el Balón de Oro. No conviene olvidar que Messi fue el quinto clasificado en la última edición, la del año pasado, ganada por el madridista Modric.

El 10 se mostró agradecido con la hinchada verdiblanca y también con su entrenador, Valverde. Afirmó que el técnico había leído muy bien el partido, que tácticamente habían hecho un encuentro perfecto y que lo habían controlado con y sin pelota ante un rival que juega muy bien como es el equipo de Setién. Acostumbrado a reinventarse desde que debutó en 2003, a Messi se le ve más maduro y responsabilizado como capitán del Barça. Ahora mismo parece tener buena sintonía con Valverde. Y el argentino no acostumbra a hablar bien ni mal de sus entrenadores, ni en el Barça ni en Argentina.

Messi se siente a gusto con Valverde. El Txingurri no piensa en trascender, no tiene delirios de grandeza ni ataques de importancia, tampoco se le considera el guardián del estilo sino que hace todo lo posible por ganar, más pendiente de la plantilla que de otra cosa, dentro y fuera del Camp Nou. No es solo una persona honesta y decente sino que es respetuosa con el rival, y por descontado, con el club; además, prepara a fondo cada partido y actúa con naturalidad, consciente de que no depende de las relaciones públicas sino de los resultados.

La sencillez de Valverde ha seducido a Messi sin necesidad de llenarse la boca en cada rueda de prensa con el nombre del 10. La messidependencia se impone sin forzar, simplemente por sentido común, como corresponde después de la salida del equipo de futbolistas como Puyol, Valdés, Xavi o Iniesta. Ya no se habla de Messi como 7, o como falso 9, o como punta del tridente, sino como delantero absoluto y líder del equipo que se presenta ante la afición con un discurso tan sereno como ambicioso, que no es otro que el de jugar para intentar ganar la Champions.

Ha menguado el debate sobre el Dream Team, el Barça de Pep e incluso sobre el tridente para hablar del equipo de Messi, que lo absorbe todo con la complicidad de Valverde. El Txingurri no ha presumido nunca de nada, ni tan siquiera de saberse de memoria el libro futbolístico a pesar de haber jugado con Cruyff. A diferencia del propio Cruyff, de Guardiola, de Tito y hasta de Rijkaard, no ha sido un templario del juego del Barcelona ni ha tenido necesidad de hacer ver que se lo sabía todo, como ocurrió con Tata Martino. Tampoco tiene nada que ver con Luis Enrique.

Valverde tiene su propia personalidad, es un posibilista que no renuncia al ADN del Barcelona ni tampoco a jugar de manera convencional en el Villamarín. Tiene su libreta táctica, su manera de hacer, alejada de la grandilocuencia, muy a la medida de Messi. A diferencia de lo que pasó con Tata Martino contra el Rayo, nadie le criticará por el hecho de que su equipo perdiera la posesión de la pelota contra el Betis por primera vez esta temporada, si después Messi dice que el planteamiento de Valverde fue perfecto.

La opinión pública y publicada puede discutir y discute sobre Cruyff y sobre Guardiola, pero difícilmente cuestionará a Messi, protagonista de un partido extraordinario en el Villamarín, autor de tres goles extraordinarios, siempre respetuoso con el rival, con la afición contraria y con las reglas del juego, al final aplaudido por la gente del Betis. La actuación de Messi fue in crescendo hasta conseguir la plenitud con la jugada del 1-4, una parábola que se estudiará en tercero de Física y cuarto de Arquitectura, como escribió el admirado Jordi Puntí en El Periódico.

Messi quiso que se supiera que, pese a que la estrella era él, el entrenador lo había hecho muy bien; y puestos a buscar novedades en sus actuaciones, tan extraordinarias como cotidianas, esta es una noticia que no conviene disimular precisamente, sobre todo porque Valverde nunca ha presumido de nada en el Barça y Messi se las tuvo con Luis Enrique y también con Guardiola. A Messi le gustó Valverde, palabra del 10.

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El presidente del comité olímpico japonés abandona el cargo por las acusaciones de corrupción


El presidente del Comité Olímpico de Japón (JOC), Tsunekazu Takeda, era considerado en su país uno de los principales responsables de que Tokio se llevara los Juegos de 2020, hasta que un amplio escándalo de compra de votos ha derivado en su decisión de abandonar el puesto cuando termine su mandato.

Takeda, quien ocupaba el cargo desde 2001 y aspiraba a ser reelegido para un décimo mandato el próximo junio, ha decidido finalmente renunciar a una continuidad que se antojaba complicada desde que el pasado diciembre salió a la luz la investigación formal abierta contra él por la justicia francesa.

Takeda es sospechoso de haber pagado 230 millones de yenes (1,8 millones de euros) a una empresa tapadera para favorecer la elección de la candidatura japonesa en 2013, sobornando a responsables de comités olímpicos africanos.

Aunque Takeda defendió su inocencia en varias ocasiones y en un principio recibió el respaldo del Gobierno japonés y del comité organizador de Tokio 2020, entre las autoridades niponas parece haberse impuesto la voluntad de evitar que los próximos Juegos se vean mancillados por el escándalo.

Fuentes del JOC señalaron la semana pasada que la renuncia de Takeda era “inevitable”, según los medios nipones, que también señalaron que miembros del comité habrían presionado a Takeda para que dejara el cargo.

Exjinete olímpico de hípica y bisnieto del emperador Meiji, Takeda hizo uso de sus contactos dentro del Comité Olímpico Internacional (COI) y de su experiencia en este organismo, donde ocupaba también el cargo de responsable de mercadotecnia, para lograr que Tokio se impusiera Madrid y Estambul como sede de los Juegos.

En el centro de la trama que ha causado su caída se sitúa una empresa vinculada a Papa Massata Diack, hijo del expresidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF, siglas en inglés), Lamine Diack, quien dimitió en 2014 de dicho cargo tras otro escándalo de sobornos por el dopaje en Rusia.

Ambos están imputados en Francia por haber organizado supuestamente una red de corrupción que ocultó casos de dopaje y que recibió dinero a cambio de hacer campaña entre los comités africanos favorables a la elección de Río de Janeiro para los Juegos de 2016, entre otros presuntos delitos.

Fueron precisamente las pesquisas de las autoridades francesas sobre las cuentas de Black Tidings, la empresa de los Diack, las que condujeron a unos pagos sospechosos procedentes del Comité Olímpico nipón.

Takeda mantiene que esas transacciones fueron “una remuneración adecuada por un trabajo de consultoría”, una versión que apoyó el Gobierno nipón tras encargar una investigación independiente en 2016.

El paso que ha dado ahora Takeda trata de evitar que su posible procesamiento por la justicia francesa tenga lugar poco antes de los Juegos, para los que quedan menos de 500 días, o incluso durante los mismos.

Su próxima salida se suma una serie de renuncias de altos cargos de comités olímpicos nacionales, federaciones deportivas nacionales e integrantes del COI por diversos casos de corrupción y de otra índole, que han enturbiado la imagen de estos organismos.

Entre ellos están el expresidente del Comité Olímpico Brasileño Carlos Arthur Nuzman, inculpado como sospechoso de comprar votos para la candidatura de Río, o el jeque kuwaití Ahmad Al-Fahad Al-Sabah, quien renunció a sus cargos en el COI y en la Asociación de Comités Olímpicos Continentales (ACNO) tras ser objeto de una investigación relacionada con intrigas políticas en su país.

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Coutinho, el mejor socio de Pelé


Fue proclamado Príncipe de Vila Belmiro, porque el estadio del Santos ya tenía un Rey. El pasado 11 de marzo falleció a los 75 años víctima de un infarto Antonio Wilson Vieira Honorio, más conocido como Coutinho. Un enorme referente de las virtudes que convirtieron al fútbol brasileño en un venerable prodigio en los años 50 y 60. Él y Pelé llegaron casi juntos a la cantera del Santos dispuestos a romper todo registro de precocidad con su descomunal talento. Pelé debutó con 15 años en el primer equipo en 1956. Coutinho lo haría con sólo 14 dos años después. Su fructífera sociedad se alargó durante una década para elevar a su equipo a la categoría de leyenda y la belleza eficaz del fútbol más creativo a un plano nunca antes consignado.

Junto a otras eminencias como Dorval, Mengalvio y Pepe, Pelé y Coutinho conformaron una delantera fascinante y abusadora, en la que según Pepe “no había celos ni envidias”. “Jugábamos bonito dos veces: para el público y para el equipo”, solía recordar. Pelé hizo 1.091 goles con la camiseta santista. Pepe, el Cañón da Vila, 403, y Coutinho, 368. Cuentan los más ilustres juglares del fútbol brasileño que nadie tuvo nunca tanta complicidad con Pelé como el gran Coutinho. Las combinaciones que ambos fabricaban armónicamente cerca del área rival eran recibidas por la gente como trucos de magia. Parecían hasta confundirse uno y otro: Coutinho solía jugar con una cinta blanca en la muñeca porque a menudo desde la grada no se distinguía quién era quién en plena ebullición creativa.

Cuando jugaban, uno pensaba en el otro y la pelota por los dos

ARMANDO NOGUEIRA, PERIODISTA

Actualmente en el fútbol brasileño se ven demasiados jugadores que parecen correr mucho para acabar chocando antes. Hace más de medio siglo Coutinho y Pelé dominaban con delicada cadencia y precisión quirúrgica una suerte hoy en desuso. Las paredes, las tabelinhas, como se conocen en Brasil, solían ser la obertura para un devastador cambio de ritmo y un preludio de gol. Así lo detallaba el excepcional periodista Armando Nogueira: “Pelé y Coutinho emocionaban a cualquiera. Comenzaban a combinar en el medio campo. Uno venía pensando en el otro. Y la pelota por los dos. Barbosa, el portero de Vasco da Gama, me dijo que le temblaba todo cuando los veía venir tramando astucias a toda velocidad. Dios mío… ¿Quién será el que finalmente va a disparar?, suspiraba”.

El manejo de balón de Coutinho inspiraba originales metáforas al insigne escritor Nelson Rodrigues: “Pese a un sobrenombre tan lírico y dulce como Coutinho, en realidad es un monstruo, un Drácula, un vampiro del fútbol. Un sujeto que devora la pelota de manera física y que al salir del campo parece que todavía se le escurre entre los labios la sangre aún efervescente de la pelota recién vampirizada”. Tenía Coutinho un catálogo de extraordinarios recursos técnicos. Era un magnífico regateador. Y O Rei todavía jura que en el remate Coutinho era incluso mejor que él, y por eso le bautizó como el “genio del área pequeña”.

Lo explica otro sensacional goleador como Tostao: “Era el crack de los pequeños espacios y de las paredes cortas. Un delantero fino que raramente hacía un gol desde lejos o con un disparo fuerte. Sus goles eran toques sutiles, leves. La pelota a veces no llegaba ni a tocar la red. La trataba con tanto cariño que ella, agradecida y seducida, parecía besar sus pies”.

“Iniesta hubiera podido jugar en el Santos con nosotros”, dijo el brasileño hace unos años

Con aquel fabuloso Santos, Coutinho ganó dos Copas Libertadores, dos Intercontinentales, cinco campeonatos brasileños y seis paulistas. Con la selección apenas disputó 15 partidos, y fue convocado al Mundial que Brasil ganó en 1962 en Chile aunque no jugó por lesión. En 1970, al borde del retiro, cuando ya disfrutaba más de los partidos playeros con unas cervezas en juego, recibió una propuesta de Joao Saldanha, el seleccionador que estaba preparando a la canarinha para el Mundial de México. “Necesito alguien que haga goles porque Tostao tiene una lesión en el ojo y puede que no se recupera a tiempo”, dijo Saldanha. “Muchas gracias, profesor, pero ¿usted me ve con esta barriga jugando un Mundial?”, contestó. Por algo le llamaban el Gordo.

Su carrera fue una ofrenda al juego defendido desde una sabiduría clásica. Coutinho era un purista. Hace unos años le preguntaron quién era el mejor jugador del mundo en la actualidad. No citó a Messi, ni a Cristiano, ni a Neymar… “Iniesta”, sentenció. “Es tan bueno que habría podido jugar con nosotros en el Santos”.

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Saúl sustituye a Fabián en la selección española


Luis Enrique Martínez, seleccionador español de fútbol, ha convocado al jugador del Atlético de Madrid Saúl Níguez para sustituir a Fabián Ruiz, quien este lunes se ausentó del primer entrenamiento del equipo en La Ciudad del Fútbol de las Rozas aquejado de una fiebre.

Según informó la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el jugador del Nápoles tuvo que abandonar la concentración y fue examinado esta tarde por los servicios médicos en el Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

Poco después, Luis Enrique decidió convocar en su lugar al atlético Saúl, quien tiene previsto incorporarse este martes al equipo nacional en la Ciudad del Fútbol.

Fabián no pudo jugar en el partido del Nápoles del domingo ante el Udinese y presentaba un cuadro de fiebre al incorporarse a la concentración de España, por lo que fue trasladado al Hospital Sanitas La Moraleja para someterse a unas pruebas médicas.

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Míchel, despedido como entrenador del Rayo Vallecano


El Rayo Vallecano ha informado este lunes de que “ha tomado la decisión de destituir a Míchel como entrenador del primer equipo”. “Le agradecemos su inestimable trabajo durante estas tres temporadas al frente de la plantilla y sus éxitos incuestionables, alcanzando el ascenso a Primera División en 2018, hecho que lo sitúa ya en el cuadro de honor de nuestra ya casi centenaria historia”, señala el club en un comunicado. “Nuestro más sincero reconocimiento a su labor y nuestros mejores deseos para su futuro”, agrega.

Míchel, de 43 años, ha sido destituido a consecuencia de los resultados. Disputadas 28 jornadas de Liga el Rayo está en descenso con 23 puntos, a seis de la salvación, y encadena siete derrotas consecutivas. Su balance de goles es de 30 a favor y 51 en contra.

El entrenador madrileño se formó en la cantera del Rayo y fue jugador del primer equipo en dos etapas, entre 1994 y 2003 y después entre 2005 y 2012. Al retirarse pasó a trabajar en la estructura del club y a finales de febrero de 2017 acudió al rescate del equipo como entrenador cuando iba camino de Segunda B.

Esa campaña lo salvó y la siguiente, la 2017/2018, lo ascendió a Primera. Este curso los malos resultados han precipitado su cese antes de acabar la temporada. En total, Míchel ha dirigido como entrenador al Rayo en 89 partidos, con un balance de 34 victorias, 23 empates y 32 derrotas.

Míchel se convierte en el undécimo técnico destituido esta temporada tras Antonio Mohamed y Miguel Cardoso (Celta), Julen Lopetegui y Santiago Solari (Real Madrid), Pablo Machín (Sevilla), Asier Garitano (Real Sociedad), Javi Calleja y Luis García Plaza (Villarreal), Eduardo Berizzo (Athletic) y Leo Franco (Huesca).

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Nowitzki supera al legendario Wilt Chamberlain


Dirk Nowitzki, a sus 40 años y en su 21 temporada en la NBA, continúa batiendo récords. En el partido que Dallas perdió en la prórroga contra Nueva Orleans (125-129), superó al legendario Wilt Chamberlain y se situó en la sexta plaza de la lista de máximos anotadores de la historia de la NBA. Necesitaba cuatro puntos, los consiguió en apenas cuatro minutos de partido y acabó con ocho en los 12 minutos que estuvo en la cancha por lo que ahora totaliza 31.424, cinco más que Chamberlain.

La felicidad no fue completa para Nowitzki ya que los Mavericks sufrieron una nueva derrota a pesar del quinto triple doble de Luka Doncic esta temporada, con 29 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias, y de los 21 puntos de Hardaway. Los Pelicans hicieron valer los 30 puntos de Randle, los 20 de Anthony Davis y el triple doble de Payton, con 19 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias.

El ala-pívot alemán ya había ocupado esa sexta plaza tiempo atrás, antes de ser alcanzado por LeBron James, que recientemente también superó a Michael Jordan y ahora, con 32.439 puntos, ya es cuarto en una lista que encabezan Abdul-Jabbar (38.387 puntos), Karl Malone (36.928) y Kobe Bryant (33.643).

El éxito de Nowitzki se añade a los que acumula en una temporada en la que fue designado por la NBA para participar en el All Star en reconocimiento a su dilatada carrera. Superar en la lista de anotadores a Chamberlain (Filadelfia, 1936) supone un logro extraordinario. Fue un pívot que marcó una época y dejó huella para siempre. Medía 2,16 metros y pesaba 131 kilos y era capaz de anotar, rebotear y asistir de manera sobresaliente. Fue elegido cuatro veces el mejor jugador de la temporada (MVP) y logró dos anillos, el de 1967 con los Sixers de Filadelfia, cuando tenía 30 años, y el segundo en 1972, con los Lakers. El 2 de marzo de 1962, en un partido que su equipo, los Warriors de Filadelfia, ganó a los Knicks de Nueva York por 169-147, hizo historia al anotar 100 puntos. Falleció en 1999, a los 63 años. Aquella temporada fue portentosa. Promedió 50,4 puntos, 25,7 rebotes y 48,5 minutos ya que jugó casi todos los minutos posibles, prórrogas incluidas. Cinco de las siete máximas anotaciones en la historia de la NBA llevan la firma de Chamberlain puesto que además de aquellos 100 puntos, sumó una vez 78, dos veces 73 y otra, 72. Solo se intercalan en esas posiciones Kobe Bryant, con 82 puntos en un partido en enero de 2006 y David Thompson, con 73 en uno disputado en abril de 1978.

Los máximos anotadores

Los diez máximos anotadores de la historia

1 Abdul-Jabbar 38.387 puntos (Media 24,6)

2 Karl Malone 36.928 (25)

3 Kobe Bryant 33.643 (25)

4 LeBron James 32.439 (27,2)

5 Michael Jordan 32.292 (30,1)

6 Dirk Nowitzki 31.424 (20,8)

7 Wilt Chamberlain 31.419 (30,1)

8 Shaquille O’Neal 28.596 (23,7)

9 Moses Malone 27.409 (20,6)

10 Elvin Hayes 27.313 (21)

Los cinco jugadores con más partidos

1 Robert Parish 1.611

2 Kareem Abdul-Jabbar 1.560

3 Dirk Nowitzki 1.510

4 John Stockton 1.504

5 Karl Malone 1.476

 

Utah venció en Washington (95-116). Destacaron Gobert, con 14 puntos y otros tantos rebotes, Mitchell, con 19 puntos, Crowder, con 18, Ingles, con 16, y Ricky Rubio, con ocho puntos, 10 asistencias, dos rebotes y cuatro robos. Los Jazz sumaron así su cuarto triunfo seguido y están en disposición de luchar por la cuarta o quinta plaza del Oeste.

Toronto arrolló a los Knicks (128-92). Kyle Lowry reapareció tras una lesión y sumó 15 puntos y ocho asistencias. Destacaron todos los bases y escoltas de los Raptors, con 13 puntos y 12 asistencias de VanVleet y 20 puntos de Jeremy Lin. Siakam completó un gran partido con 19 puntos, ocho rebotes y cinco asistencias, al igual que Marc Gasol, con 12 puntos y 11 rebotes. Leonard e Ibaka no jugaron.

San Antonio venció a Golden State (111-105). Decidió la magnífica actuación del dúo estelar de los Spurs con 26 puntos, nueve rebotes y ocho asistencias de DeRozan y 23 puntos y 13 rebotes de Aldridge. Los Warriors contaron como gran novedad con el pívot australiano Andrew Bogut. Regresó al equipo tras dos temporadas en las que sufrió las consecuencias de una grave lesión y apenas jugó con Dallas, Cleveland y los Lakers. Los Warriors no lograron hacer valer los 24 puntos de Kevin Durant y los 25 puntos y ocho asistencias de Stephen Curry.

Oklahoma Thunder, sin Westbrook, sancionado, perdió ante Miami (107-116). Dragic, con seis triples, 26 puntos y 11 asistencias, Wade, con 25 puntos, y Olynyk, con 18 puntos y nueve rebotes, llevaron a su equipo hacia la victoria. Los números de los Thunder los acapararon el trío formado por Paul George, con 31 puntos y nueve rebotes, Grant, con 27 puntos y 10 rebotes, y Schroder, con 20 puntos.

 

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La ‘saudade’ de Coutinho


El fútbol mueve sin compasión sus escalas jerárquicas, vieja certeza que ahora acecha a Coutinho, que sólo participó tres minutos en la fiesta de Leo Messi en el Villamarín. Ingresó junto al joven Aleñá cuando el partido estaba más que sentenciado y los cambios no tenían ningún significado táctico. El baloncesto acuñó hace décadas un término para definir ese intrascendente periodo final: minutos de la basura.

Nadie sospechó hace un año un momento tan delicado y difícil de digerir para Coutinho. Llegó al Barça en enero de 2018, después de una larga y casi desesperante negociación del Barça con el Liverpool. Era algo más que un gran fichaje. Se trataba de una decisión de gran alcance estratégico, porque situaba al jugador brasileño como garantía de estabilidad en dos inquietantes cuestiones para el futuro del Barça. Por un lado, cerrar la herida que había abierto Neymar con su salto al París Saint Germain. Por otro, asegurar la sucesión de Iniesta.

Los dos casos se antojaban complicados de resolver, pero nadie como Coutinho parecía en mejores condiciones de arreglar el doble problema. El Liverpool adivinó perfectamente las necesidades del Barça y el efecto Neymar en la brutal escalada de precios en el mercado. En junio de 2017, Coutinho valía 70 millones. Tres meses después costaba 150 millones.

Coutinho había despegado en el Liverpool después de un difícil aterrizaje en Europa. Estrella juvenil del fútbol brasileño, ingresó con 18 años en el Inter de Milán, un club impaciente por naturaleza. Espera poco y fagocita mucho. Pasó por el Espanyol, regresó a Italia y terminó en el Liverpool. Se erigió en ídolo de Anfield, favorecido por su fenomenal sociedad con Luis Suárez. Era la pareja perfecta para un equipo que estuvo a un centímetro de ganar la Premier League y acabar con el tormento que persigue a los reds. No ganan el campeonato inglés desde 1990.

Si uno de los dos ofrecía el perfil más adecuado para jugar en el Barça, era Coutinho, jugador refinado, con clase y gol. Nadie le vio contraindicaciones, al contrario que Luis Suárez, un goleador de raza en el Ajax y el Liverpool, pero sin las clásicas sutilezas que se atribuyen al modelo Barça. Sin embargo, la historia se ha escrito de manera muy diferente. A Suárez se le recordará como a uno de los dos o tres delanteros más importantes en la historia del Barça. Coutinho corre el riesgo de pasar sin dejar la menor huella.

Su caso invita al dilema. ¿Era un jugador sobrevalorado o es un futbolista empequeñecido? No es fácil asomarse al Barça, y menos en los tiempos de Messi. Se necesita la máxima calidad, un carácter especial —un tanque sin dudas, como Luis Suárez, o un alegre desinhibido, como Dembélé— y un detalle que en otros equipos importa menos: una posición definida.

Hay menos dudas con respecto a la calidad de Coutinho que sobre su carácter y la ubicación que más le conviene. Cada jornada, parece más ensimismado, más preso de una saudade que desde fuera impresiona. Tampoco es fácil asignarle una posición. Venía como sucesor de Iniesta, pero le falta fuelle y sentido estratégico para jugar como centrocampista. Como delantero empieza a quedarse corto, o quizá comienza a ser víctima de la angustia que transmite.

Coutinho cada vez se achica más en el campo. Ni tan siquiera encuentra la red de seguridad que suponía su gran especialidad: el regate hacia dentro y aquel disparo de francotirador. En su melancólica actividad, Coutinho recuerda cada vez más a André Gomes, otro jugador que parecía hecho a la medida del Barça, pero terminó infeliz y abrumado, carne de banquillo y de los temibles minutos de la basura.

 

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Djené, el defensa perfecto


Cuando José Bordalás llegó al Getafe en octubre de 2016, se encontró con el Cata Díaz y Cala como centrales, una pareja experta y con mucha jerarquía pero poco apropiada para defender a su estilo: apretando mucho, casi en el medio del campo. Una vez conseguido el ascenso, el entrenador alicantino tenía claro que necesitaba un refuerzo para ganar en agresividad y fuerza y se acordó de Djené Dakonam (Lome, Togo; 27 años), un central al que ya conocía del Alcorcón y que entonces militaba en el Sint-Truiden belga. La primera temporada como azulón del togolés ya fue notable y en la presente se ha confirmado como el líder de la segunda mejor defensa del campeonato, solo por detrás del Atlético.

El pasado domingo Djené se convirtió en una roca inexpugnable para el Valencia. Hasta 10 balones recuperó el togolés, que no fue regateado en ninguna ocasión, interceptó un disparo y se anticipó en dos ocasiones a los atacantes rivales. Tan solvente fue que no necesitó apenas cometer faltas, tan solo una en 90 minutos. En Mestalla se mostró rápido, potente, seguro por abajo y por arriba, pese a no llegar al 1,80m. El gran partido que realizó fue solo uno más dentro de la gran campaña suya y de su equipo. Si el verano pasado el Getafe tuvo que espantar a sus pretendientes esgrimiendo los 35 millones de su cláusula, algo parecido se augura dentro de unos meses, cuando la clase media-alta de LaLiga busque defensas.

En cualquier caso, no parece que haya canto de sirena alguno que aturda a Djené. Al togolés se le ve tan centrado en el campo como fuera de él. Desde el club lo definen como un tipo feliz y humilde, alguien siempre preocupado por el bienestar de su gente y su comunidad. “Gran parte de lo que gano lo mando a mi familia”, confesó en una entrevista a EL PAÍS el año pasado.

Djené encarna sin pretenderlo el papel de antiestrella, alguien que en cuanto tiene unos días de vacaciones se va a su país para ayudar en todo tipo de obras sociales. El togolés es un tipo normal, pero ya ha tenido que desmentir varias veces aquella falsa noticia que contaba que iba a entrenar en tren de cercanías. “Solo estaba esperando a un amigo que venía del aeropuerto”, relató divertido en su momento. Suele usar el coche, aunque no reniega del transporte público por el tráfico de Madrid.

Es posible que sus orígenes humildes le impidan rendirse y dejar de trabajar. Eso fue lo que hizo cuando llegó a España en agosto de 2014. Tardó unos meses en empezar a contar para Bordalás, de hecho, el Alcorcón no le inscribió hasta finales de octubre de ese año. Una vez que superó el periodo de prueba, entró en el once, se aferró a él y se convirtió en un fijo, hasta hoy.

En Alcorcón llevó una vida tranquila y solitaria en un apartamento cedido por el club. Por las tardes aprendía castellano en un instituto y experimentaba en la cocina para preparar platos nuevos en su tiempo libre. Apenas salía porque siempre lleva a gala eso de cuidarse activa y pasivamente y porque, como él mismo reconocía en una entrevista de entonces en el diario Marca, no tenía muchos amigos para hablar en francés. Su aventura europea la empezó sin el apoyo de su familia, que no pudo reunirse con él hasta principios de 2018 por problemas de documentación. Ahora ya vive con su mujer y su hijo en Getafe.

Experiencia en Bélgica

Su rendimiento en Alcorcón fue muy alto, pero no llamó la atención lo suficiente para que un Primera apostase realmente por él y puso rumbo a Bélgica, al Sint-Truidense. Solo un año estuvo allí porque en cuanto Bordalás llegó a la élite con el Getafe, Ramón Planas, el entonces director deportivo se lanzó a por su fichaje. El hecho de que Planas sea hoy miembro de la secretaría técnica del Barça ha provocado que el nombre de Djené haya sido vinculado al club blaugrana cuando andaba en busca de centrales.

Si alguna vez el togolés acaba en el Camp Nou, no podrá coincidir con su ídolo futbolístico, que no es Piqué, ni tampoco Puyol, ambos centrales como él. Djené siempre ha reconocido su admiración por Andrés Iniesta y por su fútbol técnico, algo alejado del suyo, que sin embargo es defensivamente perfecto.

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El derrumbe más caro del Atlético de Simeone


Más que la eliminación en sí, la manera de caer ante la Juventus en Turín golpeó como nunca a la figura de Diego Pablo Simeone. Sin respuestas tácticas para contener la avalancha del campeón italiano, la imagen que transmitió el Atlético fue la de un equipo menor que acabó el duelo como lo empezó: muriendo en su propia área. A diez puntos del Barcelona en LaLiga tras el traspié de Bilbao, eliminado de la Copa en octavos por el Girona y sesgado el sueño de disputar la final de la Champions en el Metropolitano, por primera vez en sus casi ocho años al frente del Atlético, Simeone está en el centro de la diana de gran parte de la hinchada rojiblanca. Los resultados de las encuestas mediáticas y las opiniones en las redes sociales, agradecidas muchas también con los éxitos alcanzados bajo su dirección, no solo han puesto en solfa la labor del entrenador argentino. También el estilo con el que relanzó al club a hasta la élite del fútbol europeo se ha puesto en entredicho. Nunca ha estado tan cuestionado El Cholo como ahora. Algunos jugadores interpretaron su conservador planteamiento en Turín como una transmisión de miedo. Otros percibieron en el campo que el plan les llevaría de cabeza a la eliminación.

Ante esa novedosa y generalizada avalancha de críticas, más el maremágnum interno desatado, el viernes, el dueño del club Miguel Ángel Gil Marín emitió un histórico comunicado de apoyo al entrenador. Extrañamente, solo apenas un mes de haberle renovado hasta 2022 y de convertirle en el entrenador mejor pagado del mundo, el club decidió hacer público ese refuerzo al técnico. El mensaje vigorizó la idea de que este es el Atlético del tótem Simeone en el triunfo y en la derrota. La misiva, de alguna manera, trasladó al club a esos días de zozobra tras la final de la Champions perdida en Milán contra el Real Madrid en 2016 en los que el técnico amagó con marcharse. Hay tanto convencimiento en los despachos de que el método Simeone es la dovela que lo sostiene todo como temor a una posible marcha o renuncia de este.

Fuente: L’Equipe.

Para la dirigencia rojiblanca, Simeone significa la estabilidad de un proyecto que este curso ha exprimido hasta el límite las arcas del club para tratar de alcanzar la final de la Champions en casa. La millonaria renovación de Griezmann, los 70 millones pagados por Lemar, los 20 por Rodrigo, y los cerca de 40 que suman entre Kalinic, Arias y la cesión de Morata, han sido puestos al servicio de Simeone. El plantel es el cuarto en valor de mercado, 955 millones de euros solo superado por el Barcelona (1.180), el Manchester City (1.140) y el Real Madrid (965). Sin concluir aún el mes de marzo, el único objetivo a cumplir para tan elevada inversión es consolidar la próxima plaza en la Champions y trabajar en una reconstrucción en la que se dan por casi seguras la marcha de Godín, Lucas y Filipe y no está clara la continuidad de Juanfran, Savic, Saúl, Vitolo, Costa, Morata y Griezmann.

Fuente: Transkermarkt.

Por sus elevados salarios, la terna de delanteros es el mayor quebradero de cabeza para cuadrar las cuentas del próximo curso. Los números no dan para mantener a los tres. Uno tendrá que salir y en el club tampoco se descarta que este sea Griezmann. Su salida aliviaría una tabla salarial que se disparó y rompió el equilibrio en el vestuario. Fuentes conocedoras del mercado aseguran que desde hace tres meses el entorno del delantero francés le ha estado ofreciendo a varias de las grandes potencias europeas, una de ellas de la Premier, que le dio como respuesta que no puede alcanzar los cerca de 20 millones de euros netos que percibe en el Atlético. El sábado, el diario L’Equipe reveló que emisarios en su nombre habrían intentado reabrir la puerta del Barcelona, al que renunció la temporada pasada. Si se produce su marcha, la lectura obligada será que el club hizo un sobreesfuerzo por retenerle como pieza la principal para tratar de alcanzar el objetivo sobre el que ha girado toda la planificación y el exceso de gasto: el intento por levantar en su propio estadio la primera Copa de Europa.

El mercado, bastaría con concretarse las ventas de Griezmann y Lucas, le augurararía a la entidad una recaudación que superaría los 200 millones de euros. Prácticamente cerrada la renovación de Oblak y el fichaje del mexicano Héctor Herrera, centrocampista del Oporto, el debate sobre el perfil de las nuevas contrataciones apuntará directamente al estilo. El problema del Atlético este curso ha sido futbolístico. Simeone no ha explotado el talento de un plantel en el que era evidente que ya no podía jugar de la misma manera que en sus mejores años. Se cuentan con los dedos de una mano los partidos en los que ha sido autoritario desde su estilo, Borussia Dortmund (2-0), Alavés (3-0), Real Sociedad (2-0) Getafe (2-0) y Juventus (2-0), todos en casa. También se contabilizan pocos jugadores a los que Simeone haya extraído un rendimiento acorde con las aspiraciones. Oblak y Rodrigo han sido los más notables y regulares, con Griezmann estelar apenas en el tramo que va de diciembre a febrero. Demasiado poco para el Atlético más caro de la historia.

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El Villamarín se rinde al rey de Sevilla


Momento en el que Messi da el toque sutil con el que marcó su tercer gol del día, cuarto del Barça. En vídeo, declaraciones de Ernesto Valverde tras el partido.

“Messi dos, Betis, cero”, se oyó en la grada del Benito Villamarín justo después de que el argentino hiciera el segundo tanto del Barcelona, al filo del descanso y después de un descomunal pase de tacón de Luis Suárez. El Betis, a su estilo, le había intentado plantar cara a un líder que jugó algo conservador y encontró nuevamente en Messi a su arma letal, poderosa e infalible. El tercer gol, de toque impresionante propio de un genio, desató la catarsis en Heliópolis. La afición del Betis le dedicó a una enorme ovación y hasta su nombre fue coreado por los béticos, rendidos ante tal demostración de talento. Messi agradeció a los aficionados su muestra de cariño.

En menos de un mes, el mejor futbolista del mundo se ha dado un paseo demoledor por Sevilla. La capital de Andalucía ha caído rendida a la pegada y el fútbol de un futbolista que acaba con todos los debates y los planteamientos previos al choque. Una fuerza de la naturaleza se movió por el Villamarín, donde todavía tiene que venir el 25 de mayo a jugar la final de la Copa del Rey ante el Valencia. Por el momento, Messi se ha coronado como el rey de Sevilla.

Hay algunos monarcas que han dejado huella en la capital de Andalucía. Para empezar, la ciudad fue cuna de los emperadores romanos Trajano y Adriano; también dejó un grato recuerdo el rey musulmán Al-Mutamid, el monarca poeta que acabó desterrado en el norte de África. Fernando III el Santo, Alfonso X y Pedro el Cruel también dejaron huella, así como Carlos V, que se casó en el Alcázar con Isabel de Portugal. El nombre de Messi fue aplaudido cuando sonó por la megafonía del estadio, aunque probablemente su huella no será tan grata como la dejada por los anteriores personajes. Así es el mundo del fútbol.

A los 18 minutos, en el primer disparo a puerta del conjunto catalán, Messi marcó de un gran lanzamiento de falta, sorprendiendo a Pau por su propio palo. Es el quinto gol de falta que marca Messi en la presente temporada. Una faceta del juego en la que ha mejorado con el paso de los años, porque solo una figura de tal calibre no se cansa de mejorar y evolucionar. Messi, seis minutos después, lanzó otra falta, cometida sobre Vidal. Esta vez cambió de palo, pero sin la suficiente fuerza como para sorprender a Pau. Desde los saques esquina, desde cualquier parte del campo, con una hierba cortada a los 22 milímetros, Messi gobernó el partido de manera majestuosa.

Todavía en la última jugada del primer tiempo inició una jugada para luego recibir un espléndido pase de tacón de Luis Suárez. Superó a tres defensas béticos en carrera y marcó con una impresionante tranquilidad. El Betis jugaba y Messi lo machacaba.

Un amargo consuelo emergió en las gradas del Villamarín. Los béticos recordaron el estropicio que Messi le hizo al Sevilla, eterno rival, en el choque liguero del pasado 23 de febrero. El Barcelona ganó 2-4 y el argentino hizo los tres primeros tantos para remontar un choque donde los andaluces se pusieron por delante. No hay rivalidad que valga para Messi, al que Sidnei intentaba parar de forma desesperada mientras el argentino dibujaba pases y regates increíbles. Goles como soles en una y otra punta de Sevilla, tantos que acercaron mucho la Liga a un Barcelona liderado por el genial jugador argentino.

Messi voló sobre el partido o los miles de partidos que se jugaron hasta que decidió entrar en acción. Un conjunto de duelos individuales que acabaron cuando Leo dijo basta, muy secundado por un Luis Suárez que ha recuperado su mejor versión en el tramo decisivo de la temporada. Como consecuencia, los registros de Leo se siguieron sucediendo. Messi superó a Puskas y se convirtió en el jugador que ha marcado más goles al Betis en toda la historia. Luis Suárez, una fiera, había marcado el tercero después de una jugada espectacular, en la que partió desde su propio campo para plantarse en el área de Pau driblando contrarios. Bartra se deshizo ante la fortaleza de Suárez, el mejor ayudante de un Rey aclamado en Heliópolis.

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Jon Rahm solo sabe jugar a todo o nada


Hoyo 11 en Sawgrass, sede majestuosa de The Players, el quinto grande del golf. Jon Rahm ha comenzado el domingo como líder por primera vez en su carrera en un torneo del PGA, el circuito americano. Y no en uno cualquiera. Los 50 mejores jugadores del mundo se dan codazos por una bolsa de premios de 11 millones de euros, dos para el ganador. La pelea es tremenda. Hasta 18 golfistas se han amontonado durante la jornada en un intervalo de tres golpes. Entre los colíderes anda Rahm, ya entonces repuesto de un horroroso comienzo: tres bogeys en los cuatro primeros hoyos. Una pésima racha que hace muy pocos meses, menos de un año, hubiera desatado una erupción incontrolable en la mente del volcánico Rahm. No ahora. Ahora es un hombre “diferente, dice él mismo, “orgulloso” de su trabajo mental y de su “crecimiento personal”. Ahora Rahm se calla, por fuera y por dentro, aprieta los dientes, sigue concentrado. Y así, pasan las nubes y llegan dos birdies en los hoyos 6 y 8 para volver a la cabeza del pelotón.

McIlroy, con el trofeo.
McIlroy, con el trofeo. EFE

Parece en ese momento que Rahm ha superado la prueba de madurez, que puede abrochar a los 24 años el mayor triunfo de su carrera. Hasta que llega ese hoyo 11, un par cinco, y la bola aterriza de salida en un búnker. A Jon, siempre impulsivo, jugador de todo o nada, como Seve, el cuerpo le pide marcha. Si hace lo que siente, buscará el green, a por todas. Si es conservador, como le aconseja su caddie, Adam Hayes, se conformará con salir vivo de esa trampa y coger la calle. Y Rahm, que no tiene dobleces, juega a ganador. Pierde. Bola al agua. Bogey.

Algo se resquebraja en esa bola fallada. La confianza ya no es la misma, y aunque reacciona con un birdie en el 13, ya no es el mismo jugador que el día anterior había firmado -8. Otra calle perdida en el 15 y una nueva bola al agua en el 17 son su sentencia. Rahm no gana The Players, torneo que va por primera vez a las manos de un genial Rory McIlroy, pero puede que haya ganado una lección. Igual de bien está escucharse a uno mismo que al caddie.

Un lazo amarillo para apoyar a Jack Nicklaus

El golf tiene sus propios códigos. Cuando en el hoyo cuatro la bola de Rahm voló hasta golpear en el pecho a un espectador, poco importaba que el jugador vasco estuviera en un momento crítico y que por dentro le llevaran los demonios. Rahm cumplió con lo que mandan las tradiciones, se acercó al dolorido aficionado y, además de las disculpas, le regaló un guante firmado. Rahm conoce bien el valor de esos gestos. También el significado de apoyar a las leyendas. Durante este torneo, el vasco ha lucido en su gorra un lazo amarillo para respaldar una campaña de Jack Nicklaus por los hospitales infantiles. Muchos otros jugadores y él también lo llevaron el curso pasado, en honor al golfista Jarrod Lyle, fallecido de leucemia.

Al final y al cabo era solo la tercera vez que Rahm jugaba The Players, un torneo que nació en 1974 y cuyo palmarés inauguró Jack Nicklaus. Y la primera ocasión en que amanecía la última jornada como líder en el PGA. Todos motivos para tomarse las cosas con cierta calma. Pero ya se sabe que Rahm tiene prisa por llegar a lo más alto. Lo quiere todo, y cuanto antes. Y muchas veces para ganar hay que perder. Esa lección ya la aprendió Rahm en la pasada Ryder, cuando se culpó a sí mismo de fallar después de sus derrotas en los dos primeros días. Tuvo que aliarse el destino para quedar emparejado con Tiger Woods en el último asalto y demostrarse de lo que era capaz. El vasco se conjuró aquella mañana para jugar en partido contra sí mismo en lugar de contra el mito que tenía delante. Salió ganador y despegó como un jugador nuevo. Hoy habla de compromiso con cada golpe, de ser decidido y agresivo, de tomar una decisión en el campo e ir a por todas. Pura piel. Eso hizo en el hoyo 11 de Sawgrass, fiel a sí mismo, aunque le saliera cruz.

“Estoy muy orgulloso porque mentalmente no he sido el Jon que hubiese sido antiguamente, no se me ha ido la cabeza, no he tirado palos, no me he enfadado, no he dicho nada malo”, dijo Rahm a Movistar Golf. “Es la primera vez que estoy en una situación así en un torneo tan grande, y esto se aprende y ya está. Sería malo si no aprendo, no serviría para nada. Seguro que aprenderé como he hecho hasta ahora”, añadió.

La corona se la llevó Rory McIlroy con 16 bajo par, uno de ventaja sobre el incombustible Jim Furyk (48 años; cuando Rahm tenía uno, Furyk ya jugaba este torneo), y dos sobre Eddie Pepperell y Jhonattan Vegas, que firmaron dos putts antológicos en el 17, un par tres en isla (el del venezolano fue el putt más largo en la historia en este hoyo, más de 21 metros).

Rahm, desafinado en esta última ronda con el driver y que acabó a cinco golpes, pudo ganar The Players con 24 años. Sergio García, el único español con este campeonato en su vitrina, lo logró con 28, en 2008. Y Tiger Woods, cuya carrera se conoce al dedillo Rahm, como si fuera un libro mil veces leído, se lo adjudicó en 2001 con 25 años, uno más que Rahm. Claro que para entonces El Tigre ya coleccionaba cinco grandes, sumaba los tres últimos seguidos (Us Open, Británico y PGA de 2000), y se encaminaba al cuarto consecutivo, al mes siguiente en Augusta. Fue el Tiger Slam. Una barbaridad.

Al Masters, que abrirá su museo dentro de 25 días, mira también Rahm. Seguro que allí volverá a jugar a todo o nada.

Clasificación final: 1. R. McIlroy (Irl.N.), 272 golpes, -16. 2. J: Furyk (EEUU), -15. 3. E. Pepperell (Ing) y J. Vegas (Ven), -14. 5. D. Johnson (EEUU), B. Snedeker (EEUU), T. Fleetwood (Ing), -13. 12. J. Rahm, -11. 22. S. García, -8. 30. T. Woods (EEUU), -6.

Clasificación completa y final de The Players.

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Monchi rechazó una oferta del Arsenal para volver al Sevilla


Monchi, en la presentación ante los medios. En vídeo, Monchi inicia su nueva etapa en el Sevilla: “Llego para hacer crecer al equipo”.

Una multitud de empleados de todas las parcelas del Sevilla estuvo presente en la presentación de Monchi como nuevo director general deportivo del Sevilla, donde tendrá todo el mando para planificar desde el uno de abril el nuevo proyecto del equipo andaluz. Monchi apenas permaneció inactivo después de rescindir su contrato con la Roma, donde trabajó los dos últimos años. El gaditano confirmó que rechazó una oferta del Arsenal, donde entrena su amigo Unai Emery, para decidirse por regresar a su casa. “Con el Madrid no ha habido nada. Los ofrecimientos han llegado de otros sitios. El Arsenal fue el club que más interés demostró. Al final tomé la decisión de aceptar la llamada del Sevilla porque profesionalmente era la mejor”, aclaró Monchi. Curiosamente, el director deportivo confesó que muchas personalidades del mundo del fútbol le recomendaron no emprender una segunda etapa en el Sevilla. “Mucha gente de fuera de Sevilla de la que aprecio su opinión en el mundo del fútbol me dijo que no emprendiera este regreso. Me quedo con lo que me dijo mi amigo Víctor Orta. ‘El Padrino II fue mejor que el Padrino I”, aclaró Monchi.

El nuevo técnico del Sevilla valoró de forma positiva sus dos años de trabajo en La Roma, aunque confesó que tuvo un error propio de novatos. “Era la primera vez que salía fuera y debí conocer mucho mejor cómo funcionaba ese club. La presión ha sido inmensa y eso me ha ayudado a crecer. Los resultados fueron buenos el primer año y peores en este”, indicó Monchi, quien comenzará a ejercer en su nuevo cargo el uno de abril. “No vengo a salvarle el culo a nadie. Vengo porque cuando el presidente me llamó me ofrecieron un proyecto de futuro que me seduce. Quiero revertir en el Sevilla todo el crecimiento que he experimentado en los dos últimos años en la Roma”, aclaró.

Monchi desveló que está previsto un plan de mejoras de infraestructuras en el Sevilla a corto plazo, y que se ha encontrado con un club muy saneado en lo económico, al que debe situar en lo más alto del fútbol español y europeo. “No voy a prometer títulos. Vengo a hacer un Sevilla que se codee con la élite. Y creo que tenemos techo para ello”, indicó.

Monchi aclaró que no se marchó del Sevilla por enemistad sino por una necesidad personal después de 17 años ejerciendo de forma ininterrumpida como secretario técnico del club. “Necesitaba aire”, afirmó, para esbozar de forma ligera las que serán las líneas maestras de su próxima política en el club. “Quiero un crecimiento estructural y, aunque el club está muy bien en lo económico, no descarto las ventas para alcanzar este crecimiento porque todo el mundo vende. Mi modelo será un modelo ganador sin miedo a vender jugadores. No estoy aquí por sevillismo, sino por una cuestión profesional”, dijo.

El nuevo director deportivo del Sevilla no descartó a Joaquín Caparrós como entrenador para la próxima temporada y remitió al próximo mes empezar a analizar cuestiones de estricta actualidad como las renovaciones de Sarabia, Banega y Ben Yedder. Por último, Monchi aclaró que no tuvo nada que ver en la destitución de Pablo Machín como entrenador del primer equipo.

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Suárez estará dos semanas de baja por un esguince de tobillo


Luis Suárez tiene, efectivamente, un esguince en el tobillo de su pie derecho. Las pruebas que le han realizado los servicios médicos del FC Barcelona la mañana de este lunes han confirmado el diagnóstico inicial. “Parece que tiene un fuerte esguince”, desvelaba el técnico, Ernesto Valverde, ya en la conferencia de prensa posterior al partido entre el Betis y el Barcelona (1-4). Esta lesión, que no es grave, dejará al futbolista unos días trabajando al margen de sus compañeros. Los médicos calculan que estará entre 10 y 15 días de baja, tiempo que dedicará a su recuperación con la supervisión de los servicios médicos del club.

Eran los minutos finales del partido en el Benito Villamarín cuando el nueve del Barça se resbaló al hacer la presión ante Mandi. Llegó tarde, cuando el argelino ya se había desprendido del balón, pisó mal, hizo un mal gesto y quedó tendido en el suelo. Suárez, que fue sustituido por Coutinho, terminó abandonando el terreno de juego por su propio pie. Aunque con una ostensible cojera.

Suárez, que debía incorporarse próximamente a la convocatoria de Uruguay, tendrá que renunciar esta vez a su compromiso con la selección. Uruguay disputará la China Cup, un torneo de exhibición que se juega a partir del 22 de marzo y que enfrentará a la selección charrúa, sin Suárez, a Uzbekistán en semifinales. Este parón que vivirá LaLiga esta semana por las citas de las selecciones nacionales permitirá al Barcelona no notar tanto la ausencia de Suárez, que sería duda para el Barcelona- Espanyol de la siguiente jornada liguera, pero podría estar ya disponible para jugar contra el Villarreal en el Madrigal el día 2 de abril.

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La UEFA abre una investigación a Cristiano por su gesto ante el Atlético


La UEFA ha anunciado este lunes que ha abierto una investigación al delantero de la Juventus, Cristiano Ronaldo, “por conducta impropia” tras su gesto al final del partido en el que los turineses eliminaron al Atlético de Madrid de la Champions League. El máximo organismo europeo ha comunicado también en su página web que la decisión sobre una posible sanción se comunicará el 21 de marzo, jueves.

El ‘7’ de la ‘Vecchia Signora’ fue el gran protagonista en la noche del pasado martes gracias al hat-trick que anotó y que supuso la victoria por 3-0 y el pase de los de Massimiliano Allegri a los cuartos de final del torneo. Sin embargo, tras el pitido final, el de Madeira se dirigió eufórico hacia una de las gradas del estadio juventino y realizó repetidas veces un gesto que parecía imitar el de Diego Pablo Simeone en el partido de ida tras el 1-0 de José María Giménez y por el que el organismo continental simplemente multó al técnico argentino con 20.000 euros.

“A raíz de la investigación disciplinaria dirigida por el Inspector de Ética y Disciplina, y en concordancia con el artículo 55 del Reglamento Disciplinario, se han abierto procedimiento disciplinario por conducta impropia del jugador Cristiano Ronaldo”, señaló la UEFA. El organismo señaló que el portugués podría haber infringido los artículos 11 (2) (b) y (2) (d) de su normativa y que su Comisión de Control, Ética y Disciplina “tratará este caso en su próxima reunión del 21 de marzo”.

El sábado, el entrenador de la Juve, Massimiliano Allegri, aseguró que no temía una posible sanción al portugués. “Creo que el martes cada uno ha celebrado de manera distinta. En el estadio había 42.000 aficionados, deberían sancionar a todos. No me parece algo particular (la celebración de Cristiano). No tenemos miedo de una sanción, y no la habrá”, afirmó Allegri en la rueda de prensa previa al cruce liguero de este domingo contra el Génova, en el que no jugó Cristiano y que acabó convirtiéndose en la primera derrota de la temporada de la Juve en Serie A.

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‘Doctor’ Thiem


Disciplinado, metódico y persistente, Dominic Thiem recibió el reconocimiento a una trayectoria creciente a la que tan solo le faltaba una condecoración mayor. Propietario de 11 trofeos de la ATP, hasta ahora no había logrado ninguno de verdadera relevancia –el de Río de Janeiro, un 500, marcaba la frontera–, pero en Indian Wells se destapó definitivamente. Con un tenis tan incisivo como estiloso, el austriaco (Wiener Neustadt, 25 años) volteó un escenario muy adverso en la final contra Roger Federer y le derrotó por 3-6, 6-3 y 7-5, después de 2h 03m. Entonces, feliz y exhausto, se desplomó sobre el cemento y, ahora sí, lograba definitivamente ese doctorado que tanto se le resistía.

Después de haber cedido en la final de Roland Garros el curso pasado, y de haber perdido otras dos en la arena de Madrid, Thiem, formidable jugador, se convirtió merecidamente en doctor. Doctor Thiem. “Solo me quedan 88 títulos para alcanzar a Roger”, bromeaba el campeón, superior al suizo en un pulso tenso y hermoso, definido en la foto-finish. A fuerza de estar ahí, de muchas agallas y mucho juego, el austriaco rindió a un magnífico nivel en su primera final de un 1000, pese a que en este primer trimestre de la temporada había dejado más sombras que luces y no conseguía despegar.

Identificado como un terrícola de pura raza –ocho de sus 11 premios tienen el rastro de la arcilla–, cada vez se desenvuelve mejor sobre cemento y progresa en términos generales para dar el gran salto. El tenis lo tiene de sobra, de modo que su escalada debe ser sobre todo mental. Y en ello está. Federer le apretó durante gran parte del choque, pero él contragolpeó y respondió a las embestidas con una defensa nadaliana y un repertorio de tiros camaleónico. Supo procesar bien el dominio del suizo en la primera manga, sin arrugarse, y aprovechó un ligero despiste del rival en la segunda para prolongar el duelo a la tercera. Y ahí, todo sangre fría y agresividad, le birló al de Basilea la victoria con un break definitivo (para 5-3).

Le jugó todo el rato de tú a tú, resistió los órdagos que lanza siempre RF y evitó así el sexto laurel de Federer en el Valle de Coachella. Venía el suizo de elevar su título 100 en otro territorio desértico, el de Dubái, pero no pudo acercarse un poco más a Jimmy Connors (109) y ahora enfila Miami antes de regresar a la tierra después de tres años de ausencia. “Estoy feliz por Dominic. Se lo merece, sin duda”, expresó el ganador de 20 grandes, que en los cruces particulares con el austriaco está en desventaja (2-3).

19 ganadores distintos en 19 torneos

“Roger es una leyenda y nos sirve de inspiración a los jóvenes”, apreció Thiem, que confirmó la variabilidad actual del circuito masculino –19 ganadores distintos en los 19 eventos disputados hasta ahora– y que hoy día trabaja con el técnico chileno Nicolás Massu, después de pulirse durante años con el rudo Günter Bresnik. “Verdaderamente es un privilegio competir con él, porque cada vez que juegas contra él aprendes cosas nuevas. Esperemos que siga en el tour muchos años más”, agregó.

Serio y discreto, Thiem es un tenista muy apreciado en el vestuario, ejemplo de profesionalidad porque va a contracorriente de otros jóvenes jugadores que se dispersan con excesiva facilidad. “El día que Dominic levante un trofeo de los grandes, y lo veremos más pronto que tarde, me alegraré mucho”, escribía hace medio año Toni Nadal en este periódico, subrayando la calidad de un tenista que este lunes desbanca a Federer como número cuatro del circuito. “Es bastante surrealista lo que ha pasado en los últimos 10 días. Cuando llegué aquí no estaba para nada en forma y ahora soy campeón de Indian Wells”, celebró Thiem.

Andreescu, invitada y lanzada


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Andreescu, durante la final contra Kerber. AFP

La sorpresa en la final masculina vino precedida de otro pelotazo en la femenina. No tanto por la victoria de Bianca Andreescu como por la circunstancia en la que lo hizo. Invitada por la organización, la canadiense (de origen rumano) asoma la cabeza en un gran escenario con tan solo 18 años. En las dos últimas semanas ha ido despachando a adversarias como Dominika Cibulkova, Qiang Wang, Garbiñe Muguruza o Elina Svitolina, y en última instancia batió a Angelique Kerber: 6-4, 3-6 y 6-4, en 2h 18m. Ya figura en el top-20 de la WTA –comenzó el año como 152 y este lunes es la 24– y suma más triunfos que ninguna (28) esta campaña.

De esta forma, sigue la ruta que hace un año trazó Naomi Osaka, que ganó la última edición para romper el cascarón y trepar hasta el número uno que ocupa. “Esto es una locura”, admitió Andreescu, todavía acalambrada; “hace un año estaba jugando un torneo 25k [para promesas, equivalente a los Futures] y ahora soy campeona de Indian Wells. Es un sueño, una locura. Es increíble todo lo que puede ocurrir en solo un año. No tengo ninguna presión, pero debo seguir. En el tenis no se sabe qué pasará la próxima semana…”.

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La jornada del 10


El Barça se abonó al 10. Al 10 de Messi. A los 10 puntos que ya le saca al Atlético. A las 10 jornadas que quedan para acabar LaLiga. La noche fue de 10 para el Barça.

El fin justifica los medios si se trata de que las diferencias las marque Messi. Ya superados los tridentes, alcanzó con el 10 para cantar victoria en el Villamarín. Messi y su amigo Luis Suárez no tuvieron piedad del Betis la noche en que se discutía cuanto tiempo de vida le daba el Barça a LaLiga. No quieren los azulgrana perder el tiempo y prefieren finiquitar cuanto antes el campeonato para gestionar la Champions después de ser finalista de la Copa.

Betis, 1; Barcelona, 4

Betis: Pau López; Mandi, Bartra, Sidnei; Joaquín (Emerson, m. 67), Canales, William Carvalho (Loren, m. 74), Guardado, Tello; Lo Celso (Lainez, m. 67) y Jesé. No utilizados: Joel; Feddal, Kaptoum y Sergio León.

Barcelona: Ter Stegen; Sergio Roberto, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Rakitic (Aleñá, m. 88), Busquets, Arturo Vidal, Arthur (Semedo, m. 64); Messi y Luis Suárez (Coutinho, m. 89). No utilizados: Cillessen; Umtiti, Boateng y Malcom.

Goles: 0-1. M. 18. Messi. 0-2. M. 46. Messi. 0-3. M. 63. Luis Suárez. 1-3. M. 82. Loren.

1-4. M. 85. Messi.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea. Amonestó a Guardado, Semedo y Lenglet. VAR: Gil Manzano.

Villamarín. 54.172 espectadores.

El 10 azulgrana se vistió de goleador el día en que superó las 476 victorias de Xavi y los 674 partidos de Iniesta. Messi le marcó tres tantos más al Betis para un total de 23, 19 en la Liga. El Barça fue el equipo de Messi y el Betis fue el equipo de Setién.

Ningún equipo condiciona tanto la alineación, el juego y el ánimo del Barça como el Betis. La Quinta de Lo Pelat nació en el Villamarín; cuando Guardiola se desquiciaba con el fútbol verdiblanco, Tito le respondía: “Siéntate y mírate el partido como si estuvieras en un tablao flamenco”; y los cruyffistas más radicales están enamorados de Quique Setién. La vida azulgrana cambió en noviembre cuando el Betis ganó en el Camp Nou: 3-4.

No solo Valverde miró hacia su marco sino también Messi. Aquel equipo ganó consistencia defensiva, más interesado en ganar partidos que en presumir de personalidad futbolística, entregado definitivamente al desequilibrio del 10. Ya nadie se rasga los ojos en el barcelonismo si el equipo se despliega a partir de un 4-4-2, y menos si pasa en campo del Betis el día en que se puede resolver LaLiga. No jugaron el lesionado Dembélé ni Coutinho, los fichajes en los que se invirtió el dinero generado por la huida de Neymar, sino Arturo Vidal. La propuesta quedó avalada por el marcador y los goleadores: tres dianas de Messi y una de Suárez.

Más que discutir la posesión, el Barça quiso contrarrestar a un Betis limitado por las ausencias de sus laterales, sustituidos por extremos: Joaquín y Tello. Los azulgrana se pasaron un cuarto de hora a expensas del rival, a remolque del partido, torpes en la elaboración y pendientes de la recuperación, como se advirtió en un robo de Busquets ante la frontal del área de Pau que acabó en falta: Messi coló la pelota por el ángulo del portero con un tiro fuerte y colocado a la cruceta: 0-1.

Un gol propio de Ronaldo

A balón parado encontró el Barça un agujero después de ser achuchado por el fútbol del Betis. Arriesgaban los verdiblancos y desbordaba por la izquierda Tello. Los balones del extremo cruzaban el área y a Jesé siempre le faltaba un dedo para conectar con el balón ante el bullicio de la hinchada, enfadada con el árbitro De Burgos Bengoetxea. Aguantaron firmes el meta y los centrales del Barcelona, fuerte en su área y al acecho de las transiciones, siempre amenazador con Messi.

Las aceleraciones del 10 eran demoledoras en un partido descontrolado, mal rematado por el Betis y bien contragolpeado por Messi. El 0-2 fue una obra de arte por el gesto técnico de Luis Suárez, un taconazo espléndido que dejó a Messi solo ante el meta 0-2. Un marcador imposible para el Betis, desenfocado, abatido hasta Canales, que se vencía cuando llegaba al área del Barça.

Asegurada la victoria, el partido se convirtió en una cuestión personal para Luis Suárez. El uruguayo falló dos goles cantados, excelente como asistente y mal rematador, hasta que se vistió de Ronaldo y metió un gol de bandera por la fuerza y la precisión: 0-3. El Betis fue un espectador del plan liquidador del Barça hasta que Loren convirtió el gol del honor. La respuesta de Messi fue espectacular porque colocó la bola picada, con una vaselina preciosa y precisa, imposible para Pau López. La parábola provocó que el Villamarín se pusiera de pie para cantar el nombre de Messi.

Nadie se atrevió a hablar de tácticas ni a discutir el fútbol del Barça, fuerte en las áreas, camaleónico en la divisoria, tremendo al espacio con Messi. El 10 estuvo de 10 en la que es su Liga.

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Puerto Rico y sus padres


El sábado se sortearon los grupos de la primera fase del Mundial de baloncesto. España ha quedado encuadrada en lo que Scariolo ha definido como “un grupo asequible, con equipos a los que debemos respetar”. Creemos que el seleccionador se refiere más a la selección de Puerto Rico que a las de Irán y Túnez, por una lógica cuestión de historia. La selección caribeña lleva participando en los mundiales ininterrumpidamente desde el año 1986, precisamente cuando el campeonato se disputó en nuestro país. El entrenador actual de la selección caribeña, Eddie Casiano, fue compañero de batallas de José Piculín Ortíz o Ramón Rivas, dos de los jugadores que dejaron un imborrable recuerdo en el baloncesto ACB de la última década del siglo XX. Casiano tiene como uno de sus referentes a Gian Clavell, escolta de Estudiantes y ha tenido en la preselección a un hijo de Ramón Rivas, con una biografía claramente menor a la de papá.

Recuerdo una tertulia con exjugadores, de esas que siempre acaban con la necesidad de contar batallas de juventud. Joe Arlauckas acabó sacando una historia de Rivas, compañero suyo Baskonia. Una de esas cosas que sucedían por dentro, donde se batían los machotes. Rivas tenía, por lo visto, un pique bastante duro con mi compañero Orenga, que no era el pívot más querido por los rivales, lo cual tampoco era de extrañar; le pagaban por ello. Ramón había crecido en ambientes donde ser hijo de alguien era muy poco recomendable. Allí había que crecer como un padre. Tras un partido calentito previo, le anunció a Joe sus intenciones. “Este tipo se va a enterar. Aquí no me hace lo que en Madrid, ya verás”. Y nada más salir, comenzó la puesta en escena. “¡hey, you, —se acercó a Juan en el calentamiento—; aquí, hoy, durante todo el partido, me vas a llamar papá! ¡Lo entiendes! ¡Aquí me vas a llamar papá!”.

Los más jóvenes de nuestros aficionados deben saber nuestro baloncesto tendrá siempre una deuda pendiente con Puerto Rico. Mucho antes del aterrizaje de jugadorazos como Piculín Ortíz o Ramón Rivas, de aquel país habían llegado los primeros extranjeros que impulsaron por ejemplo la historia del Real Madrid de baloncesto. Nombres como Freddy Borrás, o Willo Galíndez se vuelven imprescindibles si queremos entender el crecimiento de nuestro deporte en los años 50. Y ellos dos, junto a Rafa Deliz, fueron en realidad los hijos deportivos de uno de los jugadores extranjeros que dejó mayor impronta entre aquellos pioneros. Solamente tres temporadas estuvo entre nosotros Johny Báez, y en ese corto período de tiempo (1957-1960) fue capaz de dejar el nivel de baloncesto de aquellas primeras ligas nacionales a una altura que solamente los jugadores norteamericanos podrían superar después. Aquellos primeros padres boricuas habían venido a España con la única ambición de completar sus estudios (fue el caso de Borrás y Galíndez), o de vivir nuevas experiencias, como el caso de Báez. Probablemente sin querer, nos despertaron la necesidad de explorar un crecimiento de nuestro baloncesto que ya se hizo imparable. La llegada de Clifford Luyk y Wayne Brabender unos años después al Real Madrid, con el trabajo de Raimundo Saporta y Pedro Ferrándiz, dio origen a un equipo de leyenda. Y la casi inmediata conversión de ambos en jugadores seleccionables probablemente cambió la historia de nuestro baloncesto para siempre. Una historia que no podría explicarse sin aquellos jóvenes estudiantes caribeños, convertidos en padres de aquel baloncesto español.

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Zidane entra en el incendio


Si al madridista (al normal, no al que le ponen el micrófono al acabar los partidos en esa especie de casting de David Lynch) le hubiesen preguntado qué era más difícil este año, si ganar un título o que Zidane entrenase al equipo en marzo, diría lo segundo sin dudarlo. Porque era tan difícil que volviese como que se diesen las condiciones: haberlo perdido todo ya en invierno, cuando ni siquiera ha dado tiempo a ir al estadio en manga corta, el uniforme del aficionado campeón.

Pero así es la vida, nada que no se haya inventado antes, y así es el Real Madrid, un club solitario y extraño, indescifrable, sujeto a una mística que lo mantiene en las cumbres sostenido sobre sí mismo, convirtiendo el presente en pasado a una velocidad irremediablemente sentimental; todo ha ocurrido ya en el Real Madrid, también Zidane, y de todo hace ya una jornada, una eternidad.

Con semejante sentido del espectáculo lo único que se echó en falta en la presentación de Zidane fue que dijese “no se os puede dejar solos” y se marchase tan campante a hacer sus cosas de Zidane. No hubiera desentonado. Porque esa era la sensación y porque el Real Madrid se empezó a quedar solo un segundo después de ganar la última Copa de Europa, cuando el árbitro pitó el final en Kiev y tres hombres decidieron que se iban: Zidane, Cristiano y Bale.

Sólo se pudo salvar uno, el que menos importaba de los tres. Así que se ganó una Champions para empezar a perder la siguiente, algo tan paradójico como esa brillante teoría que dice que ganar Copas de Europa ha aplazado la reconstrucción necesaria del equipo, como cuando ganar tres Oscar seguidos te impide asistir a clases de interpretación.

Contra el Celta no sólo volvió Zidane sino sus consecuencias, entre ellas una suerte de autoridad implícita en la plantilla que más la necesita del mundo. En los últimos tres años no se ha conocido un patrón de juego exacto del Madrid, adaptándose como un depredador a sus presas y organizando partidos salvajes de acuerdo a la naturaleza del envite. Más que un entrenador Zidane es una atmósfera, un lugar tranquilo en el que coger aire, lo más parecido a la felicidad que ha conocido el madridismo en los últimos tiempos.

De alguna manera ha conseguido entrenar como es en un vestuario que depende más del carácter del entrenador que de su pizarra. Alguien que sepa que entrenar un equipo empieza por tener el equipo, no dar por perdido a nadie y darles a los jugadores un valor a sí mismos y a los demás. El Madrid, un equipo vengativo que disfruta reaccionando desde abajo, en el marcador o en la temporada, tiene en Zidane el guante que mejor encaja en su mano. Alguien que no exige razones, como el club, un automatismo que se llena de sentido en la victoria y la busca no para disfrutarla sino para sobrevivir.

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Messi: “No recuerdo que un rival me ovacione”


Lo que pasó en el Benito Villamarín después del tercer gol de Messi al Betis no es muy habitual en el mundo del fútbol. Rendida ante la enésima exhibición del mejor jugador del mundo, la afición del conjunto andaluz ovacionó a Messi y llegó incluso a corear su nombre. Una muestra de deportividad a la que se refirió el gran protagonista del partido nada más acabar el partido al atender a los medios con derechos a pie de césped. “La verdad es que no recuerdo que un rival me ovacione. Estoy agradecido por la respuesta de la gente. En este estadio nos tratan muy bien, más allá de que somos rivales”, relató el gran protagonista del choque, al que se le preguntó por cuál de los goles tuvo mayor complejidad, el primero de falta o el tercero de un fantástico y preciso toque. “No lo sé, la verdad, tuve la suerte de que fueron goles y sacamos unos puntos que son muy importantes, porque hoy no podíamos fallar”, aclaró Messi.

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El Barcelona, más cauto que de costumbre, esperó al Betis en su campo para golpearlo al contragolpe. “Jugamos contra un equipo que trata muy bien la pelota, que sale desde atrás y hacen superioridad con el arquero. Pero no sufrimos en ningún momento. Sin la pelota estábamos ordenaditos y salimos al contragolpe. Hay que adaptarse a este estilo. Son ocasiones puntuales. Creo que el míster ha leído muy bien el partido. Tácticamente hicimos un partido perfecto”, finalizó Messi.

“Era un partido vital después de que el Atlético perdiera. Nos valen estos 10 puntos y cerramos un tramo de partidos muy intenso antes del parón liguero. Cada vez que pase un partido y ganemos un partido estaremos más cerca”, aclaró Ernesto Valverde, quien reconoció una modificación táctica en su equipo a la hora de enfrentarse al Betis. “Ellos nos presionaron arriba el año pasado y en el choque de ida. Nosotros no podíamos hacer una presión muy alta después del choque tan intenso que tuvimos el miércoles. En el primer tiempo, el Betis estuvo bien, pero cada vez que pasábamos del centro del campo les creábamos peligro”, aclaró el preparador del Barcelona, quien se refirió, lógicamente, a la exhibición de Messi: “Qué puedo decir. Tres goles, ovacionado por el campo, es una maravilla. Ya no sé si ha sido su mejor actuación, porque ha hecho tantas. Recuerdo un gol que nos hizo al Athletic en la final de la Copa, increíble. No sé si es su mayor demostración. Tenemos la suerte de disfrutarlo en activo y no todos pueden decirlo. Me ha gustado mucho el reconocimiento que ha tenido la afición del Betis con él. Los rivales lo sufren, pero también han podido disfrutarlo”.

Valverde se refirió al estado físico de Luis Suárez, del que afirmó que tiene un esguince fuerte de tobillo en espera de ser analizado. Por último, al entrenador del Barcelona se le preguntó por el triplete. “La gente habla, pero que yo sepa no hemos ganado ningún título. Eso sí, vamos a ir a por la Liga, la Copa y la Champions, pero queda mucho por delante y hay que ser prudentes”, aclaró el técnico vasco.

“No hemos tenido el acierto que tuvimos en la ida. En la primera parte hemos tenido nuestras opciones, pero llegó el gol de falta de Messi y una acción de dibujos animados en el segundo gol que nos lo puso muy complicado”, aclaró, por su parte, Quique Setién. “Hemos tenido dificultades para encontrar espacios porque ellos han ajustado bien con la presencia de muchos centrocampistas que nos han presionado bien. El partido estaba igualado hasta que pasó lo que pasó”, afirmó el entrenador del Betis. “La verdad es que en toda mi carrera deportiva no he visto a un futbolista más determinante en 15 años seguidos como es Messi. Esa continuidad es increíble y es un privilegio coincidir con él. No sé si Pelé pudo ser igual de determinante, pero de lo que yo he visto, Messi es increíble”, destacó Setién, quien valoró de forma positiva la reacción de la afición bética después del tercer gol de Messi a su equipo: “Me ha gustado mucho que esa respuesta haya valorado a un gran jugador, que nos hace disfrutar del fútbol. Es justo reconocerlo y el comportamiento de nuestra afición ha sido extraordinario. Estoy muy orgulloso”. 

“Da gusto irse así a la selección. Tuvimos la charla y preparamos bien el encuentro. Sabíamos las cosas que habíamos hecho mal en el primer partido. Nos tenemos que quedar con el resultado”, afirmó, por su parte, Rakitic.”Estamos muy bien y ahora que hay jonada de selección hay tiempo para descansar. Son tres puntos importantes porque sabíamos que el Atlético había perdido. Es una distancia considerable, aunque falta mucho”, destacó, por su parte, Piqué, quien también se refirió al gran partido de Messi: “Leo es muy especial. Más especial que los especiales del resto de la historia porque es muy consistente”.

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El Palestino de Chile y la fidelidad


Algunos clubes permanecen fieles a su origen. Un ejemplo rotundo lo ofrece el Club Deportivo Palestino de Santiago, Chile. Fue fundado en 1920 por gente que había emigrado del Imperio Otomano y a los que por eso se denominaba (por costumbre aún se llama así a los originarios de esa parte del mundo) turcos. El expresidente argentino Carlos Menem, hijo de sirios, era también turco. Pero los del Palestino eran palestinos, cristianos en su gran mayoría, y quisieron reflejarlo en el nombre y los colores de su escudo, tres barras de blanco, rojo y verde, con una franja negra horizontal. La comunidad chilena de origen palestino se mantiene apegada al club. Mi amigo Xavier Abu Eid, un politólogo nacido en Chile y regresado a la Palestina ocupada, asesor del equipo negociador de la OLP, no pierde ocasión de recordar su fervor por CD Palestino. Una vez dijo que lo único que le haría volver a Chile sería una oferta para dirigir el club de fútbol.

El Palestino compite este año en la Copa Libertadores. Accedió a ella por la vía del repechaje (tuvo que superar dos eliminatorias previas ante el Medellín de Colombia y el Talleres de Córdoba argentino) y le tocó el grupo A, el encabezado nada menos que por el campeón, River Plate. Se le dio por muerto desde el mismo momento del sorteo. Como su estadio, el Municipal de La Cisterna, apenas puede acoger 10.000 espectadores, disputa sus partidos internacionales en el de Universidad Católica. Perdió el primer encuentro en casa, 0-1, frente a los brasileños de Internacional de Porto Alegre. Pero empató el segundo: 0-0 frente a River Plate en el Monumental de Buenos Aires, sin público por las sanciones derivadas de los disturbios en la reciente final Boca-River Plate. Palestino sigue vivo.

Sus dirigentes han emprendido una campaña para traer a La Cisterna tierra de todas las canchas palestinas y resembrar con ella el césped. Quieren que “todos los palestinos del mundo se sientan locales” en el estadio chileno.

Eso es fidelidad.

También lo es, de una forma distinta, la de Racing. El club de Avellaneda, nacido en 1901, fue el primer equipo argentino fundado enteramente por criollos (ciudadanos nacidos en el país), sin directivos ingleses. Aunque los apellidos de aquellos pioneros no dejan dudas sobre el crisol que era la provincia de Buenos Aires (Werner, Vidaillac, Viazzi, Lamour, Echeverri, Balestrieri, Poujade, Sepich, etcétera), Racing formó parte de los equipos que establecieron el “estilo argentino” frente al juego físico, directo y mecánico de los ingleses. El fútbol argentino, surgido de los “potreros” (descampados), se basaba en la gambeta, el caño, el pase corto, la pura habilidad, la obsesión por ganar; también se caracterizaba por la defensa poco escrupulosa (la zancadilla hachera) y una considerable dificultad para el juego colectivo.

Es lo que Dante Panzeri (1921-1978), uno de los patriarcas del periodismo deportivo argentino, definió como “dinámica de lo impensado”. Para él, íntegro e intransigente, peleado con casi todo el mundo, el fútbol eran los futbolistas y lo que fueran capaces de imaginar en cada momento. Quizá no por casualidad, Dante Panzeri pertenecía a la hinchada de Racing, ese club que, de tan argentino, lució la camiseta con los colores de la bandera nacional antes que la propia selección.

Racing jugó mal este fin de semana. Le angustiaron el vértigo de su posición como líder y la cercanía de la meta. Tuvo que recurrir a la parte oscura del “estilo argentino”: la falta, el barullo, la picardía, la voluntad de ganar a cualquier precio. Defendió con los dientes el gol de Lisandro López en el primer minuto y consiguió ganar a Belgrano. Ya roza el título.

 

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