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Image by K Tao

‘France Football’ crea un Balón de Oro para porteros


La revista francesa France Football entregará a partir de este año un Balón de Oro al mejor portero, que llevará el nombre del mítico guardameta ruso Lev Yashin, indicaron este jueves los organizadores. El trofeo será entregado junto al resto de los de la revista en una ceremonia el próximo 2 de diciembre en el céntrico teatro parisiense de Chatelet, presentada por el delantero marfileño Didier Drogba.

El trofeo Yashin se une al resto, el mítico Balón de Oro creado en 1956, al Balón de Oro femenino y al Trofeo Kopa, que distingue al mejor sub-21 del año, ambos creados el año pasado.

Para el director de France Football, Pascal Ferré, la creación del trofeo Yashin, en honor al único guardameta que logró el premio, en 1963, responde al hecho de que con frecuencia el galardón principal recae en jugadores ofensivos, pero no lo considera como una consolación para los guardametas. “Recompensará al mejor portero del mundo, elegido por el mismo jurado de especialistas internacionales que el Balón de Oro”, indicó.

Este prestigioso premio, que entre 2009 y 2016 se fusionó con el de la FIFA antes de volver a seguir trayectorias diferentes, se otorga a partir de los votos de un jurado de periodistas de todo el mundo. Creado inicialmente para seleccionar al mejor jugador europeo del año, el Balón de Oro incluyó desde 1995 a futbolistas de todas las nacionalidades que militaran en Europa. Desde 2007 cualquier futbolista, juegue donde juegue, puede optar al premio.

Los organizadores indicaron, además, que el próximo 21 de octubre se anunciarán los candidatos a los diferentes premios, lo que deja al jurado más de un mes para emitir sus votos.

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La eterna reposición


En Argentina todo acaba convertido en una telenovela, lo que no deja de ser un drama para un país con tal excedente de talento que le sobra con una mínima parte para nutrir a medio mundo y se conforma con desaprovechar el restante. Es así en casi todos sus ámbitos por lo que el deporte, y más concretamente el fútbol, no iba a ser en esto la excepción. Lo explica muy bien Luis Scola en el corte de una entrevista que circula estos días por las redes: “esta cultura de la media trampa, los huevos, ganarlo todo con la camiseta y demás, realmente es un ancla para nosotros como deportistas… Y, como país, probablemente también”. Le preguntaban al Luifa por el eterno debate entorno a la figura de Messi y lo resolvió, entiendo que sin pretenderlo, aludiendo a la seña de identidad más reconocible en los grandes culebrones: el abuso de lo previsible, la dictadura de lo sentimental.

El análisis de Scola vale, ya de paso, para comprender un poco mejor la idiosincrasia del Real Madrid. No hay un club más argentino que el blanco en toda Argentina, tan lastrado por esa concepción divina de la propia naturaleza –”y menos mal”, pensarán los demás- en el que todo sucede porque sí, porque así lo dicta la sencillez aplastante del primer mandamiento: “Somos el Madrid”. Con eso y el famoso “sin jugar a nada” es capaz de explicar el madridismo los grandes hitos de su historia, en un ejercicio de simplismo tan desacomplejado que uno no puede menos que admirarlo y, por qué no, envidiarlo. No es de extrañar, por tanto, que cuando llegan los sopapos importantes, como el de ayer en París, las soluciones pasen por al famoso “recuerda que eres un Ascanio, Luis Alfredo”. Ese es el ancla que lastra al Madrid desde no se sabe cuándo. Y, repito, menos mal.

Porque un club de su potencial económico, capaz de aglutinar tanto talento en sus filas temporada tras temporada, sigue sin plantearse ningún dilema profundo, acostumbrado como está a que todo caiga por el peso de la camiseta y el escudo, los huevos y, por qué no decirlo, a veces también de la media trampa. En los últimos años, han desfilado por el club entrenadores de todos los estilos y pelajes: desde Del Bosque a Mourinho, pasando por Queiroz, Ancelotti, Benítez, Lopetegui o Zidane. A todos los une cierto halo de temporalidad, de caducidad permanente, quizás porque la figura del entrenador, del trabajo y la osadía táctica, incuba desconfianza en un entorno que prefiere creer en la mística. En tiempos de Netflix y HBO, el Real Madrid sigue siendo ese galán trasnochado que no tiene más que esperar al final de la trama porque sabe cómo acabará mientras, en los malos momentos, en los días de zozobra, sus aficionados le gritan: “¡Si la quieres ve a por ella, mijo!”. Lo más curioso de todo, y en eso sí que se diferencia de la Argentina actual, es que, mal que bien, parece que le sigue funcionando. Es el club de la eterna reposición.

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El Madrid se pierde por la cintura


La ausencia de especialistas en el centro del campo del Real Madrid, evidenciada tras la contundente derrota ante el PSG este miércoles en París (3-0), tiene su reflejo más inmediato en la adaptación forzosa de futbolistas como James, (no solo recuperado para la causa, sino pieza fundamental hasta el momento para Zidane) cuya mayor virtud consiste, precisamente, en liberarse de cualquier tarea burocrática para desarrollarse libremente sobre el campo. “Nos han superado en todo, especialmente el centro del campo”, reconoció Zizou tras el partido, donde volvió a emplear por segundo compromiso consecutivo, y por tercera vez en los seis partidos que van de temporada, el mismo eje con Kroos, Casemiro y James en la medular.

De esos tres jugadores, solo Casemiro posee en su briefing personal la obligatoriedad de abarcar el centro del campo desde la atención a los huecos que generan todos los compañeros que tiene a su alrededor. Ni James, ni mucho menos Kroos, atienden a ese concepto de sumisión táctica, que tanto cohesiona a los equipos sin una estructura de presión ordenada. El alemán, tan fino en el desplazamiento de balón como contenido en la brega menos glamurosa, perdió el timón del duelo de París cuando se vio superado en la marca por Gueye y Marquinhos, quienes representaron un perfil tan opuesto al suyo como eficaz. Ambos se intercambiaron la labor de recortar las dimensiones de actuación, y utilizaron el posicionamiento como mejor arma para ahogar la salida de balón de un Madrid sin soluciones.

Entre James (8), Kroos (12) y Casemiro (6) perdieron cerca de una treintena de posesiones, y fueron superados en la marca en nueve ocasiones por sus adversarios. Una fragilidad que Zidane justificó con la recurrente “falta de intensidad”, “de no meter la pierna”, que tan poco gustó a Casemiro. “No nos ha faltado agresividad. Siempre somos agresivos”, replicó el brasileño tras el duelo.

A pesar de que en los primeros 15 minutos de juego, previos al primer tanto de Di María, la movilidad de James y su buena conexión con Kroos, resolvió situaciones de salida de balón exigentes, el colombiano se difuminó del mismo modo que su compañero cuando la pelota paso a ser un elemento ajeno. Esa apropiación del juego del PSG, elevó a Verratti, quien se sintió con la suficiente libertad como para alcanzar la línea de ataque y encontrar desahogo permanente por las bandas con las subidas de Bernat y Meunier. “Planteamos el partido sabiendo desde el primer momento que sería muy difícil. Pero creo que fuimos justos ganadores”, reivindicó Thomas Tuchel, el alemán que dirige al PSG. “Siempre hay días malos y justo fue esta vez. Si pasa de nuevo un partido como estos es que somos tontos”, advirtió James, quien a pesar de terminar asfixiado en el último partido de Liga ante el Levante, volvió a adelantar a Lucas Vázquez en la puesta en escena ante el PSG.

El remiendo de Militão y Mendy en defensa por las ausencias de Nacho, Ramos y Marcelo, tampoco cuajó de la manera esperada. Entre el brasileño y Varane, juntos en el centro de la zaga, perdieron en 14 ocasiones el balón (siete por cabeza) y se vieron incomodados notablemente por Icardi. A pesar de su inferior corpulencia (181 centímetros del argentino, por los 191 de Varane, y los 184 de Militão) el nueve de PSG sostuvo por sí solo el juego físico de su equipo y logró deshacerse de Varane en la maniobra previa al primer gol de Di María. Carvajal (15 balones perdidos), tampoco fue suficiente para sostener al argentino, y mucho menos las llegadas en cobertura de Bernat, muy entonado durante todo el partido.

Ni siquiera la figura de Courtois completó la tarea de pararrayos que se le presupone a un portero cuando su línea defensiva se ve ampliamente superada. El belga suma ya nueve goles encajados esta temporada (solo Diego López, del Espanyol, empeora esa marca con diez), y su media en la portería del Madrid está cerca del gol y medio por encuentro desde su llegada (58 tantos en 40 partidos). “No voy a señalar a nadie. Todos estamos en el mismo barco, y cuando perdemos lo hacemos todos”, le auxilió Zidane.

Los peores males de un equipo tienen su impacto directo en lo que sucede en la portería propia primero, y después en la ajena. Y frente a un Keylor Navas de sobra conocido (“La verdad es que fue raro verlos en el túnel de vestuarios como rivales”, reconoció el costarricense) el Madrid completó su primer partido en una década sin rematar a portería (en un intervalo de 578 partidos), y el primero en Champions desde la temporada 2013-2014. Golpeado por las lesiones y condicionado por una errática composición estructural de la plantilla, el Madrid navega con la línea de flotación más errática de las últimas temporadas. Y no podrá remendarla hasta dentro de tres meses, aunque las peticiones sigan siendo las mismas (Pogba) y la réplica (los 200 millones que exige el Manchester United) no haya variado.

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Un PSG de rebajas arrolla al Madrid en París


Di María bate a Courtois para abrir el marcador. En vídeo, rueda de prensa de Zidane. AFP | Vídeo: EFE

Un PSG sin sus generales dejó en tanga al Madrid en París, donde Keylor Navas fue tan espectador bajo el larguero como Neymar, Mbappé y Cavani en la tribuna. Ausente su realeza, el equipo parisino se agigantó con un espíritu brigadista e hizo descarrilar a un Real que evidenció el sospechoso escáner al que ha sido sometida esta plantilla durante el verano. Por París esparció un escuadrón de atacantes, pero entre todos no certificaron un disparo a puerta (lo que no había sucedido en la última década, según el estadístico Míster Chip). En cambio, por la zona de pilotaje, el gabinete del medio campo, los recursos son limitadísimos.

PSG

PSG

RMA

Real Madrid

PSG

Keylor Navas, Kimpembe, Thiago Silva, Bernat, Meunier, Idrissa Gueye, Marquinhos (Ander Herrera, min. 69), Verratti, Icardi (Choupo-Moting, min. 59), Sarabia (Abdou Diallo, min. 88) y Di María.

Real Madrid

Courtois, Ferland Mendy, Eder Militao, Carvajal, Varane, Kroos, James (Jovic, min. 69), Casemiro, Benzema, Bale (Vinicius Junior, min. 78) y Hazard (Lucas Vázquez, min. 69).

1-0 min. 13: Di María . 2-0 min. 32: Di María . 3-0 min. 90: Meunier .

Anthony Taylor

Bernat (min. 92),
Di María (min. 81),
Carvajal (min. 31),
Varane (min. 88) y
Vinicius Junior (min. 81).

Estadio:Parc des Princes

Por el Parque de los Príncipes apareció un Madrid tibio, muy tibio. Sin un primo lejano de Casemiro para defender el rancho y sin más amenaza ofensiva que los solos de Bale. Insuficiente frente a un PSG con más orgullo que talento. Un equipo dispuesto a dejarse el corazón en los huesos. Decidido a reivindicarse, sabedores muchos de sus actores que con la vuelta de Neymar, Mbappé y Cavani irán sin remedio al camión escoba. Tres bajas mayúsculas para un PSG sin burbujas, pero vivificante, capaz de adiestrar a su ilustre adversario con Di María de sonajero. Dos zarpazos del exmadridista dejaron sonados a los visitantes, que ni antes ni después lograron amortiguar al PSG.

Tiró Zidane de una alineación más pinturera que equilibrada. Con Militão, que está por testar, al cierre, tan solo Casemiro hizo de alguacil. No hay otro con su perfil en la plantilla, un cráter para el Madrid. Casemiro no da para todo si en su radar percuten James, Kroos, Bale, Hazard y Benzema. La caballería madridista no alivió la orfandad de Casemiro. El caso tuvo efectos diversos. Al verse con poca escolta por delante, la zaga reculó. Y lo mismo dio que, en ocasiones, auxiliara el pelotón ofensivo. Ninguno tiene constancia defensiva. Así que fue un Madrid tan quebrado como mal estirado. Unos defendían, otros avanzaban y Casemiro sufría con el ancla.

Con Verratti, Gueye —un pulpo con botas, gobernante absoluto del encuentro— y Marquinhos nada intimidados en el eje, el PSG maniobraba con soltura. Como soltura tenían sus laterales. La prueba, el primer gol. Bernat llegó por la izquierda, conectó con Di María y el argentino dejó mal retratado a Courtois. El latigazo del Fideo se le coló por el poste que debía blindar. El Real solo rechistó antes del 2-0 con una falta lanzada por Bale. La pelota peinó una escuadra de Keylor Navas. De inmediato, el doblete de Di María fotografió para mal, para muy mal, al Madrid. Tras un saque de banda, Gueye —siempre Gueye— se sacudió a Hazard y a Kroos como si fueran monigotes. Y Di María cazó un remate desde el balcón del área para el que pudo permitirse una siesta sin que rival alguno le jorobara lo más mínimo.

Del Madrid apenas hubo migas. Tan solo antes del primer gol, cuando James tocó alguna tecla, cuando Hazard hizo un par de amagos. Espejismos. Gueye metió la sierra y comenzó a provocar una catarata de pérdidas en el Madrid. Un Madrid perfilado para el toque de corneta, no tenía una pelota con la que articularse. Un Madrid nada perfilado para el quite tampoco tenía opciones.

Un gol-no gol de Bale pudo haber enganchado a los de Zidane. Y a lo grande, porque el galés tiró de chistera y con la pierna de palo (derecha) clavó una museística vaselina por encima de Keylor. Pero el VAR pilló una mano del galés en el control previo del balón.

Nada se alteró tras el descanso. Gueye no perdió el colmillo, como Di María no dejó de percutir y Marquinhos y Verratti de dar palique al juego. Cada asalto del PSG al borde del área visitante amenazaba con una catástrofe ante Courtois. La presión local estrangulaba a los madridistas. Un birle a James propició que Di María se quedara a un pelo del triplete. Su toque por encima de la coronilla de Courtois se fue alto. Otra excursión del albiceleste derivó en un disparo de Sarabia que exigió de lo lindo al portero belga. Bregaba el PSG, remataba el PSG. Jugaba el PSG, ahogaba el PSG.

A la vista de un Madrid gripado por su adversario, intervino Zidane. Jovic y Lucas relevaron a James y Hazard. Como resultado, más de lo mismo. Un equipo armado con una defensa ortodoxa y una infantería de delanteros. El medio campo, tan desprovisto con la planificación veraniega, un simple apeadero para Casemiro y Kroos. Con todo, bien pasada la hora, Benzema, con el que apenas habían conectado sus camaradas, por fin encontró algún resquicio. Con el primero dio con el gol, pero Lucas, en fuera de juego, se cruzó en el camino de la jugada. Tanto anulado. Luego, el capitán madridista probó suerte de cabeza, pero la pelota se alejó de la red de Keylor por un meñique.

Irrumpió Vinicius, pero el Madrid, con el desfile de toda su nómina de delanteros, no tuvo forma de dar con el indulto. Menos aún cuando en el punto y final del partido, una estupenda jugada de escuadra y cartabón entre los dos laterales locales, Bernat y Meunier, amplió el castigo. La abnegación del PSG y su vacío en el medio campo condenaron al Madrid ante un rival rebajadísimo. Inquietante para el Real.

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El Atlético se levanta a cabezazos


A las bravas, a cabezazos, el Atlético se levantó de lo que parecía un mazazo. Dos mandobles de la Juventus en el inicio del segundo tiempo parecían escribir eso de que los italianos saben esperar como nadie en su área y matar en la contraria con contragolpes que son como cuchilladas traicioneras. Se rehízo el equipo de Simeone de esos mazazos con esa fe inquebrantable que le caracteriza. Había sido mejor que la Juve y se vio obligado a emprender una remontada que dejó en una igualada meritoria con los heroicos testarazos de Savic y Herrera, este último en el minuto 90. Cuando se mascaba la derrota, el empate les supo a victoria a los rojiblancos.

Atlético

ATM

JUV

Juventus

Atlético

Oblak, Giménez, Renan Augusto (Vitolo, min. 75), Savic, Trippier, Koke, Saúl, Lemar (Correa, min. 59), Thomas (Héctor Herrera, min. 75), Diego Costa y João Félix.

Juventus

Szczesny, Alex Sandro, Bonucci, Matthijs de Ligt, Danilo, Pjanić (Ramsey, min. 86), Matuidi, Khedira (Rodrigo Bentancur, min. 68), Higuaín (Paulo Dybala, min. 79), Cuadrado y Cristiano.

0-1 min. 47: Cuadrado . 0-2 min. 64: Matuidi . 1-2 min. 69: Savic . 2-2 min. 89: Héctor Herrera .

Danny Makkelie

Diego Costa (min. 82),
Matuidi (min. 14) y
Cuadrado (min. 70).

Estadio:Wanda Metropolitano

La renovación acometida ha convertido cada partido del Atlético en una prueba del algodón. Un termómetro para medir la capacidad competitiva de un equipo en construcción donde aún hay cabos sueltos por ajustar. El primero, la capacidad defensiva, la transmisión de esa imagen granítica sobre la que Simeone y sus futbolistas se sienten capaces de todo. La todopoderosa Juventus de Cristiano, que busca una reinvención con un fútbol más delicado bajo la dirección de Maurizio Sarri, era el examinador de turno.

Y le salió respondón el Atlético, sin complejos y con la clase de partido que debía jugar atornillada en la cabeza de sus futbolistas. Orden en el repliegue en campo propio, con Thomas y Saúl nucleando el dique en el centro del campo, la delicada zona donde más se le han visto las costuras al equipo en lo que va de curso. Y vía libre para los laterales. Para un conjunto en el que la elaboración es secundaria, Trippier y Lodi son una bendición y un respiro. Un escape natural y sencillo con un simple cambio de orientación cuando no hay espacios ni ideas. Un guante en la derecha y un puñal en la izquierda, que fueron más extremos que laterales. La tendencia a jugar con ellos fue tan notoria que varios saques de Oblak con la mano en largo tuvieron a ambos carrileros como destinatarios.

Fue Lodi el que asumió más protagonismo. Con solo 21 años, parece destinado a ser la salida y la llegada natural del equipo por la frecuencia con la que le buscaron unos y otros. La exigencia física a la que fue sometido terminó pagándola con el paso del tiempo.

Dos contras

Bien armado, sin descuidos, ni pérdidas de balón groseras, el Atlético hizo suyo el primer acto. El dominio no le dio excesivos réditos en cuanto a ocasiones de gol. Una conducción de João Félix de 60 metros tras una dejada de cara de Diego Costa la culminó el chico con un punterazo raso que salvó Szczesny. La acción dio paso a un acentuado asedio rojiblanco entre saques de esquina y centros laterales, algunos ganados y tocados por Giménez y João Félix sin consecuencias. Le faltó un punto de precisión al Atlético y un Diego Costa más punzante y vertical para hacer más pupa. El parón por la última lesión sufrida pareció restarle punta de velocidad al hispanobrasileño para encarar en algunas contras que condujo.

Ese gobierno rojiblanco del partido del Atlético dejó una imagen espesa de la Juventus, en la que solo Cristiano pareció decidido a encabezar la ofensiva. Caído a la izquierda en la mayoría de sus intervenciones, acaparaba todo el despliegue ofensivo: ejercía de armador y finalizador. En ese tramo se vio solo en medio de un equipo que aún no parece encontrar la transición ideal para dejar de ser lo que fue con Allegri y lo que pretende ahora con Sarri. Sobrevivió la Juve con el oficio y la sobriedad defensiva que le permitió macharse al descanso con pocos rasguños. Pareció jugar a esperar la ocasión de desplegarse en un descuido local.

Esa solución que esperó la Juve agazapada en su campo la encontró al poco de iniciarse el segundo tiempo. Una mala pared de Diego Costa en la frontal del área de Szczesny la aprovechó Bonucci para lanzar a Higuaín a la espalda de Trippier. El recule de los jugadores del Atlético se centró en tapar a Cristiano y dejaron vía libre a Cuadrado por el costado derecho. El colombiano pisó área y se perfiló para sacarse una rosca milimétrica con la zurda a la escuadra larga de Oblak. Un golazo y un guantazo. Un duro golpe, al que seguiría otro consecutivo fruto del desconcierto que originó el tanto de Cuadrado. De nuevo, por el costado de Trippier, la Juve encontró un pasillo letal que aprovechó Alex Sandro para llegar hasta la línea de fondo y poner un caramelo en la cabeza de Matuidi que reventó en las redes de Oblak.

En dos contras, la Juve marcó ese sello inconfundible del calcio. De nuevo, se medía la capacidad de este Atlético de nuevo cuño para reaccionar a la adversidad. Con 20 minutos por disputarse, el gol de Savic le ayudó a creer y metió en dudas y en su campo a los de Sarri. Simeone dio paso a Correa, Vitolo y Herrera por Lemar, Lodi y Thomas. El mexicano, en el poco tiempo que jugó, ahondó en la extrañeza de sus ausencias. No había disputado un minuto oficial en lo que va de temporada. Tuvo personalidad y jerarquía y cazó ese cabezazo que permitió al Atlético levantarse. Aunque fuera por las bravas.

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Zidane: “Nos han superado en todo”


Hubo un tiempo en el que casi todos los males del Real Madrid merodeaban alrededor del concepto de “intensidad”. Ese término, amplio, extenso y poco preciso, lo utilizó recurrentemente Zinedine Zidane en su primera etapa al frente del equipo a la hora de definir la falta de atención de sus jugadores en los arranques de los partidos, así como parapeto para justificar una mala compresión de los mismos. Este miércoles, tras encajar tres goles en París y firmar la peor derrota (por número de goles) desde su regreso al banquillo blanco en marzo (y la más abultado en la Champions en sus dos etapas), la intensidad volvió a escena.

“Han sido claramente superiores”, arrancó su explicación el técnico francés. “Nos han superado en todo. En el juego, en la media… Pero, sobre todo, en la intensidad”, abundó. Frente a una derrota sin paliativos, en la que todas las áreas del juego fueron propiedad del PSG, el análisis del francés se antojó algo escaso cuando se le señalaron algunos de esos apartados. “A este nivel, y a estas alturas de altura de la competición, es complicado si no entras con intensidad”, volvió a incidir. “Al final la intensidad es lo más importante sobre el campo. Si metes la pierna puedes ganar duelos, puedes estar en el partido, y no lo hemos hecho, ha sido todo lo contrario. Es el problema principal que he visto”.

No todos los protagonistas opinaron igual. “No nos han superado por agresividad. Siempre intentamos hacer lo máximo, ser agresivos”, destacó, por su parte, Casemiro. “No hemos jugado bien. Estamos trabajando y estamos a tiempo de cambiar todo eso. Esto está empezando. Tuvimos un día malo. Hay que verlo todo por el lado bueno y aprender de las cosas malas. No hay que ser dramáticos”, se limitó a explicar James.

Courtois, desdibujado

En los 90 minutos de partido, el Madrid no completó ni un solo disparo a portería al margen de los dos goles anulados por el VAR en los remates de Bale y Benzema. Esta circunstancia resulta inédita en la última década en el equipo blanco, y no se había producido en ninguna ocasión en los últimos 578 partidos. “Claro que me preocupa. No me ha gustado esto, porque con los jugadores que tenemos sobre el campo es raro que esto se haya dado. Ha sido raro… No hemos entrado casi nunca en el partido y lo normal es que creemos muchas ocasiones de gol, y hoy [por este miércoles] no ha sido posible”, lamentó el francés.

En la colección de malos datos que arrojó el duelo ante el PSG, la actuación de Courtois también acabó por desdibujar la figura del portero belga desde su llegada al Madrid. Con los dos goles de París, ya ha encajado 58 en 40 partidos (1,4 de media), y el Madrid ha recibido por lo menos un tanto en los primeros cinco partidos de la temporada, algo que no le pasaba desde 2005. “Estamos todos en el mismo barco. No voy a señalar a nadie, y lo que tenemos que hacer es olvidar esta dura derrota porque tenemos un partido el domingo [contra el Sevilla]”.

“Si alguien me pregunta si vamos a ganar la Champions me levanto y me voy”, bromeó Thomas Tuchel. El técnico del PSG no quiso contradecir a Zidane en el asunto de la intensidad, y se limitó a señalar los factores que a su entender habían convertido el partido en una carrera cuesta abajo para ellos. “Tener a la afición de tu lado, marcar antes, tener algo de suerte… Todo eso ha influido en nuestro favor”, indicó el alemán. “No es ninguna revancha”, expuso Keylor Navas; “simplemente, también quiero escribir mi historia aquí”.

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Salma Paralluelo: futbolista en el Villarreal, atleta en el Playas de Castellón


Dos clubes, dos deportes distintos, han anunciado el fichaje de una misma persona: Salma Paralluelo se ha convertido a la vez en jugadora del Villarreal CF y en atleta del Playas de Castellón. La adolescente que en noviembre cumplirá 16 años, tras ser pretendida por el Tacón –futuro Real Madrid-, de la Liga Iberdrola (Primera División), se decantó por la oferta del Villarreal de la Liga Reto Iberdrola (Segunda), club que a su vez patrocina al Playas de Castellón, para poder compaginar su doble pasión: el fútbol y el atletismo. “Quiero mantener la opción de competir en ambos deportes mientras pueda”, afirma Paralluelo, de padre español y madre guineana. “Del fútbol me gustan las amigas que se hacen y tener el apoyo en el campo. Del atletismo, que cuando llevas entrenando tanto tiempo y llegas a la competición y te sale bien es una satisfacción que no se puede describir”, confesaba Paralluelo a EL PAÍS un año atrás.

En ambas disciplinas, con el balón en los pies o como velocista, Paralluelo destaca por su talento y condiciones físicas, como así lo refrenda su currículo, en el que destaca como integrante de la selección española de fÚtbol sub-17 campeona de Europa y del mundo; y a su vez, poseedora de varios récords nacionales juveniles en 400 vallas en pista cubierta y al aire libre, y medalla de bronce en 400 metros en pista cubierta en categoría absoluta, en la que participó el pasado marzo en el Campeonato Europeo de pista cubierta, siendo con 15 años la atleta más joven en participar en un Europeo desde hacía 32 años.

Como futbolista, Salma Paralluelo, zurda, ejercerá como extremo en ambas bandas en el Villarreal, que ha facilitado que la aragonesa prosiga y progrese en su carrera como velocista en el Playas de Castellón, uno de los mejores clubes de atletismo de España y Europa en categoría masculina y femenina. Hasta finalizar el año, Paralluelo seguirá ligada al club Scorpio-17 de Zaragoza. Tras formarse en el Zaragoza CFF, la incorporación al Villarreal, con un acuerdo hasta 2022, es inmediata. En apenas cinco kilómetros de distancia, de la ciudad deportiva de Miralcamp de Vila-real a las instalaciones de la pista Gaetà Huguet de Castelló, Salma Paralluelo seguirá cumpliendo su doble sueño: en el césped y en el tartán.

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El City se resarce con una goleada al Shakhtar


En Ucrania, Shakhtar y Manchester City jugaron un clásico de los últimos años, aunque solo sea por lo repetido del choque. Y como casi siempre se impuso el equipo de Guardiola (0-3), que necesitaba quitarse el mal gusto que le dejó la última derrota en la Premier ante el Norwich. La maquinaria ofensiva del City apenas dejó respirar al equipo ucranio. Los citizensencadenaban una ocasión tras otra, disparos al palo, goles anulados, paradas del portero rival… Mahrez adelantó al equipo inglés mediada la primera parte tras recoger un balón que Gundogan había estrellado en la madera previamente. El propio Gundogan amplió la ventaja pocos minutos después al culminar una brillante jugada colectiva. El tercero lo hizo Gabriel Jesús en una contra cuando todo el Shakhtar estaba volcado al ataque. El resultado se quedó incluso corto visto lo visto en el terreno de juego.

También hubo una goleadaen el otro partido de ese grupo, el C, la que protagonizó el Dinamo de Zagreb ante el Atalanta (4-0). Mal estreno del equipo italiano en la Champions, ya que en ningún momento planteó problemas al campeón croata, que tuvo como absoluto protagonista a su delantero Mislav Orsic, autor de tres tantos. No marcó Dani Olmo, el atacante español del Dinamo, aunque creó constante peligro.

Cómodo debut del Bayern Múnich ante el Estrella Roja (3-0). El equipo alemán acumuló bastantes ocasiones y solo la mala puntería libró al conjunto serbio de una goleada. Coman adelantó a los bávaros con un gran tanto de cabeza en la primera parte. En la segunda, Lewandowski sacó a relucir sus dotes de cazagoles para rebañar un balón entre el defensa y el portero y sentenciar el duelo. Müller puso la rúbrica ya en el descuento.

Antes, el Tottenham desperdició una renta de dos goles en su partido en casa del Olympiacos (2-2). Harry Kane, de penalti, y Lucas Moura encarrilaban el partido para los de Pocettino. Podence recortó distancias justo antes del descanso para el cuadro griego y tras la reanudación llegó la igualada definitiva por medio de Valbuena. El resto del duelo vio como ambos equipos se repartían las ocasiones, pero el marcador no se movió. Olympiacos y Tottenham se reparten un punto y quedan detrás del Bayern en el grupo B.

El otro partido de la tarde lo protagonizaron el Brujas y el Galatasaray, los otros rivales de Real Madrid y PSG en el grupo A. El empate (0-0) no reflejó lo que se vio sobre el verde. El equipo belga atacó y atacó, aunque siempre sin recompensa. El cuadro turco aguantó bien refugiado en su área.

En el grupo del Atlético, el Lokomotiv de Moscú se impuso en la cancha del Bayer Leverkusen (1-2). El polaco Krychowiak adelantó al equipo ruso tras romper la trampa del fuera de juego. Poco después llegó la igualada, cuando Howedes introdujo el balón en su propia meta. Un grave error del portero del Bayer, Hradecky, que entregó el balón a Barinov, acabó por decidir el choque.

 

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“Las afganas arriesgan su vida para jugar al fútbol”


Kelly Lindsey (Omaha, Nebraska, 1979) había recorrido Estados Unidos de costa a costa como jugadora de fútbol profesional y sus estudios de antropología en la Universidad de Notre Dame despertaron su curiosidad y su afán de exploración. Se había sacado el título de entrenadora cuando una sucesión de azares la llevaron en 2015 a ponerse al frente de la selección femenina de fútbol de Afganistán. No tenía ni la más remota idea de que se embarcaba en una misión mucho menos vinculada al fútbol que a la defensa de los derechos humanos.

“Mis primeras preguntas al equipo”, recuerda Lindsey, “fueron: ‘¿Por qué estamos aquí? ¿Qué estamos haciendo? Chicas, ¿qué significa para ustedes representar a su país?’. Lo primero que dijeron es que jugaban por todas las mujeres de su país que no tenían voz. En aquella época no entendí exactamente qué significaba eso. Tenía una idea, por supuesto. Pero entonces no supe lo que de verdad significaba. Me costó años comprenderlo”.

A finales de 2018, Lindsey y sus ayudantes lo había comprendido. Fue en diciembre de ese año cuando unidas al grupo de jugadoras criadas fuera de Afganistán, hijas de la diáspora, consiguieron que la FIFA atendiera unas denuncias que desde 2016 se perdían en el laberinto burocrático de la Federación Asiática: en el seno de la federación afgana arraigaba lo que Lindsey define como “una cultura” del chantaje, la intimidación y la depredación sexual de las niñas por los dirigentes. Con el presidente Keramuudin Karim a la cabeza de los acosadores.

Lindsey con la selección femenina de Afganistán.
Lindsey con la selección femenina de Afganistán.

Acusado de cometer violentos abusos sexuales al menos a cinco jugadoras en una detallada denuncia publicada por The Guardian, Keramuudin Karim fue suspendido de por vida en medio de un escándalo de proyección planetaria. El próximo 24 de septiembre World Football Summit, el evento internacional de la industria del fútbol que se celebra cada año en Madrid, premiará a las jugadoras de la selección afgana por su contribución en la lucha por los derechos humanos, la discriminación y el abuso sexual en países que, como Afganistán, siguen siendo inhóspitos para la vida de las mujeres.

Lindsey y sus jugadoras explican que si bien se ha creado una selección femenina oficial reconocida, el equipo —que se financia con fondos de la FIFA y las aportaciones de la multinacional Hummel y alguna ONG— jamás ha disputado un partido en suelo afgano. “Por motivos de seguridad”, dice Lindsey, que aclara que la selección masculina solo celebró un partido oficial contra Palestina, el año pasado.

Los torneos de clubes femeninos son prácticamente inexistentes en Afganistán. Esta circunstancia obliga a Lindsey a formar la base del equipo con jugadoras nacidas en el exilio a las que va sumando chicas seleccionadas en Afganistán por técnicos con los que se coordina vía Internet. “Con suerte una vez al año”, dice, “se juntan cuatro o seis equipos de chicas en Kabul para disputar un torneo. No ha ocurrido más de cuatro veces en toda la historia según me dicen mis jugadoras. Y no ocurre desde 2014”.

En caso de que se celebre un partido femenino, los hombres tienen prohibido asistir como espectadores. Si el partido es de hombres, la ley afgana permite la presencia de mujeres siempre y cuando se acomoden en una especie de corralito previsto especialmente. En la práctica, la presión social conservadora hace muy difícil que esto suceda.

Lindsey reside en Hong Kong. Lejos de los fundamentalistas, pero no lo suficiente. “Definitivamente, me siento en peligro”, dice. Ser estadounidense y ejercer de seleccionadora femenina de un país con un poderoso núcleo reaccionario que se opone a que las mujeres practiquen deporte, la ha disuadido de pisar Afganistán. La selección se concentra y juega en países como India, Jordania o China.

“Quisiera ir a Afganistán”, lamenta la entrenadora. “Necesitamos trabajar sobre el terreno para ayudar a los clubes a desarrollar el proyecto. Es ahí donde puedes marcar la diferencia. Es importante que vaya. Pero no es seguro. Estoy convencida de que si viajo arriesgaré mi vida, pero trato de no pensar mucho en ello porque no tengo derecho si las chicas asumen más riesgo que yo. Nuestra relación no es justa. Ellas arriesgan su vida cada día solo para ir a jugar”.

“Estas son las mujeres más fuertes que he conocido”, observa. “No lo habría dicho la primera vez que nos vimos. Parecían tiernas, amables y cariñosas; pero cuando luego escuchas la lucha cotidiana a la que están sometidas… Solo ir de casa al entrenamiento para ellas es atravesar un campo de batalla. Están dispuestas a arriesgar su vida para estar en un campo de fútbol. ¡No puedes romper a estas mujeres! Sometes a otros atletas a un entrenamiento extremo y podrían sentirse rotos al final. A estas mujeres las puedes exponer a cualquier cosa y nunca perderán el espíritu”.

“No creo”, dice, “que la gente que no conozca Afganistán se haga una idea de la batalla cotidiana que estas niñas libran en sus propios hogares. Hacemos pruebas a niñas que vienen a entrenar con nosotros a la federación y sus familias ni se enteran. Porque tienen tantas ganas de jugar al fútbol que, aunque sus familias no lo aprueban, se arriesgan incluso en su propia casa. Ellas creen que el fútbol puede cambiar la cultura en su país. Creen que puede existir otra perspectiva. Para ellas el fútbol es la vida”.

El papel de la FIFA

A fuerza de luchar por sus jugadoras, Lindsey se ha convertido en una activista enfrentada a la burocracia de la FIFA. “El sistema de gobierno del fútbol en estos momentos defiende, ante todo, al sistema”, sostiene la entrenadora, decepcionada ante la dilación de la Federación Asiática cuando se sucedían las denuncias por abusos, y más tarde en el máximo organismo del fútbol mundial cuando era urgente tomar medidas de prevención verdaderamente eficaces. “Creo”, reflexiona Lindsey, “que el sistema ha ido tan lejos en su empeño de defenderse a sí mismo que no hemos sido diligentes en nuestra primera misión de cuidar a los seres humanos que forman parte de ese sistema. En el momento en que algo se vuelve tan grande y genera tanto dinero, es más fácil pensar en el dinero que en la vida humana que está siendo aplastada por el dinero”.

“Con frecuencia”, continúa, “creemos que el dinero es algo tan positivo que basta con invertirlo para resolver cualquier problema. Así los gobiernos pierden el rumbo. No podemos dejar que el gran sistema nos meta a todos en una caja y nos diga: ‘Ustedes solo dedíquense a jugar al fútbol’. Ahora la plataforma es mucho más grande que eso. El fútbol es poderoso y brinda a la gente una voz. Es importante que la gente que participa de este juego comprenda que puede utilizarlo para hacer el bien”.

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Atlético Madrid – Juventus en directo, la Champions League en vivo


Alessandro Leone

El partido está respetando las expectativas. Ambos los equipos están jugando sin crear grandes peligros y prevalece la fase defensiva sobre la ofensiva. Buena prestación de los dos laterales derechos Cuadrado y Trippier que han servido a Ronaldo y Joao Félix buenos centros. Oblak duerme; Szczesny, si no fuera por Félix, casi. 

Alessandro Leone

Estadísticas del primer tiempo

Atlético Madrid 0-0 Juventus

Remates: 8-5 Remates a portería: 4-2 Corners: 5-3 Posesión: 45%-55% 

Alessandro Leone

Termina el primer tiempo.

Alessandro Leone

M.45. Seguimos 0-0 sin grandes ocasiones y nos vamos hacia el final del primer tiempo. 

Alessandro Leone

Alessandro Leone

Otro peligro para Jan Oblak. Cuadrado, otra vez desde la banda derecha, la mete hacia el segundo palo. Ronaldo remata con la cabeza y el portero atrapa la pelota sin problemas. 

Alessandro Leone

Centro peligroso de Cristiano después de un mal control de Lodi. El Atlético está empezando a sufrir.

Alessandro Leone

Alessandro Leone

M.30. 0-0

Sigue el duelo sin ocasiones claras, con los equipos más pendientes de no encajar que de perforar la portería rival. Como ya se esperaba. Triunfa el catenaccio. 

Alessandro Leone

Trippier es el protagonista de la banda derecha. No para de correr y es lo que está haciendo más daño junto con Joao Félix.

Alessandro Leone

¡Primer disparo de Cristiano! Ningún problema para Oblak que sigue sin peligros. 

Alessandro Leone

Parece una actualización del partido de ida de los octavos del año pasado. La Juve está defendiendo bien, a ver si puede aguantar mucho. Hasta ahora tres intentos hacia la puerta del polaco juventino contra los zero de la Juventus. Oblak descansa. 

Alessandro Leone

Tarjeta amarilla a Blaise Matuidi.

Alessandro Leone

M.10. 0-0

Mejor el conjunto de Simeone, peligroso otra vez con Félix, que hizo lo posible con la cabeza pero encontró un atento Szczesny.

Alessandro Leone

¡Joao Félix cerca del gol! Un disparo con las puntas de los pies obliga a Szczesny a demostrar que buen portero es. 

Alessandro Leone

El partido es equilibrado y cada equipo gestiona bien la pelota. Muy activo Lodi en la banda izquierda.

Simeone es un entrenador que se fija mucho en la presión baja y en la defensa. Pero también la Juve es famosa por su manera de defender aunque Sarri, como se ha visto con el Nápoles y el Chelsea, apuesta por un juego más ofensivo. 

Alessandro Leone

La Juventus ataca ya con buen ritmo y una inédita camiseta azul. 

Alessandro Leone

El calor de la hinchada del Atlético mientras suena el himno de la Champions hace pensar que sea mucho más que un partido de la fase de grupos. 

Alessandro Leone

Los futbolistas ya están en el túnel de vestuarios. Ahora sí que el Wanda está lleno como en los grandes partidos. ¡Arranca la Champions para Atlético Madrid y Juventus!

Alessandro Leone

Alessandro Leone

Alessandro Leone

¡Faltan 20 minutos para que comience el encuentro! El Wanda Metropolitano se va llenando y los equipos están a punto de terminar su calentamiento.

Alessandro Leone

En el otro partido del grupo d se enfrentan, siempre a las 21, los rusos del Lokomotiv Moscú contra los alemanes del Bayer Leverkusen. 

Alessandro Leone

Alessandro Leone

En la alineación de la Juventus destaca la presencia de dos de los nuevos fichajes del mercado veraniego y ambos en defensa: Danilo como lateral derecho y De Ligt como central al lado de Bonucci, que ha perdido a su fiel compañero Chiellini, lesionado por seis meses. 

Alessandro Leone

Vuelve a ser titular la dupla Joao Félix-Diego Costa. El joven portugués se estrena en Champions con los rojiblancos. Para él un gol en los primeros cuatro partidos de la temporada. 

Alessandro Leone

El Atlético no llega a una final desde 2016 cuando perdió por segunda vez contra el Real Madrid que parece ser la maldición para ambos equipos. Sin embargo, el recorrido de Diego Simeone con los colchoneros en las competiciones europeas es bastante exitoso: dos Ligas de Europa ganadas en 2012 y 2018 que llevaron también a dos victorias en la Supercopa. Pese a la derrota en la Champions pasada, el Atlético ha ganado a la Juventus en dos de los cuatro partidos en los que los dos equipos se han enfrentado (los otros dos son un empate y una victoria de los italianos).

Alessandro Leone

La Juventus intentará volver a la final también este año en una competición donde se siente muy incómoda. Siete finales perdidas entre las nueve jugadas describen la historia de un conjunto que en Italia es absoluto dominador. Las últimas dos las ha perdido con equipos españoles: Barcelona (2015) y Real Madrid (2017). No hay que olvidar la derrota en casa con el Ajax del año pasado (1-2) que causó la eliminación en los cuartos y entre cuyos marcadores estaba también el nuevo fichaje para la defensa De Ligt.

Alessandro Leone

La Juventus no puede contar con los lesionados Chiellini, fuera por seis meses, y Diego Costa, fuera por 30 días. Así que como sustituto del brasileño juega Cuadrado y no Bernardeschi. Higuaín se pone central con Cristiano a la izquierda. Una vez más Dybala no aparece en el once titular mientras que los nuevos fichajes Ramsey y Rabiot tienen todavía que adaptarse a las tácticas de Sarri.

Alessandro Leone

Alessandro Leone

El verdadero peligro para el Atlético es siempre el mismo y se llama Cristiano Ronaldo. El portugués ha marcado 25 goles en 33 partidos contra los de Simeone, que ha hablado de él en la rueda de prensa de hoy.

– Simeone: “Cristiano Ronaldo es un animal del gol”, de Ladislao Moñino http://cort.as/-RA79

Alessandro Leone

Simeone elige Lemar y Thomas desde el primer minuto en lugar de Vitolo y Llorente, que se sientan en el banquillo. Los colchoneros llegan a un partido difícil tras la dura derrota con la Real Sociedad en San Sebastián el sábado por 2-0.

Alessandro Leone

Alessandro Leone

Antes de empezar, os dejo aquí dos artículos como previa del partido:

-Cristiano ante la revolución de Sarri, de Diego Torres  http://cort.as/-RA5a

-Lodi: “Al principio, Simeone me asustaba”, de Ladislao Moniño   http://cort.as/-RA5b

Alessandro Leone

¡Buenas tardes a todos! 

Un placer estar con vosotros para contaros Atlético Madrid-Juventus, un partido que ya nos ha regalado emociones en la temporada pasada cuando el equipo italiano logró la remontada, tras el 2-0 de la ida en el Wanda, con un triplete de Cristiano Ronaldo.

PSG – Real Madrid en directo, la Champions League en vivo


Rafael Pineda

Atrás, juegan Carvajal, Varane, Militao (por Ramos) y Mendy (por Marcelo). Courtois estará en la portería y arriba, Benzema, en gran momento de forma. En el doble pivote, Casemiro y Kroos.

Rafael Pineda

Alineación esperada, con una línea de mediapuntas de calidad formada por Bale, James y Hazard.

Rafael Pineda

Ya está en juego esta segunda jornada de la competición. En el grupo del Madrid, el Brujas y el Galatasaray empatan a cero a los 37 minutos.

Rafael Pineda

Muy buenas tardes y bievenidos todos a este directo del partido de la Liga de Campeones entre el PSG y el Madrid.

La rutina de preparación de Kilian Jornet: 33 kilómetros al día


Kilian Jornet ha tenido un verano intenso. Tras convertirse en padre a finales de marzo, el atleta de montaña ha participado, con victoria siempre, en tres de las más prestigiosas carreras del calendario internacional de trail running: Zegama, Sierre Zinal y Pikes Peak, todas del circuito Golden Trail World Series. Ahora Kilian está en Nepal junto a su familia, adaptándose al terreno y a la altura de cara al Annapurna Trail Marathon, que se celebrará a finales de octubre. El corredor de ultrafondo, de 31 años, ha desvelado el secreto de su poderío físico, publicando sus rutinas de entrenamientos y detallando cómo prepara cada competición.

Más allá de poseer unas aptitudes innatas, Jornet deja claro que hay mucho trabajo detrás de cada logro. Hay semanas donde ha llegado a correr 233 kilómetros, lo que arroja una media de más de 33 kilómetros cada día. Y no los completa en llano, sino que suma desniveles de más de 9.000 metros. La divulgación de su rutina preparatoria incluye detalles personales del atleta, como por ejemplo cuántos días enfermó o con qué regularidad visita al fisioterapeuta. Describe qué rutas recorre y si lo hace solo o en compañía de alguien.

Hasta pocas semanas antes del parto constan anotadas salidas junto a Emelie Forsberg, su pareja. Las identifica como carreras a ritmo “suave”, que suponen, en realidad, completar en una hora y media 10 kilómetros con 500 metros de desnivel positivo. Forsberg estaba a esas alturas embarazada de cinco meses y Jornet completaba, más tarde, su entrenamiento con otra tanda de distancia y desnivel idénticos pero corriendo media hora más rápido.

Su menú atlético es variado porque, además de correr, esquía, pedalea en bici y hace escalada. Hay jornadas en las que, tras darse por la mañana un atracón de cinco horas brincando por el monte, dedica la tarde a correr 14 kilómetros en una cinta estática en su casa.

Jornet y Forsberg residen en Noruega y las condiciones meteorológicas dificultan, a veces, entrenarse al aire libre. La cinta es entonces un buen recurso, como sucedió el primer día del año, cuando el deportista se despachó 22 kilómetros galopando sobre la banda estática. Sobre la cinta también se programa intervalos de velocidad pura, a tres minutos el kilómetro. Los descansos de Kilian son escasos pero consta que se tomó un par de días libres cuando nació su hija. Al tercero, salió a trotar 15 kilómetros. Al dar a conocer su método, Jornet descubre cómo se pone a punto para las carreras en las que, cada vez con menos frecuencia, participa.

En este sentido, la semana de la Zegama recorrió 80 kilómetros en los días previos a la popular competición de Gipuzkoa. A finales de agosto, una distancia algo menor, 66 kilómetros, corrió antes de ponerse en la línea de salida de la Pikes Peak Marathon, en Colorado. Esa fue su última carrera, hasta ahora. Los entrenamientos siguen.

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Lodi: “Al principio, Simeone me asustaba”


“¡Lodi, los entrenamientos son como los partidos, hay que estar concentrados desde el primer minuto hasta el final!”. La voz de Diego Pablo Simeone estalla en un grito al que le sigue un silencio cortante que inunda las instalaciones del Cerro del Espino. La seria advertencia del entrenador argentino va dirigida a Renan Lodi (Serrana, Brasil, 21 años), que andaba despistado al comienzo de uno de esos partidillos en espacios reducidos que monta el cuerpo técnico del Atlético de Madrid. Lodi calla y se mete en faena. No es la primera bronca que recibía por parte del entrenador. Ni tampoco es la última.

“Al principio, Simeone me asustaba, pero es su carácter. Es bueno para aprender a escucharle y saber lo que quiere. Después de dos meses ya estoy más tranquilo cuando grita”, relata entre risas el jugador escogido para ocupar el vacío dejado por Filipe Luis en el lateral izquierdo del Atlético. “Antes de venir al Atlético [procedente del Atlético Paranaense] conversé con Filipe y me advirtió de que muchos días iba a pensar que el Cholo está enfadado conmigo, pero que él es así y que tuviera paciencia”, prosigue mientras observa desde las gradas del Cerro del Espino cómo los operarios arreglan la hierba.

Lodi luce un chándal negro, un corte de pelo que disimula un cabello ensortijado y una espinilla junto a su nariz delata su juventud. El defensa pertenece a la tradicional y alegre escuela brasileña de laterales. “En Brasil tenemos una fábrica de laterales, Roberto Carlos, Alves, Marcelo, Filipe, Alex Sandro…”, enumera. “A mí me reconvirtió a lateral un entrenador del Atlético Paranaense a los 13 años. Antes era atacante y al principio no me gustaba la posición”. El cartel de lateral ofensivo le ha puesto bajo la lupa desde su llegada al Atlético, que pagó este verano 20 millones de euros por su traspaso. Las dudas sobre su fiabilidad en un equipo que se arma desde su solidez defensiva persiguen a Lodi desde el primer día. Simeone y sus ayudantes, Germán Burgos y Nelson Vivas, inciden casi a diario en la necesidad de que Lodi se ajuste a la exigencia defensiva del equipo. “Muchas personas dicen: ‘Renan es muy bueno ofensivamente, sabe también defender, pero poco, no tanto’. Yo pienso que soy un lateral equilibrado ofensiva y defensivamente. El míster ha hablado mucho conmigo para que evolucione en la parte defensiva. Yo también creo que debo evolucionar, pero en dos meses no se va a dar esa evolución. Hay que tener un tiempo”, se defiende. “En el Atlético Paranaense, los medios de banda jugaban por dentro. Era parecido a lo que pasa aquí con Saúl o con Koke cuando juegan de volantes, abren todo el corredor para los laterales. Cuando vi eso en los primeros entrenamientos me ayudó mucho porque ya conocía esa manera de jugar. Lo que más me ha sorprendido del fútbol español es el nivel técnico que hay y que tácticamente los equipos juegan muy juntos, en pocos metros. En Brasil hay más espacios para correr”.

El apoyo de Diego Costa

Durante estos dos meses en el Atlético, Diego Costa también le ha dedicado a Lodi varias conversaciones para ayudarle a integrarse al juego del equipo y al vestuario. “Es una buena persona. Al principio fue duro conmigo, pero ahora puedo decir que es mi amigo. Me veía que estaba pensando en la familia, en Brasil, y me decía: ‘Vamos, vamos, ahora estás aquí. Ellos ya vendrán’. Es normal tener morriña de la familia, soy un chico joven de 21 años, mi novia está aquí conmigo y también echa de menos a los suyos. Diego me decía esas cosas para incentivarme. Es algo que marca diferencias y que se agradece cuando llegas nuevo. La adaptación está siendo buena”.

Los lazos familiares más estrechos de Lodi son los de sus abuelos. Creció en una familia desestructurada. “Mi madre me abandonó, la relación con mi padre no fue buena, y me criaron mis abuelos. Van a venir pronto a conocer Madrid. El fútbol me ha dado la oportunidad de poder ayudarles desde que me mudé a Curitiba para jugar en el Atlético Paranaense. Ese club lo llevo en mi corazón. Me dio una casa, luego un coche y una estabilidad que necesitaba. Ahora ya soy un hombre”.

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Ter Stegen saca pecho en la casa de su selección


El estadio del Borussia Dortmund, ayer conocido como Westfalenstadion hoy como Signal Iduna Park, siempre es la casa preferida de la selección alemana. Incluso después de haber caído en el Mundial de 2006 ante Italia, la Mannschaft no cuestiona el poder del Signal Iduna Park como el Signal Iduna Park no se entromete en la disputa mediática entre Ter Stegen y Neuer. La afición de Borussia se mostró cálida con el portero del Barcelona este martes por la noche en el estreno en la Liga de Campeones para el equipo de Ernesto Valverde. Y eso que la hinchada en Dortmund tenía motivos para señalar a Ter Stegen, imbatible ante los muchachos de Lucien Favre, enemistado (al menos, públicamente) con Neuer.

Al portero del Bayern Múnich nadie lo cuestiona en Alemania. Neuer está tan protegido por los medios como idolatrado por la afición. Ocurrió, sin embargo, que después del Mundial 2018, el seleccionador Joachim Löw abrió el debate. Sorprendió la actitud del técnico tras Rusia porque en la previa había confirmado con firmeza a Neuer, sin ritmo después de superar una lesión. Parecía, entonces, que algo estaba por cambiar en la Mannschaft. No cambió nada y Ter Stegen se cansó. Las paradas del portero azulgrana parecen invisibles en Alemania. Los aficionados que quieren mirar LaLiga tienen que recurrir a una plataforma por streaming, todavía no muy instalada en los consumidores.

Poco escaparate para el competitivo Ter Stegen. Al portero azulgrana le escuece el banquillo. Cuando llegó al Camp Nou, llevaba muy mal mirar cómo Claudio Bravo defendía el larguero del Barça en LaLiga, mientras él lo hacía en la Copa y en la Champions. Los ánimos se relajaron cuando Cillessen reemplazó al chileno. Ter Stegen pasó a jugar LaLiga y la Champions; el holandés, la Copa. Tampoco pareció estar satisfecho. “También me gustaría jugar la Copa”, dijo. Desde que debutó en 2012, Ter Stegen acumula 22 partidos en la selección alemana. Y, como no podía ser de otra manera, no lo lleva bien. “No es fácil encontrar una explicación para lo que estoy viviendo. Estoy dando mi mejor versión en cada partido para hacer más difícil la decisión. Estoy intentando entrar en la portería como sea. Para mí es un golpe duro viajar y no jugar”, subrayó Ter Stegen tras el último parón por selecciones.

La respuesta de Neuer no tardó en llegar. “No es la primera vez que hace declaraciones de ese tipo”, se quejó el portero del Bayern; hay muchos porteros muy buenos. La discusión no es justa con respecto a Bernd Leno (Arsenal) y Kevin Trapp (Frankfurt). Entiendo perfectamente que quien no juega esté insatisfecho pero lo importante es el éxito del equipo y tenemos que apoyarnos los unos a los otros”. Ter Stegen no se quedó callado. En la previa del duelo ante el Dortmund, volvió a hablar sobre su situación en la selección alemana. Evitó, eso sí, responder en castellano. El mensaje no era para la hinchada del Barça. “En los últimos años se puede ver cómo me he comportado y lo que ha dicho Neuer y otras personas no es justo. Todos los que no pueden jugar quieren hacerlo y no están contentos. Es el sentimiento que tengo y tengo expectativas”, señaló Ter Stegen. Y advirtió: “Quiero terminar con esta polémica”.

Pero la polémica sigue en el aire, sobre todo después de su actuación frente al Dortmund. “¿Habrá sumado puntos Ter Stegen?”, se preguntó el Bild. “El portero sumó argumentos deportivos en el duelo por la portería de Alemania”, subrayó el periódico Süddeutsche Zeitung. Ter Stegen no tiene piedad ni con su amigo Marco Reus. El jugador del Dortmund y el guardameta azulgrana se conocen desde su etapa en el Borussia Mönchengladbach. Desde entonces, nunca perdieron el contacto. “No era la noche para decirle nada a Marco, mejor dejarlo en paz”, sostuvo Ter Stegen. “Ya sabíamos que Marc es un portero de categoría mundial”, contestó Reus.

Cuatro de las cinco paradas de paradas de Ter Stegen fueron a Reus, incluido el penalti (es el cuarto que detiene de los seis que le han lanzado en Champions) justo en la cara de 25.000 espectadores en llamas, el famoso Muro amarillo, la grada sur del Signal Iduna Park. “La gente sabe lo que soy capaz de hacer. Quiero estar siempre al cien por cien”, concluyó el portero del Barça. Ter Stegen saca pecho, nada menos que en la casa de la selección alemana.

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El Liverpool cae en la trampa de Ancelotti


El zorro Ancelotti descubrió una línea de falla en la manada del lobo Klopp. Por emplear epítetos que alguna vez escuchamos de boca de estos protagonistas cuando definían su mundo. Suele ocurrir en tiempos de jugadores cansados, en días en que la pereza del final del verano tienta a los espíritus más combativos del fútbol, metidos a pensar en que quedan nueve meses de esfuerzos por delante y no se puede vivir fisiológica y mentalmente al límite sin tomarse un respiro, por más que el calendario de competición exija otra cosa. En estos días de bajón los jugadores descubren miserias en los planes tácticos más perfectos. Fue así que el exuberante Liverpool de mayo se desinfló en la calima de septiembre en Nápoles. El campeón bajó las revoluciones y quedó expuesto a las vibrantes maniobras del equipo de Ancelotti, que tiene de todo y muy bueno.

Nápoles

NAP

LIV

Liverpool

Nápoles

Alex Meret, Koulibaly, Manolas, Giovanni Di Lorenzo, Mário Rui, Allan (Eljif Elmas, min. 74), Fabián, Insigne (Zielinski, min. 65), Callejón, Hirving Lozano (Llorente, min. 68) y Mertens.

Liverpool

Adrián, A. Robertson, Virgil Van Dijk, Trent Alexander-Arnold, Matip, Fabinho, Milner (Wijnaldum, min. 65), Henderson (Shaqiri, min. 86), Mane, Roberto Firmino y Salah.

1-0 min. 81: Mertens (p). 2-0 min. 91: Llorente .

Dr. Felix Brych

A. Robertson (min. 56),
Milner (min. 60) y
Llorente (min. 89).

El Nápoles tiene a Koulibaly, un central agresivo, implacable, solvente con la pelota y capaz de convertir a Manolas, su agitado compañero, en un marcador sereno. Tiene a Di Lorenzo y Mário Rui, dos laterales astutos y cumplidores. Tiene a Allan y Fabián, dos volantes capaces de marcar los tiempos sin perder la calma ni la pelota aunque los ahogue la mejor maquinaria de presión de Europa. Tiene extremos inteligentes como Callejón, Insigne o Zielinski. Y tiene dos puntas que de tantos desmarques al balón y al hueco son capaces de provocar dolores de cabeza a Van Dijk, como así fue. Puestos en manos del ingenioso Ancelotti estos muchachos se convirtieron en una temible cuadrilla de hostigamiento. Un mal cliente para este Liverpool de dosificación.

A Klopp no se le da bien Nápoles y tampoco se le da bien Ancelotti, que ya le ganó la temporada pasada. En esta ocasión, el técnico italiano administró a Allan, Fabián y Koulinbaly para que le negaran a sus rivales todos los espacios a donde suelen dirigir sus terribles ataques. Neutralizado el Liverpool en su avance, Allan y Fabián trazaron una cadena de asociaciones y permutas como una red de caza. Atrajeron a los rivales hacia una zona y lo atacaron por la otra, especialmente por las bandas, a las espaldas de Alexander-Arnold y Robertson. Hasta la segunda mitad no consiguieron una gran oportunidad: Insigne se fue por la izquierda siguiendo el curso de un cambio de orientación y le puso un balón a Mertens para que lo empalmara en el segundo palo. Adrián corrigió la trayectoria de su vuelo para hacer un paradón. Fue una señal. Sin Wijnaldun, a la presión del Liverpool le faltaba puntualidad.

El Liverpool solo se aproximó al gol después de errores groseros de su rival. Primero un despiste en un córner mal vigilado a favor del Nápoles, que desembocó en una contra que Mané no supo resolver; después una entrega accidental de Manolas a Salah. El egipcio se quedó mano a mano con Meret, pero falló.

El Liverpool daba señales de confusión cuando Mertens —hombre de recursos— se asoció con Llorente, que acababa de entrar para dar apoyo a las salidas en largo y así desahogar a sus compañeros acalambrados. Llorente jugó con Callejón, y del contacto con Robertson derivó un penalti rigurosísimo. Así se adelantó el Nápoles antes de que Llorente, otra vez gracias a una diablura de Mertens, se luciera con el 2-0.

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El Madrid prueba defensa ante un PSG sin colmillo


Zidane bromea con los jugadores en el entrenamiento del martes. En vídeo, declaraciones de Varane y Zidane en la previa.

Aunque el pronóstico meteorológico sugiere cielos soleados en París para este miércoles, y una temperatura más que agradable para tratarse de los estertores del verano, las nubes se mantuvieron firmes el martes y en posición de guerra durante casi toda la jornada. Si hasta las previsiones científicas presentan ciertos claroscuros, qué no tendrán las futbolísticas, proveedoras de una cábala constante en la que se entrelazan todo tipo de variables. Decisiones cruzadas que rebotan recurrentemente en las paredes mentales de los entrenadores, y se mueven más revoltosas si cabe sobre las de un Zinedine Zidane que estrena temporada europea en el Parque de los Príncipes frente al PSG (21.00, Movistar Liga de Campeones), con un Real Madrid con la retaguardia en cuadro.

Sin Sergio Ramos y Nacho, sancionados, y con la baja de última hora de Marcelo por una lesión cervical, el técnico francés empleará una defensa inédita esta temporada, en la que junto a Carvajal y Varane formarán los dos fichajes específicos para la zaga que realizó el club este verano: Militão y Mendy. El central brasileño disputó los últimos 30 minutos del encuentro de LaLiga ante el Levante, y se mostró blando en la marca; mientras que el lateral francés observó el duelo desde el banquillo tras su aseado estreno frente al Villarreal. “Estamos buscando nuestro equilibrio”, reconoció Varane. “Es cierto que quienes formaremos la defensa no tenemos muchos minutos en común, pero el equipo para ser fuerte y hacer una buena temporada debe contar con muchos jugadores. Ninguno va a jugarlo todo, hay que confiar en el grupo”, amplió el central francés.

Atendiendo a los últimos resultados, la recomposición de la defensa del Madrid se antoja especialmente trabajosa por tratarse de una parcela que no ha encontrado una metodología de trabajo a replicar en los pasados meses. En los últimos 28 encuentros que ha disputado el equipo blanco entre Liga, Copa y Liga de Campeones, ha encajado por lo menos un gol en 24 ocasiones; y desde que Zidane regresó al banquillo en marzo, solo ha dejado su portería a cero en tres de los 15 partidos que ha dirigido (todos en LaLiga).

Aunque el discurso de Zizou respecto de la fragilidad defensiva de su equipo —“es algo que vamos a cambiar”—, mantiene el optimismo de quien desea el cambio sin reparar en la fórmula (la defensa de cinco no aparece entre sus posibilidades), las cifras sitúan al técnico ante un panorama complicado por tratarse de la línea capital a la hora de construir el juego. Las lesiones de Cavani y Mbappé, y la ausencia por sanción de Neymar contienen, sin embargo, el golpe que supondría enfrentarse diezmado a uno de los tridentes de mayor peso en el panorama europeo. “El PSG es un equipo que siempre rinde. A veces no tienen los resultados que se espera, pero aunque tengan las bajas de Mbappé, Neymar y Cavani, Icardi es un jugador muy peligroso”, destacó Zidane.

“Nos faltan delanteros, todo el mundo lo sabe, pero tenemos que encontrar soluciones”, lamentó Thomas Tuchel, quien situó como contrapunto a la estadística madridista la propia. “Llevamos cinco victorias en los seis partidos que hemos jugado hasta el momento, y en cuatro de ellos hemos dejado nuestra portería a cero”, indicó. “Creo que en este mercado de fichajes el club se ha movido muy bien y hemos fichado a jugadores que necesitábamos”, abundó, por su parte, Verratti, que formará el eje del centro del campo francés con Idrissa Gueye, un senegalés de pulmones infinitos recién llegado a la capital de Francia, cuya misión consistirá en dar vuelo a jugadores como Sarabia y Di María en ataque.

Elogio a Benzema

Tres franceses formarán parte del once del Madrid esta noche (Mendy, Varane y Benzema), aunque solo uno de ellos es capaz de extraer de su técnico las loas más destacadas. “Karim siempre ha demostrado el jugador que es. Se piensa en él como el jugador que debe hacer gol, pero no ha sido nunca eso. Para mí no es lo más importante. Es un jugador fantástico y lo quiero siempre en mi equipo”, valoró Zidane. “¿Cuántos años lleva siendo el nueve del Madrid? ¿25? Pues eso, no hay nada más que hablar. Es un top mundial sin lugar a dudas”, se sumó Tuchel.

Zidane estudia si acompañar a Benzema con Bale o James, después del buen partido del colombiano ante el Levante. “Puede jugar en muchas posiciones en el campo. Cuanto más adelante, lo tiene más fácil. Es un jugador distinto, de calidad, al que no le tengo que decir nada en cuestiones ofensivas”, dijo sobre James.

 

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El Valencia asalta Londres


El Valencia reventó la camisa de fuerza que le había anudado la semana pasada, bien fuerte, su propietario Peter Lim, y sumó sus tres primeros puntos en la Liga de Campeones en medio de un ambiente prebélico entre la plantilla y su propietario tras la destitución de Marcelino. La plantilla pausó su enfrentamiento con el dueño, asumió la marcha de Marcelino, y recuperó su compromiso lejos de la morriña y el malhumor que lo empequeñeció en Barcelona tras la abrupta destitución de Marcelino que cayó como una bomba en el vestuario. Rodrigo Moreno, a punto de ser traspasado este verano al Atlético de Madrid por el dueño a cambio de 60 millones de euros, marcó el gol de la victoria zafándose en una acción de estrategia de toda la zaga inglesa. Primera victoria del once del murciélago en cuatro visitas a Stamford Bridge.

 

Chelsea

CHE

VAL

Valencia

Chelsea

Arrizabalaga, Fikayo Tomori , A. Christensen, Zouma (Giroud, min. 72), Azpilicueta, Marcos Alonso, Kovacic (Barkley, min. 79), Jorginho Frello, Willian, Tammy Abraham y Mason Mount (Pedro, min. 15).

Valencia

Cillessen, Wass, Garay, Gayá, Gabriel Paulista, Parejo, Kondogbia, Cheryshev (Mouctar Diakhaby, min. 91), Coquelin, Rodrigo (Lee Kang-In, min. 89) y Gameiro (Maxi Gómez, min. 69).

Cüneyt Çakir

Jorginho Frello (min. 32),
Coquelin (min. 8) y
Giroud (min. 89).

Enfrente del Valencia, el Chelsea de Frank Lampard, tierno todavía pero motivado por la paliza por 2-5 que los niños de Cobham, la ciudad deportiva blue, le propinaron el sábado a los Wolves de Nuno, fue un rival justito. Fikayo Tomori, Mason Mount y Tammy Abraham son el futuro; también Andreas Christensen, pero están verdes todavía. Para paliar la sanción FIFA, el Chelsea tira de sus cachorros y de la aureola que rodea a la leyenda de Lampard. Sin Kante y Rudiger, lesionados, el Chelsea perdió al cuarto de hora de partido a Mount, el Lampard que viene, por lesión. Una dura entrada de Coquelin al tobillo sacó del partido a la perla inglesa. Entró Pedro, y con él en el campo el once inglés sumó más españoles, cuatro, que el equipo español, tres.

En el Valencia, Celades, acusado nada más llegar de ser contratado como marioneta de Peter Lim, ejerció de entrenador y sentó a Guedes, el jugador franquicia de Meriton. Su partido en Barcelona fue dramático. La ración de banquillo estaba justificada. Por la izquierda entró Cheryshev, más aplicado en el juego colectivo y en la presión que el trueno portugués. El debutante Celades estuvo acertado en su estreno en Champions. Su lectura del partido en los cambios fue correcta.

La primera mitad finalizó con un disparo de William con la pierna derecha que Cillessen despejó con la mano izquierda firme. El Chelsea arrancó con más intensidad pero el grupo de Celades se levantó a los 20 minutos y rondó la portería de Kepa, aunque sin ocasiones. El Valencia no sacó ningún córner en este periodo ni lanzó a puerta pero apenas recibió arañazos.

La tropa de Celades, que mejoró prestaciones respecto al duelo melancólico del Camp Nou, reencontró la movilidad entre líneas de Rodrigo y el aguijón de Gameiro. Apareció Parejo y Coquelin recobró su fiabilidad habitual, perdida en Barcelona. Kondogbia, que recuperó titularidad, se aplicó en defensa y Gayà volvió a ser Gayà. El lunar estaba en el eje de la defensa, donde Garay y Gabriel perdieron su solidez como pareja. Fallones y faltos de agresividad, los centrales del murciélago concedieron metros a los atacantes ingleses. Gabriel, en el arranque de la segunda mitad, pifió una cesión sobre Cillessen que estuvo a punto de cazar Abraham. Con el paso de los minutos se ajustaron y sujetaron mejor a los puntas ingleses.

El primer tiro del Valencia, que se marchó fuera, de Cheryshev, llegó en el minuto 48. El segundo, de Gameiro, se marchó alto en el 56. Escondido en el segundo palo, el francés ejecutó una acción de estrategia de Parejo, aprovechando el bloqueo de Garay. El chut se fue arriba. Claro que el Chelsea tampoco achuchó. Marcos Alonso inquietó a Cillessen a balón parado al saque de una falta y el holandés, en otra buena parada, despejó a córner estirando el brazo izquierdo. Sin acierto en Barcelona en el tercer gol catalán, el portero del Valencia brilló en Stamford Bridge.

Espeso en ataque, el Valencia se llevó el partido a balón parado. Picó una falta desde la frontal Parejo y Rodrigo marcó un gol que puede valer una clasificación para la segunda fase a poco que el equipo de Celades se aplique en Mestalla. Rodrigo se zafó de la defensa inglesa en un movimiento muy hábil recorriendo la barrera inglesa de lado a lado mientras Parejo elevaba la pelota. El hispanobrasileño remató mordido pero el balón superó a Kepa, que hasta ese momento no había hecho ninguna parada. En el primer tiro entre los tres palos, el Valencia embocó. Bingo. Con el tanto, la explosión de rabia de los jugadores delante de la afición valencianista desplazada a Stamford Bridge fue elocuente. Los futbolistas liberaron tensiones en esa acción y en la del penalti inglés.

El Chelsea cargó contra la portería española y se encontró con unas manos de Wass que denunció el VAR. El árbitro turco Cakir revisó la acción en el monitor y señaló penalti. Ross Barklei le quitó el balón a Willian y lanzó el penalti. El balón se encontró con el larguero y el Valencia se salvó del empate y conservó la victoria.

El presidente, Murthy: “Pasaron cosas importantes con Marcelino”

El Valencia asalta Londres

Seis días después de la destitución de Marcelino, el presidente del Valencia, Anil Murthy, rompió su silencio para dar explicaciones. En declaraciones a Movistar Liga de Campeones, Murthy eludió, en cambio, hablar de los motivos por los cuales fue despedido Marcelino. “Lo más importante ahora es que cerremos filas, con el equipo y el entrenador, para empezar a ganar partidos”, dijo el dirigente, que reconoció que para la plantilla había sido “un shock despedir a Marcelino”. “Pero después de eso, la prioridad es el equipo y ganar partidos con el nuevo míster Celades. Todo tiene que volver a la normalidad”.

Cuando se le insistió sobre la fecha en la explicaría la salida de Marcelino, Murthy prometió que “en breve” hablaría. “Hablaré cuando lo organice todo mi director de comunicación. Hoy no es el día. Es verdad que con Marcelino los jugadores ganaron la Copa del Rey pero luego ha habido cosas importantes que han pasado en el verano y, al final, la decisión de cambiar de entrenador creemos que es buena”, puntualizó.

“Queremos hacer un club sostenible centrado en la cantera y Celades es el mejor”, agregó Murthy, que negó que el lunes pidiera perdón a los futbolistas en nombre de Peter Lim en la reunión que mantuvo con la plantilla. “Son cosas de la prensa amarilla que hay en Valencia”, se defendió.

El presidente garantizó que la intención de Lim no es vender el club. “Puede ser divertido hablar de que hay dos Valencias. No me importa. Hemos vivido cinco años aquí, dos años con críticas y tres en Champions. Tenemos un proyecto con ambición ganadora. Vamos a seguir”. Y negó que negocien la rescisión de contrato del director general, Mateu Alemany: “Nunca hemos hablado de su salida”.

Tras el partido, Parejo sí habló. “Ha sido una situación muy difícil. Creíamos que lo mejor era mantener el silencio y dedicarnos a jugar. El míster [Marcelino] hizo aquí un gran trabajo y será recordado en la historia del Valencia”, expresó el capitán.

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El muro del Barça en Dortmund fue Ter Stegen


Un coloso alemán desquició a los temibles alemanes en Alemania. El Barcelona empequeñeció en el Westfalenstadion. Los azulgrana sobrevivieron al pim pam pum del Borussia Dortmund porque su portero se levantó como un gigante ante el muro amarillo del temible estadio comercialmente conocido como el Signal Iduna Park. Harto de perder con el Borussia Moënchengladbach, Ter Stegen se reivindicó con el Barcelona en plena polémica con Neuer por la titularidad de la selección de Alemania. Los muchachos de Favre no encontraron la manera de rendir a Ter Stegen.



B. Dortmund

4-2-3-1


Cambio

Sale Brandt



Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

T. Hazard


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Thomas Delaney


Cambio

Sale Jacob Bruun Larsen

Alcácer


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Nelson Semedo


Tarjeta amarilla

Tarjeta amarilla

Piqué


Cambio

Sale Sergi Roberto

Alba



Barcelona

4-3-3

El meta paró incluso un penalti en una noche de asedio del Borussia Dortmund, al que únicamente le falló la puntería después de exhibir un excelente plan de juego, muy superior al del acomplejado e indefinido Barça. Aunque jugaron dos equipos distintos, el nuevo y el antiguo, sin y con Messi, los azulgrana fueron sometidos desde que en el fiero Dortmund sonó también el You’ll never walk alone, el himno de Anfield, el campo del Liverpool, una muy mala señal para el Barça.

A un partido de alto riesgo en un estadio intimidador, había respondido Valverde con una alineación desafiante y alegre, signo del cambio que vive el Barça. El equipo titular ya no lo condicionaba el adversario sino que el técnico apostó por un equipo estable que necesita ganar automatismos y autoestima mientras aguarda la plena recuperación de su líder Messi. La defensa es la de siempre, formaban tres de los centrocampistas más exquisitos —De Jong, Busquets y Arthur— y Ansu Fati, el azulgrana más joven en debutar en la Champions con 16 años, 10 meses y 14 días, se ganó la continuidad en la delantera con Suárez y Griezmann.

Nadie mejor que el juvenil Ansu Fati, incluso por delante del también jovial Carles Pérez, para combatir la rutina y la inercia de dos buenas temporadas que acabaron malamente en Roma y Liverpool. Hay que agitar el once titular del que han caído ilustres como Rakitic, Sergi Roberto o Arturo Vidal. Iniciado el partido, sin embargo, el juego no se correspondió con el atrevimiento que desprendía el once de Valverde.

Hay tanta querencia en el Barcelona por Ansu Fati que su juego se decantó por el costado derecho, el que ocupaba de salida el extremo, volteado por la zaga del Dortmund. Los azulgrana no atacaban bien y defendían peor, sometidos por la determinación del Borussia Dortmund, fuerte físicamente y vertical, temible en cada ofensiva, pendiente de los movimientos de Reus. El fútbol de los alemanes exigía una respuesta colectiva y a los azulgrana les costó ajustar la presión, evitar la pérdida de la pelota, jugar como una unidad en la cancha del Dortmund. A pesar de las correcciones de Arthur y del intervencionismo de Griezmann, el equipo se volvió a partir, muy separadas sus líneas, descolgados los puntas, todos pendientes de Ter Stegen.

La lesión de Alba

Apretaban más y mejor los alemanes y suya fue la mejor ocasión en un disparo de Reus que sacó Ter Stegen. Los azulgrana tocaban para no llegar a ningún sitio, demasiado chatos frente a un rival afilado, punzante por las bandas, siempre a punto para acabar la jugada como demandaba Favre. La lesión de Alba complicó un poco más la vida al Barça porque se quedó sin lateral zurdo por el descarte previo de Junior. Ansu Fati se pasó entonces al costado izquierdo y oxigenó durante un rato el juego del Barcelona.

La zaga alemana pareció más permeable incluso que la azulgrana, sobre todo en las acciones a balón parado, el recurso del Barça ante la falta de tiro al arco de Bürki. Ningún equipo encontraba sostén en el medio campo para gobernar un partido muy cambiante ante la expectación del Signal Iduna Park. La hinchada despertó a su equipo a la salida del descanso mientras calentaba Messi. Muy tibios, a los barcelonistas les quemaba el cuero, erráticos en la entrega, la munición que aguardaban los chicos de Favre.

Insistió el Dortmund con mucho ritmo y el Barça acabó por ceder en un pisotón de Semedo a Jadon Sancho. Reus tiró el penalti y Ter Stegen replicó con una parada soberbia por el rechace y por cómo atrapó después la pelota que intentaba remachar la figura del Dortmund. A Valverde no le quedó más remedio que mover el banquillo con Rakitic y Messi, sustituto de Ansu Fati, más jugador de equipo que solista en la Champions. No hubo manera porque al Barça le faltaban piernas y cabeza, agresividad con el cuero, mientras Jadon desequilibraba para que remataran Reus y Alcácer. Apareció la versión antigua del Barça, la de un equipo largo y quebrado, superado siempre por los laterales rivales, refugiado en las áreas, pendiente de su portero y del reaparecido Messi.

El 10 tuvo un último remate después de un surtido de tiros en el arco de Ter Stegen. Al Dortmund le faltó el gol de Alcácer mientras el Barça continuó sin marcar ni ganar en cancha ajena como es costumbre en la Champions. Ni nuevos ni viejos cambian el rumbo de un equipo entregado a Ter Stegen, el mejor alemán, el muro en Dortmund.

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Messi regresa a un tridente mudo


Cuando la selección argentina no terminaba de congeniar con la afición, el grupo que lideraba Messi pidió cambiar el frío Monumental por la cálida Bombonera. Acostumbrado al silencioso Camp Nou, el 10 parece tener nostalgia de aquello que nunca vivió. Disfrutó del ruido de la Bombonera de la misma manera que sonrió cuando en el sorteo de la Champions le tocó el Borussia Dortmund. El capitán azulgrana quería conocer Signal Iduna Park, un estadio icónico y ruidoso, capaz de dejar mudo al Barça.

Messi apareció por primera vez en la temporada. Tras superar la lesión en el sóleo de la pierna derecha que lo tuvo en ascuas durante seis semanas, entre las que sufrió una recaída, el 10 relevó en el minuto 60 a Ansu Fati. El guineano, con 16 años y 321 días, se consagró como el tercer jugador más joven en debutar en la Liga de Campeones (tras dos jugadores del Anderlecht, Babayaro y Tielemans), el más novato con la camiseta del Barça. Ansu Fati consiguió su récord y Messi conoció el Signal Iduna Park.

Dice Batistuta que el área de la Bombonera, el estadio de Boca, tiembla. La inclinación de la popular, la tribuna más ruidosa de la cancha del cuadro argentino, es de 45 grados. La Südtribüne, la grada sur del Signal Iduna Park, no parece tener nada que envidiarle al templo del fútbol de Buenos Aires. Tiene una pendiente de 37 grados, la más pronunciada de Europa. No tiembla, pero intimida. Y unidos emocionalmente con Anfield, la afición del Borussia Dortmund recibió al Barcelona al son de You’ll never walk alone. Un mal recuerdo para los azulgrana.

“Para los que no lo conocen… este estadio te pone la piel de gallina”, advirtió Ter Stegen. Casa preferida de la selección alemana, el portero del Barça conoce mejor el estadio del Dortmund de su paso por la Bundesliga más que por sus partidos con la Mannschaft. “Puro sentimiento futbolístico”, lo define Paco Alcácer. “Esa tribuna es una gran familia. Puedes cantar, puedes simplemente estar de pie con tu cerveza disfrutando de lo que se vive allí”, cuenta Derek, un empleado de la tienda del Borussia. “Soy del Besiktas y del Dortmund, las dos mejores aficiones de Europa”, cuenta Onur, alemán de origen turco.

La Südtribüne tiene 100 metros de ancho, 52 de largo y 40 de alto, una maravilla de la arquitectura y del fútbol de aficiones, ese que todavía se resiste al paso del tiempo. En el Die gelbe Wand, conocido en España como el Muro amarillo, entran 25.000 espectadores, una hinchada en combustión, acostumbrada al ruido, como la Bombonera. Y Messi lo quería vivir. Un estadio, sin embargo, que no pudo descorchar. Su estreno en la temporada, después de cuatro meses sin jugar con el Barça, guardaba un aliciente especial. Por primera vez, Valverde pudo mezclar a su tridente: Messi, Luis Suárez y Griezmann.

Para preparar la entrada del 10, Valverde, de entrada, mandó a Ansu Fati por la derecha y a Griezmann a la izquierda. No funcionaba. Entonces el guineano y el francés cambiaron. Mejor. Sin embargo, el Barça no podía derribar el muro del Dortmund, este en el campo y liderado por Hummels. Cuando saltó Messi al campo, el 10 se arrinconó en su lugar preferido. Tendrá que acostumbrarse Griezmann a la banda izquierda y el Barça a Griezmann. Después de su primera media hora juntos, el tridente azulgrana se quedó mudo de gol, ensordecido en el ruidoso Signal Iduna Park.

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Valverde: “Hemos sufrido mucho”


Al Barça no le salen las cosas lejos del Camp Nou, con una derrota frente al Athletic y un empate contra Osasuna en LaLiga, ahora también con unas tablas en casa del Dortmund en el estreno europeo. Anestesiado por el conjunto de Lucien Favre, el equipo azulgrana apenas se mostró en campo ajeno, más preocupado de cerrar su portería que de derribar la contraria. Y casi no se sale airoso ni con esas, pues solo Ter Stegen dio la talla. “Hemos sufrido mucho. Hay que reconocerlo”, admitió Ernesto Valverde; “el dominio era alterno, pero ellos llegaban con más peligro. Han tenido el penalti, un tiro al larguero… En fin. Ellos son fuertes en casa y esto está empezando”. Griezmann se sumó: “Lejos del Camp Nou siempre es diferente. El rival en su casa tiene más confianza y a nosotros también nos cuesta. Hay que mejorar y ver qué hacemos mal. Y trabajar”. Arthur, sin embargo, no lo vio así: “No creo que sea por jugar en nuestro campo o no. Es que el Dortmund es un equipo muy duro y aquí encontramos dificultades. Hay que entrenar para hacerlo mejor”.

No supo el Barça responder a la intensidad del rival y Valverde señaló la falta de verticalidad en campo ajeno y la poca ambición ofensiva. “Nos hemos quedado en ocasiones demasiado atrás porque sabíamos que eran rápidos, por lo que jugábamos en nuestro campo. Y eso no es lo que queremos. Tenemos que seguir insistiendo porque cuando presionamos bien, hacemos daño. No como aquí”, expuso. Y, habitualmente tan comedido en las críticas como en los elogios, prosiguió con su crítico y constructivo discurso: “Debemos ser profundos cuando llegamos a determinadas zonas. Y ahí nos falta”. Sobre todo porque Griezmann no acaba de conectar con Suárez y porque Messiacaba de llegar. “También es un ser humano y empieza a jugar ahora, por lo que necesita entrenar”, señaló Arthur sobre el 10. “Leo está como puede estar un jugador sin pretemporada y que suma cuatro o cinco entrenamientos con el grupo. Necesitamos que los de adelante jueguen juntos y se vayan conociendo”, resolvió Valverde. Y Griezmann le dio la razón: “Es mi segundo mes en el Barça. Tengo que acostumbrarme y pillar los movimientos de Luis, de Ousmane, de Leo… Y ellos los míos. Tenemos que trabajarlo”. Los azulgrana solo remataron una vez a puerta, siete en total, por 13 el Borussia.

Aunque hubo una cosa positiva en la que todos estuvieron de acuerdo: si se ganó un punto fue por Ter Stegen. “Ha estado muy bien. Tenemos un gran portero y nos beneficiamos de ello”, expuso Valverde. Lo disfrutó el meta, que se reivindicó en su tierra ahora que anda a la gresca con Neuer por la titularidad de la selección. Resulta que Löw esperó a Neuer para el pasado Mundial cuando estuvo toda la temporada lesionado y no le da relevo, ahora que el meta del Barcelona parece en su mejor momento. Así lo explicó en Dortmund porque dos guantes pudieron con 22 botas. Bien lo sabe Reus, que lo intentó de todas las formas pero se quedó con las ganas, incluso tras un lanzamiento desde los once metros. “Reus siempre cambia de sitio y es difícil estudiarlo. Pero era la sensación que tenía y me ha servido para pararlo”, resolvió el guardameta. “Buen penalti ha parado, sí”, concedió Griezmann. “Una gran parada pero no solo eso porque luego ha estado muy rápido para atrapar la pelota”, lamentó Paco Alcácer.

Pero eso no le importó mucho a Ter Stegen, siempre pensando en el colectivo. “Ellos han tenido ocasiones muy claras porque no estábamos bien organizados. Y hemos pasado diez minutos en cada parte en la que nos hemos sentido presionados, por lo que al final estoy feliz de marcharme con un punto de aquí”. Intervino Griezmann: “Creo que no hemos chutado a puerta [solo una vez]. Hay que hay que mejorar. Pero al final un punto es un punto, ¿no?”.

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Zidane: “Aunque dije que la Liga era lo más bonito, todo es importante”


En la colección de declaraciones que componen el álbum declarativo de Zinedine Zidane, quedó guardada aquella que realizó el pasado mes de abril acerca de sus objetivos para el futuro: “El primero será la Liga”, aseguró el técnico francés del Real Madrid, y sus palabras asomaron este martes por la sala de prensa del Parque de los Príncipes en la víspera de su debut en la Liga de Campeones el miércoles ante el PSG (21.00, Movistar LaLiga).

“Dije que ganar la Liga para mí era lo más bonito porque era lo más difícil”, comenzó su explicación. “Pero todo lo que haga el Madrid es importante. Cada cosa que hacemos es importante”, recalcó Zizou, tratando de entregar la pompa necesaria a un encuentro que inaugura el recorrido de una competición con notables efectos balsámicos para el club en los últimos años. “Estamos contentos de empezar otra competición. Sabemos lo que tenemos que hacer. Es un rival complicado, pero estamos listos para eso”, amplió. “El PSG es un equipo que siempre rinde, a veces no tienen los resultados que esperan, pero lo demuestra cada fin de semana. Aunque tengan bajas y con Cavani, Mbappé y Neymar sean mejores, es un equipo que de todos modos está a un altísimo nivel aun sin estos tres”, comentó Zidane.

En el apartado de caricias dialécticas, Benzema y Hazard fueron quienes más recibieron. “Siempre ha demostrado el jugador que es. Alrededor de él siempre se piensa que debe ser el jugador que meta goles, pero no ha sido nunca eso. No es lo mas importante para mí. Es un jugador de equipo y lo demuestra cada partido. Es un jugador fantástico y lo quiero siempre en mi equipo”, indicó sobre el francés. “Hazard está preparado para jugar. Es un jugador determinante, que puede marcar la diferencia. Estoy seguro de que va a ser muy importante para este club”, remachó acerca del belga, con notables papeletas para entrar en el once del miércoles. 

También quiso Zidane reconocer el esfuerzo y el buen comienzo de temporada de James, que podría volver a ocupar un puesto en el once ante el PSG como ya hiciera en el último partido ante el Levante. “Puede jugar en muchas posiciones en el campo, aunque cuanto más adelante, lo tiene más fácil. Es un jugador distinto, de calidad, no tengo que decirle nada sobre el apartado ofensivo”, reconoció el francés.

Las bajas de Sergio Ramos y Nacho por sanción, y de Marcelo por lesión, obligarán al técnico del Madrid a alinear a Militão y Mendy junto a Carvajal y Varane en la zaga. “Es cierto que no hemos jugado muchos minutos juntos, pero para hacer una buena temporada hay que contar con muchos jugadores”, reconoció por su parte Varane.

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Simeone: “Cristiano es un animal del gol”


Los 25 de goles de Cristiano Ronaldo al Atlético de Madrid en 33 partidos sobrevuelan el duelo de este miércoles contra la Juventus, tanto como la revancha de la eliminación en Turín de la temporada pasada que privó a los rojiblancos de intentar llegar a la final que se disputaba en su estadio (3-0 en Turín tras el 2-0 del Wanda). La pregunta a Diego Pablo Simeone era inevitable. “¿Es Cristiano el jugador que más problemas le ha generado como entrenador?”. “Es difícil preparar un partido contra él, Cristiano es un animal del gol, tiene registros tremendos. Cualquier situación cercana al área genera peligro. Tiene buen juego aéreo, buen cambio de paso, disparo, desmarque…”, respondió Simeone. Poco antes, Giménez, también tuvo que responder a la pesadilla que ha supuesto Cristiano para los rojiblancos. Es un gran delantero, pero para que la pelota le llegue a Cristiano tiene que pasar por otros jugadores. Cuantas menos pelotas le lleguen mejor, por lo que tendremos que hacer un trabajo en todas las líneas”.

Se presenta el Atlético a la cita inmerso en las dudas sobre su consistencia como estructura para enfrentarse a un conjunto de la talla del campeón italiano. “Hay cosas para mejorar, hay muchas situaciones en el juego que las tenemos que mejorar. En San Sebastián el ritmo fue bueno y la intensidad no fue mala. La Juventus esté quien esté como entrenador, más allá de las características que transmita, es un equipo muy competitivo, muy fuerte, siempre lo ha sido. Solo hay que ver a los jugadores que ha dejado fuera de esta competición al no inscribirlos (Mandzukic y Emre Cam) para ver su potencial”, dijo El Cholo.

Simeone huye de las etiquetas que colocan a su renovado equipo como uno de los favoritos del torneo. “Siempre miro el día a día, los niveles donde nos ponen ustedes o las casas de apuestas están ahí, pero fútbol siempre es fútbol. Hay equipos que llegan mejor preparados a esta competición, pero luego el juego te lleva a que pueda cambiar. Ya vimos al Ajax la temporada pasada, o a nosotros en 2014 cuando llegamos a la final y nadie nos esperaba. La Champions es peligrosa, es una competición de jugadores de talento que aprovechan cualquier situación que puede tener un partido para ganarlo. Nosotros estamos intentando crecer, sobre todo explicar a los nuevos jugadores que van a empezar a participar cómo es este tipo de competiciones”.

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Los datos del fenómeno Ansu Fati


Ansu Fati nació en Guinea-Bissau en 2002. Su padre, Bori, que había jugado al fútbol en Portugal, había encontrado un nuevo destino en Herrera (Sevilla). Mientras su padre trabajaba en el vertedero municipal, en la Renfe y hasta como chófer del alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, Ansu comenzó a jugar al fútbol en la Escuela Peloteros de Herrera a los seis años. Tres temporadas después, el Sevilla lo fichó para su cantera. Duró solo una campaña. A los 10 años, Ansu Fati se incorporó a La Masia.

Los datos del fenómeno Ansu Fati

Los datos del fenómeno Ansu Fati

En la cantera azulgrana sufrió primero con la sanción FIFA, después no lo dejaban debutar en el Juvenil B cuando tenía 15 años y su peor momento fue cuando estuvo 10 meses sin jugar por una lesión en la tibia y el peroné. La temporada la empezó junto a Víctor Valdés en el Juvenil A, pero fue en un entrenamiento en el Barça B cuando lo descubrió Ernesto Valverde. El 21 de agosto trabajó por primera vez con el primer equipo. Cuatro días después, ante el Betis, se convirtió en el segundo jugador más joven en estrenarse con la camiseta del Barcelona. Una semana después, en el campo de Osasuna, marcó su primer gol en Primera y pasó a ser el goleador más precoz de la historia azulgrana. Y ante el Valencia, el sábado pasado, con 16 años y 318 días, se convirtió en el futbolista con menos edad que ha marcado y asistido en un mismo partido de LaLiga en este siglo XXI.

Los datos del fenómeno Ansu Fati

El verano pasado, asesorado por Rodrigo Messi, hermano del capitán del Barcelona, renovó su contrato hasta 2022. Cuenta con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros. “A mí no me sorprende. Lo he disfrutado muy poco, pero le he podido dar varios mensajes. Lo que está demostrando es lo que es: anarquía total, y hay que darles la libertad total para que su talento fluya”, opina Víctor Valdés. “Con Ansu se va a hacer la bola grande, muy grande, muy grande. Pero se trata de que nosotros la vayamos desinflando. Nuestro trabajo es proteger al jugador. Es difícil para un futbolista maduro saltar al Camp Nou, más para uno joven. Todo se irá normalizando”, explica Ernesto Valverde.

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El enjambre del Dortmund


Fue una gamberrada, un mensaje que no gustó nada en el seno de la directiva azulgrana porque la herida tardará en sanar. “Tiempo para practicar nuestros saques de esquina”, escribió, con ironía tras el sorteo de esta Champions, el community manager de la cuenta oficial del Borussia Dortmund al tiempo que ponía de fondo el emparejamiento europeo ante el Barça. Clara referencia a su exentrenador Jürgen Klopp y al tanto del delantero del Liverpool Origi, que descabalgó al equipo azulgrana de la pasada Champions en un remonte histórico y memorable. Pero la osadía del Dortmund evidencia la ambición ilimitada de un equipo que ha recuperado la confianza y su sello gracias a la llegada del técnico Lucien Favre. Y se ha convertido en un equipo de abejas –en referencia también a su indumentaria amarilla y negra- que zumban y pican, que vuelan y ganan.

Después de la revolución de Klopp, que llevó al club a lo más alto, el Dortmund pasó épocas áridas que ni siquiera técnicos de la talla de Thomas Tuchel, Peter Bosz o Peter Stoger lograron superar. Tanto, que desde el subcampeonato de la Champions de 2013 ante el Bayern, el equipo no ha pasado de los cuartos de final en Europa. Momentos que pusieron a prueba al eslogan del club –Echte Liebe [amor verdadero]- y a la famosa Gelbe Wand – Südtribüne Dortmund, al muro amarillo que conforma su afición a cada encuentro. Prueba más que superada porque en el curso anterior, por ejemplo, tuvo una media de 80.889 espectadores por duelo (seguido por el Bayern con 75.000) cuando su aforo es de 81.365. Más que ningún otro club en el mundo. “Dortmund es un sentimiento futbolístico”, lo define para EL PAÍS el delantero Paco Alcácer, exazulgrana que ha recuperado el olfato y la puntería como también lo ha hecho el Dortmund, pues es el máximo goleador con 13 dianas en cuatro encuentros –le sigue de nuevo el Bayern, con 12-; 3,25 por choque. Medalla para Favre.

Aunque no tiene la pompa de Klopp ni Tuchel, ni siquiera la del efervescente Julian Naggelsman, Favre tiene la etiqueta de cruyffista por su fútbol ofensivo y de toque, aunque siempre con la verticalidad como bandera. Por eso el Dortmund, tras años de desilusión, no dudó en pagar su cláusula de tres millones al Niza, donde Favre logró en su primer año el título de campeón de invierno y acabó tercero. Antes, en cualquier caso, dejó su impronta en equipos como el Servette y sobre todo en la última década en el Borussia Moenchengladbach, al que salvó de un descenso anunciado a Segunda en 2011 para después ganarse el apelativo de Borussia Barcelona por su juego vistoso, además de darle la tentativa a un joven Ter Stegen que ahora ataja en el Camp Nou. “Cuando me llamó, me sorprendió su idea porque le gusta tener el balón y porque practicamos un juego ofensivo en el que se necesitan laterales que suban y bajen para ese fútbol de ida y vuelta que se juega aquí”, explicó hace unos días Achraf Hakimi, jugador del Madrid cedido al Dortmund. Precisamente, a Favre se le atribuye el papel de entrenador de jóvenes, pues da carrete a quien sea sin mirar la edad como hizo con Dembélé y con Jadon Sancho ahora.

Con Favre y su 4-2-3-1, la línea del contragolpe instaurada por Klopp se mantiene más que viva, al tiempo que mezcla también con la idea del toque que llevó Tuchel. Así, no solo son los más goleadores de la Bundesliga sino que también es el equipo que mayor porcentaje (90%; perseguido por el Bayern con un 89%) tiene de éxito en la entrega del pase. Un ejemplo claro fue el pasado duelo ante el Leverkusen, cuando no se le cayeron los anillos por correr tras la pelota para después desmontar al rival (4-0). Un señor equipo donde Bürki ataja, los carrileros atacan, en medio corren como cosacos Witsel y Delaney y arriba desmontan rivales con las carreras de Jadon, con el quiebro de Reus, con la llegada de Thorgan Hazard –hermano de Eden, atacante del Madrid- y con la pegada de Alcácer. “El Borussia ha hecho un equipo para ganar la Champions”, señala Sergio Gómez, excanterano de La Masia fichado por el Dortmund aunque ahora cedido en el Huesca.

Una plantilla, sin embargo, que en este verano perdió a Pulisic –el Chelsea pagó 64 millones- pero que a cambio, en una estrategia calcada a la del Bayern, fichó a los jugadores emergentes de la Bundesliga como Hazard (Gladbach), Schulz (Hoffenheim) y Brandt (Leverkusen). Además del regreso de Hummels, el central capataz. Equipo que ha disparado las ambiciones del presidente, Reinhard Rauball, que tras perder la pasada liga en la última jornada, soltó: “Tenemos que ser campeones. El Bayern es un ochomil, pero se puede intentar escalarlo y es lo que queremos y lo que necesita Alemania”. Algo con lo que Favre no estaba del todo de acuerdo: “Tenemos que tener cuidado con lo que decimos. Llevo tiempo diciéndolo y queda mucho por hacer y eso no lo podemos cambiar”. Un rifirrafe que no pasó a mayores –aunque se temió que el técnico dimitiera como ha hecho en casi todos los equipos que ha estado- pero que deja clara la obligación de Favre. De momento, funciona. Pero no hay mejor prueba del algodón que el Barça.

Posible once: Bürki; Piszczek, Akanji, Hummels, Guerreiro; Witsel, Delaney; Sancho, Reus, Hazard; y Alcácer.

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