A España le crecen los rivales


En los días previos al Mundial se hablaba tanto de un ausente como de todos los presentes. ¿Qué sería de Francia sin Nikola Karabatic?, se preguntaban los analistas. El icono que ha dominado con mano de hierro los últimos tres lustros del balonmano de selecciones se quedaba en casa debido a una lesión, por primera vez desde que debutó en 2003 con solo 18 años. Bajo su manto, cuatro títulos mundiales, tres Europeos y dos oros olímpicos. Una figura imponente e intimidatoria. La duda, sin embargo, se ha quedado sin respuesta porque el central del Paris Saint Germain ha vuelto, cual Cid. Los médicos calcularon un plazo de recuperación de entre cuatro y seis meses tras operarse el 19 de octubre de una deformación articular en el pulgar del pie izquierdo, y el campeonato arrancaba en tres. Todos le daban por descartado, hasta que el pasado fin de semana se plantó en el hotel francés de Berlín.

 

“He leído en todas partes: ‘Karabatic al rescate’. Pero no vengo al rescate de nada. De nada en absoluto. Llego como jugador reserva. Si el equipo me necesita, ayudaré, por supuesto; pero si no me necesita, me quedaré en mi sitio y animaré desde la grada”, declaró nada más pisar suelo alemán. El entrenador, Didier Dinart, lo había dejado en el grupo de jugadores reservas, por si acaso. Cada equipo puede hacer tres cambios durante el torneo y él no quería perder esa carta. El primer giro se produjo cuando la federación, tras el estreno contra Brasil, anunció que se incorporaba a la concentración. ¿Pero no estaba descartado?, se preguntaron todos, perplejos. Los siguientes encuentros los vio desde la grada, hasta que la lesión del pivote del Barcelona Cédric Sorhaindo le abrió las puertas para entrar en la lista, vestirse de corto ante Rusia en el último choque de la primera fase y sumar su internacionalidad número 285.

 

A este golpe de efecto también deberá hacer frente España en su debut este sábado (18.00, Teledeporte) en la segunda ronda, conocida como la Main Round. Los torneos cortos transcurren en una noria de sensaciones y ánimos. Basta un traspié para sacar el paraguas. Basta un buen resultado, o un buen fichaje, para creer que no hay límites. Así están los Hispanos y los galos. Los primeros, tras 24 horas nefastas por la derrota contra Croacia que le complica el pase a las semifinales y el percance sufrido por Rodrigo Corrales que provocó su sustitución por Arpad Sterbik. Los segundos, hinchados de optimismo después de sobrevivir sobre la bocina al duelo con Alemania y recuperar a su hombre franquicia.

 

Minutos y ningún gol en su estreno

 

En su estreno contra Rusia, Nikola Karabatic se fue de vacío en su cuenta anotadora: ningún gol en sus tres lanzamientos (dos desde los 6 metros y uno desde los 9). Solo logró una asistencia y un bloqueo en defensa. Aunque el dato que más llama la atención son los minutos disputados (26), el quinto hombre de campo con más presencia en la pista, lo que lleva a pensar que Dinart quiere ponerlo rápido a tono y ajustar sus reglajes para las batallas que le quedan. Más allá de su aportación al juego, el chute emotivo para una selección en plena transición generacional, ya sin referencias como Thierry Omeyer, Bertrand Gille y Daniel Narcisse, es evidente.

Niko vuelve a aparecer en la vida de España un año después del inolvidable encuentro de semifinales del Europeo. En la antesala de su primer oro continental, los Hispanos acabaron con la selección francesa (23-27), que había ganado las últimas nueve semifinales disputadas en los grandes campeonatos. Aquella tarde en el Arena de Zagreb, la estrella gala se quedó en apenas tres goles. No obstante, los malos recuerdos superan a los buenos en la memoria reciente española: la final del Europeo de 2006, las semifinales de 2014, las semifinales del Mundial de 2015 y, por encima de todas, el dramático cierre de los cuartos de Londres 2012. Todas cayeron del lado rival y en todas estuvo Karabatic. La necesidad obliga a la selección a perseguir más si cabe un desenlace como el de 2018. Arranca esta fase con dos puntos, frente a los tres de Alemania y Francia, y los cuatro de Croacia (Brasil e Islandia tienen cero), y solo se clasifican dos. “Está claro que no es el camino ideal, pero está en nuestras manos”, afirmó Julen Aginagalde.

La vuelta de Cousins confiere otro comodín ganador a los Warriors


La reaparición de DeMarcus Cousins el mismo día que debutaba con Golden State colma de éxito a un equipo que ya era líder sin él y que amplía su impresionante arsenal. Los Warriors vencieron en la cancha de los Clippers (94-112) y su entrenador Steve Kerr pudo formar con un quinteto de lujo, con pleno de jugadores que han sido ‘all stars’.

Cousins no jugaba desde enero del año pasado, cuando se rompió el tendón de Aquiles. Entonces jugaba con Nueva Orleans y en julio, en calidad de agente libre, firmó por los Warriors. El campeón de tres de los cuatro últimos títulos de la NBA se reforzaba así con uno de los mejores pívots de la Liga, que promedió en los 48 partidos que pudo disputar la pasada temporada 25,2 puntos, 12,9 rebotes y 5,4 asistencias. En su reaparición y en su estreno con los Warriors, Cousins, de 28 años, salió como titular, jugó 15 minutos y sumó 14 puntos, seis rebotes, tres asistencias, un robo y un tapón. “Estoy como un niño en las Navidades. Ha sido un largo viaje. Es uno de los días más felices de mi vida. Me hace feliz saber que todavía puedo hacer un mate”, dijo también el pívot de 2,11 metros en referencia a su primera acción en el partido.

Los Warriors que parecen haber superado los problemas de lesiones y también de relación entre algunos de sus componentes, incluido un enfrentamiento verbal entre Kevin Durant y Draymond Green en un partido, lideran la Conferencia Oeste tras haber arrollado a Denver, que durante varias semanas les superó en la clasificación. Ante los Clippers destacaron Stephen Curry, con 28 puntos, y Kevin Durant, con 24 puntos, siete rebotes y cinco asistencias.

Los Celtics reforzaron su línea ascendente ante Memphis Grizzlies, que sumó su novena derrota en los últimos diez partidos (122-116). Kyrie Irving dirigió a su equipo con 38 puntos, 11 asistencias y siete rebotes, acompañado por Marcus Smart, con 20 puntos, y Al Horford, con 18. Los Grizzlies acusaron el mal día en el tiro de Marc Gasol. El pívot españolo solo anotó una tiro de campo de los 10 que lanzó y acabó con cuatro puntos, aunque brilló en otras facetas con 11 rebotes y 12 asistencias. Mike Conley anotó 26 puntos y Jaren Jackson, 24.

San Antonio venció en Minnesota (113-116). DeRozan no jugó y Aldridge, con 25 puntos y nueve rebotes, y Rudy Gay, con 22 puntos, comadaron el triunfo de los Spurs. Pau Gasol, como viene sucediendo en los últimos partidos, fue titular pero jugó poco, solo 11 minutos en los que aportó tres puntos y cinco rebotes. Por parte de los Wolves destacaron Derrick Rose y Towns, con 23 puntos cada uno.

Utah, sin Ricky Rubio, todavía lesionado, y con 24 puntos de Donovan Mitchell y 19 puntos y 15 rebotes de Rudy Gobert, superó a Cleveland (115-99). Portland venció a Nueva Orleans (128-112). Lillard, con 24 puntos, y McCollum y Layman, con 20 cada uno, cimentaron el triunfo de los Blazers. Anthony Davis, con 27 puntos y siete rebotes, Jrue Holiday, con 20, Randle, con 19 puntos y nueve rebotes, y Mirotic, con 13 puntos, tres rebotes y dos asistencias, fueron los mejores en los Pelicans.

Al-Attiyah se impone en Perú; Price logra su segundo Dakar


Nasser Al-Attiyah, con su explosividad y su ambición, ha conseguido regalarle a Toyota su primer Rally Dakar. Con una carrera fantástica, que comenzó con una victoria ya en la primera jornada, corta y rápida, y que fue afianzando con la regularidad que se esperaba de un hombre criado en el desierto, el catarí ha saca todo el provecho al recorrido de este Dakar 2019, celebrado íntegramente en Perú y con un 70% de terreno arenoso.

El piloto de Doha, 48 años, sentenció la carrera en la novena y penúltima etapa, con un triunfo que dejó al segundo clasificado, Nani Roma, a 51 minutos. Apenas ha cometido errores en las diez jornadas de competición y tan solo flaqueó el segundo día, cuando, como ganador del día anterior, tuvo que abrir pista en una de las etapas más difíciles de la carrera.

Tras las victorias de 2011, con Wolkswagen, y de 2015, con Mini, Al-Attiyah se impone ahora con Toyota, que ha ganado la batalla con su 4×4 al poderoso equipo Mini y su escuadra de primeros espadas: Sainz, que se desquitó de su terrible tercera etapa con una victoria en esta última jornada –y a pesar de haber iniciado con tres horas de retraso por unos problemas mecánicos en su buggy solo un día después de la que calificó como la etapa más dura de su vida: cientos de kilómetros sin dirección asistida–; Peterhansel, que dijo adiós a la carrera tras un accidente en las últimas jornadas; o Loeb, que combinó días excepcionales con otros desastrosos. Solo Roma pareció seguirle el ritmo, pero con una carrera más bien conservadora, sin triunfo alguno, es difícil plantarle cara al príncipe de las dunas.


Toby Price y Matthias Walkner, campeón y segundo clasificado del Dakar 2019 en moto.ampliar foto
Toby Price y Matthias Walkner, campeón y segundo clasificado del Dakar 2019 en moto. AP

En motos, este Dakar ha tenido tantos protagonistas como marcas quisieron romper la hegemonía de KTM en el Rally Raid más duro. Pero tampoco este año ha habido nadie capaz de lograrlo. Y Toby Price ha terminado imponiéndose majestuosamente, con un triunfo el último día, amenazado como estaba por Quintanilla, a solo un minuto de distancia en la general al inicio de la última jornada. Y a pesar de arrastrar durante toda la carrera una dolencia en el escafoides después de lastimarse la muñeca solo unas semanas ante de la carrera.

Todos querían ganar a las KTM, pero, primero Honda, que fue perdiendo efectivos por el camino –desde Barrera a Brabec, los dos líderes de la general cuando tuvieron que abandonar–, luego Yamaha –con el doloroso abandono de Van Beveren–, y finalmente Husqvarna, que soñó con ganar el Rally en la última etapa gracias al convencimiento de Quintanilla, fracasaron en el intento. El chileno sufrió una caída este jueves y, aunque pudo terminar la carrera, lo hizo a 22 minutos de Price. así que no solo no ganó, sino que perdió dos posiciones para, finalmente, terminar cuarto. Y para que KTM luzca como acostumbra, con un podio monocolor, con Price, Walkner y Sunderland.

De noche, “las pelotas están muertas”


Antes de que comenzase el Open de Australia, el deslenguado Bernard Tomic fue directo al grano: “Las bolas son una mierda. Por lo que he oído son muy baratas… No sé qué pretendían con este cambio”. A él se sumó John Millman, otro que ya no figura en el cuadro masculino: “Están muertas”. Y poco a poco, mientras las iban probando, numerosos tenistas fueron añadiendo más o menos pegas a las nuevas pelotas del torneo australiano, que para esta edición decidió sustituir las Wilson de los dos últimos años por unas Dunlop que por uno u otro motivo no terminan de convencer a los jugadores.

“Tienen un toque diferente a las anteriores. Por la noche no es fácil darles spin. Creo que hay que hacer algún ajuste con ellas”, se pronunció hace tres días Roger Federer, que ayer derribó al joven Taylor Fritz (6-2, 7-5 y 6-2) concediendo únicamente tres puntos con su primer saque. “Por la noche no se mueven”, agregó el campeón de 20 grandes, uno de los tenistas que vienen reclamando desde hace tiempo que se unifiquen las características de la bola. “Obviamente son diferentes, se hace raro. Estábamos acostumbradas a las Wilson”, agregó Kimberly Birrell, apeada ayer por Angelique Kerber.

Según muchos profesionales, las pelotas seleccionadas en Melbourne tienden a hincharse y ralentizarse, especialmente en las sesiones nocturnas. Aseguran muchos de ellos que eso les despista y que la sensación del golpe varía demasiado. “Se ahuecan”, alegó Thanasi Kokkinakis, ya eliminado. Mientras tanto, la organización del major australiano defendió la elección y la ATP firmó recientemente un contrato de cinco años para que las Dunlop se empleen en la Copa de Maestros y otros torneos a lo largo del año, en todo tipo de superficies.

“Se hicieron las pertinentes pruebas de consistencia, calidad y velocidad. Son fantásticas, no veo nada malo en ellas”, remarcó el director Craig Tiley, a la dirección de un torneo que se renueva constantemente y envidiado en muchos aspectos por los otros tres grandes. “Se pone y más blanda y se hace más grande, sobre todo por la noche”, decía ayer Rafael Nadal, rumbo a los octavos al deshacerse con brillo de Alex de Miñaur (6-1, 6-2 y 6-4) con su victoria 250 en los Grand Slams, citándose con el veterano Tomas Berdych (5-7, 6-3, 7-5 y 6-4 a Diego Schwartzman).

McEnroe, a los tenistas: “Son quisquillosos…”

“Este era mi segundo partido de noche y ya venía preparado para esta sensación. Se nota mucho la diferencia en la bola entre jugar de día o de noche, pero es la que es, y está bien”, continuó el de Manacor, dañino otra vez con el drive (36 ganadores) y rotundo al saque (82% de puntos con primeros). “No puedo quejarme. Personalmente preferiría una más rápida, pero no puedo decir que sea mala porque no lo es. Son buenas”, se refería hace unos días Nadal, que en la siguiente fase estará acompañado de Roberto Bautista.

El castellonense pudo con Karen Khachanov (6-4, 7-5 y 6-4, en 2h 08m) y se medirá a Marin Cilic, verdugo de Fernando Verdasco pese a que el madrileño dispusiera de dos sets de ventaja (4-6, 3-6, 6-1, 7-6 y 6-3).

En cualquier caso, estos días las pelotas son objeto de debate en Melbourne, donde hoy (no antes de las 9.00, Eurosport) afronta la tercera ronda Garbiñe Muguruza, al choque con la suiza Timea Bacsinszky. Hay discusión y existe relativo malestar entre algunos jugadores, sobre todo entre aquellos que presumiblemente pueden abordar las rondas finales, programadas a la noche. Sin embargo, John McEnroe habla claro: “Los jugadores son muy quisquillosos”, se expresó en el canal Eurosport; “en mi época, jugábamos con las pelotas que teníamos: suaves, ligeras, pesadas… Las golpeábamos fuerte; bueno, tan fuerte como se podía entonces. Al final da igual el peso o el tamaño, porque lo que importa es lo que hagas con ellas”.

La escalada de Laia Sanz, de una doble infección vírica al 11º puesto


Hace menos de un mes Laia Sanz no sabía si surcaría las dunas del desierto de Ica. Un día se levantaba con el ánimo por los suelos y trataba de asimilar cómo sería renunciar a la carrera de su vida. Al día siguiente se veía con fuerzas para intentar, al menos, estar en el podio de salida en Lima. Apenas se estaba recuperando de una enfermedad que la había tenido tres meses de baja, prácticamente en la cama: una infección vírica y bacteriana que la obligó a abandonar el Rally de Marruecos, una de esas pruebas que sirve como tentempié del Dakar. Aquello fue a finales de septiembre. Primero le diagnosticaron mononucleosis, luego observaron que también había contraído la fiebre Q, y para rematar sufrió una neuropatía. Nada parecía estar bien. Tres meses después, hacía las maletas para plantarse en Perú. Es dura y ambiciosa. Tenía que probarlo.

Y no solo formó con todos los honores en el podio de salida en Lima, el pasado 6 de enero. Sino que ha conseguido volver a la capital peruana montada en su KTM, entera y feliz. Con una 11ª posición en la general que parecía impensable cuando arrancó la carrera. Es su segunda mejor posición en el Dakar, después de aquel noveno puesto que logró en el 2015, la mejor clasificación absoluta de una mujer en el Rally. No se esperaba menos de ella. De todos los pilotos participantes de esta 41ª edición, Sanz era la única que había completado el Dakar desde su primera participación en el año 2011, es decir en ocho ediciones de manera consecutiva. Y este 2019 la historia continua.

“Estoy muy feliz con este resultado. No hubiera pensado nunca acabar así llegando como he llegado a la carrera. He sufrido mucho para estar aquí. Si hace un mes me dices que hago la 11, no me lo creo”, concedía al terminar la prueba

Su romance con el Rally sigue, además, los derroteros de una historia de amor llena de percances. Esta vez, sin embargo, su conocimiento de la carrera, su autoimpuesta paciencia, y su buena muñeca le han permitido ir avanzando firme, paso a paso, en la competición. Los primeros días le fallaban las fuerzas, así que cuando en la cuarta etapa terminó en el 20º puesto, se sintió feliz. Esa regularidad que a menudo la caracteriza le daba la posibilidad de ir escalando posiciones en la tabla. Mientras otros fallaban, ella sumaba un día más. Pese a las averías y las dificultades para encontrar tal o cual punto de paso, que de eso siempre hay en el Dakar. Terminó 15ª la sexta etapa y poco a poco escaló a la 12ª posición.

El remate final lo dio este miércoles: 12ª en la etapa, a solo 12 minutos del ganador, Metge (Scherco). Aquello le hacía ganar una posición más: 11ª. “Creo que lo digo cada día, pero estoy muy sorprendida de haber llegado hasta aquí tan bien”, decía este miércoles. Al día siguiente solo tuvo que seguir como siempre: rápida y segura, pendiente de Kevin Benavides (Honda), que le seguía de cerca. Tuvo un susto: se torció el pie y pensó que se había hecho mucho daño, demasiado para conservar su plaza. Pero se lo tomó con calma y la salvó. El argentino tuvo otro susto, una caída tremenda cuando iba a toda velocidad, pero también se repuso. Le recortó 12 minutos a Sanz, pero no fue suficiente. “Es increíble acabar en esta posición después de todo”, decía la piloto a su regreso a Perú.

El Madrid más errático se estampa ante el Buducnost


Un Madrid errático y disperso cayó ante el Buducnost (73-60) y firmó su cuarta derrota en 19 jornadas de la Euroliga. En la misma pista en la que ya habían caído Baskonia, Barça y CSKA, el conjunto de Laso pecó de negligencia y completó su peor partido del curso, por sensaciones y estadísticas. Fue la anotación madridista más baja desde que hace seis años, en el top 16 de la temporada 2012-13, vencieran en el OAKA al Panathinaikos por 54-58. Esta vez, con 10 de 27 en tiros de dos, 8 de 30 en triples y 18 pérdidas, la derrota fue tan inevitable como merecida. Clarke, Cole y Bitadze retrataron a un Madrid plano en el que no se salvó nadie.

Cinco rebotes de Sehovic, nueve puntos de Cole y seis más de Jackson marcaron la lustrosa puesta en escena de un Buducnost intenso y dinámico. Más al tran-trán, al Madrid le bastó con un pequeña cuota de Randolph y Taylor y la sombra alargada de Tavares (tres tapones de salida) para aguantar sin grandes sofocos el pulso durante un rato (19-15, m. 10). Sin embargo, la suficiencia del conjunto de Laso devino en dispersión en el segundo cuarto. El desenfoque de Llull (1 de 5 en triples en ese tramo) marcó tendencia y el campeón se ofuscó en ataque dando vuelo a su rival montenegrino. Coincidiendo con el 3 de 14 madridista desde el 6,75 el Buducnost estiró su renta hasta los 10 de ventaja (27-17, m. 14).

Perdida la batalla por el control del partido, Laso reclamó a los suyos no perder al menos el oremus. Pero el tiempo muerto de altas revoluciones tampoco espabiló al Madrid, que colapsaba en todos los porcentajes de tiro. Mientras, su rival se mostraba cada vez más optimista, sostenido ahora por Clarke y Bitadze. Ni el rigor de Ayón y Felipe ni el brío de Campazzo y Deck lograron compensar la agresividad de los locales, que pusieron en pie a la parroquia del vetusto Morača de Podgorica (34-24, m. 18). El séptimo triple lanzado por Llull no tocó aro para completar un desastroso 4 de 17 en el global madridista al descanso. Sin velocidad, fluidez, ni pase, el Madrid se quedó en 28 puntos en los primeros 20 minutos y dejó todos los deberes para la reanudación. No hubo forma. Con casta y aplicación, el Buducnost comenzó a acordarse de su tarde victoriosa ante el CSKA en la primera vuelta.

El tercer cuarto no hizo otra cosa que agudizar la galbana madridista con un 6-0 de salida para el Buducnost que se fue hasta el +14 primero (42-28, m. 21) y un punto más mediado ese periodo (49-34, m. 25). Bitadze hizo carrera (13 puntos y 10 rebotes) e Incluso Barovic se animó a ganarle el baile en la pintura a Tavares. Gris como su uniforme, el Madrid mezclaba hipotensión y destemple sin encontrar las sensaciones competitivas en un partido ante el penúltimo de la tabla que quedó definitivamente endiablado. Sin embargo, y a pesar del panorama, dos triples consecutivos de Rudy y Campazzo dejaron la diferencia en unos términos abarcables para los de Laso antes de entrar en la recta de meta (56-48, m. 30). El campeón sumaba un triste 14 de 45 en tiros de campo, pero estaba en el partido. Pero esta vez no hubo épica, ni reenganche, ni carga final. El Madrid no se encontró nunca así mismo.

Tras la lesión de Keylor, una portería con alfileres


La plaga de lesiones musculares no da tregua al Real Madrid. El contador registraba 26 dolencias de carácter fibrilar hasta que este viernes, mediada la tarde, el club hizo pública la 27ª. Keylor Navas se sumaba a lista aquejado de una “lesión en el aductor largo de la pierna derecha”. Ni una línea se ve a salvo, tampoco la portería, donde el día después de la salida al Leeds inglés de Kiko Casilla, tercer portero, cayó el segundo con el primero, Thibaut Courtois, aún entre algodones. Recién incorporado al grupo, el belga será titular ante el Sevilla (16.15 horas, beIn LaLiga) con Luca Zidane como alternativa a cualquier contratiempo de última hora.

La dolencia no podía alcanzarle a Navas en un momento más desafortunado. La baja de Courtois le abrió un resquicio para reivindicarse ante Solari y el meta no desaprovechó la ocasión para empezar a reabrir el debate en torno al arco del Madrid. Impecable en la eliminatoria frente el Leganés y en el duelo liguero ante el Betis, el primero que disputaba desde de agosto, el partido ante el Sevilla y el cruce de cuartos en la competición copera con el Girona se le presentaban como una vía para coger carrerilla después de meses de inactividad prolongada.

La decisión de Solari respecto a la portería fue inmediata. El argentino deshizo la alternancia que había instaurado Julen Lopetegui y resolvió el enredo escogiendo a Courtois como su portero titular. En concordancia con la opinión de los dirigentes, priorizó al espigado guardameta en detrimento de Navas. Solari le quitó la Champions al tico y le relegó únicamente a la Copa del Rey. Fuentes cercanas a la plantilla confirmaron que la elección del entrenador fue recibida con cierto desagrado por alguno de los pesos pesados, especialmente los capitanes, Sergio Ramos y Marcelo, grandes apoyos de Keylor Navas dentro del vestuario.

Desde Valdebebas aseguran también que fue uno de los pocos momentos en los que vieron flojear mínimamente el ánimo del veterano guardameta desde su llegada al Madrid en el verano de 2014. En público, no dio ni una sola muestra de debilidad. “El día que piense que no puedo ser titular me iré a mi casa y me dedico a otras cosas. Siempre he trabajado para ser titular. Hay una persona que es la que toma las decisiones y a nosotros nos toca esforzarnos, trabajar y cuando se dé la oportunidad de estar dentro de la cancha, hacer las cosas bien”, expresó el propio jugador en un acto público el pasado 9 de enero.

Más paradas que Courtois

Navas no faltó a su palabra. Fuentes del club cuentan que su esfuerzo y dedicación diaria en cada entrenamiento es la misma que cuando era el portero titular del Madrid. Sobre el verde, sus actuaciones también se mantienen al mismo nivel. De hecho, su rendimiento no se sitúa por debajo del ofrecido por Courtois. Los registros lo atestiguan: encaja menos por partido (1,1 Navas por el 1,3 del belga) y su porcentaje de intervenciones se sitúa siete puntos por encima: 67% de Courtois frente al 74% del tico. Es su segundo mejor promedio desde que llegara a Chamartín, solo superado por el que firmó en la temporada 2015/2016 (79%).

El pasado miércoles, en Butarque, firmó once intervenciones y sostuvo al Madrid en Copa cuando más le apretaba el Leganés con una posible remontada. Era su tercera titularidad consecutiva. Ante el Sevilla, Solari, con Courtois todavía renqueante, estaba dispuesto a brindarle la cuarta. Pero su inagotable empeño de poner en un aprieto a su compañero y también a Solari se ve ahora frustrado por un contratiempo muscular, algo que ya no resulta nada novedoso en Chamartín.

Otro paso del Baskonia tras un final apretado


El juego del Baskonia europeo, el de las noches productivas, sigue un patrón definido. Deja que el rival se confíe, le da carrete. Permite que se vacíe hasta el descanso, incluso que se guste. El AX Milan se miraba en el espejo, y lo que se reflejaba en él le agradaba, pero al equipo de Perasovic le basta con un resquicio de relajación en su oponente para clavarle el aguijón, con un veneno que atonta, que afloja las manos del contrario. El equipo vitoriano volvió a inocularlo. Pese a las bajas, y el desgaste que eso supone para los que juegan casi todos los minutos.

Otra noche más, el Buesa Arena vio como los suyos se sobreponían a un equipo que se fue descomponiendo con el paso de los minutos, y que en el tercer cuarto se estrelló contra la canasta contraria. El Milan fue de más a menos. Completó un primer tiempo aceptable, pero la defensa del Baskonia se ajustó con el comienzo del segundo parcial y dejó de permitir alegrías. Voigtmann y Poirier se convirtieron de nuevo en los reyes del rebote, y la intensidad en la bombilla impidió que los pívots milaneses camparan a sus anchas como al principio.

El Baskonia, cuando tiene una buena tarde, siempre llega con más oxígeno que los rivales a los minutos finales, lo que se traduce en mayor clarividencia ofensiva y firmeza defensiva. Nada más comenzar la segunda parte, los vitorianos ya estaban por encima en el marcador después de haber ido a remolque durante veinte minutos. No abandonarían ya esa condición hasta la bocina final, aunque el Milan apretó el marcador en los últimos minutos. Fue entonces cuando apareció el Baskonia firme. A 1,40, Poirier machacó la canasta, después de una asistencia de Huertas, para poner cuatro puntos de ventaja. James acortó la diferencia y fue Huertas, otra vez, quien apareció para poner las cosas en su sitio, primero con un lanzamiento de dos puntos y después con dos tiros libres. Con 78-74 en el marcador, Vildoza cometió falta en un lanzamiento triple de James, que falló dos de los tres tiros.

En el contragolpe, otra vez fue Marcelinho Huertas el que subió al marcador las cifras definitivas, que ponen a su equipo en una posición mucho más cómoda que hace un mes, dentro de los puestos de play off y con expectativas muy sólidas de entrar en la lucha por una plaza para la final a cuatro en Vitoria. Hasta la llegada de Perasovic al banquillo, esa posibilidad se presumía muy lejana. Ahora, desde el despacho de Josean Querejeta, las cosas se ven con mucho más optimismo.

El Reus-Las Palmas, suspendido


La segunda vuelta del campeonato de Liga de Segunda División va a tener un arranque incompleto. La profunda crisis que sacude al CF Reus Deportiu finalmente ha impulsado a LaLiga a inhabilitar al club catalán. El efecto más inmediato es la suspensión del partido que este sábado, 20:30 horas, debía de enfrentar al Reus contra la Unión Deportiva Las Palmas.

El club canario conocía la decisión de LaLiga tras haber completado su vuelo a Cataluña y, pese a que el fallo de LaLiga contradecía una resolución anterior de la Federación Española, que sí daba vía verde al partido, la reacción era fulgurante: regreso inmediato a Gran Canaria. En declaraciones a la emisora oficial del club, el presidente, Miguel Ángel Ramírez, anunciaba que su equipo regresaría en la misma noche del viernes y encontró un vuelo a las 2.00 de la madrugada.

La anulación del encuentro satisface la voluntad de los jugadores del Reus, que, en pasadas jornadas ligueras, ya habían tratado de evitar saltar al césped alegando no estar en condiciones de competir debido a los desarreglos económicos que sufre la entidad. Incluso cinco futbolistas lograron la carta de libertad tras denunciar al club por impagos reiterados. En cambio, el entrenador, Xavier Bartolo, que solo dispone de doce jugadores con ficha para realizar las convocatorias y ha de recurrir al filial para completar la lista, siempre se ha mostrado favorable a saltar al campo a competir y dejar de lado los entuertos administrativos.

Este viernes, en rueda de prensa, acusaba al máximo goleador del equipo, el delantero Miguel Linares, de borrarse de las alineaciones: “Miguel Linares no quiere jugar. Nos lo ha comunicado a mí y a sus compañeros. Piensa que su ciclo se ha acabado en el club”, confesaba Bartolo. Mientras, el dueño del club, Joan Oliver, asegura que sigue realizando gestiones para encontrar un comprador que enjuague la deuda de cinco millones de euros que ahoga la supervivencia de la entidad.

24 horas negras para España


A España se le ha torcido definitivamente la vida en el Mundial. En menos de un día, perdió la imbatibilidad, casi todo el margen de error en lo que resta de campeonato y, este viernes a media tarde, el portero Rodrigo Corrales terminó en un hospital de Colonia porque, en el primer entrenamiento tras aterrizar en la ciudad alemana, se le cayó encima de su pierna izquierda la valla publicitaria que recorre toda la pista. Las alarmas se encendieron en toda la delegación ante la posibilidad de que fuera necesario un cambio de guardameta a menos de 24 horas para el decisivo duelo contra Francia (18.00, Teledeporte). Hay tiempo hasta las 9.00 de este sábado. Arpad Sterbik, de 39 años, sería el elegido en caso de producirse el relevo y ya ha sido puesto sobre aviso.

Los hechos ocurrieron nada más empezar la práctica. Gedeón Guardiola y Rodrigo Corrales se apoyaron en el panel, en una acción habitual de los jugadores, pero esta vez el luminoso no aguantó el peso y se vino abajo. La peor parte se la llevó el portero gallego porque el golpe le cogió con la rodilla en un giro, tratando de evitar el impacto. Según el parte médico de urgencia realizado sobre la cancha, sufre “una contusión muy fuerte y un hematoma importante. La tibia y el peroné, aparentemente, están bien”, señaló el doctor Juan José Muñoz Benito. “El giro es lo que me preocupa. Mañana [por hoy] va a estar muy dolorido, pero para el partido llegaría”, añadió. Fue conducido a un hospital para realizarle un examen médico a fondo. El extremo izquierdo Aitor Ariño también resultó afectado, pero sin consecuencias graves. Solo sufre una abrasión que no compromete su presencia en el primer encuentro de la segunda fase.

La portería ha sido, tal vez, el puesto más regular y que mejor ha funcionado en los cinco primeros partidos del Mundial. El seleccionador ha alternado a Rodrigo Corrales y Gonzalo Pérez de Vargas con idéntico resultado. El primero brilló especialmente contra Japón y el segundo, en el duelo ante Macedonia.

Karabatic en el horizonte

La situación recuerda a la vivida en el Europeo de 2018. Entonces, el accidentado fue Pérez de Vargas en el último choque de la segunda fase, ante Alemania, aunque por causas naturales del juego. Esa tarde ya no pudo continuar y, al día siguiente, el serbio nacionalizado español Arpad Sterbik fue llamado a filas. Se encontraba de vacaciones en Skopje (Macedonia), pero tardó horas en plantarse en el hotel de concentración de Zagreb. No jugaba desde hacía cinco semanas, sin embargo, poco se notó. En las semifinales contra Francia no estuvo más de dos minutos sobre el parqué, suficientes para detener tres de los cinco penaltis que le lanzaron. El círculo mágico se cerró dos días después en la final con Suecia. Las cosas no iban bien al descanso y el seleccionador recurrió a sus dos metros y 120 kilos. Pocas presencias tan intimidatorias como la suya. Los nórdicos la sufrieron en la reanudación y España se colgó el oro.

El percance de Rodrigo Corrales cierra 24 horas negras para la selección. El jueves a media tarde, los Hispanos miraban con optimismo el duelo ante Croacia, aspiraban a pasar con pleno de victorias a la segunda ronda y encarrilar el pase a las semifinales. Ahora, nada se ha roto de forma irremediable, pero todo se ha torcido. Y en el horizonte, Francia, que ha recuperado a Nikola Karabatic, cual Cid. La estrella francesa, al que se daba por descartado tras operarse en octubre, se incorporó al Mundial recién empezado, hace dos días jugó sus primeros minutos y este sábado amenaza el futuro de España.

Muguruza sobrevive a Konta (y la madrugada)


La noche tuvo de todo. Por tener, tuvo hasta la decisiva intervención de los excrementos de gaviota, que no fueron los culpables, o al menos no los únicos, del retraso que hizo que el duelo entre Garbiñe Muguruza y Johanna Konta se postergase hasta las 00.30 de la madrugada en Melbourne. De ahí la excepcionalidad: por primera vez en la historia del Open de Australia, un partido comenzó superada la medianoche. Fue una velada surrealista e intensa, intensísima, que se resolvió después de 2h 42m y un cuerpo a cuerpo fabuloso, decantado al final en favor de la hispanovenezolana: 6-4, 6-7 y 7-5.

“No me puedo creer que todavía haya gente aquí, así que, ¿a quién le importa el resto?”, bromeó la ganadora a pie de pista, nada más cerrar una jornada que a las protagonistas se les hizo eterna, culminada a las 3.12 hora local, las 17.12 española. “Creo que ahora voy a ir a desayunar”, prosiguió Muguruza con una sonrisa en la boca pese al esfuerzo y la nocturnidad, con el billete para disputar la tercera ronda del torneo en la mano. “¿Qué haré mañana? Tomarme el día libre”, se despidió la 18 del mundo, que en la próxima estación del torneo se enfrentará a la suiza Timea Bacsinszky (6-2 y 7-5 a Vikhlyantseva).

Soberbia, Muguruza salió airosa de un pulso after hour, que arrancó tarde porque el programa de la pista Margaret Court –la segunda en importancia del major australiano– se fue retrasando. Los cuatro partidos previos se prolongaron y además hubo otro percance: la organización del torneo pretendía trasladarlo a la Pista 3, pero la superficie de esta estaba salpicada de los excrementos (en abundancia) de las gaviotas, que se apuntaron a la sesión golfa y campaban por allí a sus anchas. Así fue el enredo, que además creció por el fenomenal tú a tú que brindaron las dos tenistas.

Eso sí, en la grada apenas resistían un centenar de personas en el jueves laborable de Melbourne, no pocas recostadas en los asientos y testigos del partido más tardío de la historia del torneo. Sin embargo, no el que más tarde ha terminado. Para dar con él hay que rebobinar a 2008, al enfrentamiento entre Lleyton Hewitt y Marcos Baghdatis de la tercera ronda, sellado a las 4.33. Aquel arrancó a las 23.49 y hasta ahora el inicio con mayor retraso correspondía al Gavrilova-Mertens del año pasado, que dio comienzo a las 23.59.

El precedente en Roma: cierre a las 2.08


Una mujer duerme en las gradas, durante el Muguruza-Konta.ampliar foto
Una mujer duerme en las gradas, durante el Muguruza-Konta. AP

Volvió así el tenis para zombies y, de la mano, el debate en torno a por qué se da una situación de este tipo en este deporte. La respuesta es sencilla: sesiones nocturnas, ingresos, dinero. Ocurre en Melbourne, pero también en Nueva York (Isner y Kohschreiber, en 2012, cerraron a las 2.26) y eventos de menos rango como el Masters de Madrid, en el que Murray derrotó a Kohlschreiber cuando el reloj iba más allá de las tres de la madrugada, en 2015. Del mismo modo, la propia Muguruza protagonizó el curso pasado algo similar, cuando empezó a jugar contra Gavrilova en el Foro Itálico de Roma, ante una veintena de valientes, superadas las once de la noche. Acabó a las 2.08.

Esa noche cedió, pero no así esta vez. Enchufada de principio a fin, sin una sola laguna, resistió al empuje constante de Konta, siempre un hueso duro de roer. En los tres enfrentamientos anteriores entre las dos, siempre hubo batalla, todos resueltos en tres sets: Luxemburgo (2012), Eastbourne (2015) y Nueva York (2015). Unidos a este último de Melbourne, totalizan 12 parciales y 129 juegos. Una saga bárbara.

Hubo de todo en el episodio australiano. Ante todo, un juego de altos quilates. Por haber hubo hasta una polilla que bien pudo propiciar un desaguisado, porque Konta, 38 del mundo ahora, se empeñó en sacarla de la pista, se distrajo y Muguruza, hiperconcentrada, buena señal, no se dio cuenta y sirvió un pelotazo que rozó a su adversaria a 170 km/h. La británica puso trabas todo el rato, con bolas profundas y altas dosis de agresividad. Trató de hacer lo que al fin y al cabo han ido haciendo otras: desquiciar a Muguruza. Esta, sin embargo, mantuvo el tipo. Todo temple pese a la ofensiva y una réplica todavía más efectiva, porque equilibró los golpes (41 ganadores, por solo cinco más de su rival) y sobre todo minimizó los errores: 37-19.

RESULTADOS DEL JUEVES 17

CUADRO MASCULINO: Pablo Carreño, 6-2, 6-3 y 7-6 a Ilya Ivashka; Novak Djokovic, 6-3, 7-5 y 6-4 a Jo-Wilfred Tsonga; Alexander Zverev, 7-6, 6-4, 5-7, 6-7 y 6-1 a Jerèmy Chardy; MIlos Raonic, 6-7, 7-6, 7-6 y 7-6 a Stan Wawrinka; Kei Nishikori, 6-3, 7-6, 5-7, 5-7 y 7-6 a Ivo Karlovic;Fabio Fognini, 7-6, 6-3 y 7-6 a Leonardo Mayer; Pierre-Hugues Herbert, 6-2, 1-6, 6-2 y 6-4 a Hyeon Chung; Denis Shapovalov, 6-3, 7-6 y 6-3 a Taro Daniel; Alexei Popyrin, 7-5, 6-4 y 2-0 a Dominic Thiem; Lucas Pouille, 7-6, 7-6, 5-7 y 6-4 a Maximilian Marterer; David Goffin, 5-7, 7-5, 6-2 y 6-4 a Marius Copil; Joao Sousa, 7-5, 4-6, 7-6, 5-7 y 6-4 a Philipp Kohlschreiber.

CUADRO FEMENINO: Garbiñe Muguruza, 6-4, 6-7 y 7-5 a Johanna Konta; Dayana, Yastremska, 6-3, 3-6 y 6-1 a Carla Suárez; Serena Williams, doble 6-2 a Eugenie Bouchard; Simona Halep, 6-3, 6-7, y 6-4 a Sofia Kenin; Venus Williams, 6-3, 4-6 y 6-0 a Alize Cornet; Naomi Osaka, 6-2 y 6-4 a Tamara Zidansek; Karolina Pliskova, 4-6, 6-1 y 6-0 a Madison Brengle; Elina Svitolina, 6-4 y 6-1 a Viktoria Kuzmova; Madison Keys, 6-3 y 6-4 a Anastasia Potatova; Anastasija Sevastova, 6-3, 3-6 y 6-0 a Bianca Andreescu; Shuai Zhang, 6-3 y 7-5 a Krystina Pliskova.

Real Madrid-Girona y Sevilla-Barcelona, en cuartos de Copa del Rey


El Real Madrid jugará ante el Girona la ida de los cuartos de final de Copa del Rey, mientras que el Barcelona, una vez desestimada la denuncia del Levante por alineación indebida, hará lo propio ante el Sevilla, lo que supondrá una reedición de la final de la temporada pasada. El partido decisivo de 2018 significó la cuarta competición copera consecutiva para el equipo blaugrana, que buscará defender de nuevo el cetro de campeón. La ida se jugará los días 22, 23 y 24 de enero; mientras que la vuelta será entre los días 29, 30 y 31 del mismo mes.

“La suerte nos lo está poniendo difícil. Después de pasar contra el Atlético, ahora nos toca el Real Madrid. Es un sueño estar en esta eliminatoria, nos hace mucha ilusión”, declaró Quique Cárcel, dirigente del Girona, sobre el cruce. También se mostró optimista Joaquín Caparrós sobre el enfrenamiento entre su Sevilla y el Barcelona: “Es un partido bonito. El Barça es el Barça, pero nosotros estamos también en un buen momento y veo la eliminatoria igualada”. Le dio la réplica Guillermo Amor: “Todos los equipos van a por esta copa. Sabemos que son un equipo fuerte, duro, que perdieron ante nosotros el año pasado, y eso es algo que tendrán en cuenta.

Valencia y Getafe también tendrán en el recuerdo una final de copa: en su caso. la que jugaron en la temporada 2007,2008, hace 11 años. En aquella ocasión, fue campeón el Valencia en mitad de un periodo convulso para la institución. Este año el equipo del murciélago intentará dar una alegría a la afición en el año de su centenario para compensar la decepcionante trayectoria del equipo en Liga y la eliminación de la Champions.

Espanyol y Betis jugarán el otro cruce de cuartos. La clasificación de la Liga invita a pensar en un cruce igualado: apenas dos puntos separan a ambos conjuntos. Los de Setién aguantaron con oficio ante la Real Sociedad en el cruce de octavos, mientras que el Espanyol superó con solvencia al Villarreal.

Así quedan todos los cruces de cuartos de Copa del Rey:

Real Madrid – Girona

Getafe – Valencia

Sevilla – Barcelona

Espanyol – Betis

Cristiano Ronaldo y Xabi Alonso serán juzgados este martes por fraude fiscal


La Audiencia Provincial de Madrid juzgará el próximo martes a los exfutbolistas del Real Madrid Cristiano Ronaldo y Xabi Alonso por presuntamente defraudar a Hacienda, en sendos juicios en los que la Fiscalía solicita dos y cinco años de cárcel, respectivamente, y el pago de multas millonarias.

En el caso de Ronaldo, el jugador será condenado a esa pena de prisión y al pago 18,8 millones de euros en virtud del pacto al que llegó con la Fiscalía de Madrid y con Hacienda, por el que reconoció haber cometido cuatro delitos fiscales entre 2011 y 2014.

Distinto es el caso de Alonso, quien defiende su inocencia, por lo que no ha llegado a acuerdo alguno con la Fiscalía, que solicita cinco años de prisión por tres delitos fiscales entre 2010 y 2012. Ambos futbolistas deberán acudir a los juicios, que tendrán lugar en las secciones 17 y 30 a partir de las 10 de la mañana.

De hecho, Alonso es el único de una larga lista futbolistas que en los últimos años han sido juzgados por fraude fiscal que se sentará en el banquillo de los acusados para defender su inocencia, pues desde el primer momento rechazó haber cometido delito alguno.

Se da la circunstancia de que Ronaldo actuó de la misma manera cuando en su declaración en el Juzgado de Instrucción número 1 de Pozuelo de Alarcón como investigado afirmó que ‘jamás’ ocultó nada y que no ‘ha tenido intención de evadir impuestos’, si bien más tarde acabó aceptando el fraude fiscal por recomendación de sus asesores.

En el juicio de Ronaldo, que solo durará un día, el futbolista -que reside en Italia- deberá aceptar los hechos y aunque cabía la posibilidad de que declarase por videoconferencia -un rara avis en la justicia al ser el único acusado, pero con algunos precedentes en el caso de futbolistas- finalmente se sentará en el banquillo de la Audiencia de Madrid, han informado a Efe fuentes jurídicas.

La Fiscalía cifró en un primer momento en 14,7 millones de euros el fraude tributario y tras el acuerdo con Ronaldo lo rebajó a 5.7 millones de euros, si bien éste deberá pagar casi 19 millones entre intereses y multas.

De esta forma, el caso de Ronaldo se suma al de otros de futbolistas como Luka Modric, Marcelo, Radamel Falcao, Angel Di Maria o Javier Mascherano, que también han incurrido en delitos contra la Hacienda Pública y han llegado a acuerdos con la Fiscalía de cara a reducir posibles penas.

Estructura societaria ilícita

El Ministerio Público cree que el jugador portugués se aprovechó de una estructura societaria creada en 2010 para ocultar al fisco las rentas generadas en España por los derechos de imagen, algo que supone un incumplimiento ‘voluntario’ y ‘consciente’ de sus obligaciones fiscales en España.

Además, el Ministerio Público asegura que Ronaldo presentó en su declaración del IRPF de 2014 una rentas de fuente española entre 2011 y 2014 de 11,5 millones de euros, cuando las rentas verdaderamente obtenidas fueron de casi 43 millones de euros.

Por último la Fiscalía señala que Ronaldo no incluyó ‘voluntariamente’ unos ingresos que Hacienda cifra en 28,4 millones de euros por derechos de imagen a otra sociedad a la que ya había cedido estos derechos entre 2015 y 2020 llamada Adifore Finance LTD que sólo operaba para territorio español

En el caso de Alonso, además del jugador, serán juzgados el asesor fiscal Ivan Zaldúa y el administrador de la sociedad Kardazli Comercio Serviços de Consultoría e Investimentos LDA, Ignasi Maestre.

Al margen de los cinco años de prisión que pide para cada uno, la Fiscalía solicita una multa individual de 4 millones de euros y, en concepto de responsabilidad civil, el abono de forma conjunta y solidaria de 2.032.845 euros a la Agencia Tributaria, pues esa fue la cantidad presuntamente defraudada más los intereses.

Según la Fiscalía, a mediados de 2009 los tres acusados se pusieron de acuerdo para articular una ‘aparente’ cesión de la explotación de los derechos de imagen Alonso ‘con la intención de que el mismo obtuviera un beneficio fiscal ilícito’.

El 9 de agosto de ese año, el jugador, asesorado de forma ‘efectiva’ por Zaldúa, suscribió un contrato por el que simulaba la cesión de la explotación de sus derechos de imagen a la sociedad Kardzali en Madeira y cuyo administrador y gerente era Maestre.

Pero esa sociedad pertenecía a otra radicada en Panamá de la que Alonso fue titular del cien por cien de las participaciones sociales desde el 16 de diciembre de 2009.

La Fiscalía concluye que esa “aparente” cesión de los derechos de imagen se realizó cuando el futbolista gozaba de su condición de “no residente” en España (fichó en el verano de 2009 por el Real Madrid procedente del Liverpool), pero ‘mantuvo dicha estructura formal’ durante los años siguientes y, ‘al menos hasta 2012’, teniendo durante ese tiempo la condición de residente fiscal español.

Nadal se da un festín


Los especialistas consideran que Alex de Miñaur tiene un futuro esplendoroso. El chico, de solo 19 años e instalado ya en el 29º peldaño de la ATP, frecuenta ya los cuadros principales de los grandes torneos y hace solo una semana conquistó en Sídney su primer trofeo en la élite. Pese a estar todavía en formación, ofrece un tenis inteligente que se sale de la norma general y se desmarca del power-game de sus compañeros de hornada. Piensa, procesa, varía alturas; técnicamente es muy completo y lo hace casi todo bien. Seguramente, brillará más adelante, pero de momento, en el cruce contra Rafael Nadal en Melbourne, encajó una ingente dosis de realidad: 6-1, 6-2 y 6-4.

El número dos, 13 años mayor que él, lo desplumó en 2h 22m. El balear continuó con la semana de puesta a punto y después de dos estaciones de rodaje (James Duckworth y Matthew Ebden) se encontró con un rival que le vino como anillo al dedo, porque De Miñaur, todo buenas maneras, aún verde, le ofreció aquello que más necesitaba: ritmo, pelota, juego. Si en los dos duelos previos se quitó el óxido y activó los automatismos, esta vez Nadal disfrutó de un cruce propició para engrasar el engranaje y activar de forma selectiva el turbo antes de afrontar los octavos, contra Tomas Berdych.

Adquiere temperatura Nadal en el momento oportuno, adentrado ya en la fase intermedia del torneo, cuando verdaderamente hay que elevar el tono y empezar a mostrar las cartas. Si en la ronda anterior ya desenfundó el drive, en esta se dio un festín ante De Miñaur, tan prometedor como tierno, demasiado inerme todavía. No tiene puntos débiles el joven; sin embargo, de momento se queda corto en todos los apartados. No tiene fisuras y su determinación es clara, pero carece de un golpe maestro que le permita hacer daño a gigantes como Nadal.

Se pudo ver el curso pasado, en Wimbledon, y se reflejó de nuevo en Melbourne. Propuso constantemente el peloteo y en ese terreno Nadal se rodó y se divirtió. Le dio dos dentelladas en el primer parcial –breaks para 3-1 y 5-1–, otras dos en el segundo –en el primero y el quinto juego– y una más en el tercero, de entrada. No se concede una sola tregua. Sí se permitió el mallorquín alguna que otra frivolité, como un passing arqueado que interrumpió la celebración anticipada de la grada, que ya celebraba el punto del chico australiano, de origen español. Nadal lució piernas y banana, y arrancó la sonrisa resignada del chico: increíble pero cierto, lo hizo, llegó a la bola y luego la metió.

Bautista, ante su barrera en los grandes


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Bautista celebra su triunfo contra Khachanov. EFE

Otra vez, la hoja de servicios de Nadal reveló cifras considerables: 82% con primeros saques, 37 winners y un 79% en la red. Un solo pero, las 6 dobles faltas. Puso la directa, aunque Carlos Ramos le amonestó cuando sacaba para cerrar por demorarse, y aleccionó a De Miñaur, Ahora, Berdych. Mal recuerdo el del checo, verdugo del balear en los cuartos de 2015 y en buena forma en este arranque de temporada; sin embargo, muy venido a menos en los últimos tiempos, hasta el punto de que a finales del año pasado barajó seriamente la retirada. Finalista en Wimbledon (2010) y seis veces semifinalista en Grand Slams, figura ya lejos de los mejores, en el puesto 57 del ranking.

Junto a Nadal, el día dejó otra formidable noticia con el avance de Roberto Bautista. El castellonense, en línea ascendente, se deshizo de Karen Khachanov, uno de los jóvenes que viene con más fuerza: 6-4, 7-5 y 6-4, en 2h 08m. Pese a la exigencia de los dos partidos previos, en los que invirtió 7h 57m contra Andy Murray y John Millman, se sobrepuso y accedió a la siguiente ronda, en la que estará al otro lado de la red el vencedor del pulso entre Fernando Verdasco y Marin Cilic. Tendrá, de esta forma, la oportunidad de romper su barrera en los majors. En Australia alcanzó los octavos en 2014, 2016 y 2017.

El saque de Federer, la precocidad de Anisimova


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Anisimova sirve durante el partido contra Sabalenka. REUTERS

Por otra parte, Roger Federer elevó sensiblemente el nivel que venía ofreciendo y derribó al joven Taylor Fritz por 6-2, 7-5 y 6-2. El suizo, campeón en 2017 y 2018, registró un estratosférico 93% de puntos con primeros servicios; es decir, solo cedió tres (40/43). En la misma línea intervino en la red: 15 aciertos en sus 18 aproximaciones. Con esta tarjeta de presentación desembarcará en los octavos, donde le espera un interesante choque con Stefanos Tsitsipas (6-3, 3-6, 7-6 y 6-4 a Nikoloz Basilashvili). El griego es, sin duda, uno de los jóvenes con mayor potencial que asoma desde la nueva generación.

En el cuadro femenino, la principal protagonista fue Maria Sharapova, que destronó a la danesa Caroline Wozniacki: 6-4, 4-6 y 6-3. Masha despachó a la ganadora del año pasado en un magnífico pulso y se enfrentará a la australiana Ashleigh Barty. Además, el día dejó otro nombre propio: Amanda Anisimova. La estadounidense, de 17 años, es la jugadora más joven del top-100 de la WTA y accedió a los octavos al batir (6-3 y 6-2) a Aryna Sabalenka, una de las tenistas que va aproximándose a la zona noble del circuito con más fuerza. Ahora pondrá a prueba a la experimentada Petra Kvitova.

RESULTADOS DEL VIERNES 18

CUADRO MASCULINO: Rafael Nadal, 6-1, 6-2 y 6-4 a Alex de Miñaur; Roberto Bautista, 6-4, 7-5 y 6-4 a Karen Khachanov; Roger Federer, 6-2, 7-5 y 6-2 a Taylor Fritz; Stefanos Tsitsipas, 6-3, 3-6, 7-6 y 6-4 a Nikoloz Basilashvili; Tomas Berdych, 5-7, 6-3, 7-5 y 6-4 a Diego Schwartzman; Grigor Dimitrov, 7-6, 6-4 y 6-4 a Thomas Fabbiano; Frances Tiafoe, 6-7, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-3 a Andreas Seppi.

CUADRO FEMENINO: Maria Sharapova, 6-4, 4-6 y 6-3 a Caroline Wozniacki; Angelique Kerber, 6-1 y 6-0 a Kimberly Birrell; Ashleigh Barty, 7-5 y 6-1 a Maria Sakkari; Petra Kvitova, 6-1 y 6-4 a Belinda Bencic; Amanda Anisimova, 6-3 y 6-2 a Aryna Sabalenka; Anastasia Pavluychenkova, 6-0 y 6-3 a Aliaksandra Sasnovich; Sloane Stephens, doble 7-6 a Petra Matic; Danielle Collins, 6-3 y 6-2 a Caroline Garcia.

Bautista: buen compañero, buen modelo


No es ningún secreto la preocupación que han tenido los dirigentes del tenis mundial respecto al relevo generacional en los últimos tiempos. El enorme predominio de los cuatro tenistas que han acaparado los títulos los últimos 10 años les hicieron temer una falta de interés del espectador por la nueva hornada, que no parecía tener el ímpetu suficiente para convertirse en desafiantes rivales.

En 2017 se disputó, por primera vez, la Next Gen ATP Finals, el torneo que se disputa en Milán a final de año y al que acceden los ocho mejores tenistas menores de 21 años. Esta iniciativa y distintos esfuerzos para promocionar la imagen de los jugadores más jóvenes se han hecho, entiendo yo, para solventar ese temido hueco y el consiguiente efecto negativo para nuestro deporte.

Ha transcurrido el primer tercio del Open de Australia y presumo que tanto los dirigentes como los aficionados, en general, deben empezar a respirar tranquilos. Mientras escribo esto, nueve de los jugadores que siguen en liza en el cuadro masculino tienen menos de 22 años. Alexander Zverev, Karen Khachanov, Borna Coric, Stefanos Tsitsipas, Denis Shapovalov y Alex de Miñaur son algunos de ellos y los que con fuerza creciente vienen reclamando protagonismo en los últimos tiempos.

La suerte ha querido que los dos últimos de los mencionados, que son los dos más jóvenes con tan solo 19 años, se enfrenten al número uno y al número dos. Es verdad que Rafael y Novak siguen siendo favoritos en sus respectivos enfrentamientos, pero creo también que estamos ante el preludio de un año muy interesante en el que veremos su irrupción definitiva.

Garbiñe Muguruza acaba de pasar a tercera ronda en un intenso partido contra una nada fácil Johanna Konta. Y junto a ella, y espero que siga siendo así, nos quedan en el cuadro masculino Fernando Verdasco, Pablo Carreño, mi sobrino Rafael y Roberto Bautista, a quien me gustaría dedicarle unas palabras de admiración por varios motivos.

Muy destacable es su victoria en el reciente torneo de Qatar, en el que venció en la final a Thomas Berdych y en la semifinal a Djokovic. Y también lo han sido sus dos primeros partidos en el presente Open, contra Murray y contra Millman, dos intensos maratones que me mantuvieron en vilo hasta el desenlace de ambos encuentros, los dos a su favor y en el quinto set. Ahora espero que supere la tercera ronda en su enfrentamiento contra Khachanov, al que puede poner en apuros con su buena estrategia y, sobre todo, con su golpe plano de derecha, con el que es capaz de complicarle la vida a cualquier rival.

Desde el 2016, año en el que se posicionó en el número 13 de la clasificación ATP, Roberto ha pasado por vicisitudes muy duras en el plano familiar; la peor, desde luego, la pérdida de su madre la semana anterior al último Roland Garros. Nadie ha dejado de ver, sin embargo, al tenista entregado, luchador y ejemplar por su compromiso. Un buen compañero para los que están en el circuito y un buen modelo para esos jóvenes de los que tanto venimos hablando.

España se mete en una ratonera


España: Gonzalo Pérez de Vargas (p) y Rodrigo Corrales (p); Eduardo Gurbindo (1), Ángel Fernández (1), Raúl Entrerríos (3), Álex Dujshebaev (3), Daniel Sarmiento (1), Julen Aginagalde (1), Joan Cañellas, Viran Morros, Aleix Gómez, Aitor Ariño (1), Gedeón Guardiola, Ferrán Solé (5), Adriá Figueras (2) y Daniel Dujshebaev.

Croacia: Stevanovic (p), Sego (p); Duvnjak (2), Stepancic (3), Vida, Horvat (8), Karacic, Blazevic, Strlek, Musa (6), Cindric (1), Mandic (2), Kozina, Vrankovic, Sipic (1) y Bicanic.

Parciales cada cinco minutos: 3-1, 3-3, 4-5, 7-7, 7-10, 10-13, –descanso–, 12-15, 14-17, 16-18, 16-20, 17-20, 19-23.

Árbitros: Gjeding (DIN) y Hansen (DIN). Excluyeron dos minutos a Gurbindo por parte de España. Y a Duvnjak y Musa de Croacia.

Los aficionados a la NBA suben a Doncic al podio de las estrellas


Luka Doncic sigue subiendo enteros en las preferencias de los aficionados de la NBA. El tercer recuento de las votaciones de los aficionados para el All Star que se disputará el 17 de febrero en Charlotte lo sitúa como el tercer jugador más votado con 3,3 millones. Solo lo superan LeBron James, con 3,7 millones y Giannis Antetokounmpo, con 3,6. Respecto al anterior recuento ha superado a Kyrie Irving. El último recuento de los votos de los aficionados será el 21 de enero.

Las constantes exhibiciones de Doncic, que acaba de convertirse en el primer novato desde Stephen Curry que enlaza cinco partidos anotando un mínimo de 25 puntos, siguen cautivando cada vez a más aficionados.

Se han producido algunas sorpresas. James Harden, el máximo anotador, el hombre que ha anotado por encima de los 40 puntos en nueve de sus últimos 12 partidos, no se encuentra entre el hipotético cinco inicial del Oeste. Tampoco Kevin Durant y Rusell Westbrook. Harden contabiliza 2,3 millones de votos, Durant, 2,4 y Westbrook, 2. El quinteto lo formarían por ahora, y según el sufragio de los aficionados, LeBron, Doncic, Stephen Curry (2,9), Derrick Rose (2,7) y Paul George (2,5).

Los votos de los aficionados sirven para establecer un 50% del escrutinio, los votos de los propios jugadores contabilizarán un 25% y los de un panel de los periodistas que siguen asiduamente la NBA otro 25%.

El equipo inicial del Este lo formarían Antetokounmpo, Kyrie Irving (3,1), Kawhi Leonard (2,8), Joel Embiid (2,2) y Dwyane Wade (1,7). Y quedan a la expectativa Kemba Walker (1,1), Ben Simmons (0,9) y Jayson Tatum (0,8). Los reservas serán elegidos por los votos de los 30 entrenadores de los equipos de la NBA. Los dos jugadores más votados serán los capitanes de las dos formaciones y elegirán a los que formarán junto a ellos con independencia de la Conferencia a la que pertenezcan. La pasada temporada los capitanes fueron LeBron James y Stephen Curry.

Chumi eclipsa a Dembélé y el pase del Barça ante el Levante


La continuidad del Barça en la Copa del Rey depende del Levante después de que el Levante fuera eliminado en octavos por el Barça porque un futbolista ausente de nombre Chumi fue más protagonista que el presente Dembélé.

La Copa ha sido desde siempre una competición muy singular porque se juega tanto en la cancha como en los despachos, terreno abonado para la épica de los equipos pequeños, o que no pueden ganar la Liga, y un rompecabezas burocrático para los grandes, clubes como el Madrid y el Barça, cuyos entrenadores se las ven y se las desean para cuadrar las alineaciones por los condicionantes del reglamento de la RFEF. A los juristas se les invita a husmear en las fichas de los partidos porque muy de vez en cuando hay quien comete una negligencia, un delegado que se despista o un entrenador que no mezcla bien la cuota de jugadores del filial con las del primer equipo, un error aparentemente inocente provocado por las rotaciones y que puede provocar la expulsión del infractor, amenaza que ahora pesa sobre el Barça por poner a Chumi en el Ciutat de València.

Barcelona, 3; Levante, 0

Barcelona: Cillessen; Semedo, Murillo, Lenglet, Alba (Sergi Roberto, m. 74); Rakitic, Vidal, Arthur; Coutinho (Luis Suárez, m. 63), Messi y Dembélé (Denis, m. 77). No utilizados: Ter Stegen; Piqué, Busquets y Aleñá.

Levante: Aitor; Cabaco, Pier, Postigo (Jason, m. 71); Coke, Prcic, Campaña (Doukouré, m. 68), Moses; Borja Mayoral (Dwamena, m. 61), Bardhi y Boateng. No utilizados. Vegas; Toño, Morales, y P. López.

Goles: 1-0. M. 30. Dembélé. 2-0. M. 31. Dembélé. 3-0. M. 54. Messi.

Árbitro: Sánchez Martínez. Amonestó a Postigo, Rakitic, Murillo, Cabaco y Prcic. Árbitro del VAR: Del Cerro Grande.

Camp Nou. 42.838 espectadores.

Una semana después del partido, un periodista de El Mundo descubrió que el central del Barça B no podía jugar y por tanto el Barcelona cayó en una alineación indebida, noticia que sorprendió al propio Levante y plantea un pleito interesante que sirve para chequear además el nivel de influencia de los clubes y la lucha de poder en las administraciones deportivas. Nadie sabe ahora mismo si la remontada que firmó el Barcelona le servirá para defender su corona y condición de rey del torneo: 30 títulos, cuatro seguidos, y 22 eliminatorias ganadas consecutivamente desde 2012-2013. El barcelonismo está pendiente del gallego Chumi o, si se quiere, de Juan Brandáriz Movilla.

La hinchada se quedó en casa, más pendiente de la radio y las noticias federativas que del Camp Nou, inicialmente quieto y frío, igual de congelado que el pobre Chumi. Valverde resguardó a Luis Suárez, Piqué, Busquets y Sergi Roberto y el equipo no encontraba el ritmo de juego adecuado para las necesidades de la noche pese al despliegue de Dembélé. A los medios les costaba conectar con los delanteros y Messi perdía a menudo la pelota como falso 9. El rosarino prefiere jugar de enganche, cada vez más 10, jugador plenipotenciario del Barça.

La lentitud de los azulgrana, poco intensos y nada precisos, permitía que el encuentro girara alrededor del Levante. A veces su presión era alta, en ocasiones se recogía, siempre reconocible el plantel de Paco López, más puesto y concentrado que el Barcelona. Ambos equipos parecían ser conscientes en cualquier caso de que la suerte de la ronda dependía de un solo gol y por tanto no convenía tomar riesgos: a los granota les podía valer porque obligarían al contrario a marcar tres y a los barcelonistas les alcanzaba para superar el 2-1 de la ida en el Ciutat de València.

Las escasas transiciones del Levante se alternaron durante un rato con las esporádicas llegadas del Barça. Las aceleraciones de Messi, sin embargo, empezaron a amenazar a Aitor Fernández. Nadie entendió mejor al argentino que Dembélé. El francés tiró dos desmarques al 10 y cayeron dos goles en dos minutos, ambos rematados por el portero del Levante. Los pases de Messi fueron tan precisos como rocambolescas resultaron las definiciones de Dembélé. El cuero acabó en la red después de dar en la mano y el pie del meta Aitor.

La bola rebotó en Dembelé después de ser robada por Messi en el 1-0 y en el 2-0 el centro del francés entró en la portería empujado por Aitor. El meta estuvo espléndido más tarde en varios remates del Barça. Dembélé, Messi y Coutinho rozaron con sus tiros el 3-0. La fragilidad del Levante era sobrecogedora, roto por el bisturí de Messi y la velocidad de Dembélé, excelente cuando atacó el espacio, indetectable para los centrales Cabaco, Postigo y Pier.

No despabiló el Levante y no paró de atacar el Barça. El tercer gol cayó muy pronto después de una preciosa jugada: Dembélé profundizó para Semedo y el centro del lateral fue punteado con el exterior del pie izquierdo por Messi ante la salida de Aitor. Incluso con 3-0, salió a la cancha Luis Suárez mientras Paco López empezó a cambiar con miras a la Liga. El partido se hizo muy largo, falto de tensión e interés, solo animado por las carreras de Boateng —remató al palo— y Dembélé y los regates de Denis Suárez, el redentor en Valencia con la jugada del 2-1. Nadie puso en duda en cualquier caso el triunfo del Barça.

La respuesta del equipo fue categórica ante la amenaza de ser excluido: no será por el marcador ni por el juego sino que su suerte depende del recurso del Levante porque Valverde, acusado de no contar con la cantera, puso a Chumi, el central del filial, en Orriols. Así de imprevisible es la Copa.

El Betis se atrinchera para seguir adelante


El Betis sigue en la Copa. Después de un partido encorsetado en su inicio, descosido después, según iban cayendo los goles hacia uno y otro bando, el equipo de Quique Setién se llevó la eliminatoria y estará en el sorteo de cuartos, pero en un doble duelo tan igualado, también la Real tuvo opciones de pasar. Comenzó todo como en un combate de boxeo, con los equipos tanteándose, pero luego comenzaron los mamporros, que no cesaron hasta el minuto 95. Lo que no ocurrió en Heliópolis, sucedió en Anoeta. Todo se decidió en detalles que ningún analista puede prever.

Durante décadas, un scouter era uno de esos seguidores de Robert Baden Powell, con botas de monte, en pantalón corto y pañoleta, generalmente de dos colores, y que se ganaba después de aprenderse la oración del lobato y tras acudir a unas cuantas marchas por el campo. Ahora un scouter es un analista. Un señor vestido con el chándal de un equipo de LaLiga, que como los lobatos de los grupos de “scout”, se dedica a explorar lo que sucede en un campo de fútbol. No lleva pañoleta, si acaso bufanda en climas fríos, y en la tarde donostiarra hacía falta.

Como son un fenómeno relativamente nuevo, los clubes les acomodan casi siempre en la tribuna de prensa, que colonizan con sus ordenadores, sus tablets, sus cámaras de vídeo y a veces, con espectaculares antenas que reciben las señales de cada futbolista. Como un gran hermano para uso interno. Todo cambia. La tecnología lo controla todo. O casi, porque, por fortuna, los partidos de fútbol siguen decidiéndose por un despiste, un resbalón a destiempo, un taconazo genial o el remate que en vez de a la red pega en el poste. Por la precisión de Canales en el disparo, o la picardía de Zubeldia al girar sobre sí mismo.

REAL SOCIEDAD 2-BETIS 2

Real Sociedad: Moyá; Zaldua, Le Normand (Juanmi, m. 86), H. Moreno, Theo; Illarramendi, Zubeldia, Januzaj (Sandro, m. 71), Merino; William José y Oyarzabal.

No utilizados: Rulli, Aritz, Bautista, Sangalli y Muñoz.

Betis: Joel Robles; Barragán, Mandi, Javi García, Bartra, Tello; Carvalho, Lo Celso (2), Canales; Joaquín (Feddal, m. 78) y Loren (Sergio León, m. 92).

No utilizados: Pau López, Sanabria, Laínez, Irizo y Paul.

Goles: 0-1. Canales M. 36. 1-1. Zubeldia. M. 39. 2-1. Merino. M. 61. 2-2. M. 69. Loren.

Árbitro: Prieto Iglesias. Tarjetas amarillas a Le Normand, Januzaj, Lo Celso, H. Moreno, Loren y Barragán. Tarjeta roja a Lo Celso. Árbitro del VAR: Álvarez Izquierdo.

Anoeta: 21.090 espectadores.

¿Quién puede prever que Zaldua va a intentar jugar un balón que debería haber despejado y que acaba en el 0-1?, ¿por qué la pelota sigue allí, de cabeza en cabeza, en vez de salir del área bética antes del empate? Errores, taconazos, aciertos; decisiones bien o mal tomadas. Así llegaron los goles de Betis y Real en la primera parte. Ya puede decir lo que quiera la tecnología, una evolución del encerado y la tiza de antaño, que las equis y los redondeles de la pizarra no se resbalan, ni piensan por sí mismos, y los jugadores sí. Y el GPS puede medir los kilómetros que recorre Bartra, pero no calibrar su omnipresencia en la línea defensiva bética, ni el grado de incomodidad que provoca el Januzaj punzante que busca la espalda del rival para centrar. Por supuesto, no mide el nivel de ansiedad de la Real Sociedad con el marcador en contra, ni el del Betis después de que los donostiarras remontaran para ponerse por delante en la eliminatoria después del gol de Merino, lanzándose en plancha para rematar un centro de Januzaj en un desajuste defensivo bético que ningún scouter puede adivinar.

No hay manera de adelantarse en un análisis a lo que puede suceder cuando un balón lanzado desde la izquierda se pasea por el área antes de acabar en los pies de Barragán, para que su centro encuentre también a Loren. Ni al vendaval planteado por la Real al verse fuera de la Copa por el valor de los goles fuera de casa. Quique Setien, por supuesto, no ha recibido ninguna indicación anterior de que Lo Celso va a acabar en la caseta con tarjeta roja, después de dos tonterías, la primera por meter otro balón en el campo con el juego en marcha, y la segunda, en el minuto 90, por remolonear en el último cambio bético. Más leña al fuego.

Por eso el fútbol es tan entretenido, tan emocionante, y despierta tantas pasiones. La Real Sociedad se volcó en los minutos finales, se atrincheró el Betis porque no le quedaba otra. La grada se lanzó al abordaje, como el equipo, y la batalla sólo acabó con el pitido del árbitro. El Betis sigue, la Real cae, pero todo pudo pasar.

El Girona amplifica los defectos del Atlético


Certificada la eliminación copera, el discurso de Diego Pablo Simeone en el vestuario estuvo enfocado a las concesiones defensivas de su equipo en los tres goles del Girona y en no haber logrado conservar el 3-2 que suponía la clasificación con apenas seis minutos por disputarse. Para un equipo que construye su fortaleza desde la solidez defensiva, encajar tres goles —nunca los había recibido en el Wanda Metropolitano— fue una afrenta y un varapalo.

El gol de Doumbia, el más dañino porque que supuso la eliminación, fue generado por una pérdida de Thomas en el centro del campo. Un regalo inconcebible, en el contexto en el que se produjo, en la cabeza de un canchero como Simeone. Thomas había completado un buen partido, pero con la eliminatoria a favor y con tan poco tiempo por jugarse, ese tipo de errores están prohibidos para un mediocentro. También, que el desarrollo de la jugada no fuera interceptado con una falta táctica que hubiera impedido al Girona progresar.

La acción de Thomas amplificó una de los defectos que persiguen al Atlético en este curso: las excesivas pérdidas de balón de algunos de sus centrocampistas. Koke y Saúl promedian 15 por partido y Thomas 10. Solo Rodrigo, entre los mediocentros, se muestra seguro con el balón con regularidad: pierde seis pelotas por encuentro.

Tantas pérdidas de jugadores clave en el entramado del Atlético generan discontinuidad en el juego y someten al equipo a correr hacia atrás más de lo que desearía en situaciones francas de contragolpe para el rival. Un estrés y un sobreesfuerzo que castiga el físico del equipo y le hace transmitir una mayor sensación de vulnerabilidad defensiva. A estas alturas de curso, el Atlético promedia 0,8 goles recibidos por partido, un registro que desde la llegada de Simeone solo igualó en la temporada 14-15. En el resto de la era del entrenador argentino, siempre estuvo por debajo. La campaña pasada promedió 0,5 tantos por encuentro, la misma marca que cuando conquistó la Liga en 2014.

La temporada hasta el momento delata que Koke y Saúl no han alcanzado el rendimiento que se espera de ellos. Thomas, aún con errores como el del miércoles, se está consolidando como el mejor acompañante de Rodrigo en el eje del centro del campo. Entre Koke y Saúl, es este último el que más suplencias puede sumar hasta el final de temporada. El partido con el Girona evidenció que le cuesta jugar como mediocentro posicional. Tanto que en el segundo tiempo, antes de ser cambiado por lesión, fue desplazado del eje a la banda izquierda. Todo apunta a que su lugar habitual en el equipo colchonero será en un costado, con menos relación en la elaboración del juego.

Si el tercer gol del Girona es impropio en un equipo de Simeone, también lo fueron el primero y el segundo. Valery tuvo tiempo para controlar el balón con el pecho y soltar su espectacular disparo desde un costado del área grande sin que Correa y Arias llegaran a taparle. Stuani logró el 1-2 rematando de cabeza sin oposición una falta lateral porque Godín perdió la marca.

Si el partido con el Girona radiografió algunos de los males de este Atlético, también ratificó que ataca mejor cuando presiona en campo contrario porque necesita menos trámite que cuando se repliega cerca de su área. Como consuelo para un plantel tan corto de efectivos y asolado por una plaga de lesiones —Saúl y Vitolo tienen para dos semanas como mínimo—, la eliminación le permitirá jugar un partido por semana hasta que llegue la Champions ante la Juve.

Solari: “Pagamos no tener referencia en ataque”


Santiago Solari probó con Vinicius de nueve y no funcionó. En la segunda mitad adelantó a Isco para que se moviera en los alrededores de la zona del delantero centro, como falso nueve, y tampoco surtió efecto. El Madrid apenas hiló jugadas que le permitieran alcanzar el disparo con claridad. El equipo solo disparó cuatro veces entre los tres palos y en ninguna exigió los reflejos de Cuéllar.

“Cuando las cosas no funcionan hay que cambiarlas”, dijo el técnico madridista, al explicar los cambios del descanso. “Mejoramos un poco en la segunda parte, pero no lo suficiente. Nos ha faltado profundidad: pagamos no tener una referencia específica en ataque”.

La baja de Benzema, que sufrió un pisotón en la mano ante el Betis y tiene fracturado el dedo meñique derecho, extiende la preocupación en el club y, en particular, en Solari. No hay un recambio de nivel en la plantilla para sustituir al francés. “Esperamos tener a Benzema el fin de semana”, dijo el técnico, que dijo esperar que no le sometan a una cirugía que aparte al jugador del partido del sábado ante el Sevilla. “Tiene una fractura en el meñique, es nuestra referencia en ataque y le necesitamos. El equipo echó en falta una referencia ofensiva”.

El entrenador extrajo pocas conclusiones optimistas de la velada de Butarque. “Keylor lo ha hecho muy bien”, dijo. “Siempre está a un gran nivel. Se entrena muy bien y además es un gran portero. No lo voy a descubrir yo”.

Solari señaló que el reparto de minutos a jugadores como Isco, Marcelo y Odriozola es saludable para la plantilla. “Todos necesitaban minutos y los han tenido”, señaló. “Nos quedamos conque hemos pasado. El partido ha sido flojo en general y la primera parte en particular. Pero nunca temí por la eliminatoria”.

Mauricio Pellegrino, el técnico del Leganés, admitió que su equipo nunca tuvo demasiadas escapatorias tras el paso por Chamartín. “La eliminatoria se fue en el partido de ida, después del segundo gol, que nos golpeó mucho. Cometimos errores que nos pusieron 3-0 y no nos ha alcanzado en la vuelta. Aquí tuvimos ocasiones claras, unos contra uno y tiros al muñeco, que más que paradas fueron disparos al cuerpo”.

El ‘jardín’ azul de Federer


Admirador del juego de Stefan Edberg, Boris Becker o Pete Sampras, no hay mayor referente para Roger Federer que el legendario Rod Laver, hoy día un anciano entrañable de 80 años que en su juventud conquistó 11 grandes –el Grand Slam dos veces, el único que lo ha conseguido– y cinco Copas Davis. Dice Federer que Laver, zurdo y australiano, de Rockhampton, hubiera sido imparable de haber jugado en el tenis actual y que difícilmente él (7-6, 7-6 y 6-3 a Daniel Evans), Rafael Nadal o Novak Djokovic hubieran podido con el gran maestro, quien hace un año zanjaba en este periódico el recurrente debate sobre cuál de los dos es el mejor tenista de todos los tiempos: “Roger, sin duda: ¡Es asombroso!”.

El caso es que Federer, de 37 años, siempre ha sentido especial devoción por Laver y por eso entendió que no había mejor manera de homenajearle que la de concederle su nombre a la exhibición que edificó hace dos años, la Laver Cup. Fue un primer paso porque ayer, contra Evans, le brindó otro. Con su triunfo, Federer inscribió la enésima plusmarca personal, alcanzando las 96 victorias en Melbourne después de 20 participaciones; es decir, más que en ningún otro major, incluido Wimbledon, su jardín, donde el registro marca 95 en otras tantas ediciones. Al suizo, pues, no se le ha visto ganar más partidos en ningún sitio que en la casa del viejo ídolo.

Con 99 títulos, los fans de Federer (entre ellos Laver) consideran que en Australia puede alcanzar los tres dígitos, pero al mismo tiempo perciben con angustia el paso del tiempo y algunos indicios de que al de Basilea se le puede estar acabando la mecha. “Aún no sé cuándo ni dónde retirarme, pero sé que está muy cerca”, deslizó en el canal CNN justo antes de afrontar el torneo, “pero mientras tenga salud y siga divirtiéndome, continuaré. Todavía queda un poco de Roger, de momento”, precisó acto seguido el de Basilea, que en la segunda mitad del curso pasado ofreció algunos indicios inquietantes que algunos interpretan como la fase crepuscular.

En enero revalidó el título en Melbourne, pero luego, pese a intervenir a la carta, se desinfló en Wimbledon –caída en cuartos, contra Kevin Anderson, habiendo ido dos sets arriba–, se ahogó en los octavos de Nueva York –contra John Millman, entonces 55 del mundo– y también se trastabilló en el Masters de Londres. Sin embargo, ahora dice sentir buenas sensaciones después de completar una buena pretemporada y brillar en la Copa Hopman, en la que retuvo el trofeo para Suiza junto a Belinda Bencic y de paso estableció un récord al sumar su tercer triunfo tras los de 2001 (con Martina Hingis) y 2018.

Crítica a las pelotas: “Son muy lentas”

“Nunca me he divertido tanto en el circuito como ahora. Mi objetivo siempre fue jugar el máximo tiempo posible y lo sigue siendo ahora”, dijo hace unos días el campeón de 20 Grand Slams; “el año pasado empecé muy bien y espero que vuelva a suceder. Espero poder mantener el nivel durante todo el año. La segunda mitad no fue brillante, pero sí consistente, y sé que la clave es estar preparado mentalmente cuando lleguen las grandes citas”.

En su última actuación, Evans le exigió más de lo previsto. En cualquier caso la solventó y se citó con el joven Taylor Fritz, a priori otro examen complicado en tanto que el norteamericano despachó a Gael Monfils y parece estar en forma. Antes de abandonar las instalaciones, Federer envió un mensaje a la organización, al considerar que las pelotas son mejorables. “Son muy lentas, por la noche es difícil moverlas, aunque también creo que han hecho un gran trabajo para acelerar las pistas”, observó. Una de ellas, la central, exhibe en uno de los costados el nombre de su referente y amigo Rod (Laver Arena), que en un futuro muy cercano desea ver la imagen: a Federer celebrando los 100.

AUSTRALIA, COTO DE FEDERER, DJOKOVIC Y NADAL

Nadal se dispone a golpear de revés ante Ebden.
Nadal se dispone a golpear de revés ante Ebden. Getty

Como en el túnel de vestuarios de Anfield Road, por el que los jugadores del Liverpool descienden en dirección al césped y tocan una placa en la que se lee This is Anfield, Rafael Nadal corrigió levemente la marcha mientras accedía a la pista central para tocar un cartel con su nombre. Después exhibió su derecha frente a Matthew Ebden (6-3, 6-2 y 6-2, en 1h 56m) y firmó su victoria número 57 en Melbourne, dejando atrás al sueco Stefan Edberg. De este modo, él, Federer (96) y Djokovic (62) copan el podio de triunfos del major que abre tradicionalmente la temporada.

No obstante, el dominio de los tres se extiende también a los Grand Slams, ya que figuran en las tres primeras posiciones con las 341 victorias del suizo, 159 del serbio y 249 del español, que confía en poder prorrogar su carrera. “Después de las lesiones, cada día es para mí una prueba”, expresó Nadal ante los enviados especiales a Melbourne. “No sé si duraré dos, tres o cuatro años más, pero aún estoy motivado”, siguió. “Nos estamos haciendo viejos, así que si quiero seguir en el circuito hay que hacer cambios. Yo tengo que mejorar mi saque y el saber que después de años todavía puedo mejorar me mantiene vivo”, concluyó.

Posteriormente elogió a su próximo rival, Alex de Miñaur, que le correspondió: “Jugar contra Rafa siempre es especial. Ya jugué contra él en Londres y espero estar más relajado esta vez. Él ha conseguido cosas increíbles por el tenis. Será divertido competir contra él otra vez”.

El Girona se lleva por delante al Atlético


Atlético: Adán; Arias, Giménez, Godín, Juanfran <CJ4>(Lucas, m. 67); Koke (Griezmann, m. 61), Thomas, (Rodri, m. 56), Saúl, Lemar; Correa y Kalinic. No utilizados: Oblak, Garcés, Gelson y Montero.

Girona: Iraizoz; Ramalho, Bernardo, Muniesa; Porro, Granell (Pons, m. 73), D. Luiz, A. García Valery; Lozano (Doumbia, m. 68) y Stuani (Borja García, m. 82). No utilizados: Suárez, Alcalá, Paik y Portu.

Goles: 1-0. M. 12. Kalinic. 1-1. M. 37. Valery. 1-2. M. 59. Stuani. 2-2. M. 66. Correa. 3-2. M. 84. Griezmann. 3-3. M. 88. Doumbia.

Árbitro: Mateu Lahoz. Amonestó a Lucas, Griezmann, Iraizoz y Porro. VAR: Undiano Mallenco.

Wanda Metropolitano, 45.221 espectadores.

Una, grande, libre: LaLiga


Como cabía esperar, no ha perdido Javier Tebas la oportunidad de manifestar sus simpatías hacia Vox, la formación de ultraderecha que la semana pasada solicitaba la expulsión de 52.000 inmigrantes o la derogación de leyes contra la violencia machista, promoción de la igualdad y derechos del colectivo LGTBI. “Si siguen en esta línea les votaré”, afirmó el presidente de LaLiga ante los micrófonos de la Cope, visiblemente feliz por la irrupción de una opción política que parece dispuesta a perpetuar alguna de las conductas más preocupantes de nuestra sociedad y, por lo tanto, también de nuestro fútbol.

“No hay homofobia en el fútbol español. Nos lo habrían dicho los futbolistas. Por eso no hacemos campañas”. Esa fue la respuesta que recibió por parte de los responsables de la Liga Rubén López, presidente del Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia, miembro de la ejecutiva de Arcópoli y antiguo responsable de deportes de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales. Trataba la FELGTB de impulsar, en España, una jornada similar a la que cada año se celebra en la Premier League con el apoyo incondicional de todos los clubes y la propia Federación Inglesa: el día de los cordones arcoíris. La negación del problema por parte de LaLiga bastó para que la propuesta no tuviese mayor recorrido que la adhesión particular de tres clubes (Rayo Vallecano, Leganés, Racing) y un par de futbolistas a título personal (Koke y Raúl Jiménez, ambos del Atlético de Madrid).

La tibieza de los clubes españoles en la lucha contra la homofobia adquiere un nuevo cariz con la irrupción de Vox y la adhesión pública de Tebas a los planteamientos ideológicos de la formación ultraderechista. Así, mientras otras grandes ligas europeas parecen decididas a erradicar de una vez esta lacra —especialmente gratificantes resultan los ejemplos de la Bundesliga y la Premier League—, la española corre el riesgo de convertirse en la punta de lanza del movimiento contrario, un estandarte reconocible y gigantesco bajo el que auspiciar la consecución de objetivos tan retrógrados como el cercenado de algunos derechos fundamentales. Esta es la imagen de nuestra liga que Tebas exporta con su posicionamiento político al extranjero, consciente o inconscientemente: una competición en la que si un estadio canta aquello de “fulanito, maricón” el problema es fulanito, no el estadio.

En el verano de 2015 se celebraron las últimas elecciones a la presidencia del Fútbol Club Barcelona y a ellas se presentó Joan Laporta enarbolando varias banderas, entre ellas la del independentismo catalán. No tardó Javier Tebas en saltar a la palestra para recordar al candidato el carácter universal del club y recalcar que, en su opinión, “el Barcelona debería estar por encima de reivindicaciones políticas”. Hoy, tras sus últimas declaraciones, Javier Tebas lo ha situado por debajo de las suyas amparándose en una libertad de expresión con la que no siempre parece estar de acuerdo. También a los demás clubes que la conforman, todos ellos prisioneros de un silencio que hiere tanto —o más— que las proclamas de Tebas. “¡Una, grande, libre: La Liga!”, estarán barruntando, a esta misma hora, una legión de avezados publicistas.